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Mi Columna en El Heraldo de México

Mi Columna en La Crónica y Cadena Política.

«Tormenta económica mundial»
El Fondo Monetario Internacional acaba de anunciar, a modo de reporte meteorológico que se avecina una tormenta económica en el mundo, pero para que esto se dé se necesitan de los nubarrones respectivos y los señaló con claridad y contundencia:
El pleito comercial entre los Estados Unidos y China,
El aumento de las tasas de interés en el mundo,
La desaceleración de la economía China en 2019 y,
El aumento de los niveles de deuda mundiales.
Y esto ha alarmado a propios y extraños, donde las autoridades económicas mundiales han comenzado a tomar medidas, tal es el caso del gigante económico Chino quien ha implementado medidas para acelerar el crecimiento económico pero las cuales no se verán reflejadas en el corto plazo. Sumado a la guerra comercial desatada entre las naciones número uno y dos en importancia económica en el mundo, cuyos estragos se comenzarán a notar en este año. Si al escenario mundial le sumamos algunos indicadores negativos de la economía mexicana el cielo se torna más negro:
La producción industrial en diciembre de 2018 cayó en 2.5%
La construcción tuvo una caída del 3.9%
El empleo formal creció en 94 mil nuevos empleos, pero respecto a enero de 2018, implica una reducción del 16.8%.
El gasto público está detenido.
Esto como muestra de algunos indicadores que revelan que la economía no se encuentra en su mejor momento, por lo que estamos en espera de saber qué dicen las autoridades económicas mexicanas, conocer cuál es el mensaje para empresas, inversionistas y consumidores, porque de mantenerse así, solo estarían reconociendo o su desconocimiento del entorno mundial y nacional o la simulación de que vamos bien; porque ante la amenaza de una tormenta no basta que nos ofrezcan un paraguas para protegernos de ella.
Luis David Fernández Araya
@DrLuisDavidFer
No me refiero al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en su muy particular forma de hacer política no nos debería de sorprender, cuando fue Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal dejó en claro aquello que Daniel Cosío llamó El estilo personal de gobernar, donde él es el mejor vocero de su gobierno, establece agenda y temas en los medios con sus conferencias mañaneras, cuyo sello es ser contestatario de sus detractores, etc. Pero más allá de eso, esta llamada cuarta transformación comienza a hacer estragos en la gente, ya tiene consecuencias, está teniendo impactos derivados de un sector creyente del líder, de algunos burócratas que han arribado al poder con altas dosis de soberbia y arrogancia.
El líder habla por un lado de austeridad en los recursos y por el otro surge esta nueva clase de servidores públicos que creen que, en apego a los designios del primero, les da derecho a perseguir, señalar y menospreciar a servidores públicos que han sido despedidos, que tienen más de dos o tres sexenios laborando, es decir, que no responden a una inercia política sino económica, la de contar con un empleo, ingreso y estabilidad laboral. Ese sector, que ha sido olvidado por la oposición, está padeciendo los estragos de la 4T, pero además víctima de los servidores públicos tanto en el orden federal como estatal, donde la experiencia pasada no importa, donde lo adquirido es lo de menos, donde sólo su voz y su actual determinan quién sigue en la nómina. Ya son muchos los casos de servidores públicos despedidos, pero también existen los otros que gracias a estos mirreyes de la administración pública continúan con su empleo, pero bajo la nube de la incertidumbre, soportando cualquier clase de humillación de parte del nuevo ejército laboral de izquierda, porque necesitan el trabajo, porque detrás de esto hay familias, sueños, necesidades, aspiraciones, muchas de éstas de las que la izquierda habló durante la campaña, y a ellos, a los olvidados, a los servidores públicos en activo también forman parte de los votantes, también son parte del pueblo.
En fin, en términos reales y con la seriedad que amerita el tema, los asesores del Presidente, deberán de informarle que muchos de sus colaboradores que están llegando a cargos públicos, están olvidando el objetivo prometido en campaña, están llegando con afán persecutorio, están llegando solamente por la estadística, donde les importa más encontrar “corruptos” para tratar de justificar su cargo que establecer un verdadero cambio, y esto está siendo peligroso, porque no están interpretando el mensaje de su líder y hoy Presidente, porque la simulación implica estar construyendo mentira tras mentira, porque lo están haciendo con cargo a la gente, gente que por cierto, mucha de ella votó por esta opción política. Esperemos que se den cuenta, porque la cuenta regresiva ha comenzado y no hay registro en la historia mexicana que demuestre que cuando se actúa así las cosas resulten bien.
Están a tiempo de corregir el camino.
Luis David Fernández Araya
Twitter: @DrLuisDavidFer

Entre tanta noticia, tanto bloqueo, tanto costo económico de algunas decisiones que se han tomado, se está dejando de lado lo que el FMI señaló, donde redujo la perspectiva de crecimiento económica de México para este año, de 2.5 a 2.1, tendencia que confirma Bank of América Merrill Lynch, quien prevé que la caída sea de hasta 1.0 por ciento.
Y estos pronósticos no solo no son alentadores, sino que nos deben obligar a revisar el rumbo de la economía, porque si algo ha hecho falta en, al menos los últimos 30 años en nuestro país, es un crecimiento económico como base material para poder reducir las brechas de desigualdad. Hemos tenido históricamente más malos periodos, como en 1983 con una caída de 4.3 por ciento o 1986, con una baja de 3.8 o está el caso de 1995, cuyo desplome fue del 6.2 por ciento.
La desigualdad es histórica, desde la época colonial en México ha sido una constante, donde nuestra economía era preponderantemente minera y agricultora, con cargo al indígena quien no poseía más que su trabajo, pero sin tierras y sentido de pertenencia; no fue distinto en el México independiente azuzado por las guerras; tampoco lo son los primeros años de la república, donde incluso había indígenas que no se había enterado de la nueva república y aún pagaban tributos a la corona, aunado a las constantes guerras que requerían de recursos y de mano de obra.
Así mismo sucedió (salvo algún periodo entre 1877 y 1910 donde el PIB por persona creció en 2.5% al año) durante el porfiriato, en donde se presentaron avances en algunos rubros, pero los campesinos siguieron siendo explotados en las haciendas, los obreros con bajos salarios y los empleados y los profesionistas sin esperanza. Situación que derivó en la revolución de 1910.
El actual modelo económico proviene de 1982, se caracterizó, entre otras cosas por una desregulación del servicio de la banca y crédito, privatización de la banca, con prioridad a la estabilidad macroeconómica, una fuerte carga de los conceptos de eficacia y eficiencia de los que se pensaba, resolverían nuestros problemas. Hoy México tiene una economía enfocada en general al sector terciario, basada en los servicios y el comercio (incluyendo el informal), por ello, es necesaria una gestión económica que asegure crecimiento, estabilidad, que vea por otros sectores económicos y que deje de depender un poco del exterior.
Dr. Luis David Fernández Araya
@DrLuisDavidFer
Mi Columna de Hoy en La Cronica. 
http://www.cronica.com.mx/notas/2019/1108058_amp.html
dr. luis david fernández araya
Mi Columna en El Heraldo de México
https://heraldodemexico.com.mx/opinion/lo-dificilde-ser-presidente/
Hagamos un ejercicio rápido, comparemos de manera sencilla los dos últimas dos administraciones federales en lo que refiere a la política de información y prevención sexual en las y los jóvenes mexicanos, la respuesta es contundente: la actual administración deberá dejar en claro que ésta ha sido una prioridad, que saben, que reconocen que no hay mejor camino para tomar decisiones que hacerlo con información precisa y clara.
Y el orquestador es el muy pocas veces reconocido Consejo Nacional de Población, CONAPO, quien debe dar inicio urgente a una campaña hacia las y los jóvenes mexicanos acerca de la responsabilidad de tomar decisiones sobre temas sexuales con datos, con información directa, sin tapujos, hablando claro sobre los riesgos de llevar una vida sexual sin responsabilidad y que en su caso les permita prever escenarios no deseables.
Esto conllevará a una serie de beneficios que muy pocas veces son cuantificados.
Que una o un joven se detenga por un momento a pensar lo que significa tener relaciones sexuales sin responsabilidad trae beneficios para todos, porque, por ejemplo, quienes se embarazan a temprana edad elevan la probabilidad de coartar una serie de oportunidades futuras, cuyas implicaciones terminan teniendo impactos duraderos en su vida.
Esta política deberá ser emprendida por el Consejo va más allá de la planeación demográfica –siempre relevante- debido a que tiene una relación directa con la economía.
Va más allá de un tema de salud pública, pasando por las de tipo económico…porque ¿qué pasa con una joven que tenía como perspectiva de vida estudiar y de repente se encuentra ante un embarazo no planeado o bien se convierte en papá a temprana edad? Su panorama cambia. Su acceso al mercado laboral se complica, al truncar sus estudios sus posibilidades de acceder a una mejor movilidad social se reducen, las probabilidades de ser productivos van a la baja. De ahí que resulta plausible que el gobierno federal esté recuperando una de sus responsabilidades más apremiantes en cuanto a este sector poblacional.
Afortunadamente atrás quedaron esos días en los que eran temas tabúes y ahora presenciamos una campaña de información oportuna – que debe de ser permanente- por parte de la presente administración federal quien debe acercar información a nuestros jóvenes y así proporcionar herramientas para el presente y el futuro, no sólo de orden de seguridad personal sino hasta económica.
—
Dr. Luis David Fernández Araya.
@DrLuisDavidFer

*Mi participación en El Financiero Bloomberg
Los gobiernos han recurrido al gasto público como la principal herramienta para dinamizar la economía, en la medida en que se incrementa el consumo por este medio,
pero valdría la pena cuestionarnos sobre si efectivamente, esa es la única herramienta de peso para hacer frente a una crisis, puesto que hay algunos aspectos que al cuestionarlos, parecen de alguna forma contradecir esta arraigada creencia keynesiana.
El asunto es que los gobiernos pretenden impulsar la economía incrementando el consumo por la vía del gasto público, sin embargo, si nos detenemos a mirar el origen de los recursos que el gobierno gastará en su propósito, vemos que en realidad todo se reduce a quitarle plata a un sector para que el otro gaste, luego, al final de cuentas no se ha hecho nada.
¿De dónde se supone que el gobierno sacará el dinero para incrementar su gasto público? Ese dinero es conseguido mediante deuda pública y mediante el incremento de la carga tributaria a los contribuyentes, y en muchos casos, esos ingresos se basan en la última opción.
Al aumentar la carga tributaria al contribuyente, lo que se hace es quitarle dinero a este para que el estado lo gaste, y el efecto sería el mismo que si el contribuyente lo gastara, lo que en buena parte desvirtúa las razones de este tipo de políticas.
Supongamos un contribuyente que tiene unos ingresos de $100 y el estado le quita $20 para incrementar su gasto público. En este caso el estado gastará $20, pero a la vez el contribuyente dejará de invertir $20, luego, el resultado final será cero.
Y si a esto le sumamos el hecho de que el estado es un pésimo gestor, concluimos que se tendrá un mayor efecto en la economía si dejamos que el gasto lo haga el contribuyente y no el estado, por cuanto el estado despilfarrará casi todos los recursos, mientras que los contribuyentes le darán un mejor uso, como la inversión privada productiva.
Esto lleva a especular que en muchos casos, el excesivo gasto público no obedece a razones macroeconómicas, sino a razones políticas, puesto que es propio de las democracias requerir grandes cantidades de dinero para mantenerse dinámicas, algúnos secretarios de estado están más ocupados e interesados por las bajas de salarios que ha ordenado el Presidente de la República.
Dr. Luis David Fernández
Economista Doctor en Finanzas
@DrLuisDavidFer

Que el 1% de la población mundial tenga el 50 por ciento del ingreso es un despropósito, un contra sentido. Que en México el 0.19 por ciento sea dueño del 49 por ciento de la riqueza nacional confirma esa tesis.
Piketty, en una postura interesante señala que el tema de la desigualdad en la distribución del ingreso dentro de su obra “El Capital del siglo XXI”, tendrá el mismo comportamiento mientras la tasa de ganancia de la renta supere a la tasa de crecimiento de cualquier economía. El caso mexicano nos demuestra nuevamente esta realidad lacerante.
¿Está la sociedad mexicana condenada a continuar esta lógica de un reparto inequitativo de la riqueza? ¿Contamos con los mecanismos para mejorar ese rubro o continuaremos con la danza de los discursos que algunos trasnochados de la izquierda sostienen como bandera, descubriendo que el mercado de la desigualdad es rico pero en votos?
La desigualdad debe entenderse desde la cotidianidad, es decir, ver, estudiar, pensar, consumir, vender y decidir cuando el ingreso es apenas el mínimo para cubrir algunos de los aspectos básicos que necesita cualquier ciudadano. Opinar sobre desigualdad con los bolsillos y el estómago lleno es una tarea sencilla. No me refiero aquí a que todos nos quedemos en la pobreza y decidamos desde ahí. No, hago esta analogía bajo la lógica de la sensibilidad para tomar decisiones, es decir, bajo la idea de que lo que falta es voluntad política y entrarle al tema.
El momento en el que aquellos “especialistas” de la pobreza, de la repartición de la riqueza lo hagan “poniéndose” en los zapatos de los que ganan menos que de un salario mínimo –aun con todo y la desindexación- para entenderle, podremos hablar de políticas diseñadas con sensibilidad acerca de lo público.
El actual premio nobel de economía Angus Deaton, se hizo acreedor a tan honorable reconocimiento diciendo –entre otras cosas- que para acabar con la pobreza habría que estudiar los hábitos de consumo de esta clase social. Sin duda tiene razón, pero el argumento sobre desigualdad –al menos en el ingreso- cuando el acceso a éste es escaso, importa más saber cómo le hacemos para realizar una distribución de la riqueza más equitativa, cómo establecemos ese tan necesario piso mínimo para toda la gente a fin de que se le asegure un ingreso que le permita un consumo básico en aquellos rubros que nuestra Constitución mandata.
Por eso, un elemento importante en la definición de políticas que mejoren el reparto de la riqueza en México es la voluntad política, estoy cierto, que así, con esto, la ciudadanía comenzará a creerle a la clase política, le regresaremos, como hemos dicho en muchas ocasiones, la honorabilidad al ejercicio de la política.
Dr. Luis David Fernández Araya
@DrLuisDavidFer
É il arcivescovo di Città del Messico. Amico di lunga data di Jorge Mario Bergoglio, guiderà i destini di una delle diocesi con il maggior numero di fedeli cattolici in tutta l’America Latina. La sua nomina, ufficializzata oggi dal Vaticano, apre una nuova epoca per la Chiesa del Paese. E conclude il lungo episcopato di Norberto Rivera Carrera, un pastore che ha avuto tanti detrattori quanti sostenitori. Il Papa non gli ha concesso una proroga, come accadde ad esempio al cardinale Juan Sandoval Iñiguez, emerito di Guadalajara, al quale Benedetto XVI diede altri quattro
Carlos Aguiar Retes, vescovo di ampie prospettive, fine diplomatico, è nato a Tepic, Nayarit, il 9 gennaio 1950. Sin da bambino aspirava alla vita religiosa. Ha studiato filosofia nel seminario della sua diocesi e teologia prima a Montezuma (Usa) e poi a Tula (in Messico). Ordinato sacerdote il 22 aprile 1973, ha studiato Sacra Scrittura nel Pontificio Istituto Biblico di Roma. Tra il 1978 e il 1991 ha svolto l’incarico di rettore del Seminario di Tepic, nonché presidente dell’Organizzazione dei Seminari Messicani. Nel 1997 Giovanni Paolo II lo ha nominato vescovo di Texcoco, diocesi ubicata nello Stato del Messico. Il 23 maggio del 2000 è successo ad un altro presule messicano, Felipe Arizmendi, come segretario generale del Celam, il Consiglio episcopale latinoamericano, per poi diventarne il primo vicepresidente, incarico svolto dal 2003 al 2007, e successivamente presidente del Dipartimento di Comunione ecclesiale e dialogo (2007-2011), e del Consiglio (2011-2015).

La pelota está de regreso en la realidad del habitante de a pie, con el fin de desindexar el salario mínimo, que no es más que dejar de ser la referencia de unidad para fines ajenos a su naturaleza, los diversos cobros y cálculos de casi todas las cifras que en la economía corriente se hacen, para dar paso a la Unidad de Medida y Actualización (UMA).
Podría hacer uso del espacio para discutir aquellos pasos legislativos restantes, sobre los 90 días que estuvo en la congeladora, sobre las adecuaciones que hizo el Senado a la minuto original, etc. Pero prefiero comenzar con las preguntas básicas a fin de verificar qué mensaje se le está enviando a la gente con estos cambios… ¿es suficiente que el salario mínimo en México deje de ser la unidad de referencia en nuestro país? ¿No debemos estar elevando el debate a otro nivel, es decir, cuáles serían los elementos mínimos que deberíamos estar discutiendo para quitarle tantos estorbos al salario y hacer de éste un verdadero instrumento de la política salarial?
Una de las ventajas de este paso es que se podrán establecer los aumentos del salario sin ataduras legales o administrativas, a sus defensores se les está acabando los argumentos. Sin embargo, la verdadera discusión tendrá que ser sobre cuál es el verdadero salario mínimo que debe tener la economía, si éste debe cubrir la canasta básica alimentaria (860 pesos), si podrá ser un vehículo para que los muchos millones de pobres (en cualquier dimensión) abandonen esta situación, sí se está cuidando los riesgos inflacionarios (argumento preferido de los ortodoxos de la economía).
México es uno de los países que cuenta con el más bajo salario mínimo en los países miembros de la OCDE, tan sólo Chile y la República Checa tienen un salario mínimo 5 veces mayor al nuestro, mismo que en términos reales ha perdido alrededor del 70 por ciento de su capacidad de compra, como un botón de muestra más que uno de los grandes pendientes es la política de distribución del ingreso.
Es un tema que no es menor, que se ha venido posponiendo y que fácilmente se puede convertir en una estrategia demagógica de cara a la próxima jornada electoral para aquellos amantes de las políticas populistas. Por lo que lo mínimo del salario mínimo deberá de ser un cuidadoso equilibrio entre las fuerzas reales de la economía, esto es, la clase trabajadora a la que tanto se le debe y el sector empresarial, quien busca que cada incremento de este factor productivo esté acompañado de mayor competitividad, por ello al incrementarse el salario (real), el Estado estará cumpliendo con una de las tareas que le dan razón de ser, sino estaremos convirtiendo a México, en lo que Daniel Beil llamó: en ese Estado que se ha vuelto demasiado pequeño para resolver los grandes problemas del mundo y demasiado grande para resolver los pequeños problemas de los individuos.
Esperemos que éste aumento no haya sido irresponsable y haya sido gradual, lo más importante es llegar a cubrir La Línea del Bienestar.
Dr. Luis David Fernández Araya
@DrLuisDavidFer

«El México de la diversidad»
El nuestro es un país grande, enorme, no me refiero solo a su extensión territorial, sino a la grandeza de su gente y los recursos que nos rodean. Ser hoy, el sexto lugar del mundo de los países más visitados así lo constata.
Mientras por un lado nos desgarramos las vestiduras con los temas de inseguridad y la permanente insistencia de Trump en amenazar con construir muro o aventajar en el Tratado con México y Canadá; por otro lado, convertimos en deporte nacional culpar de nuestro problemas a la clase política mexicana por todo, sin detenernos a pensar que hoy somos el sexto lugar del mundo más visitado, que es real que México es una de las grandes potencias en materia turística, tan solo en 2018 tuvimos un crecimiento del 68 por ciento en la visita de turistas y de 77 por ciento en ingresos respecto del último año, es decir, al visitante promedio en el mundo le seguimos gustando porque allá afuera nos reconocen como una nación pluricultural, rica en historia, en paisajes, en cultura, en escenarios naturales.
Justamente son aquellos los que más nos valoran y nos dan una lección de lo que significa nuestra diversidad, nos gritan que somos más grandes que nuestros problemas. Que también hay un México que está echado para adelante, que existe un sector pujante y que aporta de manera seria y constante su parte a la economía nacional, que le da a visitante promedio una oferta rica de opciones, que es buen anfitrión, que reconoce que no todo el país está infestado de inseguridad, que no todo es sinónimo de corrupción y debilidad institucional.
El sector turístico ha hecho su tarea con base en la enorme diversidad del país, debemos reconocerlo, pero acompañarlo de un trabajo de congruencia y ejemplo para otras áreas económicas, que existen otras realidades, este México luminoso que no se detiene.
La lección pasa entonces, por ser menos mezquinos con nosotros mismos, que aceptemos que no nos estamos cayendo a pedazos, que la gente aún viene de otras latitudes y nos deja su dinero al visitarnos, que ellos logran ven nuestra grandeza.
Este sería un buen espejo en el que nos deberíamos reflejar, tal como lo señala Carlos Fuentes “¿no es el espejo un reflejo de la realidad como un proyecto de la imaginación? Debemos empezar a creérnosla.
Dr. Luis David Fernández Araya
@DrLuisDavidFer

“El problemas no es el populismo” – Luis David Fernández Araya | La Crónica de Hoy
— Leer en www.cronica.com.mx/notas/2018/1103122.html

La tendencia bajista del peso mexicano frente al dólar no solo obedece a la fortaleza del billete verde por la recuperación de la economía estadounidense, pues factores como la debilidad de México y la caída en los petroprecios también afectan a la moneda nacional.
Destacan cuatro factores que han contribuido a que desde mediados de octubre de 2017 el peso haya perdido 13.28% ante el dólar y se cotice en los peores niveles de su historia.
1. Caída en los precios del petróleo.
El desplome de 48% en el precio de la mezcla mexicana de petróleo en seis meses ha contribuido a acelerar la depreciación del peso debido a la alta dependencia de las finanzas públicas en esta materia prima. Esto llevó a la Secretaría de Hacienda a recortar el gasto público en 124,300 millones de pesos (mdp) para este año.
2. Débil desempeño económico.
Se han moderado las expectativas de crecimiento tras el recorte [en el gasto público y aunque el efecto es relativamente moderado se especula que pueda tener un mayor impacto
Recientemente el Banco de México recortó su pronóstico de crecimiento económico para este año, a entre 2.5% y 3.5%, desde un rango de 3% y 4%.
La caída en los precios del petróleo puede tener un efecto adverso sobre los flujos de inversión esperados por la reforma energética, pues los proyectos se vuelven menos rentables.
3. Reacomodo de portafolios.
Ante la expectativa de que la Fed inicie con el aumento en su tasa de interés en junio, los inversionistas han trasladado sus recursos hacia mercados con mayores rendimientos y más seguros.
Esto ha generado un menor apetito sobre todo en instrumentos como los Cetes y de corto plazo. De acuerdo con cifras de Banxico.
La tenencia de Cetes en manos de extranjeros disminuyó en 24,455 mdp en febrero, aunque se ha mantenido constante pese a la fuerte volatilidad.
4. Incertidumbre por Europa.
El estira y afloja entre el nuevo Gobierno de Grecia y las autoridades de la zona euro también se ha encargado de inyectarle inestabilidad a los mercados financieros.
El Eurogrupo aprobó la lista de reformas enviadas por el equipo del primer ministro griego; sin embargo, en el corto plazo persistirá la incertidumbre sobre como el país heleno hará frente a sus gastos, teniendo en cuenta la caída de los ingresos tributarios.
Dr.Luis David Fernández A
@DrLuisDavidFer

Mi Columna de hoy jueves.
Ha quedado rebasada todo intento de entender desde la teoría política y económica las decisiones del gobierno (que aún no es) que estamos viviendo, aunado a la carga axiológica detrás de ella para tratar de descifrar con precisión sus razones. Las motivaciones detrás de las decisiones tomadas y el intento de legitimarlas a través de consultas (que no son consultas), termina (empieza) por confundir a los estudiosos sobre el soporte teórico que hay detrás de todo esto.
No sabemos si se intenta construir otra forma de hacer política (quizá), cuando se envía el mensaje de que el que manda es una persona y no el capital o los mercados, justificado a través del pueblo sabio. Todo indica que prevalece la política por encima de toda otra lógica. Lo que es un hecho es que en el ambiente nacional existe una especie de confusión en el aire que intenta descifrar frases, decisiones, tuits, declaraciones bajo diversos ángulos teóricos, como aquella que anuncia que todo lo que estamos viendo en México y en el mundo es la muerte de la democracia y la visión económica liberal como la conocemos.
Pero como suele suceder en estos ambientes de incertidumbre, se está intentando entender por qué en vez de tener un ánimo renovado y de altas expectativas como sucede al inicio de cualquier gobierno estamos presenciando visiones polarizadas. No hay signos de reconciliación social. Las decisiones (solo las que quieren) se están discutiendo en una arena que no está siendo pareja, no está siendo apegada a derecho, ni con rigor metodológico y sí, con descalificaciones para quienes piensan distinto, vaya, ni siquiera con una explicación teórica que alcance.
Ya se nos dijo que nos debemos ir acostumbrando a las consultas como mecanismo de decisión, por ello, el siguiente tema (al parecer) será el tren maya del cual se espera que no se repita lo mismo, ni el mecanismo ni las declaraciones que lo acompañan.
Sin embargo, nada está escrito, estamos ante una especie de impasse acerca de las decisiones que vienen y sus efectos, donde ahora más que nunca urgen los mensajes de certidumbre como elemento indispensable para una convivencia armónica, incluso para nuestras inversiones o al menos que las explicaciones teóricas actuales hayan sido rebasadas y estemos ante nuevos paradigmas.
Dr. Luis David Fernández Araya
*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.
Contacto en redes
@DrLuisDavidFer
Page/LuisDavidFernándezAraya


Algo está sucediendo en el mundo que las democracias (como garantes de la libertad e igualdad) están siendo puestas a prueba. El Brexit, Trump, Bolsonaro, cierto tipo de gobiernos y decisiones que se están tomando a través de los mecanismos de democracia que muchos años y en algunos casos sangre, nos han costado alcanzar.
Pero también reflejan un hartazgo de las sociedades a ciertos modelos que no han dado de sí, que no han logrado resolver temas como la desigualdad y en todo caso la acentúan. Hartazgo con una clase política, cansancio de las mismas recetas, de los mismos rostros, de la permanente promesa de crecimiento o cambio. México se vuelve claro ejemplo, con los niveles ofensivos de inseguridad, con “monstruos” que reflejan que algo en la sociedad está podrido, que ven en otros nombres la tan cacareada esperanza para por fin, respirar otros aires.
Existe una discrepancia permanente entre lo que pretende alcanzar el modelo democrático, como garante de participación en la cosa pública, pero cuando se observan los lastimosos niveles de desigualdad social no se logra entender qué es lo que no se entiende. Esto debilita el andamiaje institucional en un país de enormes deudas, termina por minar todo lo que suene a “burocracia” (en el término peyorativo), termina por hundirnos en esa espiral que han visto pasar generaciones.
Por eso el debate sobre el tipo de Estado que necesitamos se vuelve más necesario que nunca, pero un Estado que requiere un rostro humano, que rescate los valores de la democracia como mecanismo de respuesta a las necesidades más apremiantes.
En el pasado inmediato con los resultados de las elecciones federales quedó manifiesto que hartazgo existe, que hay un cansancio por las respuestas institucionales a los problemas públicos, que quienes gobiernan, que quienes lo van a hacer a partir del 1 de diciembre tienen la enorme oportunidad de humanizar a la cosa pública, que se pueden aplaudir todos los actos de austeridad por el deterioro que tiene la clase política, pero si esta no termina por redundar en beneficios verdaderos la oportunidad habrá pasado por alto. Nuestra democracia está a prueba. Todos los estamos.
Dr. Luis David Fernández Araya
*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.
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«Homologación de los salarios en el Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá»
Más allá de un tema de mejora en el ingreso y de oportunidades, la propuesta de reducir la brecha salarial entre los países del Tratado Trilateral y que aún no ha sido tratado de manera formal, es un tema estrictamente de competitividad, responde a un tema de incentivos, tal como lo señaló: “si podemos elevar los estándares laborales en México, hay un menor incentivo para que las empresas se muevan allí por los salarios extremadamente bajos”.
Poniendo el dedo en la llaga en un tema que ha sido muy discutido pero no resuelto, al menos en el caso de nuestro país, convergen visiones económicas y sociales distintas, que también se ha tocado los temores de parte de los fundamentalistas económicos, aquellos que señalan que la sola idea de aumentar nuestros ingresos es inflacionario y por ende generaría una serie de efectos en nuestra economía, por ejemplo en contra de los que menos tienen. La discusión está latente.
Pero esto amerita por parte de quienes se encuentran negociando los términos del tratado un análisis detallado, que procure ser integral, que analice pros y contras de la medida en México velando por los intereses mayores de la gente, que al final es razón primaria de cualquier gobierno.
Recordemos que en realidad han sido los sindicatos tanto de Estados Unidos y Canadá quienes han impulsado la idea de una homologación salarial, apoyada por congresistas en los Estados Unidos de Norteamérica y respaldada por algunas voces en nuestro país. Cada vez son más las voces que se suman a esta propuesta porque conlleva la aceptación de la desigualdad en los salarios en México.
También se debe señalar que la propuesta parte de la diferencia en los salarios de hasta 6 veces, en particular en el sector manufacturero entre los países del Tratado, pero insisto, el motivo detrás de la propuesta es la competencia entre las naciones y no propiamente un sentido de igualdad.
Sin embargo, en México antes de atender un tema tan relevante, es preciso revisar y darle solución a otros asuntos que están vinculados a lo salarial como es el caso del sector informal de nuestra economía, ya que la cifra actual asciende a 29.4 millones de mexicanos en la informalidad, por 22.7 millones formales, y en caso de no ser tomados en cuenta estaríamos ampliando nuestra propia desigualdad.
*Dr. Luis David Fernández Araya
Economista Doctorado en Finanzas.
@DrLuisDavidFer