«La deserción Escolar»

El sistema educativo en México está viviendo una de las transformaciones más relevantes o, al menos, así se espera que suceda, derivado de la presentación del nuevo modelo educativo que se presentará pronto.

A la educación se la han cargado varias responsabilidades, como los niveles de pobreza, desempleo, la falta de competitividad y productividad del país y un no corto etcétera. Rubros que tienen relación por supuesto, y que desde la educación se logran explicar en mayor o menor medida.

Ahí están por ejemplo, los altos niveles de deserción en el nivel medio superior en México, donde uno de los retos del actual modelo incluyendo a la reforma educativa es enviar un mensaje a las y los 650 mil estudiantes que año con año abandonan sus estudios, este 40% de los que entran a estudiar y no terminan el nivel medio superior, porque existe, entre otras razones una falta de credibilidad hacia el sistema educativo mexicano actual.

No se tienen los suficientes incentivos para que las y los jóvenes entre 15 y 18 años sepan, evalúen y comparen acerca de los beneficios que implican continuar estudiando.

Esto pasa necesariamente por un modelo educativo que reinstale la confianza entre las y los jóvenes acerca de cuáles son los caminos y opciones para salir adelante. Debemos entender que aquel que deserta es porque no está convencido, porque no cree en lo que está haciendo, porque no le hemos hecho saber cuáles son las ventajas de estudiar, en vez de optar por los métodos del autoempleo o el comercio informal.

Debemos de proveerles de las herramientas de convicción –en esta tarea intervenimos todos, incluyendo la importancia de tiene cada familia en la toma de decisiones de las y los jóvenes-.

También se trata de dar pasos sólidos, firmes y seguros. Si pretendemos atender el fenómeno de la deserción únicamente a través de incentivos económicos inmediatos (por ejemplo becas), es sinónimo de que le entendemos parcialmente al tema, pero si seleccionamos, primero a aquel sector que particularmente lo padece y generamos políticas para atender sus principales causas iremos en el camino adecuado. Se reconoce que la deserción es multifactorial, pero se debe actuar de manera decidida porque si no estamos arrojando a este 40% de las y los jóvenes como caldo de cultivo para el desempleo, la pobreza y para los brazos del crimen organizado.

Porque apostarle por la educación también es una decisión que pesa por su importancia económica, quien toma decisiones en un contexto de baja educación distorsiona los sentidos de la realidad, sucede lo mismo que hacerlo en un contexto de pobreza, provocando una “visión túnel”, como fue llamado por Sendhil Mullainathan y Eldar Shafir. Lo que significa que una persona se preocupa en resolver sus problemas inmediatos y deja aquellos que también inciden en su vida, enfocándose al corto plazo, bajo un contexto de recursos académicos limitados, los niveles de pobreza, desempleo, la falta de competitividad y productividad del país y un no corto etcétera.

Dr.Luis David Fernández Araya

Economista Doctorado en Finanzas

Mañana mi Columna en el Diario Impreso El Heraldo de México

Mañana en El Heraldo de México en su versión impresa la primera parte de mi Columna «La Deserción en el nivel Medio Superior»

Lo Negativo No Siempre es lo Verdadero

Cuando se trata de materia económica y se asume una postura basada en los resultados para saber si su conducción va bien o mal, parecería que es cuestión de enfoques, que se basa en lo que nos hacen creer. Así nos pasa con la danza de cifras que las fuentes oficiales nos presentan, me explico. Cuando leemos que se recortan las expectativas de crecimiento económico para nuestro país para este año (de 2.6 % a 2.4%) y en 2018 (de 2.9% a 2.6%) nos llena un ambiente de pesimismo y de acostumbrada critica de que todo va mal y que estará peor.

Y es aquí cuando debemos de recordar que si bien, se viven tiempos de inestabilidad económica, las causas no vienen desde dentro, que son externas y que tendrán impacto sobre nuestro sistema económico, la pregunta debe ir en el sentido de saber si contamos con las condiciones para hacerle frente.

El problema viene cuando las aparentes malas cifras son usadas como botín político por grupos opositores y se dedican a alimentar el hartazgo.

Por ello necesitamos observar con seriedad que nuestro país está considerado de los más estables en Latinoamérica (se prevé que el resto se contraiga en un 0.6 por ciento mientras nosotros creceremos), que se está aprovechando el fortalecimiento de la economía de los Estados Unidos, que contamos con bajos niveles de inflación, que hay y habrá una saludable demanda doméstica.

Por eso debe de existir alta responsabilidad a la hora de interpretar las cifras, colocarlas en el contexto adecuado, dejar de ser profetas de la desgracia y también señalar aquello que se está haciendo bien –que no es menor- y que precisamente nos permite un grado de estabilidad económica respecto del resto de las naciones en América Latina y el Caribe.

Nos han acostumbrado a que cada reporte económico o aparente mala noticia se lleve al rincón de las desgracias, parece una repetición histórica dentro del pensamiento colectivo, nos han orillado a no cuestionarnos acerca de la veracidad de las aparentes malas noticias, las multiplicamos en cafés y comidas, pero esto pasa porque quienes son responsables de poner en el contexto adecuado lo que le sucede a nuestro país, tampoco terminan por entenderle y caemos en ese laberinto inacabado de repeticiones, nos volvemos teóricos de la desgracias. Pero es cierto, la mayor responsabilidad proviene de esas voces públicas que se dedican a denostar todo lo que proviene o huele a gobierno –de cualquier orden- sencillamente porque no son ellos los que no están al frente, por eso ya es tiempo de que seamos nosotros quienes defendamos que lo negativo no siempre es lo verdadero.

Dr Luis David Fernández Araya

@DrLuisDavidFer

El Estado de Bienestar

Eso se deja ver cuando se lee la propuesta del actual gobierno sobre su visión del Estado, con declaraciones o propuestas que se pretenden implementar para atender los principales problemas sociales para sectores vulnerables como los ancianos o los jóvenes que no tiene acceso a mayores oportunidades. Y sí, son temas de los que no se puede dudar en cuanto a la intervención del Estado y su brazo ejecutor conocido como administración pública. Ningún gobierno que se precie de ser democrático puede hacer caso omiso de los principales problemas de orden social, porque la esencia de la democracia no solo se trata de la libertad, sino que pasa por el respeto al derecho y voluntad de la mayoría, donde sin duda, los problemas sociales son el reflejo de la primera línea de acción del gobierno.

El Estado benefactor que se vislumbra en la propuesta de la próxima administración suena noble, porque pretende atender renglones pendientes en nuestro país, mismos que después de algunos modelos probados no solo no se han solucionado sino que se han acentuado. Como se sabe esta forma de concebir al Estado surge a partir de los resultados de la gran depresión económica, cuyas consecuencias sociales fueron devastadoras y con este modelo se pretendió resolverlas.

Eso estaremos presenciando durante la siguiente administración, sin embargo, sabemos que no todo se resuelve a fuerza de presupuesto público, de programas sociales “gordos”, de mayor Estado, que esta fórmula ha sido probada y nos pide a grito cambiar la manera en la que concebimos las intervenciones públicas, que estas deben mejorar, que no están peleadas con conceptos como eficacia y eficiencia, que todo esto acompañado de la transparencia en los recursos y resultados conlleva, necesariamente, a mayores evaluaciones y mejor toma de decisiones.

No discutamos si el Estado debe intervenir, eso debe ser superado, debemos poner sobre la mesa si estas intervenciones logran el resultado o solo se vuelven contenedores de los problemas sociales.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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Tiempo de Gobernar

Se ha venido sosteniendo por diversos medios y expertos que la fuerza política o tsunami electoral ni siquiera ha comenzado a gobernar pero ha generado altas expectativas. Ese bono democrático a favor con el que cuentan se ha difuminado al paso de las semanas, porque no se aprecia con claridad si estamos ante un presidente electo o un candidato en permanente campaña.

Lo que es una certeza es que será un gobierno altamente observado por propios y extraños, veremos desde defensas férreas que harán de esa administración hasta voces críticas cuestionando todo, ese es uno de los costos que deben asumir, aprender que ya no están más en campaña y que ahora serán sujetos de fiscalización, de la obligada transparencia pero sobre todo de la opinión pública, cuyos logros o decepciones serán inversamente proporcionales a las expectativas.

El ejemplo de la propuesta de la cuarta transformación nos permite vislumbrar un tanto sobre los alcances políticos y hasta conceptuales de su idea de gobierno, compararla con otros momentos relevantes de nuestra historia se antoja arrogante, pero también con un tinte de frase hecha que programa de acción. Porque sus defensores por más que expongan sus elementos mínimos no dejan de ser ambiguos a la vista del ciudadano, porque como suena a promesa, suena a una larga campaña política de la que algunos empiezan a despertar a punta de multas por el presunto uso ilegal de recursos para fines privados durante el proceso electoral pasado.

Arriban al poder con números positivos, ya no está en campaña, es decir, ya no necesita hacer promesas, ya no requieren de declaraciones beligerantes, ahora él es el representante del poder ejecutivo y deberá aprender a estar del otro lado, de las instituciones, ahora sí con elementos legales y objetivos.

Este gobierno estará por empezar a ejercer presupuestos, ideas, planes, políticas, hacer acuerdos, generar negociaciones a fin de minimizar los conflictos porque de eso se trata el ambiente democrático, de encontrar salidas institucionales a potenciales zonas de conflicto, atrás quedaron las promesas fáciles, ha llegado el tiempo de gobernar y para ello se requiere más acciones que saliva, la crítica estará a la orden del día, tendrán oposición, tendrán plumas ácidas, habrá desacuerdos, incluso errores, eso lo sabemos todos, pero son ellos los que deben de comenzar por aceptar que esta arena que hoy estrenan es la arena de la realidad, una realidad urgente de resultados.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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La Deserción en el Nivel Medio Superior

El sistema educativo en México está viviendo una de las transformaciones más relevantes o al menos así se espera que suceda derivado de la presentación del nuevo modelo educativo que se presentará pronto.

A la educación se la han cargado varias responsabilidades, como los niveles de pobreza, el desempleo, la falta de competitividad y productividad del país y un no corto etcétera. Rubros que tienen relación por supuesto, y que desde la educación se logran explicar en mayor o menor medida.

Ahí están por ejemplo, los altos niveles de deserción en el nivel medio superior en México, donde uno de los retos del actual modelo incluyendo a la reforma educativa es enviar un mensaje a las y los 650 mil estudiantes que año con año abandonan sus estudios, este 40% de los que entran a estudiar y no terminan el nivel medio superior, porque existe, entre otras razones una falta de credibilidad hacia el sistema educativo mexicano actual.

No se tienen los suficientes incentivos para que las y los jóvenes entre 15 y 18 años sepan, evalúen y comparen acerca de los beneficios que implican continuar estudiando.

Esto para necesariamente por un modelo educativo que reinstale la confianza entre las y los jóvenes acerca de cuáles son los caminos y opciones para salir adelante. Debemos entender que aquel que deserta es porque no está convencido, porque no cree en lo que está haciendo, porque no le hemos saber cuáles son las ventajas de estudiar en vez de optar por los métodos del autoempleo o el comercio informal.

Debemos de proveerles de las herramientas de convicción –en esta tarea intervenimos todos, incluyendo la importancia de tiene cada familia mexicana en la toma de decisiones de las y los jóvenes-. También se trata de dar pasos sólidos, firmes y seguros. Si pretendemos atender el fenómeno de la deserción únicamente a través de incentivos económicos inmediatos (por ejemplo becas), es sinónimo de que le entendemos parcialmente al tema, pero si seleccionamos, primero a aquel sector que particularmente lo padece y generamos políticas para atender sus principales causas iremos en el camino adecuado. Se reconoce que la deserción es multifactorial, pero se debe actuar de manera decidida porque si no estamos arrojando a este 40% de las y los jóvenes como caldo de cultivo para el desempleo, la pobreza y para los brazos del crimen organizado.

Como se dijo, en este fenómeno contamos todos, padres y madres de familia, el Estado a través de políticas públicas acertadas, oferta educativa adecuada a través de los programas académicos, infraestructura escolar o materiales educativos, entre los más relevantes.

Porque apostarle por la educación también es una decisión que pesa por su importancia económica, quien toma decisiones en un contexto de baja educación distorsiona los sentidos de la realidad, sucede lo mismo que hacerlo en un contexto de pobreza, provocando una “visión túnel”, como fue llamado por Sendhil Mullainathan y Eldar Shafir. Lo que significa que una persona se preocupa en resolver sus problemas inmediatos y deja de lado aquellos que también inciden en su vida, enfocándose al corto plazo, bajo un contexto de recursos académicos limitados. los niveles de pobreza, el desempleo, la falta de competitividad y productividad del país y un no corto etcétera. Rubros que tienen relación por supuesto, y que desde la educación se logran explicar en mayor o menor medida.

Ahí están por ejemplo, los altos niveles de deserción en el nivel medio superior en México, donde uno de los retos del actual modelo incluyendo a la reforma educativa es enviar un mensaje a las y los 650 mil estudiantes que año con año abandonan sus estudios, este 40% de los que entran a estudiar y no terminan el nivel medio superior, porque existe, entre otras razones una falta de credibilidad hacia el sistema educativo mexicano actual.

No se tienen los suficientes incentivos para que las y los jóvenes entre 15 y 18 años sepan, evalúen y comparen acerca de los beneficios que implican continuar estudiando.

Esto para necesariamente por un modelo educativo que reinstale la confianza entre las y los jóvenes acerca de cuáles son los caminos y opciones para salir adelante. Debemos entender que aquel que deserta es porque no está convencido, porque no cree en lo que está haciendo, porque no le hemos saber cuáles son las ventajas de estudiar en vez de optar por los métodos del autoempleo o el comercio informal.

Debemos de proveerles de las herramientas de convicción –en esta tarea intervenimos todos, incluyendo la importancia de tiene cada familia mexicana en la toma de decisiones de las y los jóvenes-. También se trata de dar pasos sólidos, firmes y seguros. Si pretendemos atender el fenómeno de la deserción únicamente a través de incentivos económicos inmediatos (por ejemplo becas), es sinónimo de que le entendemos parcialmente al tema, pero si seleccionamos, primero a aquel sector que particularmente lo padece y generamos políticas para atender sus principales causas iremos en el camino adecuado. Se reconoce que la deserción es multifactorial, pero se debe actuar de manera decidida porque si no estamos arrojando a este 40% de las y los jóvenes como caldo de cultivo para el desempleo, la pobreza y para los brazos del crimen organizado.

Como se dijo, en este fenómeno contamos todos, padres y madres de familia, el Estado a través de políticas públicas acertadas, oferta educativa adecuada a través de los programas académicos, infraestructura escolar o materiales educativos, entre los más relevantes.

Porque apostarle por la educación también es una decisión que pesa por su importancia económica, quien toma decisiones en un contexto de baja educación distorsiona los sentidos de la realidad, sucede lo mismo que hacerlo en un contexto de pobreza, provocando una “visión túnel”, como fue llamado por Sendhil Mullainathan y Eldar Shafir. Lo que significa que una persona se preocupa en resolver sus problemas inmediatos y deja de lado aquellos que también inciden en su vida, enfocándose al corto plazo, bajo un contexto de recursos académicos limitados.

Dr. Luis David Fernández Araya

Economista doctorado en finanzas.

@DrLuisDavidFer

Altas Expectativas

Esta fue una de las razones por las cuales la gente salió a votar a favor de Morena y se dio el resultado histórico que ya conocemos. La mayoría de análisis han predominado sobre el equipo de trabajo del virtual presidente, de sus principales declaraciones, del cumplimiento de compromisos de campaña, algunos de los cuales han generado toda clase de dudas. Sin embargo, aún no empieza a gobernar y será en ese momento donde podremos ver si las expectativas que ha generado se cumplen o van al menos por el camino adecuado.

Cierto, no es lo mismo un proceso de campaña (donde gana el de la mejor campaña en medios o el de las mejores ocurrencias durante los debates) que gobernar, que tomar decisiones en uno u otro sentido.

No es lo mismo realizar una declaración sobre política migratoria de los Estados Unidos que sentarte a negociar con ellos, nunca será lo mismo declarar que se va a generar programas sociales universales que sentarse a hacer cuentas.

El nuevo gobierno se va a enfrentar a una realidad diferente que va más allá de los datos duros que arroja cualquier análisis, sabe que de no cumplir con las expectativas generadas habrá dejado pasar la oportunidad de demostrar que pueden alcanzar resultados positivos y diferentes, a todos nos conviene que al gobierno que empezará le vaya bien, a todos nos conviene este ánimo de conciliación nacional, sí, pero a todos nos conviene (hayamos votado o no por el partido ganador), darle seguimiento, ser observadores permanentes de sus pasos, porque si la voluntad de la mayoría los eligió, lo menos que debemos hacer desde la barrera ciudadana es exigirles que esas expectativas sean cumplidas, porque el trabajo del electorado no se termina sacando a un partido y metiendo a otro, no, empieza en un proceso electoral, se manifiesta en las urnas y se mantiene de manera permanente como un elemento activo de la vida política.

Esta especie de cruda electoral que padecemos, donde algunos todavía no se reponen de los resultados, debe ser lección permanente que, de no cumplir con las expectativas generadas los ciudadanos siempre, siempre tendremos la opción del voto y como en esta pasada elección, ya vimos que sí funciona.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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Felicidad Interna Bruta

Mi Columna en el Diario La Crónica.http://www.cronica.com.mx/notas/2018/1085468_amp.html

Recortes y política económica responsables.

Mi Columna en La Crónica.

http://www.cronica.com.mx/notas/2018/1084477_amp.html

Dr.Luis David Fernández Araya

Economista y Phd Doctorado en Finanzas

Políticas Populistas

En tiempos de turbulencia financiera y económica en el mundo (hay que decirlo por enésima vez) que son de origen externo, las cifras macroeconómicas estables cuentan, punto. Pero tampoco son todo. Cuando los populistas en México acostumbrados al recurso fácil de echarle la culpa “al sistema” de los males económicos o políticos, de apegarse a la salida del “complot” cuando las cosas no suceden como ellos quiere, entonces opinan o proponen respuestas al entorno económico mundial y los efectos en nuestro país, usan aquello que Moisés Naím llamó desde hace años “la necrofilia ideológica”, es decir el amor ciego por ideas muertas.

Así podemos definir a quienes desde hace más de 12 años han sostenido las fórmulas mágicas para los males en nuestro país, aventurándose (dudo que lo hagan con recursos científicos) a asegurar el pleno empleo en un país o que únicamente a través de una lista de programas sociales a favor de “los más pobres” sea la vía para salir adelante.

Ejemplos en Latinoamérica sobran, pero el común denominador es permanente: prometer lo de siempre, hablar de aquello que más le duele a una sociedad (pobreza, hambre, carencias, empleo, inseguridad, ausencia del Estado de Derecho, corrupción, impunidad), insistir en que se tiene la solución en la mano y que sólo falta que se vote por ellos para que estos lastres se retiren del camino y alcancemos la prosperidad tan anhelada.

Lo anterior está demostrado y es riesgoso, no podemos casarnos con fórmulas muertas y que han demostrado su fracaso en la historia de México, el riesgo de las políticas populistas radica en la creencia inamovible que sólo a través de éstas México cambiará para bien, el riesgo como cualquier fundamentalista de las políticas económicas o sociales es caer en el lugar común de pensar al país como una receta de cocina.

El riesgo permanente es que la población continuemos creyendo en ello, en estos políticos en pasarela permanente en los medios de comunicación diciéndonos que tienen la solución, que siempre la han tenido.

Riesgoso en tiempos donde ha quedado demostrado que las acciones públicas, el modo de pensarlas, sus propias teorías han cambiado y exigen a todos, clase política, empresarios, académicos, sociedad civil, pensar en México fuera de la ortodoxia permanente, en particular aquellos de corte populista, donde además muchos ya tuvieron su oportunidad de ser gobierno y no demostraron que sus teorías (¿teorías?) no solucionaron lo que tanto pregonan. Y hoy no demuestran haber aprendido algo, siguen prometiendo lo que no pueden cumplir, repartiendo los recursos que no tienen, siempre bajo la lógica del discurso que la población quiere oír, defendiendo ideas que ellos mismos saben que están muertas.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista, Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y privadas.

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La Real Economic

Terminamos mal el segundo semestre de 2018, esto no es un anuncio catastrófico ni con el fin de alarmar a nadie. Me refiero a la materia económica. La constante caída de los precios del petróleo, el aumento del precio del dólar, los impactos aún por ver de la caída en el crecimiento de la economía China, la especulación de los países productores de petróleo, el impacto en los mercados bursátiles del mundo, entre otros, nos dejan ver lo que el responsable del Banco de México, Alejandro Díaz de León, calificó en el diario británico Financial Times como un golpe que puede ser potencialmente grave y un ajuste violento.

No pueden ser buenas noticias. Y no pueden ser porque si bien se han hecho esfuerzos y nuestro país cuenta con fundamentos macroeconómicos para hacer frente esta situación el problema es de orden global, donde los buenos deseos no solucionan los embates económicos. Este tiene que ser un llamado que nos convoque a todos, no sólo a los especialistas en la materia, sino también a la clase política, al sector empresarial, a organismos no gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, sociedad, porque de no hacerlo, cuando se sientan los primeros efectos (quizá en lo inflacionario) nos tomará de sorpresa y comenzará la búsqueda de culpables.

La sacudida que viene nos debe llamar no sólo al acuerdo de todos, sino a revisar las respuestas que en materia económica daremos, yendo a los libros sí, pero sin casarnos con las recetas económicas y las tesis académicas que muchas veces no tienen nada en común con la realidad mexicana. Cierto, no es tiempo de improvisar pero si de comenzar a pensar la economía mexicana tal como lo cita Jaques Rogozinski, usando la “real economic”, esto es, pensar políticas económicas basadas en nuestros intereses, necesidades, realidades, cultura definida en tiempo y espacio.

Claro, sin perder de vista que estamos en la franja de países llamados emergentes (con lo discutible que puede ser el término), y necesitamos nuestro propio tratamiento, dejando de copiar experiencias que han triunfado o estabilizado economías en otras latitudes. Haciendo a un lado la aplicación de modelos económicos “per se”, reconociendo que nuestro país no es una cocina a la que se le aplica una receta y resulta un platillo para 120 millones de mexicanos. Ya hemos rebasado la etapa de duras políticas económicas recesivas con cargo a la población aún a cuesta de una baja inflación. Hoy la idea es pensar en global, sí, pero acompañarlo de un mayor crecimiento económico. Así debemos de atacar el embate que se viene.

Dr.Luis David Fernández Araya

@DrLuisDavidFer

No es el TLC, Es la Economía

No es el TLC, es la Economía

El tema continua en las agendas entre la clase experta en materia económica, el sector académico con voz fuerte ha explicado las causas reales de la actual depreciación del peso y sus consecuencias en la economía mexicana.

Las autoridades económicas han llamado a esto una sobrerreacción del mercado.

Lo que se ha asegurado es que el tipo de cambio se ajustó a la baja , dada las condiciones macroeconómicas del país, que si bien habrá necesariamente impactos en variables económicas, también existen efectos positivos.

Desde mi punto de vista, eso le ha hecho falta a las autoridades económicas: una mejor capacidad de comunicar lo que nos espera.

Y hace falta porque en México, todo lo que suene a depreciación es sinónimo de recesión y hasta de crisis económicas, algunas generaciones así lo hemos vivido, es más, nacimos como aquella generación llamada la generación de la crisis.

En el imaginario colectivo una depreciación del peso –hay que insistir, no es devaluación porque ésta se da exclusivamente ante un tipo de cambio fijo contralada por el gobierno, en el que él devalúa- es reflejo de un escenario de crisis y es “culpa” del gobierno.

Pero hay que decirlo, las condiciones actuales sobre las grandes variables económicas no son nuevas, es decir, provienen de años atrás y que además permiten amortiguar los cambios que el mundo está viviendo.

La falta de información hacía la población proviene de una escasa cultura financiera en México a fin de entender mejor estos fenómenos, para saber diferenciarlos, para saber que en una depreciación no todo es malo. Pongo el ejemplo, puede tener impacto inflacionario, aumento en los saldos de deudas que lo hicieron en dólares, en inversión, en consumo, pero también puede traer efectos positivos como el nivel de ingreso de las familias que dependen de las remesas (hoy reciben el 25% más en valor de lo que recibían), o por vía del turismo en la que los visitantes dejan mayores divisas en México o un aumento en ingresos vía exportaciones (no petroleras), por eso estamos ante un balance con resultados mixtos. No necesariamente negativos.

Y los mercados reaccionan, porque debido a la información que se tiene los agentes toman decisiones, por eso hablar de cuándo y en cuánto quedará la paridad al final de la presente sacudida es arriesgado, porque juegan de manera particular las expectativas. Por ello, en este revoltijo de información el Gobierno debería de estar haciendo su tarea a fin de contener dichas expectativas, no sólo con un mecanismo de mayores recursos en el mercado de dinero a fin de mandar un mensaje positivo a los agentes económicos, sino que incluya de verdadera información sobre lo que está sucediendo y lo esperado. Se ha dicho desde la postura oficial que el actual no es un embate que derive de las políticas económicas internas, que no es la economía interna. Apostaría a decir lo contrario, que precisamente debido a los fundamentos de nuestra economía –con una larga lista aún de pendientes, sobre todo en el renglón del empleo, mejora en salarios reales, mayores consumos- es que nos va a permitir amortiguar mejor los golpes, es decir, al final sí es la economía, pero la interna.

Dr.Luis David Fernández Araya

@DrLuisDavidFer

!Actores y Futbolistas a Debatir!

Mi Columna en el Diario Impreso y digital La Cronica.

¿Se imagina un escenario donde se batan a duelo de ideas un ex futbolista profesional, una actriz y un stripper cuyo único mérito es ser una persona pública? ¿Concibe usted un debate electoral donde dichos personajes intercambien ideas sobre el qué hacer para mejorar un problema público, cómo hacerle y con qué recursos solucionarlo? ¿Cree usted, francamente, que sería un debate a la altura de las necesidades y el cargo al que quieren aspirar?

Quiero ser muy claro, no estoy en contra de que cualquier ciudadano en el legítimo uso de su derecho, aspire a algún cargo de representación popular, no. Se trata de cómo, aquellas instituciones políticas que escogen a quiénes serán sus candidatos, nos ven.

Y lo que está detrás de esa mirada es un desprecio a la sociedad, esa creencia arraigada que se nos puede y debe tratar como consumidores de telenovelas, de imágenes y de espectáculos como el futbol, ávidos de tlatoanis e ídolos inalcanzables. Los institutos políticos consideran que no importa si el candidato en cuestión no sabe gobernar o siquiera cuenta con un equipo de trabajo experto, no, se trata si sabe meter goles, de cuántas peleas tuvo en el campo de futbol, de cuantas mentadas de madre dio y recibió, de saber en cuántas novelas participó, no interesa si sabe de técnica legislativa, del proceso como hacedor de leyes, no, nos siguen viendo como menores de edad incapaces de tomar una decisión y que deben ser guiados por su mano sabía.

Afortunadamente la sociedad mexicana cada vez está más informada y cuenta con elementos que le permiten una mirada crítica sobre el acontecer nacional, son más las voces que opinan sobre elecciones, funcionarios, candidatos, perfiles y propuestas, es una de las ventajas de la transparencia pública.

Atrás ha quedado la visión donde lo público se decidía desde el centro, donde la sociedad, en el mejor de los casos servía para justificar algún programa o proyecto. Los partidos políticos y sus propuestas de candidatos sin mayores méritos que la farándula o algún deporte, así a secas, ha sido rebasada, hoy exigimos más y cuestionamos más, por eso parte de las demandas es que quien aspire a algún cargo público lo diga de frente, que vaya a la arena de las ideas, del debate, que convenza con argumentos, que nos diga el qué, el cómo y con qué van a solucionar los problemas públicos que proponen. De eso se trata la democracia, aprovechémosla y no la veamos como una puesta en escena donde basta aprenderse un guión de memoria para pensar que puedo convencer al público, no, la arena pública, es la arena de las realidades, donde no es suficiente ser famoso.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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Sistema Local Anticorrupción en la CDMX

Cuando surge el Sistema Nacional Anticorrupción como una de los compromisos del actual gobierno federal, dentro de su plataforma de gobierno, las expectativas no fueron menores.

Y no lo fueron porque se trataba de uno de los temas que más le duele a nuestro país, a pesar de eso, esta reforma anticorrupción fue la última en ser aprobada, pero el tema no perdió relevancia como cambio +de paradigma del combate a la corrupción tanto en su vertiente preventiva como correctiva.

Como es del dominio público, a partir de las modificaciones constitucionales todas las entidades, por ley, están obligadas a generar el entramado legal, administrativo, presupuestal y operativo de cada sistemas local anticorrupción, para ello debieron diseñar, discutir y aprobar las leyes que regirán este nuevo esquema institucional.

A pesar de que el diseño jurídico ya ha sido aprobada en las entidades, no podemos salir del asombro de cómo únicamente en 7 estados están completos los nombramientos mandatados en las leyes, 7 de 32, esto es solo el 20% ha cumplido con la ley.

Llama la atención de casos como en la CDMX cuyo gobierno y legisladores de izquierda se autodenominan de avanzada y aún no realizan la discusión y nombramientos de quiénes serán los responsables de llevar a la práctica la política pública anticorrupción.

Los legisladores locales tienen secuestrado a su Congreso, desoyendo las demandas, anteponiendo -nuevamente- a la política por encima de las necesidades, porque prefieren que estos nombramientos queden a expensas de lo que pase en las elecciones, mismos que debieron por ley –ley que ellos mismos discutieron y aprobaron-. Y con esto dejan en vilo uno de los temas más relevantes para la Ciudad de México, que como otras entidades está en la lógica electoral pero donde ningún candidato se ha pronunciado de manera responsable. Porque por perfiles o capacidades no paran, tan solo hay que ver la intachable trayectoria, el tamaño y la congruencia del actual Contralor General de la Ciudad de México, Dr. Eduardo Rovelo Pico, a quien le sobran credenciales para ser nombrado el nuevo Secretario de la Contraloría, pero no, nuevamente la clase política de la CDMX deja constancia que antes que los intereses de todos están los partidistas. Por eso cuando se pregunten el por qué la crisis de credibilidad en la que desde hace años arrastra la política, los políticos, la administración pública y sus instituciones, solo deben acordarse de estos momentos, donde más que promesas electoreras se requieren respuestas.

Dr. Luis David Fernández Araya

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y las propuestas ?……..

Llevamos dos debates y en resumen, el peso de su contenido radica en las ocurrencias, en la descalificación, en los apodos, en las malas bromas.

Hasta ahora solo se han escuchado algunas planteamientos serios sobre temas nacionales relevantes; este segundo debate los candidatos comenzaron bien, pero al segundo aprovecharon para comenzar a descalificarse como estrategia principal. Pero hasta aquí, no pretende hacer de esta colaboración un análisis de quién habla mejor o quién dice los mejores chistes u ocurrencias, quiero hablar de lo que dicen los padres y madres en las tertulias cotidianas y miles de mexicanos que no logran ver en estos dos debates verdaderas propuestas de los temas que nos duelen.

¿A qué hora empieza lo serio? ¿A qué hora nos van a plantear ideas, rutas de este país y sobre todo los cómos?

Este segundo debate lo que menos importó fueron los temas que había definido (de manera unilateral) el INE, no fue relevante, predominaron los lugares comunes, las ofensas de siempre, como si se tratara de un “talk show”.

Porque hoy, el mexicano relaciona a los candidatos con una frase “chistosa”, con la mofa, con la burla fácil, sin identificarlos con alguna propuesta clara, con una postura, hoy recordamos más “mochar” la mano que una idea de, por ejemplo, la discusión sobre nuestro modelo económico o sobre una verdadera estrategia de comercio exterior que vaya más del multicitado “diversificar nuestras exportaciones”.

A quiénes hemos seguido el debate, ese instrumento democrático que debería de estar repleto de propuestas y no de poses, de contenido y no de mofa, seguimos esperando algo, tenemos la esperanza que nos dejen de demostrar como un país que ama las novelas ya sean románticas o políticas, al que se le puede hablar de frente y con seriedad. Me niego a pensar que así es como nos ven los candidatos, una caterva de ciudadanos que nos conformamos con el espectáculo inmediato donde priva el escándalo.

Me niego a pensar que los candidatos de verdad no traen propuestas y que se trata más de una estrategia de ataque y defensa, me niego a pensar que han confundido a la arena de lo público, (donde se dirimen ideas, propuestas y visiones) con el coliseo romano.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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Mi Columna en El Heraldo de México.

Esa es la cifra de asesinatos a diferentes aspirantes a cargos populares durante este proceso electoral, esa es la maldita cifra que nos vuelve a poner en el ranking internacional, esa es el detestable dato que refleja los altos niveles de inseguridad que vive el país, llamado por algunos como inseguridad política que para el caso es lo mismo, se trata del reflejo de ese problema que desde hace años huele a podrido.

Porque estos datos no son diferentes para el gremio periodístico, no es diferente cuando hablamos de feminicidios, no lo es cuando hablamos del saldo de la lucha entre organizaciones delictivas, no está lejos de las víctimas de trata de personas.

Con más de tres mil puestos de elección popular que están en juego las próximas elecciones, 93 candidatos y precandidatos parecería una cifra menor, pero reducir al 3% los candidatos asesinados no puede ser un buen análisis.

Por eso, cuando presenciamos candidatos con discursos de odio, con cargas de agresión solo alimentan este ambiente de inseguridad y en nada contribuyen en calmar el encono, ¿cuáles son, entones, las propuestas de las y los candidatos en este tema? ¿Cuál es su visión acerca de la fragilidad de algunas instituciones mexicanas que han demostrado la vulnerabilidad frente a los embates de la inseguridad?

El problema ante esta cifra es el silencio oficial y el silencio de quienes dirigirán los destinos de este país dentro de los próximos 6 años, quizá no les preocupa mucho porque estarán rodeados de guardias presidenciales y todo un aparato de inteligencia que les guste o no estará ahí para brindarles seguridad por el hecho de representar a unos de los poderes de la unión, no obstante, las campañas aún no terminan y muchos estamos en espera de dejar de ser un país de contradicciones y de contrastes, encabezados en particular por los responsables de generar las políticas públicas de seguridad, que no han respondido a las expectativas, demostrando una vez que lo importante es llegar al poder, gobernar, como sea, con los recursos que sea, con las mentiras que sean, no importa si eso nos cuesta 93 muertes más.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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Encuestas: Siguen siendo solo un negocio

Hace unos días, en las pasadas elecciones en el Estado de México presenciamos como las encuestadoras siguen fallando, va ganando quién paga, que no son contundentes, que cuando bien nos va sólo son indicios, pero no verdades absolutas. Eso no es todo, existe la fácil tentación de pensar que el resultado de las encuestas.

Ahora están sobre los candidatos para el 2018 y a la actuación de la actual administración, nada más alejado de la realidad. Si fueran los resultados de las administraciones el criterio para hablar qué o cuál candidato está mejor posicionado.

Vámonos a los resultados: el Producto Interno Bruto ha crecido más en el sexenio de Enrique Peña Nieto con un promedio del 2 por ciento a cinco años de su administración, cuando la primera mitad del sexenio calderonista no sólo no creció, sino que cayó en 0.1 por ciento, es más, ni siquiera Fox logra estos resultados debido que durante los primeros tres años tuvo un crecimiento del 0.3 por ciento.

Que no nos engañen, el contexto de la economía internacional actual está por los suelos, no son las mismas condiciones que se enfrentaron en el sexenio anterior; hoy los otrora imperios económicos están tambaleando, esto tiene implicaciones en nuestra economía y aun así hemos crecido más con todo y lo vientos internacionales en contra.

Estamos ante una lista larga de mentiras, a la que hay que sumarle la tentación de caer en manos de aquellos que imitando a Trump usan el discurso del hartazgo y de la pobreza como moneda de cambio para posicionarse, que mienten en sus declaraciones 3de3, que ya tuvieron la oportunidad de gobernar donde ni disminuyeron los pobres ni gobernaron diferente.

No permitamos ser engañados con quienes impulsaron 6 años de gobierno en materia de seguridad con el discurso de los tanques, de las balas, de la guerra, que no generaron mejores condiciones sociales como respuesta a los niveles de pobreza; que no fueron capaces de tener un plan para pegarle a la parte financiera del crimen organizado, es decir, jamás tocaron la cartera de la delincuencia y se fueron a una guerra sin estrategia y sí con muchos muertos.

No, las encuestas ya demostraron que no son confiables y sólo tenemos los resultados objetivos para hacer evaluaciones, para emitir conclusiones sólidas y no en encuestas que además, han demostrado que no son precisas, no nos dejemos engañar con reelecciones disfrazadas de encuestas.

@DrLuisDavidFer

Paso a la Transparencia en México

Mi Columna en el Diario impreso y digital La Crónica.

http://www.cronica.com.mx/notas/2018/1072592_amp.html

Javier, Marco y Daniel

Es la cruel contrastación de nuestra realidad, por un lado tenemos una lista larga de buenos deseos en el marco de nuestras elecciones, una caterva de fórmulas mágicas, donde casi todas las y los candidatos dicen tener la respuesta a nuestros problemas nacionales. Testigos de un debate donde lo que más se celebró fue el formato del mismo, donde lo que más ha trascendido es la propuesta medieval sobre cortar los brazos a quien robe. Donde el dilema que prevalece es quién se queda con los departamentos, donde unos celebran al que tiene más tablas para debatir, como si de un concurso se tratara.

Pero es tiempo de ser serios, de ser responsables, de no colgarse de la tragedia cotidiana demostrada hoy más que nunca en los nombres de estos tres jóvenes estudiantes de cine: Javier, Marco y Daniel. Quienes bajo la versión oficial fueron confundidos con un delictivo contrario y por ende asesinados.

Es momento de demostrar que nuestros candidatos pueden ir más allá de colgarse de la coyuntura, del dolor lejano en la realidad que solo sirve de discurso y donde los responsables de la seguridad nacional hacen que termine por sernos indiferente.

Seamos serios con el dolor de las familias, del cientos de familias que a diario viven las consecuencias de la incapacidad de quienes son responsables de manera directa o indirecta de nuestra seguridad, seamos serios y dejemos de solucionar la falta de respuesta con la renuncia de los servidores públicos, como si con esto le regresáramos a los desaparecidos, a los miles de desaparecidos a su seno familiar.

Porque lo que les sucedió tiene que ver con todos, con una sociedad que se asoma a las redes sociales para emitir criticas pero sin mayor movimiento, con funcionarios públicos que se limitan a decir que fue una equivocación, con candidatos o candidatas que se suben al tren de la coyuntura, pero que al final del día los nombres de Javier, Marco y Daniel se nos olvida a todos, porque no nos está sucediendo a nosotros, porque no somos los amigos de ellos, nos somos sus padres, no formamos parte de su grupo de compañeros de escuela, porque no son nuestros vecinos, y por lo mucho solo alcanzamos a lamentarnos de manera pública o privada de lo sucedido, sin darnos cuenta que esto nos convierte en parte del problema y de la solución.

Hagámoslo por Javier, por Marco y por Daniel, así como los miles de desaparecidos en nuestro país. Al menos hagámoslo por ellos.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de varias instituciones Públicas y Privadas.

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El México de las Diversidades

El nuestro es un país grande, enorme, no me refiero solo a su extensión territorial, sino a la grandeza de su gente y los recursos que nos rodean. Ser hoy, el sexto lugar del mundo de los países más visitados así lo constata.

Mientras por un lado nos desgarramos las vestiduras con los temas de inseguridad y la permanente insistencia de Trump en amenazar con construir muros o salirse del TLC; por otro lado, convertimos en deporte nacional culpar de nuestro problemas a la clase política mexicana por todo, sin detenernos a pensar que hoy somos el sexto lugar del mundo más visitado, que es real que México es una de las grandes potencias en materia turística, tan solo en 2017 tuvimos un crecimiento del 68 por ciento en la visita de turistas y de 77 por ciento en ingresos respecto del último año, es decir, al visitante promedio en el mundo le seguimos gustando porque allá afuera nos reconocen como una nación pluricultural, rica en historia, en paisajes, en cultura, en escenarios naturales.

Justamente son aquellos los que más nos valoran y nos dan una lección de lo que significa nuestra diversidad, nos gritan que somos más grandes que nuestros problemas. Que también hay un México que está echado para adelante, que existe un sector pujante y que aporta de manera seria y constante su parte a la economía nacional, que le da a visitante promedio una oferta rica de opciones, que es buen anfitrión, que reconoce que no todo el país está infestado de inseguridad, que no todo es sinónimo de corrupción y debilidad institucional.

El sector turístico ha hecho su tarea con base en la enorme diversidad del país, debemos reconocerlo, pero acompañarlo de un trabajo de congruencia y ejemplo para otras áreas económicas, que existen otras realidades, este México luminoso que no se detiene.

La lección pasa entonces, por ser menos mezquinos con nosotros mismos, que aceptemos que no nos estamos cayendo a pedazos, que la gente aún viene de otras latitudes y nos deja su dinero al visitarnos, que ellos logran ven nuestra grandeza. Este sería un buen espejo en el que nos deberíamos reflejar, tal como lo señala Carlos Fuentes “¿no es el espejo un reflejo de la realidad como un proyecto de la imaginación? Debemos empezar a creérnosla.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas

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El Campo Mexicano en las Elecciones

Quién hará la hombrada de rescatar –en serio- el campo mexicano? ¿Quién está incluyendo, más allá de los temas de coyuntura, al campo mexicano como una prioridad en su plataforma electoral? El rescate del tan olvidado campo en México debería ser por cuestiones más allá del romanticismo, por estrategia, seguridad y soberanía alimentaria.

En esta lista de ocurrencias venidas a propuestas electorales hay quien pretende regresar al modelo económico conocido como “desarrollo estabilizador”, que como sabemos predominó desde 1950 a 1970,  y donde uno de los sectores más castigados fue el agropecuario, presentando una tasa de crecimiento de 3.3 por ciento, la mitad del crecimiento de la economía (el promedio del periodo fue del 6.2 por ciento), hasta terminar en una crisis en el periodo de Luis Echeverría Álvarez.

Sin embargo, en este periodo y el crecimiento con estabilidad que se tuvo correspondió a factores internos y externos como fue el tipo de cambio fijo, incluyendo una visión de proteccionismo económico que es a todas luces, hoy, contraria a la idea predominante de globalización económica en el mundo.

Este falso debate que se generó acerca del regreso al “desarrollo estabilizador” no solo es ciego al no reconocer que hoy las condiciones son distintas, sino que no toma en cuenta conclusiones relevantes como las que hace la OCDE sobre los modelos de crecimiento económico actuales, donde “primero creces y luego distribuyes, primero creces y  luego te preocupas por el medio ambiente…”, termina siendo lo mismo al pensar que los más importante es el crecimiento en sí mismo, dejando de lado sectores como el campo, campo mexicano, por cierto sujeto a la temporalidad, con un impresionante atraso tecnológico, donde del total de municipios en el país sólo el 30 por ciento tiene algún grado de tecnologías, con escasos créditos para los pequeños campesinos y sin seguridad social.

Por ello el regreso al modelo prevaleciente en esos años en México no puede ser la respuesta que acompañe al campo mexicano, acompañado además de otras medidas de suyo populistas como los altos subsidios y becas con un alto cargo al erario público sin explicar de dónde vendrá el recurso.

Dr. Luis David Fernández Araya

Economista. Phd en Finanzas Públicas

Paso hacia la transparencia

La cultura de la transparencia en México es relativamente nueva, no me refiero al tema y las discusiones acerca de su necesidad en todo acto público, particularmente aquellos que impliquen el ejercicio de recursos, sino a su práctica, a su necesaria puesta en marcha en aras de actuar siempre de cara a la sociedad, con claridad y con acceso permanente a la información.

Sin duda, una de las grandes actividades en pro de la transparencia lo constituye el actuar de la Auditoría Superior de la Federación, organismo que surge para coadyuvar las labores de fiscalización de la Cámara de Diputados Federal.

Estamos en un proceso inacabado donde la administración pública está pasando de procesos engorrosos a trámites más accesibles, rápidos, para hacer que prevalezca el servicio y la transparencia y no la discrecionalidad del servidor público, arribar a la publicidad de los actos de gobierno como un principio rector.

Es precisamente con la incorporación del derecho a la información en el artículo 6º Constitucional como comenzamos esta larga discusión hacía la transparencia en México, pero con claros tintes electorales, es decir, enmarcados a la necesidad de hacer más accesible la información de los partidos en tiempos electorales, hasta llegar a reconocerla como el acceso permanente por parte de la sociedad a las decisiones y resultados de lo público.

Para los fundamentalistas de la transparencia todo lo público amerita estar expuesto, ser evaluado, sin embargo, como en la inacabada discusión entre lo público y privado existe una franja delgada entre la transparencia y el decoro, la transparencia y los derechos de terceros, la transparencia y el derecho a la intimidad, del derecho a la transparencia y el derecho a la dignidad humana.

Erradicar la cultura del secreto pasa por la labor que realiza la Auditoría Superior de la Federación, ahí está por ejemplo los informes que realiza de manera permanente sobre el estado que guarda la cuenta pública, los programas sociales, la deuda pública, los fideicomisos, los subejercicios, los conflictos de intereses de aquellos que consideran que una posición pública es sinónimo de parcela de poder para obtener su renta, pasar de la cultura de la simulación del “hago como que informo, hago como que es público, hago como que cumplo” a hacer de la transparencia un uso permanente en la vida pública de nuestro país.

Aun cuando la transparencia es joven, ya se encuentra institucionalizada, vemos cualquier clase de esfuerzos, mensajes, normas a favor, hoy es el debate que permanece y eso pasa necesariamente por preguntarnos si ya es tiempo de darles más dientes a nuestra Auditoría Superior, porque no todo lo que pasa cuando hay falta de transparencia es corrupción, también es un problema técnico, un problema de capacidades, de desconocimiento por parte del servidor público y sin duda quien puede ayudar a mover esta situación es nuestro órgano especializado en la materia.

Dr. Luis David Fernández Araya

La Guerra

Como pocas veces estaremos ante una campaña por la presidencia del país que va presentarnos de todo un poco. Desde la guerra sucia entre candidatos hasta propuestas sobre el modelo de país que debe de prevalecer, pasando por la viabilidad de mantener las principales reformas estructurales realizadas, en particular la educativa y la energética, sin dejar de lado la discusión sobre la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco.

Será una guerra que se va a dirimir en gran parte en la arena de las redes sociales, donde quizá, como nunca tendrán un lugar preponderante los estrategas de estos medios, donde se buscará cambiar la tendencia que marcan las encuestas y donde es natural que cada candidato ha hecho sus cuentas y han calculado cómo ganar. Sin embargo, aunque la estrategia y efectividad de las campañas cuentan, debemos exigirles que se concentren en los otros “cómos”, aquellos que respaldarán cada una de sus propuestas.

Esta guerra electoral confrontará al menos dos visiones: una de corte populista, donde el sello será el voluntarismo y el personalismo (que es aquella postura que asegura que solo con hacer declaraciones los grandes problemas se solucionan) y otra que se basará concretamente en la continuidad del modelo actual del país, proyecto basado en la experiencia relacionada no a un hombre sino a un concepto de desarrollo basado en las potencialidades.

Por ello, no podemos permitir que el próximo presidente sea definido por una estrategia basada en la ofensa, en el grito, en el denuesto y sí por los “cómos”. La clase política –en general- debe entender que no son diferentes al resto de la población, que no nos pueden tratar como menores de edad, que si bien, durante una campaña electoral la estrategia para ganar importa, esto no puede estar por encima del proyecto nacional, porque entonces sí, confirmaríamos que lo importante es la guerra electoral en sí misma y no la dignificación del ejercicio político.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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Cambio de Modelo Económico

«Cambio de Modelo Económico»

El mundo está en un debate acerca del modelo económico a seguir, si uno con mayor proteccionismo o bien, optar por mercados cada vez más abiertos y por un proceso de globalización pero con un rostro de igualdad.

Igualdad tan necesaria en sociedades tan polarizadas, razón, una de ellas, del por qué el populismo (de derecha o izquierda) ha ganado terreno. El propio triunfo de Donald Trump parte de la lectura de hartazgo que hizo de la clase blanca con menor educación, quien al estar ante miedos económicos, ante inseguridades y además, ante la latente amenaza de “sentir” que pierden privilegios ante los migrantes, se han volcado por opciones de proteccionismo económico y social.

En Europa vemos fenómenos que amenazan a los modelos económicos de libre mercado, porque también es cierto que éste, tampoco ha terminado por resolver los problemas de desigualdad en el mundo, factores que sirven de alimento discursivo para fortalecer las visiones proteccionistas y de hasta odio racial.

Por ello el debate que vemos a nivel mundial apenas empieza y está acompañado de declaraciones y decisiones como la imposición reciente de aranceles al aluminio y al acero por parte de los Estados Unidos, la renegociación del TLC y su indefendible postura a que este es el origen de los males del déficit comercial.

Sin embargo, en vísperas del inicio de las campañas en México estaríamos esperando que estas posturas sean discutidas, con elementos sólidos por parte de los que estarán en las boletas electorales, donde deben pasar del recurso fácil de la ofensa, superar también el discurso de la estabilidad macroeconómica (que es necesaria pero no suficiente) y exigirles más allá, donde se ponga en tela de juicio la viabilidad de nuestro modelo económico y sus grandes pendientes. Porque eso abonará a la toma de decisiones, pero también que la población conozca los riesgos de optar por un camino populista o bien quedarnos en la comodidad de nuestro actual modelo económico, que tampoco termina por aliviar los grandes lastres nacionales, es decir, es necesario entrarle a la discusión, pero en serio.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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Homologación de Salarios en el TLCAN

Más allá de un tema de mejora en el ingreso y de oportunidades, la propuesta de reducir la brecha salarial entre los países del TCL y que ha sido impulsada por el primer ministro canadiense es un tema estrictamente de competitividad, responde a un tema de incentivos, tal como lo señaló: «si podemos elevar los estándares laborales en México, hay un menor incentivo para que las empresas se muevan allí por los salarios extremadamente bajos».

Puso el dedo en la llaga en un tema que ha sido muy discutido pero no resuelto, al menos en el caso de nuestro país, porque convergen visiones económicas y sociales distintas, que también se ha tocado los temores de parte de los fundamentalistas económicos, aquellos que señalan que la sola idea de aumentar nuestros ingresos es inflacionario y por ende generaría una serie de efectos en nuestra economía, por ejemplo en contra de los que menos tienen. La discusión está latente.

Pero esto amerita por parte de quienes se encuentran negociando los términos del tratado un análisis detallado, que procure ser integral, que analice pros y contras de la medida en México velando por los intereses mayores de la gente, que al final es razón primaria de cualquier gobierno.

Recordemos que en realidad han sido los sindicatos tanto de Estados Unidos y Canadá quienes han impulsado la idea de una homologación salarial, apoyada por congresistas en los Estados Unidos de Norteamérica, respaldada por algunas voces en nuestro país. Cada vez son más las voces que se suman a esta propuesta porque conlleva la aceptación de la desigualdad en los salarios en México.

Y también se debe señalar que la propuesta parte del argumento de la diferencia en los salarios de hasta 6 veces en el caso del sector manufacturero, en los países del TCL, pero insisto, el motivo detrás de la propuesta es la competencia entre las naciones y no propiamente un sentido de igualdad.

Sin embargo, antes de atender un tema tan relevante es preciso poner en la arena pública otros temas relacionados con el nivel de ingresos de los empleos formales. Tal es el caso de la informalidad en nuestro país que, según los últimos datos del INEGI, para mediados de 2017 la cifra ascendió a 29.4 millones de mexicanos viven en la informalidad, por 22.7 millones formales, es decir, ahí tenemos un tema que es preciso atender antes de entrarle a cualquier intento de homologar salarios entre naciones.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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