Pobre México, siempre a prueba

«Pobre México, siempre a prueba»

Cada vez que inicia un gobierno, de cualquier orden, las esperanzas se vuelven firmes, volvemos a creer que esta vez sí, saldremos del atraso, del olvido, que por fin se darán los cambios.

Quizá por una necesidad permanente de creer, por esa terca necesidad de dejar nuestro destino (el individual y el colectivo) en manos de alguien más, de nuestra histórica necesidad de que un ser iluminado y superior corrija de una vez por todas nuestros males.

La última elección federal reflejó entre otras cosas, el descrédito en el que está sumergido la clase política desde hace algunos lustros, debido a los magros resultados en materia económica arrojados por el modelo que ha prevalecido en México; el capitalismo dicen algunos, el neoliberalismo dictan otros. Pero lo que es cierto, es que bajo la expectativa de cambio se votó diferente, se conjuntó, por un lado, el discurso cargado de los temas de pobreza, corrupción, hartazgo y por otro lado, la hábil maniobra para hacer de esto un capital político sin parangón.

Y hubo razón, con los altos índices históricos, lacerantes e insoportables de desigualdad, el saldo no daba para otra cosa, basta ver los inamovibles números, donde el 1% de la población concentra el 21% de los ingresos y que ahora por medio de una política social (conservadora), se pretende cambiar la realidad de millones de personas. Es decir, se aplica una formula conocida como la de entregar el dinero directamente a la población objetivo (sin intermediarios bajo el argumento de la elevada corrupción que esto generaba), a fin de cambiar la realidad. Ecuación que ya ha sido probada y que ha demostrado su fracaso, lo que deja ver entre telones es que existe un interés político y clientelar, con miras a las próximas elecciones, no más. Pobre México, siempre creyendo, siempre soñando, siempre a prueba.

México es ese lienzo donde se han plasmado los mejores discursos sexenales a manera de promesa, donde conviven ricos y pobres a metros de distancia, pero que los separa las decisiones de quienes ejercen el poder, los separa la confusión de las políticas, la indefiniciones sobre el rumbo que debe tomar el país, las contradicciones permanentes entre teorías e ideologías, donde la distancia es proporcional a la tozudez de quienes gobiernan, de quienes creen que pasar a la historia se hace con base en la repetición de frases, de eslóganes y dicha distancia se ensancha cada vez que se pretende hacer creer que basta un cambio político para modificar la realidad, que basta con un decreto para arribar a otros estadios.

No, tristemente no es así y a fuerza de repetirse no se va a convertir en realidad, por ello, se requiere atreverse si, pero a realizar otras propuestas, otros modelos, otros acuerdos, pero no por medio de medidas neoliberales (recortes y más recortes que aunque se nieguen no desaparecen), una redefinición de las políticas que permitan evaluar nuestro modelo y dejar de una vez por todas medidas de corto plazo y con una alta carga clientelar, pero sin dejar de tocar los fundamentos de la economía de mercado que tanto critican.

Todas estas contradicciones nos llevan como país al lugar común, a la permanente prueba de nuestra capacidad de asombro, de adaptación y supervivencia, pobre México.

Dr. Luis David Fernández Araya
Economista

@DrLuisDavidFer

Balance Gubernamental

https://heraldodemexico.com.mx/author/luisdavidfernandezaraya/

Balance Gubernamental

https://www.cronica.com.mx/columnista-luis_david_fernandez_araya-140

Políticas Públicas a Mano Alzada

El método se está haciendo costumbre, tomar decisiones públicas sin mayor procedimiento, análisis, estudio preliminar, análisis costo-beneficio y sujetarlas en dosis de aparente legitimidad se torna riesgoso. Así fue como en un evento público se decidió detener la obra la construcción de un metrobús en Durango, a mano alzada, con una consulta directa hacia los asistentes al evento.Sin demeritar las necesidades de la población (que siempre son muchas), parte del ejercicio de gobierno se trata de discernir entre los problemas, jerarquizarlos y atenderlos. Para ello existen diversos mecanismos (las consultas, en efecto), los datos duros, las organizaciones de la sociedad civil, grupos de presión, que a través de distintos mecanismos hacen llegar sus demandas y generan agendas.Se reconoce que el gobierno actual intenta dar un viraje importante en algunos rubros, algunos lo llaman cambio en el régimen político, no estoy del todo de acuerdo con esto último y sí, con esfuerzos por acabar, por ejemplo con la corrupción, pero no se puede desaparecer con un acto público a las políticas públicas, mismas que han merecido el estudio de académicos serios, con propuestas sólidas para su estudio, su pensamiento y su elaboración.Se convierte un riesgo que cualquier decisión relevante sea tomada con mecanismos poco confiables, porque tarde o temprano los costos se verán reflejados en la sociedad, por ello, la política pública como herramienta de gobierno no debe ser descartada, sino por gusto al menos por utilidad.Es cierto que México corre por un cause de riesgo, desde hace años y algunos tienen prisa porque cambie, incluso es necesario, pero no se puede realizar a través del desprecio a la planeación incluso a la burocracia, tan denostada históricamente pero necesaria en cuanto a la atención de bienes y servicios, en cuanto a la cercanía con la sociedad.Gobernar implica utilizar recursos, consensos, diferencias, opiniones, pero siempre contrastando las decisiones con especialistas, con estudios, con razones, con opiniones técnicas, financieras, es decir, utilizar los instrumentos técnicos, aceptados y reconocidos para avalar o no una decisión, y no solo con base en un evento aislado, que lo único que puede presumir de público es la plaza, no necesariamente la decisión.Dr.Luis David Fernández Araya@DrLuisDavidFer

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Felicito al Grupo @elheraldo_mx por la adquisición de las frecuencias 98.5 de FM de la Ciudad de México y 100.3 de FM de la ciudad de Guadalajara. Un orgullo pertenecer cómo columnista económico a tan importante medio digital, impreso y en FM

Estado de enfado

Columna.

Hay algo fuerte que la sociedad mexicana manifiesta de distintas formas, se puede traducir en enojo, en molestia, en hartazgo. La sociedad está apretando los dientes de coraje, tiene la mirada encendida porque sabe que damos un paso para adelante y dos para atrás, sabe que no estamos avanzando. A diario la realidad nos lo grita en la cara. De mil formas.

Lo vemos de manera permanente, representando en esa lamentable escena de la familia de Norberto Ronquillo, que denota el desdén y abandono de quienes juraron hacer valer las leyes y aplicarlas. Hay un sentimiento de abandono, casi de orfandad que se ha postergado por muchos años y cuando parece que todo vuelve a la calma, surgen secuestros, asesinatos a periodistas, robos (en el mejor de los casos) a peatones, a comerciantes, a restaurantes en pleno servicio, personas víctimas de balas perdidas, que no se pueden solucionar a fuerza de tuits y eso termina por enojarnos más.

Estamos enojados por la danza de las cifras en los medios, por la guerra de estadísticas entre gobernantes, donde se privilegia mejorar la cifra y no la seguridad. Esto contrasta con el llamado que muchos hacen, en diversas trincheras que nos dicen que debe privar la civilidad, el dialogo, el respeto, la tolerancia, todos estos valores necesarios, pero complicados en su aplicación, en su vigencia cuando lo que predomina es la zozobra de salir a la calle y no saber si regresarás.

Los vientos que soplan son de cansancio y molestia, es difícil decir lo contrario, cuando se espera una reacción seria de parte de los responsables de la seguridad y escuchamos porras, “odas”, frases responsabilizando todo lo que huele a pasado. Estamos enojados y preocupados, se siente en el ambiente polarizado, nos miramos con desconfianza, existe un sentimiento de abandono por todos lados, a ser victimas de la inseguridad, a no denunciar porque nunca “pasa nada”, a engrosar la cifra negra, abandonados y enojados por la falta de protocolos precisos para la búsqueda de personas.

Existe malestar porque se sigue privilegiando a la política por encima de los resultados, importa más el próximo cargo, la próxima elección, estar bien con el de “arriba” y mientras eso pase, la sensación de molestia e inseguridad prevalecerá.

Este tema supera el debate entre izquierdas o derechas, entre modelos económicos, va más allá de ideologías políticas, se trata de resultados, de devolver la confianza a la gente, a la calle, a la cotidianidad, porque solo ahí es donde se mide la capacidad de gobierno, en las políticas públicas reales.

Dr.Luis David Fernández Araya
Economista
@DrLuisDavidFer

Problemas públicos

«Problemas públicos»

Reducir los problemas públicos (previamente definidos como problemas) no es un ejercicio de buenos y malos, de blanco contra negro, sino de acercarse a lo que teóricos llaman la racionalidad de una propuesta, de sus costos, de sus beneficios.

Y estas políticas que intentan atender problemas públicos se evalúan por sus resultados y no por sus intenciones, aunque toda la propaganda institucional apoye una política, aunque el discurso oficial sea el mejor, habrá que evaluar bajo la luz de los alcances de las soluciones planteadas, si son o no adecuadas, si los problemas se están resolviendo, evaluados bajo los hechos, sin prejuicios.

La literatura, en su mayoría nos dicta claramente qué es un problema público o al menos cómo podemos ayudarnos a definirlo a diferenciarlo, y hasta la manera de atenderlo. Nos ayuda a entender la diferencia entre políticas horizontales (públicas) y verticales que se acercan más a decisiones autoritarias, que resultan ser impopulares, impuestas desde el poder. Estas políticas que no convencen a la sociedad, a los ciudadanos, generan ruido, pero dejan ver fallas de diseño, de implementación, de resultados, que terminan por no ser populares, sin apoyo, ese es su destino y no hay fuerza, personalidad, discurso, que pueda evitar que sea capturada por la ineficiencia, la indolencia, el desprestigio.

Ese riesgo corren los gobiernos que quieren basar la toma de decisiones en función de la popularidad, cierto, siempre suma esta, pero no puede ser determinante para que los problemas públicos sean atendidos con eficiencia automática. Se aplaude que se pretendan modificar rutinas, reglas, procesos, vicios y prácticas en la vida pública, pero si esto no se acompaña de pesos y contrapesos se cae en el riesgo de gatopardismo, de concentración del poder y desgaste de este.

Esto implica varios riesgos, primero que la acción u omisión de los gobiernos provoquen más perdedores que ganadores, que no exista o se extienda la curva de aprendizaje de cualquier gobierno donde no exista capacidad de diferenciar los fracasos, que se minimice el riesgo, que se evite hablar de deficiencias, que no se asuman desaciertos, que no se escuche, que se aísle al que toma decisiones y no se le permita ver, en una sana evaluación de sus políticas sus resultados, llevándolos inevitablemente al fracaso. Ese es el riesgo que se corre cuando hablamos de definir a los problemas públicos, que no haya congruencia entre la política y el problema y que lleven a sus líderes al inmediato fracaso, al desgaste y perdida de legitimidad. Esto ni es nuevo ni tampoco se trata de fatalismo, son consecuencias debido a la incapacidad de ver que no definir un problema público evidente, de no atenderlo, fácilmente se revierte en quien debió tomar la decisión, porque para eso también se les elige a los representantes, para tomar decisiones lo más cercanas a los problemas públicos y dejar de ver a la arena de lo público con fines electorales.

Dr.Luis David Fernández A
@DrLuisDavidFer

Un Gobierno de Símbolos

Mi Columna en El Heraldo de México.

https://heraldodemexico.com.mx/opinion/un-gobierno-de-simbolos/amp/?__twitter_impression=true

La imperiosa necesidad de la comunicación

Mi Columna de Hoy en La Crónica.

http://www.cronica.com.mx/notas/2019/1120207.html

Un gobierno de símbolos

Sin duda que la idea de vender el avión presidencial fue una estrategia de mercadotecnia política que tuvo el efecto esperado; sin duda que algunos signos durante los debates presidenciales pasados fueron ensayados y tuvieron efectos, como mostrar la cartera para esconderla del oponente político que se acercaba. Pero para muchos la parte de la campaña debería haberse cerrado como un capítulo que deja lecciones de estrategia política. Nada más.

Hoy que se es Gobierno y que el ejercicio fundamental de éste es el servicio público, se debe cambiar la tónica en cuanto al ejercicio del poder, es decir, concentrarse en articular libertades, valores que vayan encaminados al sentido de la vida pública. Esto significa ir más allá de las frases hechas, se trata de trabajar en la coordinación y control del poder que se ejerce, no que se impone. Acercar a la sociedad al poder político, no distanciarla, mejorar la filosofía de la vida pública donde deben de caber todos, administración, mercado, sociedad, ciudadanos, combinar las capacidades de nuestra sociedad, mejorar los sistemas de cooperación que permitan sumar y no dividir ánimos y posturas.

Pero esto debe ser acompañado de la propuesta, ejercicio, evaluación y transformación, en su caso, de políticas públicas reales, que respondan a la definición de problemas y no de símbolos que se quedan ahí, en el imaginario colectivo pero que no generan debate, discusión y acuerdos.

Los sellos que particularizan a cada administración son inevitables, sirven para distanciarse de los oponentes, pero ni son gobierno en sí mismos ni significan políticas. Porque se gobierna en un ambiente de problemas públicos, de definiciones que no pueden ser respondidas con frases alegres. Un ejemplo de la ruta trazada es el Plan Nacional de Desarrollo propuesto por la administración actual, que está cargado de señales de lo que se pretende alcanzar, sin duda marca distancia de los pasados gobiernos inmediatos, pero su contenido tiene que transformarse en políticas efectivas, porque es fácil trazar, fusionar, reacomodar; lo complejo es crear y hacer con los elementos que se tienen (sociedad, mercado, instituciones), una mejor capacidad de gobierno.

Por eso, el plan de vuelo presentado, aunque cargado de símbolos y muchas frases que le dieron rostro a esta propuesta de gobierno durante la campaña, no significan políticas concretas, la única manera de convencer y persuadir es con resultados, pero cargados de diálogo, deliberación y argumentación.

Dr. Luis David Fernández Araya

Economista

Twitter: @DrLuisDavidFer

Es tendencia, en América Latina seguimos a la baja

El mal desempeño de las economías de estos cuatro países, golpeados por la caída en los precios de las materias primas, arrastrará a América Latina y la llevará a alcanzar en 2019 una expansión de apenas un 0.9%.

“Se prevé que el crecimiento regional se reduzca por quinto año consecutivo, alcanzando un mínimo ligeramente por debajo del 1%, para luego comenzar a recuperarse en forma moderada en 2018”, dijo el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el informe Perpectivas Económicas: Las Américas.

La gran corrección a la baja del crecimiento regional de 2019, de casi 1.4 puntos porcentuales respecto a reportes del FMI de octubre, “responde al deterioro de las proyecciones de América del Sur, en especial en Brasil, Ecuador, México y Venezuela”.

En tanto, “las perspectivas de América Central y el Caribe han registrado una leve mejora”.

El FMI proyecta para este año una contracción de la economía de Venezuela de un 7%, y 1% de Brasil, la mayor economía regional, que atraviesa la peor recesión en más de dos décadas.

El caso de Brasil se explica porque “la inversión privada sigue representando un freno importante a la actividad”, ante perdurables problemas de competitividad y la debilidad de los términos de intercambio”.

A esto se suma la alta incertidumbre creada por los efectos de la investigación sobre la red de corrupción en la estatal Petrobras y el impacto de una sequía prolongada sobre el suministro de energía eléctrica.

Sin embargo, el gobierno actual ha realizado ajustes “con el objetivo de recobrar la credibilidad en el marco de políticas macro financieras”.

Brasil logrará un crecimiento en 2019 del 1%, que se explicaría “por el regreso de la inversión y eventualmente la recuperación del consumo y el empleo”.

La economía de Argentina, en tanto, caería un 0.3% en 2019, mientras Ecuador se desaceleraría de 3.6% a 1.9% en 2019. Para Chile se prevé que salte de un PIB de 1.8% en 2019 —el más bajo en cinco años— a una ligera recuperación de casi un punto porcentual, para llegar en 2019 al 2.7%. Perú, de su lado, pasaría de 2.4% a 3.8% en 2019

“Aun así, existen incertidumbres importantes que ensombrecen el horizonte en ambos países, relacionadas con las condiciones externas, el impacto de las reformas en curso en Chile y la lentitud de la ejecución de las inversiones a nivel subnacional en Perú”.

Ante el desalentador escenario, el FMI anima a los países a fijar su atención en los tipos de cambio que podrían “jugar un rol crucial en el ajuste a un contexto externo más difícil” con una depreciación de las monedas locales que podría alentar la producción nacional y reducir el déficit externo.

Mientras que también insta a los gobiernos a enfocarse en “mantener las expectativas de inflación alineadas con las metas oficiales” y ajustar sus déficit fiscales.

La economía de Estados Unidos continúa al alza y el FMI prevé una expansión de 3.1% para este año, desde un 2.4% en 2019, basada en “el robusto gasto de consumo”, donde se incluye “un mayor afianzamiento del mercado laboral, precios de la energía marcadamente inferiores y una inflación subyacente controlada que eleva los ingresos reales”.

En un contexto mundial en el que la recuperación desigual de la economía es la regla, el “crecimiento sólido en Estados Unidos contrasta con las perspectivas aún moderadas para la zona del euro y Japón” que sumado a la desaceleración de China beneficia en especial a América Central y México.

Beneficiada por los vínculos que la unen a Estados Unidos, de donde recibe un importante número de remesas y hacia donde envía un alto porcentaje de sus ventas al exterior, la economía de México —la segunda economía más grande la región— crecería un 3.0%, desde 2.1% del año anterior.

En tanto, “las perspectivas de crecimiento de América Central mejoraron, gracias al abaratamiento del petróleo y a la sólida recuperación en Estados Unidos”.

Luis David Fernández Araya @DrLuisDavidFer

El Límite

«El límite»

¿Cuál es límite que tiene cualquier gobierno para corroborar que sus políticas son las correctas o bien, para modificarlas? Haciendo a un lado las herramientas de evaluación de políticas actuales, esta pregunta está dirigida a reflexionar sobre el límite que tienen quienes gobiernan para reconocer si están en la dirección prometida, para saber dónde deben parar, para reconocer si los resultados son los esperados.

Hasta cuándo un gobierno comienza a ser responsable de su gestión, para la que fue elegida ¿seis meses o un año? ¿Cuál es el límite?

México empieza el año, el sexenio, su transformación con, al menos, dos lastres: la inseguridad, la maldita y cotidiana inseguridad que se lleva familias, niños, sueños, esperanzas de miles de familiares que aún buscan a sus desaparecidos, que por razones ajenas a ellas, las condiciones se los arrancaron y no han regreso, sin saber en qué fosa se encuentran y que hoy se conforman con tener sus restos, exigiendo el derecho a que les regresen al menos los cuerpos. Hoy, en materia de seguridad, la tranquilidad estriba no en que te asesinen, sino en tener un entierro digno. Y todo esto traducido en el lenguaje diferente es la debilidad del Estado de derecho, que rompe la lógica de la certidumbre y por ende, debilita la gobernabilidad.

El segundo aspecto es el bajo crecimiento económico que se vislumbra. Mientras no existan los elementos para un avance económico poco se puede hacer con alguno de sus efectos como la pobreza, la desigualdad, o las brechas sociales. Escenario que poco podrán cambiar los programas sociales actuales y bienintencionados, porque no existe presupuesto que lo aguante.

Ni sociedad que lo soporte.

Por eso, es relevante que la administración sea prudente con los límites en tiempo y recursos, que tenga clara la línea en la que debería de estar sopesando sus políticas, resultados, gestiones, retrocesos, retos y hasta la permanencia de los funcionarios que no dan resultados, porque de eso se trata administrar, de reconocer los propios límites, tenerlos presentes en cada toma de decisión porque tal como lo señaló Henry Ford: Pensamos que el mañana no llega y ya es ayer.

Luis David Fernández Araya

@DrLuisDavidFer

Qué pasó con el Tratado de Libre Comercio

http://www.cronica.com.mx/notas/2019/1115968_amp.html

Administración pública, la mejor aliada

Mi Columna en El Heraldo de México

https://heraldodemexico.com.mx/opinion/luis-david-fernandez-administracion-publica-la-mejor-aliada/amp/

Debate neoliberal

Debate neoliberal

Definir el liberalismo implica un trabajo que abarcaría todo un tratado, al que primero habría que establecer desde dónde se aborda, si es ideológico, doctrinal, económico, político, filosófico. Es decir, no es un elemento de discusión que se pueda agotar bajo una sola visión, estamos ante un elemento polisémico.

En México, existe por parte del ejecutivo frases que se han venido repitiendo de manera constante “el fin del neoliberalismo”, “el inicio de la era postliberal”, sin embargo, el neoliberalismo cuando nos referirnos a él hay que contextualizarlo antes.

En materia económica la época liberal en México se comenzó con mayores rasgos después de la crisis de 1976 durante el gobierno de Luis Echeverría, con énfasis en las finanzas públicas, cuidando los niveles de endeudamiento, el comportamiento de los precios, estabilidad macroeconómica, también en la reducción de la participación del Estado en la economía, más como un elemento de regulación del mercado que protagonista en éste.

Sin embargo, por un lado el debate debe pasar por observar que el modelo liberal tiene presencia en todos los ámbitos públicos, que no hay manera de divorciarse por decreto del mercado, por otro aspecto el Estado tiene fuerte presencia en diversos ámbitos desde los reglamentos, normas, procedimientos, trámites y todos los servicios públicos que a diario recibimos de la administración.

Por ello, el debate público debería ir de la academia a la calle, de los especialistas a fin de establecer los elementos que definen al neoliberalismo y al post neoliberalismo, en caso de que existan elementos empíricos para hablar de su existencia, para después evaluar riesgos, beneficios, oportunidades, costos de ir de un Estado liberal a un Estado regulador, porque tampoco ni una cosa ni otra se pueden separar, lo que sí es pertinente definir es los alcances de una y de otra.

Esto permitiría un debate público serio, cuyas conclusiones podrían hacerse públicas a fin de permear a la sociedad y con elementos más allá de las opiniones personales, establecer una postura sobre la viabilidad del modelo, sobre la pertinencia de regresar a un Estado de Bienestar como se deja asomar en los elementos de política que se dejan ver, esto nos llevaría a dejar de confundir, satanizar y llevar al paredón al liberalismo porque no ha sido discutido en su total dimensión, porque los discursos se han dedicado a resumir las consecuencias negativas y de ahí muchos dedicados a la caza de adeptos a repetirlos como regla para convencerlos de ser portadores de la verdad, lo cual es riesgoso y atenta contra las libertades, esto último principio indeclinable del liberalismo como doctrina.

Dr.Luis David Fernández Araya

Economista

@DrLuisDavidFer

El Municipio Mexicano en la 4T

No existe lugar a la confrontación cuando se debate la situación actual del municipio en México y es inacabada su lista de pendientes, tan vigentes desde su nacimiento.

El municipio en México ha sufrido cualquier clase de cambios, desde los de orden constitucional hasta las respectivas leyes orgánicas fundamentales, a fin de mejorar las facultades que requiere cualquier gobierno y su administración municipal, basadas en las necesidades evaluadas sobre la base del tamaño del territorio, población, desarrollo económico, urbano y de servicios. Pero aun con todo este andamiaje legal, la institución del Ayuntamiento mexicano de larga tradición histórica, con todo y su autonomía no le ha sido suficiente para alcanzar los aspectos para los cuales fue diseñado.

Este mosaico de posibilidades, también de contrastes entre los municipios urbanos (los más cargados en población) y los rurales (los menos y en franca caída) genera retos que no han sido sopesados, en donde la lista mínima de pendientes sorprendentemente sigue siendo la misma, teniendo serios problemas en la oferta de servicios básicos como es el agua potable, el alumbrado público, la limpia, mercados, rastros, seguridad pública, etc.

El municipio en México quien es también resultado de la constante migración del campo a las ciudades, cuyo número de habitantes de localidades urbanas ha ido en aumento. Tan sólo en 1950, poco menos de 43% de la población en México vivía en localidades urbanas, en 1990 era de 71% y para 2010, esta cifra aumentó a casi 78%; para el caso de las zonas rurales, en 1950, representaba poco más del 57% del total de la población del país; en 1990 era de 29%por ciento y para el 2010, esta cifra disminuyó hasta ubicarse en 22%.

Por eso al analizar la situación del municipio mexicano, no podemos pasar por inadvertido mencionar los principales retos de parte de los futuros presidentes que acaban de tomar protesta en 2019; quienes están obligados, de inicio, a tener presente que actúan en escenarios de escases económica, de una inercia del funcionamiento burocrático, de alta dependencia financiera externa, además de la jurídica atada a las legislaturas estatales, una falta de capacitación técnica en muchas áreas de la administración local y servicios públicos muchos de ellos limitados o inexistentes. Que entendamos pues, que es tiempo del municipio mexicano.

Luis David Fernández Araya

@LuisDavidFer

Gastar más de lo que se recaudada

Mi Columna en El Heraldo de México.

Parece un contra sentido pero eso necesitaríamos como país si pretendemos crecer al 4% tan citado en últimas fechas. Y esto deberá pasar porque los niveles de inversiones que el país requiere no son suficientes para el crecimiento necesario, ya sea para cubrir los niveles de empleo que demanda la economía, para mejorar el ingreso de las familias o reducir desigualdades.

Gastar más de lo que se recauda se refiere a los esfuerzos fiscales que debe hacer el gobierno a fin de mejorar los mecanismos de recaudación, lo que llevará a gastar menos por parte del gobierno, a generar aumento en la demanda y con ello un ciclo de beneficios para la economía.

Pero si no está gastando y si a eso le sumamos que no hay mejor recaudación, es decir, los ingresos no alcanzan. Por ello, si la política económica no va a privilegiar las inversiones deberá de voltearse a ver la recaudación y el gasto, esto implica modificar la manera en la que se ve la política fiscal, una política que al parecer está más dirigida a recaudar para pagar deuda y tratar de alcanzar un equilibrio fiscal.

Algunos especialistas así lo señalan, si el gobierno gasta poco es porque recauda poco, y esto frena a las empresas, a los individuos y al final recuda menos. Además una medida de este tipo, mejorar la política fiscal va de acuerdo a lo que ha señalado el actual gobierno cuando menciona los principios de austeridad, transparencia y disciplina en el gasto.

Razones las anteriores que son propicias ante el probable escenario de una recesión económica en los Estados Unidos, por ende con duros efectos adversos sobre nuestra economía, freno a la actividad (vía las manufacturas) y caída de los ingresos gubernamentales, es decir, el ciclo se prolongaría y estaríamos en una posibilidad de ir más allá de una recesión económica.

No existe por supuesto una bola mágica que permita saber si una recesión es posible en el futuro inmediato, pero existen elementos que ayudan a entender la naturaleza de las que se han presentado en la historia, como es cuando son precedidas o seguidas por largos periodos de expansión, o bien cuando estas provienen de choques reales de la economía o de choques monetarios. Razón por la que se vuelve relevante tomar precauciones y prudencia en la política económica y nunca, nunca, revisar la política fiscal, nuestros gastos como gobierno a la par de nuestros ingresos.

Dr.Luis David Fernández Economista

Primeros 100 Días

Se ha estigmatizado a los primeros 100 días de cada inicio de gobierno, como una moda mediática más allá de un número que permitiera medir la capacidad de un gobierno para dar resultados, sin embargo, sumergidos en esta dinámica pronto se cumplirán los primeros 100 días de la administración federal y algunos resultados comienzan a apreciarse. Un resultado negativo (no atribuible al nuevo gobierno) es el resultado económico del último trimestre de 2018 de la economía, que en comparación al trimestre anterior su crecimiento fue del 0.3% y en términos anuales del 1.9%, es decir, es poco objetivo si se atribuye a la nueva administración lo que algunos han comenzado a llamar como vistos de una recesión económica.

Lo que si se podrá medir y evaluar en función del nuevo gobierno será lo que viene después de estos 100 días, si reducimos los niveles de inseguridad podremos confiar en que habrá inversiones en el largo plazo, si el mercado estabiliza precios como el de la gasolina entonces podremos creer que será más fácil alcanzar las metas inflacionarias, si se destraba el gasto público, podemos pensar en que el mercado interno será más dinámico, pero repito, esto será posible solo pasando los 100 días, incluso hasta el segundo trimestre del sexenio.

Sin embargo, no podemos tener un discurso triunfal en materia económica porque estamos ante un entorno mundial volátil, donde la expectativa de nuestro crecimiento económico se ha reducido del 2.7% al 2.5% según estimaciones del Fondo Monetario Internacional y el mismo no es suficiente para cambiar la dinámica de la oferta y la demanda nacional, que permitan, por un lado, reducir la concentración del ingreso, generar mayor movilidad social y por ende, impulsar el mercado interno; es decir, reorientar la política económica; por otro lado, generar mayor inversión público y privada como motor del desarrollo nacional, pero enfocada a la mejora de la infraestructura que permitan incrementar la productividad, dejando al costo de la fuerza de trabajo como elemento de competitividad.

Pero esto debe acompañarse de garantizar la seguridad de la población, porque a pesar de la necesaria discusión de la Guardia Nacional y los mecanismos que implica, se debe trabajar ya en asegurar mejores niveles de seguridad para todos, para las inversiones, para la población, para el bienestar social, que juntos podrán actuar contra la desigualdad, contra las brechas que existen en cuanto al acceso a la salud, a la seguridad social, a la pobreza, a la informalidad, las diferencias educativas, de ingreso y de oportunidades.

Por ello, reducir la labor de un gobierno a 100 días solo es una pequeña parada en el camino pero no define mucho, deja ver si, algunas señales pero que tampoco significan que se está yendo por el camino incorrecto, porque si así fuera, muchos gobierno debieron haber bajado la cortina una vez cumplidos sus 100 días, porque si con 100 días fuera suficiente, deberíamos institucionalizarlos como parámetro de un buen o mal gobierno.

La agenda económica

Mi Columna en La Crónica

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La Política Social Mexicana

Mi Columna en El Heraldo de México

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Tormenta económica mundial.

Mi Columna en La Crónica y Cadena Política.

«Tormenta económica mundial»

El Fondo Monetario Internacional acaba de anunciar, a modo de reporte meteorológico que se avecina una tormenta económica en el mundo, pero para que esto se dé se necesitan de los nubarrones respectivos y los señaló con claridad y contundencia:

El pleito comercial entre los Estados Unidos y China,

El aumento de las tasas de interés en el mundo,

La desaceleración de la economía China en 2019 y,

El aumento de los niveles de deuda mundiales.

Y esto ha alarmado a propios y extraños, donde las autoridades económicas mundiales han comenzado a tomar medidas, tal es el caso del gigante económico Chino quien ha implementado medidas para acelerar el crecimiento económico pero las cuales no se verán reflejadas en el corto plazo. Sumado a la guerra comercial desatada entre las naciones número uno y dos en importancia económica en el mundo, cuyos estragos se comenzarán a notar en este año. Si al escenario mundial le sumamos algunos indicadores negativos de la economía mexicana el cielo se torna más negro:

La producción industrial en diciembre de 2018 cayó en 2.5%

La construcción tuvo una caída del 3.9%

El empleo formal creció en 94 mil nuevos empleos, pero respecto a enero de 2018, implica una reducción del 16.8%.

El gasto público está detenido.

Esto como muestra de algunos indicadores que revelan que la economía no se encuentra en su mejor momento, por lo que estamos en espera de saber qué dicen las autoridades económicas mexicanas, conocer cuál es el mensaje para empresas, inversionistas y consumidores, porque de mantenerse así, solo estarían reconociendo o su desconocimiento del entorno mundial y nacional o la simulación de que vamos bien; porque ante la amenaza de una tormenta no basta que nos ofrezcan un paraguas para protegernos de ella.

Luis David Fernández Araya

@DrLuisDavidFer

El estilo personal de la 4T

No me refiero al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en su muy particular forma de hacer política no nos debería de sorprender, cuando fue Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal dejó en claro aquello que Daniel Cosío llamó El estilo personal de gobernar, donde él es el mejor vocero de su gobierno, establece agenda y temas en los medios con sus conferencias mañaneras, cuyo sello es ser contestatario de sus detractores, etc. Pero más allá de eso, esta llamada cuarta transformación comienza a hacer estragos en la gente, ya tiene consecuencias, está teniendo impactos derivados de un sector creyente del líder, de algunos burócratas que han arribado al poder con altas dosis de soberbia y arrogancia.

El líder habla por un lado de austeridad en los recursos y por el otro surge esta nueva clase de servidores públicos que creen que, en apego a los designios del primero, les da derecho a perseguir, señalar y menospreciar a servidores públicos que han sido despedidos, que tienen más de dos o tres sexenios laborando, es decir, que no responden a una inercia política sino económica, la de contar con un empleo, ingreso y estabilidad laboral. Ese sector, que ha sido olvidado por la oposición, está padeciendo los estragos de la 4T, pero además víctima de los servidores públicos tanto en el orden federal como estatal, donde la experiencia pasada no importa, donde lo adquirido es lo de menos, donde sólo su voz y su actual determinan quién sigue en la nómina. Ya son muchos los casos de servidores públicos despedidos, pero también existen los otros que gracias a estos mirreyes de la administración pública continúan con su empleo, pero bajo la nube de la incertidumbre, soportando cualquier clase de humillación de parte del nuevo ejército laboral de izquierda, porque necesitan el trabajo, porque detrás de esto hay familias, sueños, necesidades, aspiraciones, muchas de éstas de las que la izquierda habló durante la campaña, y a ellos, a los olvidados, a los servidores públicos en activo también forman parte de los votantes, también son parte del pueblo.

En fin, en términos reales y con la seriedad que amerita el tema, los asesores del Presidente, deberán de informarle que muchos de sus colaboradores que están llegando a cargos públicos, están olvidando el objetivo prometido en campaña, están llegando con afán persecutorio, están llegando solamente por la estadística, donde les importa más encontrar “corruptos” para tratar de justificar su cargo que establecer un verdadero cambio, y esto está siendo peligroso, porque no están interpretando el mensaje de su líder y hoy Presidente, porque la simulación implica estar construyendo mentira tras mentira, porque lo están haciendo con cargo a la gente, gente que por cierto, mucha de ella votó por esta opción política. Esperemos que se den cuenta, porque la cuenta regresiva ha comenzado y no hay registro en la historia mexicana que demuestre que cuando se actúa así las cosas resulten bien.

Están a tiempo de corregir el camino.

 

Luis David Fernández Araya
Twitter: @DrLuisDavidFer

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Caída del pronóstico del PIB

Entre tanta noticia, tanto bloqueo, tanto costo económico de algunas decisiones que se han tomado, se está dejando de lado lo que el FMI señaló, donde redujo la perspectiva de crecimiento económica de México para este año, de 2.5 a 2.1, tendencia que confirma Bank of América Merrill Lynch, quien prevé que la caída sea de hasta 1.0 por ciento.

Y estos pronósticos no solo no son alentadores, sino que nos deben obligar a revisar el rumbo de la economía, porque si algo ha hecho falta en, al menos los últimos 30 años en nuestro país, es un crecimiento económico como base material para poder reducir las brechas de desigualdad. Hemos tenido históricamente más malos periodos, como en 1983 con una caída de 4.3 por ciento o 1986, con una baja de 3.8 o está el caso de 1995, cuyo desplome fue del 6.2 por ciento.

La desigualdad es histórica, desde la época colonial en México ha sido una constante, donde nuestra economía era preponderantemente minera y agricultora, con cargo al indígena quien no poseía más que su trabajo, pero sin tierras y sentido de pertenencia; no fue distinto en el México independiente azuzado por las guerras; tampoco lo son los primeros años de la república, donde incluso había indígenas que no se había enterado de la nueva república y aún pagaban tributos a la corona, aunado a las constantes guerras que requerían de recursos y de mano de obra.

Así mismo sucedió (salvo algún periodo entre 1877 y 1910 donde el PIB por persona creció en 2.5% al año) durante el porfiriato, en donde se presentaron avances en algunos rubros, pero los campesinos siguieron siendo explotados en las haciendas, los obreros con bajos salarios y los empleados y los profesionistas sin esperanza. Situación que derivó en la revolución de 1910.

El actual modelo económico proviene de 1982, se caracterizó, entre otras cosas por una desregulación del servicio de la banca y crédito, privatización de la banca, con prioridad a la estabilidad macroeconómica, una fuerte carga de los conceptos de eficacia y eficiencia de los que se pensaba, resolverían nuestros problemas. Hoy México tiene una economía enfocada en general al sector terciario, basada en los servicios y el comercio (incluyendo el informal), por ello, es necesaria una gestión económica que asegure crecimiento, estabilidad, que vea por otros sectores económicos y que deje de depender un poco del exterior.

Dr. Luis David Fernández Araya

@DrLuisDavidFer

La caída del dólar

Mi Columna de Hoy en La Cronica.

http://www.cronica.com.mx/notas/2019/1108058_amp.html

dr. luis david fernández araya

Mi Columna.