Javier, Marco y Daniel

Es la cruel contrastación de nuestra realidad, por un lado tenemos una lista larga de buenos deseos en el marco de nuestras elecciones, una caterva de fórmulas mágicas, donde casi todas las y los candidatos dicen tener la respuesta a nuestros problemas nacionales. Testigos de un debate donde lo que más se celebró fue el formato del mismo, donde lo que más ha trascendido es la propuesta medieval sobre cortar los brazos a quien robe. Donde el dilema que prevalece es quién se queda con los departamentos, donde unos celebran al que tiene más tablas para debatir, como si de un concurso se tratara.

Pero es tiempo de ser serios, de ser responsables, de no colgarse de la tragedia cotidiana demostrada hoy más que nunca en los nombres de estos tres jóvenes estudiantes de cine: Javier, Marco y Daniel. Quienes bajo la versión oficial fueron confundidos con un delictivo contrario y por ende asesinados.

Es momento de demostrar que nuestros candidatos pueden ir más allá de colgarse de la coyuntura, del dolor lejano en la realidad que solo sirve de discurso y donde los responsables de la seguridad nacional hacen que termine por sernos indiferente.

Seamos serios con el dolor de las familias, del cientos de familias que a diario viven las consecuencias de la incapacidad de quienes son responsables de manera directa o indirecta de nuestra seguridad, seamos serios y dejemos de solucionar la falta de respuesta con la renuncia de los servidores públicos, como si con esto le regresáramos a los desaparecidos, a los miles de desaparecidos a su seno familiar.

Porque lo que les sucedió tiene que ver con todos, con una sociedad que se asoma a las redes sociales para emitir criticas pero sin mayor movimiento, con funcionarios públicos que se limitan a decir que fue una equivocación, con candidatos o candidatas que se suben al tren de la coyuntura, pero que al final del día los nombres de Javier, Marco y Daniel se nos olvida a todos, porque no nos está sucediendo a nosotros, porque no somos los amigos de ellos, nos somos sus padres, no formamos parte de su grupo de compañeros de escuela, porque no son nuestros vecinos, y por lo mucho solo alcanzamos a lamentarnos de manera pública o privada de lo sucedido, sin darnos cuenta que esto nos convierte en parte del problema y de la solución.

Hagámoslo por Javier, por Marco y por Daniel, así como los miles de desaparecidos en nuestro país. Al menos hagámoslo por ellos.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de varias instituciones Públicas y Privadas.

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El México de las Diversidades

El nuestro es un país grande, enorme, no me refiero solo a su extensión territorial, sino a la grandeza de su gente y los recursos que nos rodean. Ser hoy, el sexto lugar del mundo de los países más visitados así lo constata.

Mientras por un lado nos desgarramos las vestiduras con los temas de inseguridad y la permanente insistencia de Trump en amenazar con construir muros o salirse del TLC; por otro lado, convertimos en deporte nacional culpar de nuestro problemas a la clase política mexicana por todo, sin detenernos a pensar que hoy somos el sexto lugar del mundo más visitado, que es real que México es una de las grandes potencias en materia turística, tan solo en 2017 tuvimos un crecimiento del 68 por ciento en la visita de turistas y de 77 por ciento en ingresos respecto del último año, es decir, al visitante promedio en el mundo le seguimos gustando porque allá afuera nos reconocen como una nación pluricultural, rica en historia, en paisajes, en cultura, en escenarios naturales.

Justamente son aquellos los que más nos valoran y nos dan una lección de lo que significa nuestra diversidad, nos gritan que somos más grandes que nuestros problemas. Que también hay un México que está echado para adelante, que existe un sector pujante y que aporta de manera seria y constante su parte a la economía nacional, que le da a visitante promedio una oferta rica de opciones, que es buen anfitrión, que reconoce que no todo el país está infestado de inseguridad, que no todo es sinónimo de corrupción y debilidad institucional.

El sector turístico ha hecho su tarea con base en la enorme diversidad del país, debemos reconocerlo, pero acompañarlo de un trabajo de congruencia y ejemplo para otras áreas económicas, que existen otras realidades, este México luminoso que no se detiene.

La lección pasa entonces, por ser menos mezquinos con nosotros mismos, que aceptemos que no nos estamos cayendo a pedazos, que la gente aún viene de otras latitudes y nos deja su dinero al visitarnos, que ellos logran ven nuestra grandeza. Este sería un buen espejo en el que nos deberíamos reflejar, tal como lo señala Carlos Fuentes “¿no es el espejo un reflejo de la realidad como un proyecto de la imaginación? Debemos empezar a creérnosla.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas

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El Campo Mexicano en las Elecciones

Quién hará la hombrada de rescatar –en serio- el campo mexicano? ¿Quién está incluyendo, más allá de los temas de coyuntura, al campo mexicano como una prioridad en su plataforma electoral? El rescate del tan olvidado campo en México debería ser por cuestiones más allá del romanticismo, por estrategia, seguridad y soberanía alimentaria.

En esta lista de ocurrencias venidas a propuestas electorales hay quien pretende regresar al modelo económico conocido como “desarrollo estabilizador”, que como sabemos predominó desde 1950 a 1970,  y donde uno de los sectores más castigados fue el agropecuario, presentando una tasa de crecimiento de 3.3 por ciento, la mitad del crecimiento de la economía (el promedio del periodo fue del 6.2 por ciento), hasta terminar en una crisis en el periodo de Luis Echeverría Álvarez.

Sin embargo, en este periodo y el crecimiento con estabilidad que se tuvo correspondió a factores internos y externos como fue el tipo de cambio fijo, incluyendo una visión de proteccionismo económico que es a todas luces, hoy, contraria a la idea predominante de globalización económica en el mundo.

Este falso debate que se generó acerca del regreso al “desarrollo estabilizador” no solo es ciego al no reconocer que hoy las condiciones son distintas, sino que no toma en cuenta conclusiones relevantes como las que hace la OCDE sobre los modelos de crecimiento económico actuales, donde “primero creces y luego distribuyes, primero creces y  luego te preocupas por el medio ambiente…”, termina siendo lo mismo al pensar que los más importante es el crecimiento en sí mismo, dejando de lado sectores como el campo, campo mexicano, por cierto sujeto a la temporalidad, con un impresionante atraso tecnológico, donde del total de municipios en el país sólo el 30 por ciento tiene algún grado de tecnologías, con escasos créditos para los pequeños campesinos y sin seguridad social.

Por ello el regreso al modelo prevaleciente en esos años en México no puede ser la respuesta que acompañe al campo mexicano, acompañado además de otras medidas de suyo populistas como los altos subsidios y becas con un alto cargo al erario público sin explicar de dónde vendrá el recurso.

Dr. Luis David Fernández Araya

Economista. Phd en Finanzas Públicas

Paso hacia la transparencia

La cultura de la transparencia en México es relativamente nueva, no me refiero al tema y las discusiones acerca de su necesidad en todo acto público, particularmente aquellos que impliquen el ejercicio de recursos, sino a su práctica, a su necesaria puesta en marcha en aras de actuar siempre de cara a la sociedad, con claridad y con acceso permanente a la información.

Sin duda, una de las grandes actividades en pro de la transparencia lo constituye el actuar de la Auditoría Superior de la Federación, organismo que surge para coadyuvar las labores de fiscalización de la Cámara de Diputados Federal.

Estamos en un proceso inacabado donde la administración pública está pasando de procesos engorrosos a trámites más accesibles, rápidos, para hacer que prevalezca el servicio y la transparencia y no la discrecionalidad del servidor público, arribar a la publicidad de los actos de gobierno como un principio rector.

Es precisamente con la incorporación del derecho a la información en el artículo 6º Constitucional como comenzamos esta larga discusión hacía la transparencia en México, pero con claros tintes electorales, es decir, enmarcados a la necesidad de hacer más accesible la información de los partidos en tiempos electorales, hasta llegar a reconocerla como el acceso permanente por parte de la sociedad a las decisiones y resultados de lo público.

Para los fundamentalistas de la transparencia todo lo público amerita estar expuesto, ser evaluado, sin embargo, como en la inacabada discusión entre lo público y privado existe una franja delgada entre la transparencia y el decoro, la transparencia y los derechos de terceros, la transparencia y el derecho a la intimidad, del derecho a la transparencia y el derecho a la dignidad humana.

Erradicar la cultura del secreto pasa por la labor que realiza la Auditoría Superior de la Federación, ahí está por ejemplo los informes que realiza de manera permanente sobre el estado que guarda la cuenta pública, los programas sociales, la deuda pública, los fideicomisos, los subejercicios, los conflictos de intereses de aquellos que consideran que una posición pública es sinónimo de parcela de poder para obtener su renta, pasar de la cultura de la simulación del “hago como que informo, hago como que es público, hago como que cumplo” a hacer de la transparencia un uso permanente en la vida pública de nuestro país.

Aun cuando la transparencia es joven, ya se encuentra institucionalizada, vemos cualquier clase de esfuerzos, mensajes, normas a favor, hoy es el debate que permanece y eso pasa necesariamente por preguntarnos si ya es tiempo de darles más dientes a nuestra Auditoría Superior, porque no todo lo que pasa cuando hay falta de transparencia es corrupción, también es un problema técnico, un problema de capacidades, de desconocimiento por parte del servidor público y sin duda quien puede ayudar a mover esta situación es nuestro órgano especializado en la materia.

Dr. Luis David Fernández Araya

La Guerra

Como pocas veces estaremos ante una campaña por la presidencia del país que va presentarnos de todo un poco. Desde la guerra sucia entre candidatos hasta propuestas sobre el modelo de país que debe de prevalecer, pasando por la viabilidad de mantener las principales reformas estructurales realizadas, en particular la educativa y la energética, sin dejar de lado la discusión sobre la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco.

Será una guerra que se va a dirimir en gran parte en la arena de las redes sociales, donde quizá, como nunca tendrán un lugar preponderante los estrategas de estos medios, donde se buscará cambiar la tendencia que marcan las encuestas y donde es natural que cada candidato ha hecho sus cuentas y han calculado cómo ganar. Sin embargo, aunque la estrategia y efectividad de las campañas cuentan, debemos exigirles que se concentren en los otros “cómos”, aquellos que respaldarán cada una de sus propuestas.

Esta guerra electoral confrontará al menos dos visiones: una de corte populista, donde el sello será el voluntarismo y el personalismo (que es aquella postura que asegura que solo con hacer declaraciones los grandes problemas se solucionan) y otra que se basará concretamente en la continuidad del modelo actual del país, proyecto basado en la experiencia relacionada no a un hombre sino a un concepto de desarrollo basado en las potencialidades.

Por ello, no podemos permitir que el próximo presidente sea definido por una estrategia basada en la ofensa, en el grito, en el denuesto y sí por los “cómos”. La clase política –en general- debe entender que no son diferentes al resto de la población, que no nos pueden tratar como menores de edad, que si bien, durante una campaña electoral la estrategia para ganar importa, esto no puede estar por encima del proyecto nacional, porque entonces sí, confirmaríamos que lo importante es la guerra electoral en sí misma y no la dignificación del ejercicio político.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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Cambio de Modelo Económico

«Cambio de Modelo Económico»

El mundo está en un debate acerca del modelo económico a seguir, si uno con mayor proteccionismo o bien, optar por mercados cada vez más abiertos y por un proceso de globalización pero con un rostro de igualdad.

Igualdad tan necesaria en sociedades tan polarizadas, razón, una de ellas, del por qué el populismo (de derecha o izquierda) ha ganado terreno. El propio triunfo de Donald Trump parte de la lectura de hartazgo que hizo de la clase blanca con menor educación, quien al estar ante miedos económicos, ante inseguridades y además, ante la latente amenaza de “sentir” que pierden privilegios ante los migrantes, se han volcado por opciones de proteccionismo económico y social.

En Europa vemos fenómenos que amenazan a los modelos económicos de libre mercado, porque también es cierto que éste, tampoco ha terminado por resolver los problemas de desigualdad en el mundo, factores que sirven de alimento discursivo para fortalecer las visiones proteccionistas y de hasta odio racial.

Por ello el debate que vemos a nivel mundial apenas empieza y está acompañado de declaraciones y decisiones como la imposición reciente de aranceles al aluminio y al acero por parte de los Estados Unidos, la renegociación del TLC y su indefendible postura a que este es el origen de los males del déficit comercial.

Sin embargo, en vísperas del inicio de las campañas en México estaríamos esperando que estas posturas sean discutidas, con elementos sólidos por parte de los que estarán en las boletas electorales, donde deben pasar del recurso fácil de la ofensa, superar también el discurso de la estabilidad macroeconómica (que es necesaria pero no suficiente) y exigirles más allá, donde se ponga en tela de juicio la viabilidad de nuestro modelo económico y sus grandes pendientes. Porque eso abonará a la toma de decisiones, pero también que la población conozca los riesgos de optar por un camino populista o bien quedarnos en la comodidad de nuestro actual modelo económico, que tampoco termina por aliviar los grandes lastres nacionales, es decir, es necesario entrarle a la discusión, pero en serio.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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Homologación de Salarios en el TLCAN

Más allá de un tema de mejora en el ingreso y de oportunidades, la propuesta de reducir la brecha salarial entre los países del TCL y que ha sido impulsada por el primer ministro canadiense es un tema estrictamente de competitividad, responde a un tema de incentivos, tal como lo señaló: «si podemos elevar los estándares laborales en México, hay un menor incentivo para que las empresas se muevan allí por los salarios extremadamente bajos».

Puso el dedo en la llaga en un tema que ha sido muy discutido pero no resuelto, al menos en el caso de nuestro país, porque convergen visiones económicas y sociales distintas, que también se ha tocado los temores de parte de los fundamentalistas económicos, aquellos que señalan que la sola idea de aumentar nuestros ingresos es inflacionario y por ende generaría una serie de efectos en nuestra economía, por ejemplo en contra de los que menos tienen. La discusión está latente.

Pero esto amerita por parte de quienes se encuentran negociando los términos del tratado un análisis detallado, que procure ser integral, que analice pros y contras de la medida en México velando por los intereses mayores de la gente, que al final es razón primaria de cualquier gobierno.

Recordemos que en realidad han sido los sindicatos tanto de Estados Unidos y Canadá quienes han impulsado la idea de una homologación salarial, apoyada por congresistas en los Estados Unidos de Norteamérica, respaldada por algunas voces en nuestro país. Cada vez son más las voces que se suman a esta propuesta porque conlleva la aceptación de la desigualdad en los salarios en México.

Y también se debe señalar que la propuesta parte del argumento de la diferencia en los salarios de hasta 6 veces en el caso del sector manufacturero, en los países del TCL, pero insisto, el motivo detrás de la propuesta es la competencia entre las naciones y no propiamente un sentido de igualdad.

Sin embargo, antes de atender un tema tan relevante es preciso poner en la arena pública otros temas relacionados con el nivel de ingresos de los empleos formales. Tal es el caso de la informalidad en nuestro país que, según los últimos datos del INEGI, para mediados de 2017 la cifra ascendió a 29.4 millones de mexicanos viven en la informalidad, por 22.7 millones formales, es decir, ahí tenemos un tema que es preciso atender antes de entrarle a cualquier intento de homologar salarios entre naciones.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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La Desconfianza en el Arbitro

LA DESCONFIANZA EN EL ÁRBITRO

Apuntábamos en la entrega anterior que el descrédito del árbitro electoral no es nuevo, han existido episodios anteriores y no tan lejanos de falta de opacidad relacionados con la labor del Instituto.

Entre 2013 y 2014 el INE otorgó la licitación pública LP-IFE-2018/2013, a una empresa de origen alemán Giesecke & Deviremt, por un monto de 45 millones de dólares para que fueran ellos los que elaboraran nuestras credenciales para votar.

Con muchas dudas acerca de los criterios para otorgarla, además del riesgo en el manejo de 68 millones de datos personales de los mexicanos fuera del país, sumando a la violación de diversas leyes, como la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, por el mal uso de nuestro escudo nacional por parte de la empresa alemana, al que “trasquiló”, leyes relacionadas con la seguridad nacional, todo ello, contraviniendo el Decreto presidencial que señala que existen instituciones mexicanas como Talleres Gráficos de México de la Secretaría de Gobernación, quien tiene la exclusividad de la elaboración de documentos oficiales, además de contar con el equipo adecuado para realizarlo, quien junto al Banco de México usan el software JURA que solo pueden adquirir gobiernos adheridos a tratados internacionales sobre seguridad y sirve para imprimir microtextos en billetes o documentos imperceptibles al ojo humano.

Cabe señalar que dentro del proceso licitatorio en comento, Talleres Gráficos de México ofertó 29 candados de seguridad, mientras que la empresa alemana 26 candados.

Aunado a esto, durante los últimos días el árbitro, el que está ahí para vigilar y fomentar “un juego parejo” entre los competidores sigue acumulando dudas sobre su actuar. En particular, ha levantado polémica por evitar los debates entre los candidatos presidenciales en la llamada intercampaña, donde parecería una especie de protección a quienes no dialogan como es el caso del candidato convertido en un Caleb moderno.

O la otra controversia que entabló con el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, relativo al conteo preliminar de votos para que el mismo día de la votación dé una tendencia de los resultados, derivado de lo cual el Tribunal resolvió que el mecanismo para agilizar el conteo de votos propuesto por el INE genera mayores “sospechas” porque de presentarse un resultado cerrado el conteo rápido podría generar mayores reclamos o escenarios de probables artimañas en las casillas, decisión que el presidente consejero criticó.

Hay que recordarle al INE que los debates que deberían de impulsar no son para ellos ni para los candidatos, sino para fortalecer la decisión ciudadanía, hay que recordarle al árbitro que es un organismo con carácter ciudadano no de académicos queriéndose sentirse políticos que han abusado de su cargo y que terminan por minar la confianza de una institución que es de todos y que cualquiera sabe que jugar con un árbitro que amaña las reglas significa una derrota anticipada.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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El INE y la generación de confianza

Después de muchas dudas en las elecciones federales de 1988 y con la necesidad de legitimar a la acción gubernamental se comenzaron una serie de reformas Constitucionales a fin de dar paso a lo que hoy conocemos con el INE. No obstante, al principio no se logró desprender de algunos personajes como era la figura del Secretario de Gobernación como Presidente del Consejo General, hasta diputados y senadores metidos como árbitros electorales.

Para la siguiente reforma se le dio la calidad de “ciudadano”, con todo lo que ello implica, -una pausa-, entiéndase como ciudadano el concepto que abarca el reconocimiento y ejercicio de los derechos individuales, la pertenencia a una comunidad política y la participación en la vida pública tal como establecen autores como Rubio. Que además en el caso de América Latina, el reconocimiento particular de ciudadano como portador de derechos viene acompañado del concepto de democratización frente a los regímenes otrora autoritarios, que justamente, violentaban los mismos. No nos referimos aquí a una discusión de antaño, si tiene la calidad de ciudadano pasivo o activo, sino al ciudadano que reivindica sus derechos y que es activo en la vida pública, que es titular de derechos y que los ejerce –hasta aquí la pausa-.

Surge entonces la figura de consejeros ciudadanos y consejeros electorales, que después de subsecuentes reformas nos dan una institución como el INE quien tiene la obligación de realizar elecciones e intentar que el resultado refleje la voluntad de nuestro país.

Sin embargo, hoy, como muchas de las instituciones públicas en nuestro país no gozan de amplia confianza, confianza que va acompañada de los resultados que tienen las instituciones de cara a la sociedad en México y sin duda, en tiempos electorales no podemos dejar de revisar lo que significa el árbitro y si genera confianza como un elemento indispensable de la democracia, pero no al revés, con muestras de opacidad, falta de transparencia, con fisuras en sus paredes que han sido golpeadas por sus propios integrantes.

Un árbitro que surge para –entre otras cosas- asegurar la participación ciudadana, la otra cara de la democracia representativa, es decir, como ente legitimador, uno de los tantos niveles donde la participación ciudadana se inscribe, además de la información, consulta, decisión, delegación, asociación y control.

Pero la confianza del árbitro está minada, tan solo en 2005 el 70 por ciento de los mexicanos confiaba mucho o algo en el INE (datos del INEGI), después de las elecciones de ese año cayó al 61 por ciento. Con datos de una reciente encuesta del presente año, realizada por el periódico El Financiero, el 44 por ciento de los electores dijo confiar mucho o algo en el INE, el 54 y 57 por ciento dijo confiar poco o nada en ellos. Ha caído de manera seria la confianza en la institución que nace del hartazgo de la población donde las elecciones eran una simulación, un teatro de lo absurdo para hoy presentar parcialidad en sus resoluciones, otras tantas omisiones ante las absurdas y risibles cifras de las finanzas de los partidos entre sus ingresos y egresos, tan solo basta revisar la página del INE para constatar lo que hasta enero pasado decían: las coaliciones presidencias reportan más gastos que ingresos, con un excedente de 4.5 millones de pesos, cuya autoridad presentaba ingresos por apenas 660 mil pesos, y gastos por casi 5.1 millones.

¿Nuestro sistema electoral falla? ¿El árbitro lo es realmente? Son muchas las dudas que deben ser aclaradas en este proceso de intercamapañas, porque nadie gana con un árbitro que no genera confianza, cuyo costo presupuestal es de los más altos del mundo y no alcanza a justificarse, porque nadie gana con una institución cuyos principales representantes han violado sistemáticamente la ley, que favorecen el dispendio de recursos, que trata como menores de edad a los votantes, con un Consejero Presidente que sin más ni más, se burla de cómo se expresan los indígenas, con un Consejero Presidente que puede pactar o “blindar” las elecciones próximas en secreto con una de las redes sociales más importantes bajo el argumento de “la promoción de la participación ciudadana”, pero sin hacerlo público, sin involucrar a los partidos, mucho menos a la ciudadanía (a la real, de carne y hueso).

Pero esto no es nuevo, ya desde 2013 y 2014, la institución en la figura de su Consejero Presidente, adjudicó el contrato proveniente de la licitación LP-IFE-2018/2013 a una empresa de origen alemán para la elaboración de nuestras credenciales para votar, lo que implicó, entre otras cosas dudas del manejo de millones de datos personales de los mexicanos, además de violar diversas leyes, como la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, pero estos datos serán motivo de otra entrega. Lo que por el momento podemos ir concluyendo es que la desconfianza es uno de los activos fuertes en el INE.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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El Llamado a la Conciliación

Se cierra el capítulo de las precampañas y la inversión en recursos, en tiempo y en propuestas no reflejan la madurez que necesitamos. No es con la amnistía a los delincuentes como se solucionan los temas de seguridad, no es faltando al respeto a las instituciones como se recupera la confianza en ellas. No es golpeando a la única institución que “pone el pecho a las balas” como es el ejército y a sus muchachos, como se reconstruye la seguridad nacional, no es con un carnaval de propuestas frívolas como se genera el cambio, no es a través de la orfandad de ideas y listado de ocurrencias como se convence a la gente.

Es el mensaje de la conciliación alrededor de los temas que nos aquejan, es la reunión de voluntades públicas y privadas, todas, que incluyan a la renovada iglesia católica mexicana, quien está mostrando una piel diferente al entrarle a temas que habían sido impensables en otros años.

No permitamos acostumbrarnos a la denostación como estrategia política, hay que seguir insistiendo en esta ruta, hay que exigir ese pacto nacional, hay que demandarlas a quienes nos desean representar a poner sobre la mesa nacional propuestas serias, que permitan conciliar nuestros intereses y reconciliarnos con nosotros mismos.

Para ello debemos hacer uso de los liderazgos relevantes que comienzan a resurgir y que comienzan a trabajar para evitar la anomia personal y colectiva a fin de evitar que la falta de moral se convierta en una constante social.

Debemos apostar a una verdadera conciliación que permita reducir las brechas sociales, no es posible seguir soportando que el 1% de la población concentre más del 50% de la riqueza, y el 70% apenas alcance a poseer el 3%, refleja la continuidad a la polarización. Se avecina tiempos de mucha política, de descalificaciones, pero también es preciso darle paso a la igualdad, a la unidad y vaya que hay voces legitimadas para realizarlo.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de varias instituciones públicas y privadas.

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La Anhelada Equidad Social

El título de esta colaboración no corresponde a las palabras de un servidor, su autor es el nuevo Arzobispo Primado de México quien a partir del 5 de febrero de este año, asumió esta nueva posición en la iglesia católica mexicana. De este acto de debe rescatar varios aspectos, entre ellos que logró reunir a diversas corrientes partidistas mostrando con ello lo que será su visión frente a tan alta responsabilidad, una iglesia plural e incluyente, una iglesia ávida de reunir a todos alrededor de las causas impostergables en México, de discutir los temas que antes eran intocables.

El trigésimo quinto sucesor de Fray Juan de Zumárraga arriba con una postura en la que reconoce que quedaron varios temas pendientes, que además de su carisma y sensibilidad, pondrá todo su empeño para que a través de una iglesia renovada reduzca las diferencias, en particular las sociales.

Para el prelado, la justicia social no solo pasa por diversos programas, sino que deben estar focalizados a proveer las herramientas adecuadas para las clases que menos tienen, basta señalar el Plan Integral Chamapa en el Estado de México que está impulsando el hoy Arzobispo, el cual se ha propuesto como objetivo romper con el círculo de pobreza que se hereda de generación en generación, que le permita a estas personas salir de dicha condición con oportunidades reales de inclusión, no solo que sean contenedores de la pobreza y terminan por enfriarla, sino que los involucre en el círculo virtuoso de empleo real y formal, acompañados de educación, seguridad social, ingreso y posibilidades de abandonar las carencias sociales más apremiantes, así está establecido en el Plan Integral #Chamapa como una muestra de la equidad social.

Faltaba un perfil más sensible, más cercano a la visión del Papa Francisco como reconocimiento del papel que debe desempeñar la iglesia frente a la lacerante desigualdad, donde, desde el púlpito se levantará la voz en temas que eran impensables hace algunos años, tral como lo señaló el nuevo Arzobispo “como nuestro deber frente a los derechos universales como la libertad de culto, las situaciones que violentan la justicia y la paz, la reconciliación de nuestras diferencias e integración de nuestras diversidades, todo, en el marco de la interacción con instituciones público y privadas a fin de buscar el bienestar de la sociedad, a generar los caminos que nos conduzcan a la tan anhelada equidad social”. Esta nueva etapa no solo se trata de un tema de simpatías personales respecto de quien encabeza la iglesia católica, sino de sensibilidad frente a temas de pobreza y humildad, de reconocer el papel de la iglesia como fuerte concientizador social, verdadero oxígeno en tiempos donde las instituciones parecer perder la batalla frente a la realidad social.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas

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A un año de Trump

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Los mexicanos no podemos levantar los brazos como signo de victoria a un año de la presidencia de Donald Trump, aun cuando hoy las negociaciones de TLC continúan y son de pronóstico reservado, aun cuando no tenemos un muro en la frontera norte de México, aun cuando no se dio esa esperada deportación de mexicanos en masa que se vislumbraba al inicio de su mandato, aun cuando no se presentó el desastre en nuestra economía derivada de diversas decisiones de aquella administración y a pesar de todo, el FMI ha declarado que hasta la reforma fiscal aprobada en aquel país, será benéfica para la economía mexicana y eleva, por tanto, nuestra expectativa de crecimiento económico.

En aquel país las cosas tampoco han sido sencillas durante este primer año, porque ha habido desde desacuerdos permanentes con la oposición que incluye una parálisis de su administración pública, una pelea permanente con la prensa, despidos y cambios constantes en el gabinete, la sombra de la ayuda de los rusos durante su elección hasta el pleito con Corea del Norte.

Quedan de aquel gobierno al menos tres años, un gobierno y presidente al que pocos creían que primero fuera candidato y que ya siendo gobierno no cumpliría el primer año, porque a pesar de no materializar sus promesas no podemos dar por hecho nada y sí, tomar con pretexto a nuestras próximas elecciones para que sirvan de marco de discusión sobre el tipo de país que queremos, el tipo de relación con nosotros mismos y posteriormente hacia el exterior, pero no solo con los Estados Unidos, sino nuestro vínculo con el resto del mundo, con los otros países que también tenemos tratados y a veces hemos olvidado por voltear a ver al vecino inmediato.

En México finalizan las precampañas y daremos paso al acostumbrado silencio, pero antes de comenzar la etapa de campañas debemos exigir que más allá de propuestas y lugares comunes, se discuta qué hacer frente a gobiernos que se administran bajo la sombra de la incertidumbre y la amenaza.

Si algo debemos de rescatar a año de distancia, es que seguimos siendo fuertes, pero que debemos estar preparados porque restan tres años en los que querrán que México siga siendo el “sparring”, pero de nosotros dependerá no dejar pasar la oportunidad de las próximas elecciones para apostar por un personaje con verdadera experiencia en la administración pública mexicana y no magos ni simuladores de las políticas públicas.

*Economista Doctorado en Finanzas Públicas.

Economías de escala

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Solución Tangible e Inmediata para México.

*Dr. Luis David Fernández Araya

En México, mucho se ha hablado de que si baja o sube la tasa de crecimiento, o que si el peso frente al dólar no se estabiliza por razones propias o externas, etc., etc. Pero nunca hemos entrado una respuesta clara, directa del por qué la mayoría de las y los mexicanos no tenemos dinero en la bolsa para los gastos esenciales. El ama de casa vive al día con la incertidumbre de cuánto valdrá el kilo de Pollo o de Huevo.

Por un lado sabemos de las dificultades que tienen grandes empresas para emplear trabajadores ante sus retos de productividad; por otro en los años recientes resalta la importancia de las empresas más pequeñas como un medio alternativo y eficiente para absorber mano de obra excedente. El crecimiento de las grandes empresas ha ido acompañado de un proceso de sustitución de factores que favorece el capital, es decir, sin apostarle tanto a la mano de obra.

Pero ante escenarios macroeconómicos adversos son las empresas más pequeñas las que más capacidad tienen para ajustarse a los movimientos del mercado y atender una demanda fluctuante de manera más eficiente, además de asumir en su carga la mayoría del empleo que se genera en el país.

A pesar de su importancia, las pequeñas empresas y en particular las microempresas han sido consideradas como un sector empresarial con limitada capacidad para generar valor agregado, poco eficientes.

Desde la visión tradicional de organización industrial las pequeñas escalas de producción se asocian con lotes de costos altos y poco competitivos, ya que no tienen capacidad para aprovechar las ventajas que se derivan de la producción en masa y operan, por lo tanto, con rendimientos decrecientes en sus funciones de producción y por ende con bajas ganancias.

Sin inventar el hilo negro, se ha demostrado que, a pesar de su tamaño, estas empresas logran una asignación eficiente de sus recursos y por ende rendimientos no decrecientes en su producción.

El tamaño de gran empresa no es una condición necesaria para la producción eficiente ya que a pesar de sus limitaciones, las microempresas tienen posibilidades de generar economías de escala y obtener posiciones más competitivas frente a otras empresas.

Es importante que los Gobiernos en sus tres órdenes apoyen con las estructuras existentes que tanto cuestan al erario público, a las empresas, por ejemplo, por el número de empleados, por el valor de sus activos o por el monto de sus ventas.

Porque a pesar de las restricciones técnicas con las que operan las microempresas, la falta de apoyos reales con políticas reales generan economías de escala se traducen, sin temor a equivocarme, en respuestas claras para los bolsillos de las familias mexicanas.

*Economista Ph.D Doctor en Finanzas Públicas. Profesor-Investigador. Funcionario Público Federal, Estatal y Municipal. Diputado Federal en la LVI Legislatura

La Iglesia Católica por la Reconstrucción del Tejido Social

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El 5 de febrero de 2018, será la toma de protesta del Cardenal Carlos Aguiar Retes como nuevo Arzobispo Primado de México, labor que no resultará menor para los tiempos que vivimos en cuanto al desgaste que por años ha venido teniendo el tejido social mexicano.

Pero es una tarea que recae en manos de un hombre ha probado su capacidad para realizar su trabajo pastoral, como un hombre de Dios, que más allá de haber conocido al actual papa en 2007, ha dejado constancia de los temas que le interesan como la ecología, la migración, educación y el problema de las drogas.

Y es como él mismo lo definió llega “lleno de esperanza” a este nombramiento, esperanza que proviene del trabajo que ha venido haciendo en la Arquidiócesis de Tlalnepantla y que se reflejaba en su tarea cotidiana en las comunidades, donde las visitaba de manera constante a fin de realizar trabajo pastoral, pero enfocado en los principales problemas sociales, lo anterior lo asevero porque me tocó la fortuna de coincidir con él cuando me desempeñé como tesorero del municipio de Tlalnepantla y tuve la gran oportunidad de apoyarlo en muchos proyectos con el objetivo de recomponer el tejido social, en una sinergia entre lo público y la asistencia privada.

Atestigüé como profesional a un hombre de Dios, como persona a un excelente ser humano incansable sobre los principales temas de iglesia y por ello me uno a la celebración de su nombramiento, no solo por tener el honor de conocerlo sino porque estoy cierto de que la iglesia y su labor social entra a una etapa donde será protagonista de muchos cambios sobre los principales temas que nos atañen, pero desde los lugares de los problemas, recorriendo caminos, escuchando a la gente, acompañando a las soluciones.

Será una iglesia involucrada con los principales problemas sociales, que acompañará a los alrededor de 100 millones de fieles en nuestro país (somos el segundo país con mayor número de católicos en el mundo después de Brasil) como una voz autorizada que comenzará por señalar las deudas sociales, que reconocerá que debemos hacer algo, llamando a las cosas por su nombre, con valor, con la fuerza que lo representa en la voz y los hechos de un hombre probadamente claro y de resultados.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Los Simuladores de la Política

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Organismos que no se instalan, fiscales que no se nombran, independientes que no lo son, candidatos eternos con banderas de honestidad, promesas que no se cumplen, legisladores agarrándose a golpes, que terminan hartando al ciudadano y quien solo quiere que este año se acabe, que no está pensando sino en diciembre, en las fiestas, en el balance del año y donde una cosa es cierta, predomina el hartazgo debido al alargamiento de los pendientes, donde el político simula que cumple.
Que no nos sorprenda el desprecio de la ciudadanía por todo lo que huela a política, que no nos espante si ante cualquier encuesta nacional los principales problemas son la inseguridad y delincuencia, el desempleo, la corrupción, la pobreza, el mal desempeño del gobierno y baja calidad en la educación, entre los más relevantes.
El país necesita pasar de la simulación a la acción, a fin de evitar la indiferencia social, donde los únicos que han quedado mal es la clase política, y por si fuera poco 2017 nos hereda un temblor del que todos nos queremos olvidar, donde pocos políticos tuvieron los arrestos, para dejar un lado el interés electoral y salir a cargar cascajo, a ponerse el overol, donde otros tantos quisieron subirse al tren de los verdaderos héroes que fue la sociedad organizada y fueron bajados a punta de reclamos.
No, que nadie se sorprenda si comenzamos a llamar las cosas como son, como simples simulaciones en un país de largas deudas, donde la insensibilidad de cierta parte de la clase política ha orillado a la indiferencia social, porque estamos cerrando otro año con las mismas aspiraciones dado que no hemos logrado avanzar en las cosas básicas a las que cualquier país aspira.
Allá aquellos que durante 2018 continúen por el camino de la simulación, póngale el nombre que quieran, “Frente Ciudadano, candidatos independientes”, cuyos pretextos solo sirven como agencia de colocaciones para aspiraciones personales y querer hacer de nuestro país una caricatura por medio de la simulación.

(*) El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.
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La Aportación de los Independientes

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Por: Dr. Luis David Fernández Araya
En materia de democracia para tomar decisiones debemos tener la mayor información posible y eso tratan de aportar los mecanismos que propone toda rendición de cuentas. Por ello, cuanto nos enfrentamos a la novedad de la figura de las y los candidatos independientes en nuestro país, surgen no pocas dudas. Pero en lo que se coincide es que esta figura se parece más a un punto ciego en el que estamos parados, donde la percepción general es que los independientes están siendo un experimento que está saliendo caro, con poca efectividad para captar votos y legitimar las candidaturas, lo que indica en una primera instancia que no estamos preparados para entrarle al tema incluyendo a quienes pretenden serlo.

Por eso dentro de la sociedad, muchas voces se preguntan para qué queremos a los independientes, cuál será la utilidad, cómo se va a traducir todo esto en resultados, en mejores condiciones de vida para la población, en mayores oportunidades para las y los jóvenes, si en realidad son independientes y ante quién lo son.

Sin duda, vamos a llegar a las elecciones venideras con un saldo negativo respecto del papel de los independientes, porque estamos en una fase experimental, estamos en una etapa donde predominan las más lo egos que las propuestas y así no se puede arribar a buen puerto.

Seamos claros, el experimento no está saliendo bien porque la democracia, como sistema político, se encuentra en un punto vulnerable, así lo deja claro el último estudio de latibarometro sobre la percepción del mexicano sobre nuestra democracia, en el que solo el 56% de los mexicanos concuerda con la frase “la democracia puede tener problemas, pero es el mejor sistema de gobierno”, frase relacionada con la democracia “churchiliana”, cuando en 2011 el 59% aceptaba a esta como el mejor modelo, es decir, conforme pasa el tiempo creemos menos.

Uno de los balances obligados después de las elecciones será el papel de los independientes a la vida democrática de México, sabremos cuánto nos costó, constataremos si la institución responsable de arbitrar las elecciones estuvo a la altura de la demanda o prefirió el pleito fácil con otros pares, si fue una pérdida de tiempo o no para el país.

Esperemos que tanto independientes como la institución constitucionalmente autónoma del arbitraje de las elecciones cumplan a cabalidad, porque hoy la sociedad no se compra tan fácil las simulaciones como es el caso de la propuesta de un Frente que tiene todo menos el de ser ciudadano, que deja ver ambiciones personales de sus promotores antes que el interés común, por lo que estamos deseando que sea otra la suerte para los independientes.

*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Acuerdo Tributario Norteamericano

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La espiral de sorpresas del gobierno de Trump no se detiene. Entre tuits y discursos contradictorios amanecemos a diario, presenciamos una errática forma de decidir lo público, como un estilo que se nos ha impuesto hemos vuelto obligatoria la necesidad de estar pendientes de todo lo que declara y decide.
Ahora toca el turno de su propuesta de reforma fiscal, que pretende entre otras cosas llevar de siete a tres tarifas diferentes para personas físicas con tasas entre 12%, 25% y 35%; bajar la tasa corporativa de 39% a 20% y un impuesto de repatriación por única vez.
La realidad le ha dado la razón a México en cuanto a los supuestos exabruptos económicos que tendría nuestra economía derivado de las decisiones de aquel gobierno y no ha sucedido derivado a la disciplina económica actual, a los fundamentales con los que contamos donde la paridad libre del peso juega un papel determinante.
La medida fiscal propuesta en los Estados Unidos pretende, entre otros aspectos, incentivar las inversiones y con ello elevar el PIB de aquella nación entre tres y cinco por ciento a decir de las fuentes económicas oficiales. Dichas medidas deben de tomarse con seriedad en nuestro país porque, como se apuntó, se cuenta con un sistema de libre flotación que sirve como amortiguador de la economía, incluso en caso de un escenario donde no tengamos TLC; nuestra política fiscal, si bien tiene pendientes, cuenta con elementos de fortaleza pero es un buen momento para revisar nuestra maquinaria de impuestos a pesar de contar con un Acuerdo de Certidumbre Tributaria cuya vigencia es hasta 2018, porque ante la propuesta de bajar los impuestos en aquel país los efectos inmediatos podrían ser la caída de inversión y empleos en México, es decir, modificaría las condiciones de competencia.
Muchas voces proponen una revisión integral de nuestra política fiscal, sin embargo, en el marco de las elecciones federales, de la negociación del TLC, de los cambios que tienen que darse en el timón de la política monetaria de nuestro país se debe recomendar cautela, porque reducir los impuestos per se en nuestro país pasa por la vía de la reducción del gasto público y si a esto le sumamos el importante gasto que debe de continuar realizándose por los daños del 19-S el panorama es aún más complejo.
Por ello, los responsables de nuestras finanzas están dando seguimiento puntual a todo lo que sucede en el país vecino, sí, pero sin dejar de considerar nuestras propias variables, nuestras propias dificultades y en materia de política fiscal todo cuenta, hasta los tuits mañaneros del presidente Trump.
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La Transparencia Como Eje Rector

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LA TRANSPARENCIA COMO EJE RECTOR

El primer contacto de la administración pública con el ciudadano son los servicios del orden de gobierno municipal o las nuevas alcaldías para el caso de la CDMX, como es la seguridad, la limpieza o el alumbrado público.

Seamos claros, tiene largo tiempo que la administración pública, el gobierno, las y los políticos en México han perdido credibilidad; el ciudadano no ve con buenos ojos la calidad de los servicios que se le dan, ya sea por falta de calidad, falta de pronta respuesta o bien, por ser poco transparente.

Pocos gobernadores actuales entienden este binomio de lo público: transparencia y calidad en los servicios.

Pero la transparencia ha pasado de ser una moda a una necesidad en el actuar, misma que es responsabilidad de todos los órdenes de gobierno y de todos los servidores públicos, como un elemento indispensable para detonar seguridad, inversiones, confianza, empleos, ingresos, entre otros.

La transparencia obliga al servidor público (ya sea por convicción a por fuerza) a actuar de manera responsable, así lo hemos visto a más de un mes de iniciado el gobierno del Estado de México, donde de frente, el tema medular ha sido la seguridad como prioridad en la agenda del gobierno a través del decálogo de acciones.

En la mayoría de los estados los gobiernos tiene algún grado de opacidad en su actuación, pero en el Estado de México se dio un paso decisivo al combinar políticas reales de seguridad y transparencia al inicio de este gobierno, sin embargo aún es temprano para ver resultados.

Al menos se está siendo congruente con las promesas de campaña y esto genera confianza en los sectores, en particular con la ciudadanía y los empresarios generadores de inversiones y empleos, pero no va a suceder si no lo hacemos en conjunto, construyendo un andamiaje real de seguridad.

El gobernador mexiquense está haciendo lo correcto, pero se necesita de todos los actores, de lo público y lo privado, porque muchas veces la crítica fácil es sobre aquello que está sujeto al escrutinio público, pero también debe haber corresponsabilidad privada, ya que muchas veces se exige que el gobierno no sea corrupto pero hay que dar dinero para ganar una licitación, o bien quitarse una multa o acelerar un servicio.

La transparencia como obligación sí parte de lo público, pero no puede subsistir sin lo privado, lo que exige que el tema sea convocado por los gobernantes y operado por todos, porque si no quedará en una simulación, sin terminar con la impunidad, sin seguridad para la ciudadanía, para el empresario, donde se permee a todos los elementos del eslabón de todos los órdenes de gobierno, desde el policía hasta el más alto servidor público y al menos en el Estado de México estamos viendo voluntad de la autoridad por querer cambiar las cosas.

Dr. Luis David Fernández Araya
*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.
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Vivir Sin Tratado de Libre Comercio


En un mundo interrelacionado económicamente se vuelve un sinsentido negar el vínculo comercial de los países, más con aquellos que son vecinos, cuya cercanía es una ventaja en sí misma.
El Tratado de Libre Comercio vino a constituir una muestra de la relación y necesario reforzamiento de los tres países del norte del continente, aprovechamos sus ventajas en producción y ellos las nuestras. Hoy el principal argumento del gobierno de Estados Unidos es que han perdido más que lo ganado con dicho tratado, cuyas reglas del juego han sido en desventaja y han alcanzado un déficit histórico por lo que es necesario renegociar o salirse. Punto.
No sabemos el desenlace que tendremos con precisión pero podemos imaginarlo, aún contra toda lógica de lo que significa salirse de él, es incierta la probabilidad de que Estados Unidos lo haga y con ello consecuencias comerciales y hasta en nuestro tipo de cambio.
No sabemos si las constantes amenazas del Presidente de aquel país signifiquen una estrategia en la negociación o bien, respondan a esta forma peculiar de hacer política, lo que sí sabemos es que hay incertidumbre y bajo es dinámica debemos operar.
Por ello, la primera gran lección de todo lo que estamos presenciando, es aprender a vivir sin Tratado de Libre Comercio, comenzando por diversificar nuestro comercio con el resto del mundo, recuperar nuestra soberanía económica, donde nuestra lógica internacional siga siendo sí a los tratados pero privilegiando la estructura económica nacional.
Debemos aprovechar las rondas de negociaciones actual para intentar explicar con claridad y dignidad el necesario vinculo natural que tenemos con los dos países, sin embargo, dejando claro que el no tener un tratado con ellos no significa que nuestro comercio no tenga otras opciones, al contrario, estamos ante la ante sala de acercarnos a otras naciones, pero sin ponernos en riesgo.
Creo que la lógica comercial en el mundo no va a cambiar, es decir, los países no van a cerrar sus fronteras y los empresarios se queden con los brazos cruzados, incluso existe la posibilidad de que la salida del tratado sea litigada.
 
Debemos tener presente todos los escenarios posibles, pero no podemos aceptar la condición puesta por el país del norte, donde su salida depende de la construcción del multicitado muro, por lo que lo mínimo que podemos hacer es contar con un plan B en caso de que el Presidente Trump decida abandonarlo, aprovechando que en México estamos en tiempo de reconstrucción, pero no solo hacia dentro, sino que nos debe permitir confirmar nuestra fortaleza exterior, para ello debemos reconocer que nuestros representantes en las negociaciones están haciendo bien las cosas cuando dicen que debemos aprender a vivir sin TLC, sin dejar de observar y sentarse con otros mercados, sin trastocar nuestra soberanía económica.
 
Dr. Luis David Fernández Araya
*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.
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Que Nadie Interrumpa a los Jóvenes

Los jóvenes, nuestra generación de “millennians” está trabajando duro. Que nadie ni nada los detenga. Ni la clase política, ni la sociedad, nada ni nadie debe interponerse entre esta maravillosa generación que nos ha dado dejado varias lecciones de cómo se hacen las cosas.

 

Lección uno: no se puede gobernar sin ellos.

Mientras algunos se despedazan entre ellos para ver quién dirigirá sus “frentes” nuestros jóvenes y sus acciones han venido a modificar el rostro de la política y del discurso, si alguna parte de la clase política había ignorado a esta generación, lo sucedido ha obligado a cambiar el rumbo y ruta de las políticas, el rumbo y ruta de las decisiones, no se les puede ignorar más, no se podrá gobernar sin ellos.

 

Lección dos: no se les puede cooptar.

Mucho ha cambiado. Después del movimiento de 1968 se marcó un punto de inflexión en la historia social y política mexicana, algunos políticos entendieron que a los estudiantes y a la sociedad civil no se les podía menospreciar. Lo que estamos viendo es algo que habíamos perdido de vista, que la sociedad y los jóvenes tienen la capacidad de organizarse solos, que son una fuerza viva y, que por ende no se les puede cooptar, la historia nos da ejemplo de ello.

 

Lección tres: no se les interrumpa.

Están trabajando duro por cambiar la realidad, se han dado cuenta que solo necesitan organizarse para modificar el estado de las cosas, que pueden prescindir la promesa del candidato, que quiera convencerles necesita llegar con resultados, porque ellos están haciendo su parte, que nadie se atreva a interrumpir lo que ha comenzado a partir de ese temblor que cimbró algo más que la tierra.

 

El 2018 será la gran prueba para quienes aspiran al más alto cargo en el país, veremos si se están entendiendo; la lógica con la que hemos cambiado y cuyo avance está siendo liderado por los jóvenes, lo que implica no interrumpir su marcha y fuerza, ahí están, ahí vienen, no se van a detener, la gran pregunta es si estamos dispuestos a aguantarles el paso.

 

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Resilencia Presidencial


El camino fácil en cuanto al ejercicio de opinión sobre los problemas nacionales es el descrédito, la desinformación o parcialidad, lugar común entre algunos integrantes de la comentocracia. Derivado de ello, la reacción que se tuvo desde la Presidencia de la República durante y después del temblor no ha sido suficientemente sopesada. 

El Presidente actuó de forma responsable porque estuvo pendiente desde el primer momento, no politizó el tema, supo qué hacer, qué decir, no le ganó el miedo, salió a poner el pecho a diferencia de muchos otros que quieren ese puesto y no demostraron estar a la altura, hicieron “mutis” fue porque no sabían cómo reaccionar.
Porque son las crisis las que nos arrojan a quiénes tienen los arrestos para enfrentar sus efectos, desde lo individual hasta lo colectivo, donde lo que se vivió en México quedará para la historia como reflejo del gran espíritu de nuestra gente, se rescata y con mucho la reacción de la sociedad mexicana, autónoma, digna, organizada, donde encontró a las redes sociales a su aliado inmediato como instrumento de información y acción.
Pero también existió otra reacción que es pertinente llevarla más allá de las críticas de siempre, donde se puede entender el sentido catártico para una sociedad lastimada, pero así como hemos sacado lo mejor de nosotros, es preciso reconocer a las figuras a veces vilipendiadas solo por deporte. Me refiero al Ejecutivo Federal quien sacó a su gabinete de la dinámica de la sucesión y lo puso a trabajar. Fue una actitud resiliente de parte del Presidente, acorde al tamaño de las necesidades del país en este momento.
En México han existido crisis de todo tipo, pero pocas han correspondido a la dimensión de estas, revísese las reacciones y medidas en el terremoto de 1985, revísese las acciones tomadas durante los devastadores huracanes como “Gilberto” en 1988, “Paulina” en 1997 o “Wilma” en 2005, en los que muchos mandatarios se han quedado absortos y no es que deban tener la capacidad de predecir los fenómenos naturales, pero al menos sí de ser resilientes, de eso también se trata la capacidad de gobierno.
 Algunos puede no estar de acuerdo en ciertos aspectos del presente sexenio, lo cual no solo es válido sino que le hace bien a nuestra democracia, pero lo que tampoco podemos negar es que si un mandatario pone el pecho a los problemas es necesario reconocerlo como un primer paso.

Como segundo aspecto, toca pasar a la lógica de un nuevo acuerdo, de un nuevo pacto, reconstruir lo que hemos descompuesto durante estos últimos años, desde la planeación de nuestras ciudades, de la cultura de la prevención, pero sobre todo que dicho acuerdo sea encabezado por un Presidente fuerte como el que respondió en estos momentos de crisis.
 

 Dr. Luis David Fernández Araya

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Antes y Despues del 2017


Los tiempos que estamos viviendo en nuestro país van a modificar nuestros patrones de comportamiento en varios frentes. Vamos a pasar de una etapa de emergencia a la reconstrucción, en donde saldrán a brote otras tragedias como el olvido en el que han estado las regiones más pobres del país.

Lo que pasó durante el mes de septiembre nos duele en todos los aspectos, desde las pérdidas humanas, materiales, el oportunismo de otros, la incapacidad de algunos hasta la lenta reacción de algunos sectores, pero también nos hace voltear a ver a la sociedad, aquella que bajo un solo rostro, levantó escombros, hizo cientos de filas para ayudar, para sumarse, sin importar edades ni condiciones sociales y se hizo uno. Ese es México. Esta actitud ha sido de las cosas loables dentro de la desgracia, no solo reconocidos por propios y extraños, sino que ahora ha quedado en la conciencia colectiva que lo único que necesita la sociedad es ponerse de acuerdo para actuar a favor de algo.
Esta reconstrucción deberá pasar por la revisión de nuestra política de protección civil, tendrá que someterse al escrutinio a aquellos servidores públicos que sacaron provecho de la desgracia, se tendrán que revisar las condiciones y mecanismos para la construcción de viviendas. Todo este proceso ha sacado a relucir lo mejor y lo peor de la sociedad mexicana, ahí está el caso de la rapiña y del lamentable oportunismo de algunos que confunden a la catástrofe con una “selfie”, que creen que este es un momento para hacer público su heroísmo por haber salido a dejar una despensa.
Estamos obligados a no ser los mismos después del terremoto, porque si algo ha resonado en México y en el mundo es la infinita capacidad de solidaridad de las y los mexicanos, pero ahora es tiempo de procesar lo sucedido, de trasladarnos de situaciones movidas por la emoción hacia la planeación, sin perder que lo ganado en espíritu se pierda en el anecdotario nacional.
Lo sucedido nos cambia, modifica prioridades, agendas públicas y privadas rumbo al 2018, porque hasta hace un par de semanas atrás esperábamos que el próximo año fuera igual en cuanto promesas de campaña y gastos electorales, algunos partidos con mejores propuestas que otros, pero sin modificaciones de fondo, pero no, hoy la naturaleza nos vino a decir que o nos reinventamos o nos perdemos en el camino, y estoy cierto así como demostramos nuestra enorme capacidad de coordinación no vamos a permitir que nos suceda.
Algo cambió en México y no es una inercia casual.
 
Dr. Luis David Fernández Araya
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No Postergar La Lucha Anticorrupción

Diagnósticos existen, el diseño institucional está listo, los plazos legales también, se requiere en estos momentos de la continuidad a los pendientes más apremiantes que permitan echar a andar las políticas públicas anticorrupción en el país.
El camino trazado es el adecuado, los instrumentos anticorrupción van en el sentido correcto, falta pasar del papel a la acción para que la sociedad no sienta que el tema se está postergando.
Es preciso reconocer que el camino en esta materia es largo, que pasará por un proceso de madurez normal, donde actores y sociedad debemos asumir a la lucha anticorrupción como una constante, donde sin duda, el mecanismo de prevención será el saque inicial de esta ardua labor que tenemos de frente, donde servidores públicos y privados sepan que sus denuncias tendrán eco dentro de los diferentes organismos e instrumentos que las leyes establecen.
Pero debemos de ser claros, los resultados no serán automáticos, no serán por “generación espontánea”, sino que requieren del trabajo permanente de los actores, donde se diga qué está funcionando y qué no. Por ello el papel de quienes coordinarán estos esfuerzos será clave mismo que debe acompañarse de una revisión y capacitación de los servidores públicos, teniendo siempre a la ética pública como eje rector de todo el sistema anticorrupción.
Porque de eso se trata la lucha anticorrupción, de hacer de la ética un trabajo inherente en cada actuación.
Para institutos como el IMCO desterrar la corrupción nos puede llevar una generación, sin embargo, me mantengo optimista y creo que todo el diseño institucional actual logrará avances, pero esto no será posible sin el apoyo total de la población, mismo que se conseguirá en la medida que dejemos de postergar las políticas. Si bien, la tarea por venir es enorme, porque la corrupción es un tema de percepción, donde México ocupa el lugar 95 de 123 en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, tan solo en América Latina, su lugar es el sexto entre los países con la mayor percepción de la corrupción. Entre los países de la OCDE somos el país con la peor reputación en esa materia.

  1. Las causas de la generación de la corrupción son variadas y complejas, que tampoco podrán ser atendidas con un listado de buenas intenciones, porque al tener factores individuales, económicos, sociales y legales, requiere de una atención integral y eso es una de las ventajas del sistema anticorrupción que reconoce que no se puede atender el tema solo con políticas públicas punitivas, sino acompañada de la promoción de valores educativos.

 
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Sistemas Locales Antocorrupción I

 

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Estamos presenciando la entrada de un nuevo paradigma en materia de anticorrupción en los tres órdenes de gobierno, así como los tres poderes de la unión, donde el eje rector es el ciudadano como razón de ser del Sistema Nacional Anticorrupción y tiene como actor principal al servidor público quien es el primer encargado de realizar sus tareas con apego a la norma, con apego a las nuevas leyes que implican la responsabilidad de los servidores públicos.

Están listas las leyes en la mayoría de las entidades, en unas con mayor avance de armonización y nombramientos, en otras con pendientes de publicación, pero lo cierto es que la maquinaría se ha echado a andar y ahora no hay marcha atrás sobre esta nueva dimensión de la actuación de servidores públicos así como de privados, incluso en estos instantes en muchas entidades federativas se han echado a andar cursos de capacitación sobre los Sistemas Locales Anticorrupción, en dos sentidos: por una parte las nuevas leyes, las modificadas, las obligaciones y responsabilidades de los servidores públicos y por otra, de un trabajo de sensibilización sobre la trascendencia de este nuevo esquema, de la responsabilidad de estas instituciones conocidas como de “nueva generación”, de la importancia de que más allá de leyes y códigos de conducta está la actitud de apertura que debe tener todo servidor público, ambos aspectos dentro de los procesos de capacitación son loables.

Otro de los aspectos que es relevante no perder de vista durante el proceso de puesta en marcha de los Sistemas Nacional y Locales, tiene que ver con la razón principal de su creación, que es la de coordinación entre autoridades para establecer, entre otras cosas, las políticas públicas anticorrupción, así como su evaluación y resultados. Todo este esfuerzo de coordinación será realizado a través de los Comités Coordinadores Estatales, que no son más que un grupo de autoridades y representantes de la ciudadanía, entre las que destacan    es más que un grupo conformado por diversos sectores (Secretarios de las Contralorías, Auditorías Superiores, Consejos de los Poderes Judiciales, Institutos de Transparencia, Tribunales de Justicia Administrativa y representantes de la ciudadanía, entre otros).

Su principal labor radica en materia de coordinación entre autoridades de fiscalización, control y actos de corrupción, coordinación entre los sectores, coordinación al interior de los comités, es decir, una de sus mayores responsabilidades pasará por diversos mecanismos de coordinación y es aquí donde radica el mayor reto y complejidad de los Sistemas Locales Anticorrupción, tema que abordaré en la siguiente entrega dada su relevancia.

 

 

 

 

 

Sistemas locales anticorrupción II

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En la entrega anterior se hizo hincapié sobre esta nueva institución que implica el concierto de diversos sectores del país a fin de empezar con un nuevo esquema de combate a la corrupción de manera integral, con limitaciones propias, retos, complejidades y un proceso que dejará aprendizajes.

Donde uno de los primeros elementos de este Sistema tanto en lo nacional como lo local, es el que se refiere a los diferentes niveles de coordinación, de hecho, el órgano más relevante del Sistema está en la figura del Comité Coordinador, cuya labor principal es esa, coordinarse al interior, pero además con otros actores relevantes como responsable de generar los diferentes mecanismos de coordinación y que estos funcionen.

No es una complejidad menor, porque si algo ha sido poco revisado en la literatura y en la práctica es precisamente la coordinación efectiva, como una variable que es preciso medir en sí misma y replantearla de manera permanente.

Los responsables de los Comités Coordinadores deben de reconocer que en este proceso de madurez de las políticas encaminadas a terminar con el flagelo de la corrupción, pasa necesariamente por la coordinación intra e interinstitucional para el cumplimiento de sus facultades y obligaciones, es decir, se requiere contar con mecanismos eficientes entre las instancias que forman parte del Sistema.

Se debe reconocer en la figura de la coordinación, (como la define Repetto), al proceso mediante el cual se genera sinergia (entendida como aquello que resulta de la acción conjunta de dos o más actores, y cuyo valor supera su simple suma) entre las acciones y los recursos de los diversos involucrados en un campo concreto de gestión pública, al mismo tiempo que se construye un sistema de reglas de juego, formales e informales, con incentivos para cooperar, más allá de sus intereses e ideologías particulares.

Por lo tanto, estamos a tiempo de verificar que en la creación y desarrollo de los Comités Coordinadores de los Sistemas Locales, existan elementos básicos como la voluntad y cohesión política, se cuente con objetivos estratégicos, haya estructuras y mecanismos de coordinación, institucionalidad legítima y evaluación, liderazgo, espacios de diálogo y deliberación, sinergias, cultura de cooperación e incentivos, sistemas de información, comunicación y monitoreo permanente[1], que al final estos elementos, entre otros, se traducirán en legitimidad y confianza ciudadana en este nuevo mecanismo anticorrupción que nace con altas expectativas.

(*) El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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