«La política social mexicana»

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«Quién amarra a los especuladores»

La especulación financiera como práctica es por todos reconocida, no es nueva en las sociedades de corte capitalista, pero tampoco es exclusiva de ésta. La especulación como teoría ha sido diversamente estudiada, como elemento del mercado pocas veces regulada.

Lo que estamos presenciando ante la sacudida de la moneda mexicana frente al dólar no nos debería de sorprender y no porque no es la primera vez que sucede y prende todas las alertas. Lo que debería llamarnos a la acción es que ante estos escenarios ¿cíclicos? nuestra capacidad de respuesta es casi nula. Me refiero a las autoridades financieras mexicanas, donde sólo nos explican este escenario turbulento bajo diversos argumentos: que si la devaluación de la moneda China, que el precio internacional del petróleo, que nuestra relación comercial con los Estados Unidos.

Variables que explicativas en su mayoría de la situación que estamos padeciendo, sí, pero donde los responsables de la política monetaria dejan de profundizar sobre el efecto que tienen los capitales especulativos en esta paridad cambiaria y por ende en la sacudida económica. No cuentan o no imponen controles más estrictos y serios a fin de evitar que cada vez que se presenten escenarios adversos estos capitales se vayan de nuestra economía sin ninguna restricción y sacudiendo nuestros mercados.

No estoy planteando aquí ninguna fórmula que no se conozca, no estoy diciendo aquí nada nuevo que en otros países –incluso los de corte liberal- no se practique. Véase el caso de los Estados Unidos, quienes protegen sus reservas económicas con toda la maquinaria con la que cuentan, mientras en México seguimos subastando dólares para que no se enojen los dueños del casino, México en su papel de Crupier.

Es necesario comenzar por replantear los mecanismos de protección que tenemos ante embates económicos externos, que si bien no se van a evitar y menos en una aldea global económica cada vez más interrelacionada, podemos minimizar los riesgos y reducir los impactos en monedas tan endebles como la nuestra.

Las autoridades financieras deben de comenzar por amarrar a los especuladores, ponerles mayores condiciones porque la tasa de ganancia de una economía como la nuestra les deja diversos dividendos con altos riesgos para el país, o habrá de preguntarse a quiénes les conviene no regular a esta clase de capitales…es sólo una pregunta, ojalá las Quien amarra a los Especuladores»

La especulación financiera como práctica es por todos reconocida, no es nueva en las sociedades de corte capitalista, pero tampoco es exclusiva de ésta. La especulación como teoría ha sido diversamente estudiada, como elemento del mercado pocas veces regulada.

Lo que estamos presenciando ante la sacudida de la moneda mexicana frente al dólar no nos debería de sorprender y no porque no es la primera vez que sucede y prende todas las alertas. Lo que debería llamarnos a la acción es que ante estos escenarios ¿cíclicos? nuestra capacidad de respuesta es casi nula. Me refiero a las autoridades financieras mexicanas, donde sólo nos explican este escenario turbulento bajo diversos argumentos: que si la devaluación de la moneda China, que el precio internacional del petróleo, que nuestra relación comercial con los Estados Unidos.

Variables que explicativas en su mayoría de la situación que estamos padeciendo, sí, pero donde los responsables de la política monetaria dejan de profundizar sobre el efecto que tienen los capitales especulativos en esta paridad cambiaria y por ende en la sacudida económica. No cuentan o no imponen controles más estrictos y serios a fin de evitar que cada vez que se presenten escenarios adversos estos capitales se vayan de nuestra economía sin ninguna restricción y sacudiendo nuestros mercados.

No estoy planteando aquí ninguna fórmula que no se conozca, no estoy diciendo aquí nada nuevo que en otros países –incluso los de corte liberal- no se practique. Véase el caso de los Estados Unidos, quienes protegen sus reservas económicas con toda la maquinaria con la que cuentan, mientras en México seguimos subastando dólares para que no se enojen los dueños del casino, México en su papel de Crupier.

Es necesario comenzar por replantear los mecanismos de protección que tenemos ante embates económicos externos, que si bien no se van a evitar y menos en una aldea global económica cada vez más interrelacionada, podemos minimizar los riesgos y reducir los impactos en monedas tan endebles como la nuestra.

Las autoridades financieras deben de comenzar por amarrar a los especuladores, ponerles mayores condiciones porque la tasa de ganancia de una economía como la nuestra les deja diversos dividendos con altos riesgos para el país, o habrá de preguntarse a quiénes les conviene no regular a esta clase de capitales…es sólo una pregunta, ojalá los responsables financieros puedan responder.

*Dr.Luis David Fernández Araya

Economista doctorado en finanzas.

@DrLuisDavidFer

Depresión Económica de América Latina en 2018 : Venezuela, Brasil y Ecuador»

Un peor desempeño de las economías de estos tres países, golpeadas por la caída en los precios de las materias primas, arrastrará a América Latina y la llevará a alcanzar en 2018 una expansión de apenas un 0,9%.

«Se prevé que el crecimiento regional se reduzca por quinto año consecutivo, alcanzando un mínimo ligeramente por debajo del 1%, para luego comenzar a recuperarse en forma moderada en 2018», dijo el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el informe «Perpectivas Económicas: Las Américas»

La gran corrección a la baja del crecimiento regional de 2018, de casi 1,4 puntos porcentuales respecto a reportes del FMI de octubre, «responde al deterioro de las proyecciones de América del Sur, en especial en Brasil, Ecuador y Venezuela».

En tanto, «las perspectivas de América Central y el Caribe han registrado una leve mejora», explicó el organismo.

El FMI proyecta para este año una contracción de la economía de Venezuela de un 7%, y 1% de Brasil, la mayor economía regional, que atraviesa la peor recesión en más de dos décadas.

El caso de Brasil se explica porque «la inversión privada sigue representando un freno importante a la actividad», ante perdurables problemas de competitividad y la debilidad de los términos de intercambio».

A esto se suma la alta incertidumbre creada por los efectos de la investigación sobre la red de corrupción en la estatal Petrobras y el impacto de una sequía prolongada sobre el suministro de energía eléctrica.

Sin embargo, el gobierno actual ha realizado ajustes «con el objetivo de recobrar la credibilidad en el marco de políticas macro financieras».

Brasil logrará un crecimiento en 2018 del 1%, que se explicaría «por el regreso de la inversión y eventualmente la recuperación del consumo y el empleo».

La economía de Argentina, en tanto, caería un 0,3% en 2018, mientras Ecuador se desaceleraría de 3,6% en 2018 a 1,9% en 2019. Para Chile se prevé que salte de un PIB de 1,8% en 2018 -el más bajo en cinco años- a una ligera recuperación de casi un punto porcentual, para llegar en 2019 al 2,7%. Perú, de su lado, pasaría de 2,4% a 3,8% en 2019.

«Aun así, existen incertidumbres importantes que ensombrecen el horizonte en ambos países, relacionadas con las condiciones externas, el impacto de las reformas en curso en Chile y la lentitud de la ejecución de las inversiones a nivel subnacional en Perú”.

Ante el desalentador escenario, el FMI anima a los países a fijar su atención en los tipos de cambio que podrían «jugar un rol crucial en el ajuste a un contexto externo más difícil» con una depreciación de las monedas locales que podría alentar la producción nacional y reducir el déficit externo.

Mientras que también insta a los gobiernos a enfocarse en «mantener las expectativas de inflación alineadas con las metas oficiales» y ajustar sus déficit fiscales.

La economía de Estados Unidos continúa en alza y el FMI prevé una expansión de 3,1% para este año, desde un 2,4% en 2018, basada en «el robusto gasto de consumo», donde se incluye «un mayor afianzamiento del mercado laboral, precios de la energía marcadamente inferiores y una inflación subyacente controlada que eleva los ingresos reales».

En un contexto mundial en el que la recuperación desigual de la economía es la regla, el «crecimiento sólido en Estados Unidos contrasta con las perspectivas aún moderadas para la zona del euro y Japón» que sumado a la desaceleración de China beneficia en especial a América Central y México.

Beneficiada por los vínculos que la unen a Estados Unidos, de donde recibe un importante número de remesas y hacia donde envía un alto porcentaje de sus ventas al exterior, la economía de México -la segunda economía más grande la región- crecería un 3,0%, desde 2,1% del año anterior.

En tanto, «las perspectivas de crecimiento de América Central mejoraron, gracias al abaratamiento del petróleo y a la sólida recuperación en Estados Unidos».

Dr. Luis David Fernández Araya

@DrLuisDavidFer

*Fuentes FMI y E&Y

A diez años de la crisis

Se han cumplido diez años de la última gran crisis financiera mundial, con origen en el sistema inmobiliario de los Estados Unidos, cuya burbuja no soportó más y en su explosión tuvo alcances globales y cuyas consecuencias aún están vigentes en algunos países.

Esta crisis venía presentando signos en el mercado inmobiliario –a más de uno le generaba duda que se dieran créditos para casas a personas con mal historial crediticio o bien se dieran casas sin necesidad de mayor investigación- y sin embargo nadie hizo nada, solo algunos cuantos fueron los especialistas que le dieron una lectura adecuada –tal como se plantea en la película The Big Short, donde se explica cómo la información y el olfato de unos pocos los convirtió en millonarios especulando con esta burbuja financiera-.

La reacción por parte del gobierno de los Estados Unidos fue a través de medidas a favor de los bancos, inversores, no así a los compradores, ni a las empresas, ni a quienes perdieron sus empleos.
Mucho del enojo de esta clase fue retomado y politizado en las elecciones pasadas.

Aunque hoy se tienen mayores controles internacionales sobre los mercados globales, mayores reguladores, la economía mundial creciendo, lo que no significa que debemos caer en escenarios optimistas, y sí, realizar lecturas adecuadas al escenario financiero internacional.

Lo anterior, porque tiene varios efectos como se ha visto, con independencia de los daños directos en los bolsillos de los ciudadanos tiene otra consecuencia que poco se ha valorado, me refiero a los efectos políticos, porque al no haber tenido las medidas y lectura adecuadas y haber prevenido la crisis financiera esto generó que la clase política tomará como base del discurso de su propuesta a esto, es decir, haciendo un uso político de un problema financiero, usando el hartazgo de la gente como botín político.

Claro, a pocos sorprenden los resultados que estamos presenciando en el país vecino con el correspondiente efecto en el nuestro, pero no debemos de tratar con desdén las declaraciones que desde allá se hagan o las medidas que se tomen, como es el próximo trabajo de renegociación del TLC, donde México cuenta con argumentos y elementos para sentarse en la mesa y con un lenguaje directo defender las bondades del TLC.

Porque si algo nos arroja de experiencia la crisis financiera de hace 10 años, es que estamos en un mundo que debe ser cada vez más monitoreado, que cualquier decisión que se tome puede traer consecuencias de todo tipo, particularmente en lo que refiere a políticas financieras, esta es una oportuna reflexión en México dado al inicio de una nueva administración federal a partir del 1 de diciembre del presente 2018.

Dr. Luis David Fernández Araya

@DrLuisDavidFer

Que nadie interrumpa a los jóvenes

Los jóvenes, nuestra generación de “millennians” está trabajando duro. Que nadie ni nada los detenga. Ni la clase política, ni la sociedad, nada ni nadie debe interponerse entre esta maravillosa generación que nos ha dado dejado varias lecciones de cómo se hacen las cosas.

Lección uno: no se puede gobernar sin ellos.

Mientras algunos se despedazan entre ellos para ver quién dirigirá sus “frentes” nuestros jóvenes y sus acciones han venido a modificar el rostro de la política y del discurso, si alguna parte de la clase política había ignorado a esta generación, lo sucedido ha obligado a cambiar el rumbo y ruta de las políticas, el rumbo y ruta de las decisiones, no se les puede ignorar más, no se podrá gobernar sin ellos.

Lección dos: no se les puede cooptar.

Mucho ha cambiado. Después del movimiento de 1968 se marcó un punto de inflexión en la historia social y política mexicana, algunos políticos entendieron que a los estudiantes y a la sociedad civil no se les podía menospreciar. Lo que estamos viendo es algo que habíamos perdido de vista, que la sociedad y los jóvenes tienen la capacidad de organizarse solos, que son una fuerza viva y, que por ende no se les puede cooptar, la historia nos da ejemplo de ello.

Lección tres: no se les interrumpa.

Están trabajando duro por cambiar la realidad, se han dado cuenta que solo necesitan organizarse para modificar el estado de las cosas, que pueden prescindir la promesa del candidato, que quiera convencerles necesita llegar con resultados, porque ellos están haciendo su parte, que nadie se atreva a interrumpir lo que ha comenzado a partir de ese temblor que cimbró algo más que la tierra.

El 2018 fue la gran prueba para quienes aspiraron al más alto cargo en el país, ganando AMLO con alta ventaja, veremos si se están entendiendo; la lógica con la que hemos cambiado y cuyo avance está siendo liderado por los jóvenes, lo que implica no interrumpir su marcha y fuerza, ahí están, ahí vienen, no se van a detener, la gran pregunta es si estamos dispuestos a aguantarles el paso.

Dr. Luis David Fernández Araya

Economista Doctor en Finanzas

@DrLuisDavidFer

El lenguaje de la corrupción

Aun cuando se tiene pendiente el nombramiento del Fiscal Anticorrupción para el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) hoy es una realidad, lo que hace años era una propuesta ya comenzó su marcha. Aun cuando muchas entidades del país, arrastran el pendiente de la armonización de sus leyes locales con las del SNA, en otros estados ya se han dado los pasos para que el sistema sea una realidad. Lo que no se puede negar es la complejidad que este representará en su conjunto, en cuanto a su aplicación en los tres órdenes de gobierno, pero que nadie se sorprenda, así es el inicio de cualquier esfuerzo institucional, máxime aquellos que requieren, consenso, recursos, voluntades, acuerdos, esquemas de actuación y sobre todo etapas de madurez que son parte implícita de cualquier política o esfuerzo público.

Miente quien argumenta que el SNA no servirá, miente y politiza quien usa este diseño de coordinación como botín mediático para posicionarse, miente quien lo da por muerto antes de su puesta en marcha. Porque apostarle a su fracaso es también apostarle a la corrupción, porque no le conviene un esquema institucional donde lo público y privado cuenten con más candados, más vigilancia, mayor transparencia y en su caso, castigos ejemplares. Sin embargo, una de las tareas relevantes del SNA pasa por la cultura que el lenguaje de la corrupción nos ha heredado, que a veces parece tan nuestro, tan cotidiano. En arena del día a día es “normal” escuchar frases que esconden un problema mayúsculo:

“Ese gobernador robó, pero repartió”. O la otra desafortunada y famosa “sí robé pero poquito”, que hasta se vuelve graciosa en el imaginario común, pero sin detenernos a pensar lo mucho que pesa sobre nuestra realidad.

Hoy los avances en materia de transparencia, rendición de cuentas, declaraciones de conflicto o no de intereses por parte de los servidores públicos y privados, la propia Ley General de Responsabilidad Administrativa cuyos alcances no solo se limitan a la actuación de los responsable de un uso eficiente y eficaz de los recursos públicos, sino con alcances a los particulares, nos demuestran que la estructura institucional va por buen camino, que no es suficiente pero sí necesaria.

No obstante, esta plataforma institucional debe pasar por un esfuerzo que se conjunta con el apartado educativo y no es más que incluir desde la educación básica una cultura permanente de anticorrupción, que erradique de nuestro lenguaje frases que lleven implícita la aceptación de que la nuestra es una sociedad corrupta, esto es un paso que debe ir acompañado de todo el esfuerzo institucional del SNA, porque a la corrupción se le atiende con varios instrumentos públicos, desde varios flancos y uno de ellos es el educativo, aquel que permita erradicar su lenguaje.

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Dr. Luis David Fernández A.

@DrLuisDavidFer

Las Dos Venezuelas

En la república bolivariana de Venezuela se han roto toda clase de esquemas, allá se detiene a la gente porque se le da la gana a la Guardia Nacional, se ha roto con la libertad de expresión, con la libertad económica, con la libertad de la libre manifestación, con la libertad política, con la libertad social. Por supuesto que a través de la censura a varios medios locales se ha intentado frenar la información que llega al resto del mundo, pero algo es cierto, cada vez es más difícil para el gobierno de Maduro ejercer la censura e intentar tener dos Venezuelas.

Una, la romántica, la bolivariana que de suyo busca la justicia para todos, así lo establece en su Constitución y la otra, la de la realidad, con la mayor crisis social que haya tenido en su historia, con desabasto de productos básicos, largas filas para conseguir alimentos, con una caída de los precios internacionales del petróleo, con una crisis de violencia que tan sólo en 2016 presentó una tasa de 78 homicidios por día, una cantidad avanzada de protestas a diario, con las más altas tasas de corrupción y con agresiones directas al periodismo que no está del lado oficial.

Particularmente, esta última Venezuela le ha apostado a perseguir a la prensa a través de agresiones a diversos medios y periodistas, tal es el caso de la sufrida por la corresponsal Elyangélica González o al medio El Estímulo, el canal de noticias TV Venezuela o a los periodistas franceses Sebastián Pérez y Diddier Barral, de la agencia fotográfica CAPA, y todo eso sucede en aquel país que hace algunos años era llamado Pel sueño americano del sure.

Lo que contrasta con un mandatario que justamente con motivo de la semana santa, envió un mensaje de amor, de la necesidad de cultivar la paz, quien señaló que

del odio y la violencia no viene nada buenod; oportuna declaración de un mandatario que ha enviado a reprimir todo aquello que no esté de acuerdo con su gobierno y cuya asesoría para la buena administración proviene de la voz de un ;pajaritop, con un saldo al día es de al menos 6 muertos derivado de las manifestaciones.

Y está la otra Venezuela, la que tiene prendida las alarmas, la Venezuela real, la de la clase media, la de los estudiantes marchando, la que está pasando hambre, aquella que aunque pocos acepten se parece más a una dictadura moderna o régimen hibrido, que aunque muchos se han negado a aceptarlo existe hambre y de seguir así serán inevitables los escenarios de hambruna.

Aún hay quienes se niegan a ver a esta Venezuela y que defienden a la otra, la de Maduro, diciendo que ahí hay espacio para la oposición, que existen libertad de opinión, que Maduro tiene alta aceptación, que sí se puede salir a la calle, que está lejos de parecerse a Cuba e incluso puede que tengan razón, pero el riesgo de seguir así es que al final sólo quedará una Venezuela, la real.

«La deserción Escolar»

El sistema educativo en México está viviendo una de las transformaciones más relevantes o, al menos, así se espera que suceda, derivado de la presentación del nuevo modelo educativo que se presentará pronto.

A la educación se la han cargado varias responsabilidades, como los niveles de pobreza, desempleo, la falta de competitividad y productividad del país y un no corto etcétera. Rubros que tienen relación por supuesto, y que desde la educación se logran explicar en mayor o menor medida.

Ahí están por ejemplo, los altos niveles de deserción en el nivel medio superior en México, donde uno de los retos del actual modelo incluyendo a la reforma educativa es enviar un mensaje a las y los 650 mil estudiantes que año con año abandonan sus estudios, este 40% de los que entran a estudiar y no terminan el nivel medio superior, porque existe, entre otras razones una falta de credibilidad hacia el sistema educativo mexicano actual.

No se tienen los suficientes incentivos para que las y los jóvenes entre 15 y 18 años sepan, evalúen y comparen acerca de los beneficios que implican continuar estudiando.

Esto pasa necesariamente por un modelo educativo que reinstale la confianza entre las y los jóvenes acerca de cuáles son los caminos y opciones para salir adelante. Debemos entender que aquel que deserta es porque no está convencido, porque no cree en lo que está haciendo, porque no le hemos hecho saber cuáles son las ventajas de estudiar, en vez de optar por los métodos del autoempleo o el comercio informal.

Debemos de proveerles de las herramientas de convicción –en esta tarea intervenimos todos, incluyendo la importancia de tiene cada familia en la toma de decisiones de las y los jóvenes-.

También se trata de dar pasos sólidos, firmes y seguros. Si pretendemos atender el fenómeno de la deserción únicamente a través de incentivos económicos inmediatos (por ejemplo becas), es sinónimo de que le entendemos parcialmente al tema, pero si seleccionamos, primero a aquel sector que particularmente lo padece y generamos políticas para atender sus principales causas iremos en el camino adecuado. Se reconoce que la deserción es multifactorial, pero se debe actuar de manera decidida porque si no estamos arrojando a este 40% de las y los jóvenes como caldo de cultivo para el desempleo, la pobreza y para los brazos del crimen organizado.

Porque apostarle por la educación también es una decisión que pesa por su importancia económica, quien toma decisiones en un contexto de baja educación distorsiona los sentidos de la realidad, sucede lo mismo que hacerlo en un contexto de pobreza, provocando una “visión túnel”, como fue llamado por Sendhil Mullainathan y Eldar Shafir. Lo que significa que una persona se preocupa en resolver sus problemas inmediatos y deja aquellos que también inciden en su vida, enfocándose al corto plazo, bajo un contexto de recursos académicos limitados, los niveles de pobreza, desempleo, la falta de competitividad y productividad del país y un no corto etcétera.

Dr.Luis David Fernández Araya

Economista Doctorado en Finanzas

Mañana mi Columna en el Diario Impreso El Heraldo de México

Mañana en El Heraldo de México en su versión impresa la primera parte de mi Columna «La Deserción en el nivel Medio Superior»

Lo Negativo No Siempre es lo Verdadero

Cuando se trata de materia económica y se asume una postura basada en los resultados para saber si su conducción va bien o mal, parecería que es cuestión de enfoques, que se basa en lo que nos hacen creer. Así nos pasa con la danza de cifras que las fuentes oficiales nos presentan, me explico. Cuando leemos que se recortan las expectativas de crecimiento económico para nuestro país para este año (de 2.6 % a 2.4%) y en 2018 (de 2.9% a 2.6%) nos llena un ambiente de pesimismo y de acostumbrada critica de que todo va mal y que estará peor.

Y es aquí cuando debemos de recordar que si bien, se viven tiempos de inestabilidad económica, las causas no vienen desde dentro, que son externas y que tendrán impacto sobre nuestro sistema económico, la pregunta debe ir en el sentido de saber si contamos con las condiciones para hacerle frente.

El problema viene cuando las aparentes malas cifras son usadas como botín político por grupos opositores y se dedican a alimentar el hartazgo.

Por ello necesitamos observar con seriedad que nuestro país está considerado de los más estables en Latinoamérica (se prevé que el resto se contraiga en un 0.6 por ciento mientras nosotros creceremos), que se está aprovechando el fortalecimiento de la economía de los Estados Unidos, que contamos con bajos niveles de inflación, que hay y habrá una saludable demanda doméstica.

Por eso debe de existir alta responsabilidad a la hora de interpretar las cifras, colocarlas en el contexto adecuado, dejar de ser profetas de la desgracia y también señalar aquello que se está haciendo bien –que no es menor- y que precisamente nos permite un grado de estabilidad económica respecto del resto de las naciones en América Latina y el Caribe.

Nos han acostumbrado a que cada reporte económico o aparente mala noticia se lleve al rincón de las desgracias, parece una repetición histórica dentro del pensamiento colectivo, nos han orillado a no cuestionarnos acerca de la veracidad de las aparentes malas noticias, las multiplicamos en cafés y comidas, pero esto pasa porque quienes son responsables de poner en el contexto adecuado lo que le sucede a nuestro país, tampoco terminan por entenderle y caemos en ese laberinto inacabado de repeticiones, nos volvemos teóricos de la desgracias. Pero es cierto, la mayor responsabilidad proviene de esas voces públicas que se dedican a denostar todo lo que proviene o huele a gobierno –de cualquier orden- sencillamente porque no son ellos los que no están al frente, por eso ya es tiempo de que seamos nosotros quienes defendamos que lo negativo no siempre es lo verdadero.

Dr Luis David Fernández Araya

@DrLuisDavidFer

El Estado de Bienestar

Eso se deja ver cuando se lee la propuesta del actual gobierno sobre su visión del Estado, con declaraciones o propuestas que se pretenden implementar para atender los principales problemas sociales para sectores vulnerables como los ancianos o los jóvenes que no tiene acceso a mayores oportunidades. Y sí, son temas de los que no se puede dudar en cuanto a la intervención del Estado y su brazo ejecutor conocido como administración pública. Ningún gobierno que se precie de ser democrático puede hacer caso omiso de los principales problemas de orden social, porque la esencia de la democracia no solo se trata de la libertad, sino que pasa por el respeto al derecho y voluntad de la mayoría, donde sin duda, los problemas sociales son el reflejo de la primera línea de acción del gobierno.

El Estado benefactor que se vislumbra en la propuesta de la próxima administración suena noble, porque pretende atender renglones pendientes en nuestro país, mismos que después de algunos modelos probados no solo no se han solucionado sino que se han acentuado. Como se sabe esta forma de concebir al Estado surge a partir de los resultados de la gran depresión económica, cuyas consecuencias sociales fueron devastadoras y con este modelo se pretendió resolverlas.

Eso estaremos presenciando durante la siguiente administración, sin embargo, sabemos que no todo se resuelve a fuerza de presupuesto público, de programas sociales “gordos”, de mayor Estado, que esta fórmula ha sido probada y nos pide a grito cambiar la manera en la que concebimos las intervenciones públicas, que estas deben mejorar, que no están peleadas con conceptos como eficacia y eficiencia, que todo esto acompañado de la transparencia en los recursos y resultados conlleva, necesariamente, a mayores evaluaciones y mejor toma de decisiones.

No discutamos si el Estado debe intervenir, eso debe ser superado, debemos poner sobre la mesa si estas intervenciones logran el resultado o solo se vuelven contenedores de los problemas sociales.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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Tiempo de Gobernar

Se ha venido sosteniendo por diversos medios y expertos que la fuerza política o tsunami electoral ni siquiera ha comenzado a gobernar pero ha generado altas expectativas. Ese bono democrático a favor con el que cuentan se ha difuminado al paso de las semanas, porque no se aprecia con claridad si estamos ante un presidente electo o un candidato en permanente campaña.

Lo que es una certeza es que será un gobierno altamente observado por propios y extraños, veremos desde defensas férreas que harán de esa administración hasta voces críticas cuestionando todo, ese es uno de los costos que deben asumir, aprender que ya no están más en campaña y que ahora serán sujetos de fiscalización, de la obligada transparencia pero sobre todo de la opinión pública, cuyos logros o decepciones serán inversamente proporcionales a las expectativas.

El ejemplo de la propuesta de la cuarta transformación nos permite vislumbrar un tanto sobre los alcances políticos y hasta conceptuales de su idea de gobierno, compararla con otros momentos relevantes de nuestra historia se antoja arrogante, pero también con un tinte de frase hecha que programa de acción. Porque sus defensores por más que expongan sus elementos mínimos no dejan de ser ambiguos a la vista del ciudadano, porque como suena a promesa, suena a una larga campaña política de la que algunos empiezan a despertar a punta de multas por el presunto uso ilegal de recursos para fines privados durante el proceso electoral pasado.

Arriban al poder con números positivos, ya no está en campaña, es decir, ya no necesita hacer promesas, ya no requieren de declaraciones beligerantes, ahora él es el representante del poder ejecutivo y deberá aprender a estar del otro lado, de las instituciones, ahora sí con elementos legales y objetivos.

Este gobierno estará por empezar a ejercer presupuestos, ideas, planes, políticas, hacer acuerdos, generar negociaciones a fin de minimizar los conflictos porque de eso se trata el ambiente democrático, de encontrar salidas institucionales a potenciales zonas de conflicto, atrás quedaron las promesas fáciles, ha llegado el tiempo de gobernar y para ello se requiere más acciones que saliva, la crítica estará a la orden del día, tendrán oposición, tendrán plumas ácidas, habrá desacuerdos, incluso errores, eso lo sabemos todos, pero son ellos los que deben de comenzar por aceptar que esta arena que hoy estrenan es la arena de la realidad, una realidad urgente de resultados.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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La Deserción en el Nivel Medio Superior

El sistema educativo en México está viviendo una de las transformaciones más relevantes o al menos así se espera que suceda derivado de la presentación del nuevo modelo educativo que se presentará pronto.

A la educación se la han cargado varias responsabilidades, como los niveles de pobreza, el desempleo, la falta de competitividad y productividad del país y un no corto etcétera. Rubros que tienen relación por supuesto, y que desde la educación se logran explicar en mayor o menor medida.

Ahí están por ejemplo, los altos niveles de deserción en el nivel medio superior en México, donde uno de los retos del actual modelo incluyendo a la reforma educativa es enviar un mensaje a las y los 650 mil estudiantes que año con año abandonan sus estudios, este 40% de los que entran a estudiar y no terminan el nivel medio superior, porque existe, entre otras razones una falta de credibilidad hacia el sistema educativo mexicano actual.

No se tienen los suficientes incentivos para que las y los jóvenes entre 15 y 18 años sepan, evalúen y comparen acerca de los beneficios que implican continuar estudiando.

Esto para necesariamente por un modelo educativo que reinstale la confianza entre las y los jóvenes acerca de cuáles son los caminos y opciones para salir adelante. Debemos entender que aquel que deserta es porque no está convencido, porque no cree en lo que está haciendo, porque no le hemos saber cuáles son las ventajas de estudiar en vez de optar por los métodos del autoempleo o el comercio informal.

Debemos de proveerles de las herramientas de convicción –en esta tarea intervenimos todos, incluyendo la importancia de tiene cada familia mexicana en la toma de decisiones de las y los jóvenes-. También se trata de dar pasos sólidos, firmes y seguros. Si pretendemos atender el fenómeno de la deserción únicamente a través de incentivos económicos inmediatos (por ejemplo becas), es sinónimo de que le entendemos parcialmente al tema, pero si seleccionamos, primero a aquel sector que particularmente lo padece y generamos políticas para atender sus principales causas iremos en el camino adecuado. Se reconoce que la deserción es multifactorial, pero se debe actuar de manera decidida porque si no estamos arrojando a este 40% de las y los jóvenes como caldo de cultivo para el desempleo, la pobreza y para los brazos del crimen organizado.

Como se dijo, en este fenómeno contamos todos, padres y madres de familia, el Estado a través de políticas públicas acertadas, oferta educativa adecuada a través de los programas académicos, infraestructura escolar o materiales educativos, entre los más relevantes.

Porque apostarle por la educación también es una decisión que pesa por su importancia económica, quien toma decisiones en un contexto de baja educación distorsiona los sentidos de la realidad, sucede lo mismo que hacerlo en un contexto de pobreza, provocando una “visión túnel”, como fue llamado por Sendhil Mullainathan y Eldar Shafir. Lo que significa que una persona se preocupa en resolver sus problemas inmediatos y deja de lado aquellos que también inciden en su vida, enfocándose al corto plazo, bajo un contexto de recursos académicos limitados. los niveles de pobreza, el desempleo, la falta de competitividad y productividad del país y un no corto etcétera. Rubros que tienen relación por supuesto, y que desde la educación se logran explicar en mayor o menor medida.

Ahí están por ejemplo, los altos niveles de deserción en el nivel medio superior en México, donde uno de los retos del actual modelo incluyendo a la reforma educativa es enviar un mensaje a las y los 650 mil estudiantes que año con año abandonan sus estudios, este 40% de los que entran a estudiar y no terminan el nivel medio superior, porque existe, entre otras razones una falta de credibilidad hacia el sistema educativo mexicano actual.

No se tienen los suficientes incentivos para que las y los jóvenes entre 15 y 18 años sepan, evalúen y comparen acerca de los beneficios que implican continuar estudiando.

Esto para necesariamente por un modelo educativo que reinstale la confianza entre las y los jóvenes acerca de cuáles son los caminos y opciones para salir adelante. Debemos entender que aquel que deserta es porque no está convencido, porque no cree en lo que está haciendo, porque no le hemos saber cuáles son las ventajas de estudiar en vez de optar por los métodos del autoempleo o el comercio informal.

Debemos de proveerles de las herramientas de convicción –en esta tarea intervenimos todos, incluyendo la importancia de tiene cada familia mexicana en la toma de decisiones de las y los jóvenes-. También se trata de dar pasos sólidos, firmes y seguros. Si pretendemos atender el fenómeno de la deserción únicamente a través de incentivos económicos inmediatos (por ejemplo becas), es sinónimo de que le entendemos parcialmente al tema, pero si seleccionamos, primero a aquel sector que particularmente lo padece y generamos políticas para atender sus principales causas iremos en el camino adecuado. Se reconoce que la deserción es multifactorial, pero se debe actuar de manera decidida porque si no estamos arrojando a este 40% de las y los jóvenes como caldo de cultivo para el desempleo, la pobreza y para los brazos del crimen organizado.

Como se dijo, en este fenómeno contamos todos, padres y madres de familia, el Estado a través de políticas públicas acertadas, oferta educativa adecuada a través de los programas académicos, infraestructura escolar o materiales educativos, entre los más relevantes.

Porque apostarle por la educación también es una decisión que pesa por su importancia económica, quien toma decisiones en un contexto de baja educación distorsiona los sentidos de la realidad, sucede lo mismo que hacerlo en un contexto de pobreza, provocando una “visión túnel”, como fue llamado por Sendhil Mullainathan y Eldar Shafir. Lo que significa que una persona se preocupa en resolver sus problemas inmediatos y deja de lado aquellos que también inciden en su vida, enfocándose al corto plazo, bajo un contexto de recursos académicos limitados.

Dr. Luis David Fernández Araya

Economista doctorado en finanzas.

@DrLuisDavidFer

Altas Expectativas

Esta fue una de las razones por las cuales la gente salió a votar a favor de Morena y se dio el resultado histórico que ya conocemos. La mayoría de análisis han predominado sobre el equipo de trabajo del virtual presidente, de sus principales declaraciones, del cumplimiento de compromisos de campaña, algunos de los cuales han generado toda clase de dudas. Sin embargo, aún no empieza a gobernar y será en ese momento donde podremos ver si las expectativas que ha generado se cumplen o van al menos por el camino adecuado.

Cierto, no es lo mismo un proceso de campaña (donde gana el de la mejor campaña en medios o el de las mejores ocurrencias durante los debates) que gobernar, que tomar decisiones en uno u otro sentido.

No es lo mismo realizar una declaración sobre política migratoria de los Estados Unidos que sentarte a negociar con ellos, nunca será lo mismo declarar que se va a generar programas sociales universales que sentarse a hacer cuentas.

El nuevo gobierno se va a enfrentar a una realidad diferente que va más allá de los datos duros que arroja cualquier análisis, sabe que de no cumplir con las expectativas generadas habrá dejado pasar la oportunidad de demostrar que pueden alcanzar resultados positivos y diferentes, a todos nos conviene que al gobierno que empezará le vaya bien, a todos nos conviene este ánimo de conciliación nacional, sí, pero a todos nos conviene (hayamos votado o no por el partido ganador), darle seguimiento, ser observadores permanentes de sus pasos, porque si la voluntad de la mayoría los eligió, lo menos que debemos hacer desde la barrera ciudadana es exigirles que esas expectativas sean cumplidas, porque el trabajo del electorado no se termina sacando a un partido y metiendo a otro, no, empieza en un proceso electoral, se manifiesta en las urnas y se mantiene de manera permanente como un elemento activo de la vida política.

Esta especie de cruda electoral que padecemos, donde algunos todavía no se reponen de los resultados, debe ser lección permanente que, de no cumplir con las expectativas generadas los ciudadanos siempre, siempre tendremos la opción del voto y como en esta pasada elección, ya vimos que sí funciona.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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Felicidad Interna Bruta

Mi Columna en el Diario La Crónica.http://www.cronica.com.mx/notas/2018/1085468_amp.html

Recortes y política económica responsables.

Mi Columna en La Crónica.

http://www.cronica.com.mx/notas/2018/1084477_amp.html

Dr.Luis David Fernández Araya

Economista y Phd Doctorado en Finanzas

Políticas Populistas

En tiempos de turbulencia financiera y económica en el mundo (hay que decirlo por enésima vez) que son de origen externo, las cifras macroeconómicas estables cuentan, punto. Pero tampoco son todo. Cuando los populistas en México acostumbrados al recurso fácil de echarle la culpa “al sistema” de los males económicos o políticos, de apegarse a la salida del “complot” cuando las cosas no suceden como ellos quiere, entonces opinan o proponen respuestas al entorno económico mundial y los efectos en nuestro país, usan aquello que Moisés Naím llamó desde hace años “la necrofilia ideológica”, es decir el amor ciego por ideas muertas.

Así podemos definir a quienes desde hace más de 12 años han sostenido las fórmulas mágicas para los males en nuestro país, aventurándose (dudo que lo hagan con recursos científicos) a asegurar el pleno empleo en un país o que únicamente a través de una lista de programas sociales a favor de “los más pobres” sea la vía para salir adelante.

Ejemplos en Latinoamérica sobran, pero el común denominador es permanente: prometer lo de siempre, hablar de aquello que más le duele a una sociedad (pobreza, hambre, carencias, empleo, inseguridad, ausencia del Estado de Derecho, corrupción, impunidad), insistir en que se tiene la solución en la mano y que sólo falta que se vote por ellos para que estos lastres se retiren del camino y alcancemos la prosperidad tan anhelada.

Lo anterior está demostrado y es riesgoso, no podemos casarnos con fórmulas muertas y que han demostrado su fracaso en la historia de México, el riesgo de las políticas populistas radica en la creencia inamovible que sólo a través de éstas México cambiará para bien, el riesgo como cualquier fundamentalista de las políticas económicas o sociales es caer en el lugar común de pensar al país como una receta de cocina.

El riesgo permanente es que la población continuemos creyendo en ello, en estos políticos en pasarela permanente en los medios de comunicación diciéndonos que tienen la solución, que siempre la han tenido.

Riesgoso en tiempos donde ha quedado demostrado que las acciones públicas, el modo de pensarlas, sus propias teorías han cambiado y exigen a todos, clase política, empresarios, académicos, sociedad civil, pensar en México fuera de la ortodoxia permanente, en particular aquellos de corte populista, donde además muchos ya tuvieron su oportunidad de ser gobierno y no demostraron que sus teorías (¿teorías?) no solucionaron lo que tanto pregonan. Y hoy no demuestran haber aprendido algo, siguen prometiendo lo que no pueden cumplir, repartiendo los recursos que no tienen, siempre bajo la lógica del discurso que la población quiere oír, defendiendo ideas que ellos mismos saben que están muertas.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista, Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y privadas.

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La Real Economic

Terminamos mal el segundo semestre de 2018, esto no es un anuncio catastrófico ni con el fin de alarmar a nadie. Me refiero a la materia económica. La constante caída de los precios del petróleo, el aumento del precio del dólar, los impactos aún por ver de la caída en el crecimiento de la economía China, la especulación de los países productores de petróleo, el impacto en los mercados bursátiles del mundo, entre otros, nos dejan ver lo que el responsable del Banco de México, Alejandro Díaz de León, calificó en el diario británico Financial Times como un golpe que puede ser potencialmente grave y un ajuste violento.

No pueden ser buenas noticias. Y no pueden ser porque si bien se han hecho esfuerzos y nuestro país cuenta con fundamentos macroeconómicos para hacer frente esta situación el problema es de orden global, donde los buenos deseos no solucionan los embates económicos. Este tiene que ser un llamado que nos convoque a todos, no sólo a los especialistas en la materia, sino también a la clase política, al sector empresarial, a organismos no gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, sociedad, porque de no hacerlo, cuando se sientan los primeros efectos (quizá en lo inflacionario) nos tomará de sorpresa y comenzará la búsqueda de culpables.

La sacudida que viene nos debe llamar no sólo al acuerdo de todos, sino a revisar las respuestas que en materia económica daremos, yendo a los libros sí, pero sin casarnos con las recetas económicas y las tesis académicas que muchas veces no tienen nada en común con la realidad mexicana. Cierto, no es tiempo de improvisar pero si de comenzar a pensar la economía mexicana tal como lo cita Jaques Rogozinski, usando la “real economic”, esto es, pensar políticas económicas basadas en nuestros intereses, necesidades, realidades, cultura definida en tiempo y espacio.

Claro, sin perder de vista que estamos en la franja de países llamados emergentes (con lo discutible que puede ser el término), y necesitamos nuestro propio tratamiento, dejando de copiar experiencias que han triunfado o estabilizado economías en otras latitudes. Haciendo a un lado la aplicación de modelos económicos “per se”, reconociendo que nuestro país no es una cocina a la que se le aplica una receta y resulta un platillo para 120 millones de mexicanos. Ya hemos rebasado la etapa de duras políticas económicas recesivas con cargo a la población aún a cuesta de una baja inflación. Hoy la idea es pensar en global, sí, pero acompañarlo de un mayor crecimiento económico. Así debemos de atacar el embate que se viene.

Dr.Luis David Fernández Araya

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No es el TLC, Es la Economía

No es el TLC, es la Economía

El tema continua en las agendas entre la clase experta en materia económica, el sector académico con voz fuerte ha explicado las causas reales de la actual depreciación del peso y sus consecuencias en la economía mexicana.

Las autoridades económicas han llamado a esto una sobrerreacción del mercado.

Lo que se ha asegurado es que el tipo de cambio se ajustó a la baja , dada las condiciones macroeconómicas del país, que si bien habrá necesariamente impactos en variables económicas, también existen efectos positivos.

Desde mi punto de vista, eso le ha hecho falta a las autoridades económicas: una mejor capacidad de comunicar lo que nos espera.

Y hace falta porque en México, todo lo que suene a depreciación es sinónimo de recesión y hasta de crisis económicas, algunas generaciones así lo hemos vivido, es más, nacimos como aquella generación llamada la generación de la crisis.

En el imaginario colectivo una depreciación del peso –hay que insistir, no es devaluación porque ésta se da exclusivamente ante un tipo de cambio fijo contralada por el gobierno, en el que él devalúa- es reflejo de un escenario de crisis y es “culpa” del gobierno.

Pero hay que decirlo, las condiciones actuales sobre las grandes variables económicas no son nuevas, es decir, provienen de años atrás y que además permiten amortiguar los cambios que el mundo está viviendo.

La falta de información hacía la población proviene de una escasa cultura financiera en México a fin de entender mejor estos fenómenos, para saber diferenciarlos, para saber que en una depreciación no todo es malo. Pongo el ejemplo, puede tener impacto inflacionario, aumento en los saldos de deudas que lo hicieron en dólares, en inversión, en consumo, pero también puede traer efectos positivos como el nivel de ingreso de las familias que dependen de las remesas (hoy reciben el 25% más en valor de lo que recibían), o por vía del turismo en la que los visitantes dejan mayores divisas en México o un aumento en ingresos vía exportaciones (no petroleras), por eso estamos ante un balance con resultados mixtos. No necesariamente negativos.

Y los mercados reaccionan, porque debido a la información que se tiene los agentes toman decisiones, por eso hablar de cuándo y en cuánto quedará la paridad al final de la presente sacudida es arriesgado, porque juegan de manera particular las expectativas. Por ello, en este revoltijo de información el Gobierno debería de estar haciendo su tarea a fin de contener dichas expectativas, no sólo con un mecanismo de mayores recursos en el mercado de dinero a fin de mandar un mensaje positivo a los agentes económicos, sino que incluya de verdadera información sobre lo que está sucediendo y lo esperado. Se ha dicho desde la postura oficial que el actual no es un embate que derive de las políticas económicas internas, que no es la economía interna. Apostaría a decir lo contrario, que precisamente debido a los fundamentos de nuestra economía –con una larga lista aún de pendientes, sobre todo en el renglón del empleo, mejora en salarios reales, mayores consumos- es que nos va a permitir amortiguar mejor los golpes, es decir, al final sí es la economía, pero la interna.

Dr.Luis David Fernández Araya

@DrLuisDavidFer

!Actores y Futbolistas a Debatir!

Mi Columna en el Diario Impreso y digital La Cronica.

¿Se imagina un escenario donde se batan a duelo de ideas un ex futbolista profesional, una actriz y un stripper cuyo único mérito es ser una persona pública? ¿Concibe usted un debate electoral donde dichos personajes intercambien ideas sobre el qué hacer para mejorar un problema público, cómo hacerle y con qué recursos solucionarlo? ¿Cree usted, francamente, que sería un debate a la altura de las necesidades y el cargo al que quieren aspirar?

Quiero ser muy claro, no estoy en contra de que cualquier ciudadano en el legítimo uso de su derecho, aspire a algún cargo de representación popular, no. Se trata de cómo, aquellas instituciones políticas que escogen a quiénes serán sus candidatos, nos ven.

Y lo que está detrás de esa mirada es un desprecio a la sociedad, esa creencia arraigada que se nos puede y debe tratar como consumidores de telenovelas, de imágenes y de espectáculos como el futbol, ávidos de tlatoanis e ídolos inalcanzables. Los institutos políticos consideran que no importa si el candidato en cuestión no sabe gobernar o siquiera cuenta con un equipo de trabajo experto, no, se trata si sabe meter goles, de cuántas peleas tuvo en el campo de futbol, de cuantas mentadas de madre dio y recibió, de saber en cuántas novelas participó, no interesa si sabe de técnica legislativa, del proceso como hacedor de leyes, no, nos siguen viendo como menores de edad incapaces de tomar una decisión y que deben ser guiados por su mano sabía.

Afortunadamente la sociedad mexicana cada vez está más informada y cuenta con elementos que le permiten una mirada crítica sobre el acontecer nacional, son más las voces que opinan sobre elecciones, funcionarios, candidatos, perfiles y propuestas, es una de las ventajas de la transparencia pública.

Atrás ha quedado la visión donde lo público se decidía desde el centro, donde la sociedad, en el mejor de los casos servía para justificar algún programa o proyecto. Los partidos políticos y sus propuestas de candidatos sin mayores méritos que la farándula o algún deporte, así a secas, ha sido rebasada, hoy exigimos más y cuestionamos más, por eso parte de las demandas es que quien aspire a algún cargo público lo diga de frente, que vaya a la arena de las ideas, del debate, que convenza con argumentos, que nos diga el qué, el cómo y con qué van a solucionar los problemas públicos que proponen. De eso se trata la democracia, aprovechémosla y no la veamos como una puesta en escena donde basta aprenderse un guión de memoria para pensar que puedo convencer al público, no, la arena pública, es la arena de las realidades, donde no es suficiente ser famoso.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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Sistema Local Anticorrupción en la CDMX

Cuando surge el Sistema Nacional Anticorrupción como una de los compromisos del actual gobierno federal, dentro de su plataforma de gobierno, las expectativas no fueron menores.

Y no lo fueron porque se trataba de uno de los temas que más le duele a nuestro país, a pesar de eso, esta reforma anticorrupción fue la última en ser aprobada, pero el tema no perdió relevancia como cambio +de paradigma del combate a la corrupción tanto en su vertiente preventiva como correctiva.

Como es del dominio público, a partir de las modificaciones constitucionales todas las entidades, por ley, están obligadas a generar el entramado legal, administrativo, presupuestal y operativo de cada sistemas local anticorrupción, para ello debieron diseñar, discutir y aprobar las leyes que regirán este nuevo esquema institucional.

A pesar de que el diseño jurídico ya ha sido aprobada en las entidades, no podemos salir del asombro de cómo únicamente en 7 estados están completos los nombramientos mandatados en las leyes, 7 de 32, esto es solo el 20% ha cumplido con la ley.

Llama la atención de casos como en la CDMX cuyo gobierno y legisladores de izquierda se autodenominan de avanzada y aún no realizan la discusión y nombramientos de quiénes serán los responsables de llevar a la práctica la política pública anticorrupción.

Los legisladores locales tienen secuestrado a su Congreso, desoyendo las demandas, anteponiendo -nuevamente- a la política por encima de las necesidades, porque prefieren que estos nombramientos queden a expensas de lo que pase en las elecciones, mismos que debieron por ley –ley que ellos mismos discutieron y aprobaron-. Y con esto dejan en vilo uno de los temas más relevantes para la Ciudad de México, que como otras entidades está en la lógica electoral pero donde ningún candidato se ha pronunciado de manera responsable. Porque por perfiles o capacidades no paran, tan solo hay que ver la intachable trayectoria, el tamaño y la congruencia del actual Contralor General de la Ciudad de México, Dr. Eduardo Rovelo Pico, a quien le sobran credenciales para ser nombrado el nuevo Secretario de la Contraloría, pero no, nuevamente la clase política de la CDMX deja constancia que antes que los intereses de todos están los partidistas. Por eso cuando se pregunten el por qué la crisis de credibilidad en la que desde hace años arrastra la política, los políticos, la administración pública y sus instituciones, solo deben acordarse de estos momentos, donde más que promesas electoreras se requieren respuestas.

Dr. Luis David Fernández Araya

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y las propuestas ?……..

Llevamos dos debates y en resumen, el peso de su contenido radica en las ocurrencias, en la descalificación, en los apodos, en las malas bromas.

Hasta ahora solo se han escuchado algunas planteamientos serios sobre temas nacionales relevantes; este segundo debate los candidatos comenzaron bien, pero al segundo aprovecharon para comenzar a descalificarse como estrategia principal. Pero hasta aquí, no pretende hacer de esta colaboración un análisis de quién habla mejor o quién dice los mejores chistes u ocurrencias, quiero hablar de lo que dicen los padres y madres en las tertulias cotidianas y miles de mexicanos que no logran ver en estos dos debates verdaderas propuestas de los temas que nos duelen.

¿A qué hora empieza lo serio? ¿A qué hora nos van a plantear ideas, rutas de este país y sobre todo los cómos?

Este segundo debate lo que menos importó fueron los temas que había definido (de manera unilateral) el INE, no fue relevante, predominaron los lugares comunes, las ofensas de siempre, como si se tratara de un “talk show”.

Porque hoy, el mexicano relaciona a los candidatos con una frase “chistosa”, con la mofa, con la burla fácil, sin identificarlos con alguna propuesta clara, con una postura, hoy recordamos más “mochar” la mano que una idea de, por ejemplo, la discusión sobre nuestro modelo económico o sobre una verdadera estrategia de comercio exterior que vaya más del multicitado “diversificar nuestras exportaciones”.

A quiénes hemos seguido el debate, ese instrumento democrático que debería de estar repleto de propuestas y no de poses, de contenido y no de mofa, seguimos esperando algo, tenemos la esperanza que nos dejen de demostrar como un país que ama las novelas ya sean románticas o políticas, al que se le puede hablar de frente y con seriedad. Me niego a pensar que así es como nos ven los candidatos, una caterva de ciudadanos que nos conformamos con el espectáculo inmediato donde priva el escándalo.

Me niego a pensar que los candidatos de verdad no traen propuestas y que se trata más de una estrategia de ataque y defensa, me niego a pensar que han confundido a la arena de lo público, (donde se dirimen ideas, propuestas y visiones) con el coliseo romano.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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93

Mi Columna en El Heraldo de México.

Esa es la cifra de asesinatos a diferentes aspirantes a cargos populares durante este proceso electoral, esa es la maldita cifra que nos vuelve a poner en el ranking internacional, esa es el detestable dato que refleja los altos niveles de inseguridad que vive el país, llamado por algunos como inseguridad política que para el caso es lo mismo, se trata del reflejo de ese problema que desde hace años huele a podrido.

Porque estos datos no son diferentes para el gremio periodístico, no es diferente cuando hablamos de feminicidios, no lo es cuando hablamos del saldo de la lucha entre organizaciones delictivas, no está lejos de las víctimas de trata de personas.

Con más de tres mil puestos de elección popular que están en juego las próximas elecciones, 93 candidatos y precandidatos parecería una cifra menor, pero reducir al 3% los candidatos asesinados no puede ser un buen análisis.

Por eso, cuando presenciamos candidatos con discursos de odio, con cargas de agresión solo alimentan este ambiente de inseguridad y en nada contribuyen en calmar el encono, ¿cuáles son, entones, las propuestas de las y los candidatos en este tema? ¿Cuál es su visión acerca de la fragilidad de algunas instituciones mexicanas que han demostrado la vulnerabilidad frente a los embates de la inseguridad?

El problema ante esta cifra es el silencio oficial y el silencio de quienes dirigirán los destinos de este país dentro de los próximos 6 años, quizá no les preocupa mucho porque estarán rodeados de guardias presidenciales y todo un aparato de inteligencia que les guste o no estará ahí para brindarles seguridad por el hecho de representar a unos de los poderes de la unión, no obstante, las campañas aún no terminan y muchos estamos en espera de dejar de ser un país de contradicciones y de contrastes, encabezados en particular por los responsables de generar las políticas públicas de seguridad, que no han respondido a las expectativas, demostrando una vez que lo importante es llegar al poder, gobernar, como sea, con los recursos que sea, con las mentiras que sean, no importa si eso nos cuesta 93 muertes más.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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Encuestas: Siguen siendo solo un negocio

Hace unos días, en las pasadas elecciones en el Estado de México presenciamos como las encuestadoras siguen fallando, va ganando quién paga, que no son contundentes, que cuando bien nos va sólo son indicios, pero no verdades absolutas. Eso no es todo, existe la fácil tentación de pensar que el resultado de las encuestas.

Ahora están sobre los candidatos para el 2018 y a la actuación de la actual administración, nada más alejado de la realidad. Si fueran los resultados de las administraciones el criterio para hablar qué o cuál candidato está mejor posicionado.

Vámonos a los resultados: el Producto Interno Bruto ha crecido más en el sexenio de Enrique Peña Nieto con un promedio del 2 por ciento a cinco años de su administración, cuando la primera mitad del sexenio calderonista no sólo no creció, sino que cayó en 0.1 por ciento, es más, ni siquiera Fox logra estos resultados debido que durante los primeros tres años tuvo un crecimiento del 0.3 por ciento.

Que no nos engañen, el contexto de la economía internacional actual está por los suelos, no son las mismas condiciones que se enfrentaron en el sexenio anterior; hoy los otrora imperios económicos están tambaleando, esto tiene implicaciones en nuestra economía y aun así hemos crecido más con todo y lo vientos internacionales en contra.

Estamos ante una lista larga de mentiras, a la que hay que sumarle la tentación de caer en manos de aquellos que imitando a Trump usan el discurso del hartazgo y de la pobreza como moneda de cambio para posicionarse, que mienten en sus declaraciones 3de3, que ya tuvieron la oportunidad de gobernar donde ni disminuyeron los pobres ni gobernaron diferente.

No permitamos ser engañados con quienes impulsaron 6 años de gobierno en materia de seguridad con el discurso de los tanques, de las balas, de la guerra, que no generaron mejores condiciones sociales como respuesta a los niveles de pobreza; que no fueron capaces de tener un plan para pegarle a la parte financiera del crimen organizado, es decir, jamás tocaron la cartera de la delincuencia y se fueron a una guerra sin estrategia y sí con muchos muertos.

No, las encuestas ya demostraron que no son confiables y sólo tenemos los resultados objetivos para hacer evaluaciones, para emitir conclusiones sólidas y no en encuestas que además, han demostrado que no son precisas, no nos dejemos engañar con reelecciones disfrazadas de encuestas.

@DrLuisDavidFer

Paso a la Transparencia en México

Mi Columna en el Diario impreso y digital La Crónica.

http://www.cronica.com.mx/notas/2018/1072592_amp.html