Mi columna de hoy viernes 29 de noviembre en El Heraldo de México
Nuestro País es Fuerte

El nuestro es un país grande, enorme, no me refiero solo a su extensión territorial, sino a la grandeza de su gente y los recursos que nos rodean. Ser hoy, el sexto lugar del mundo de los países más visitados así lo constata.
Mientras por un lado nos desgarramos las vestiduras con los temas de inseguridad y la permanente insistencia de Trump en amenazar con construir muro o aventajar en el Tratado con México y Canadá; por otro lado, convertimos en deporte nacional culpar de nuestro problemas a la clase política mexicana por todo, sin detenernos a pensar que hoy somos el sexto lugar del mundo más visitado, que es real que México es una de las grandes potencias en materia turística, tan solo en 2019 tuvimos un crecimiento del 68 por ciento en la visita de turistas y de 77 por ciento en ingresos respecto del último año, es decir, al visitante promedio en el mundo le seguimos gustando porque allá afuera nos reconocen como una nación pluricultural, rica en historia, en paisajes, en cultura, en escenarios naturales.
Justamente son aquellos los que más nos valoran y nos dan una lección de lo que significa nuestra diversidad, nos gritan que somos más grandes que nuestros problemas. Que también hay un México que está echado para adelante, que existe un sector pujante y que aporta de manera seria y constante su parte a la economía nacional, que le da a visitante promedio una oferta rica de opciones, que es buen anfitrión, que reconoce que no todo el país está infestado de inseguridad, que no todo es sinónimo de corrupción y debilidad institucional.
El sector turístico ha hecho su tarea con base en la enorme diversidad del país, debemos reconocerlo, pero acompañarlo de un trabajo de congruencia y ejemplo para otras áreas económicas, que existen otras realidades, este México luminoso que no se detiene.
La lección pasa entonces, por ser menos mezquinos con nosotros mismos, que aceptemos que no nos estamos cayendo a pedazos, que la gente aún viene de otras latitudes y nos deja su dinero al visitarnos, que ellos logran ven nuestra grandeza.
Este sería un buen espejo en el que nos deberíamos reflejar, tal como lo señala Carlos Fuentes “¿no es el espejo un reflejo de la realidad como un proyecto de la imaginación? Debemos empezar a creérnosla.
Dr. Luis David Fernández Araya
@DrLuisDavidFer

“En espera del nuevo rumbo educativo”
El sistema educativo en México está viviendo una de las transformaciones más relevantes o al menos así se espera que suceda con la fulminante extinción de la reforma educativa realizada por la anterior administración.
A la educación se la han cargado varias responsabilidades, como los niveles de pobreza, el desempleo, la falta de competitividad y productividad del país y un no corto etcétera. Rubros que tienen relación por supuesto, y que desde la educación se logran explicar en mayor o menor medida.
Ahí están por ejemplo, los altos niveles de deserción en el nivel medio superior en México, donde uno de los retos del modelo que habremos de seguir, se deberá mandar un mensaje a las y los 650 mil estudiantes que año con año abandonan sus estudios, este 40% de los que entran a estudiar y no terminan el nivel medio superior, porque existe, entre otras razones una falta de credibilidad hacia el sistema educativo mexicano actual.
No se tienen los suficientes incentivos para que las y los jóvenes entre 15 y 18 años sepan, evalúen y comparen acerca de los beneficios que implican continuar estudiando.
Esto para necesariamente por un modelo educativo que reinstale la confianza entre las y los jóvenes acerca de cuáles son los caminos y opciones para salir adelante. Debemos entender que aquel que deserta es porque no está convencido, porque no cree en lo que está haciendo, porque no le hemos saber cuáles son las ventajas de estudiar en vez de optar por los métodos del autoempleo o el comercio informal.
Debemos de proveerles de las herramientas de convicción –en esta tarea intervenimos todos, incluyendo la importancia de tiene cada familia mexicana en la toma de decisiones de las y los jóvenes-. También se trata de dar pasos sólidos, firmes y seguros. Si pretendemos atender el fenómeno de la deserción únicamente a través de incentivos económicos inmediatos (por ejemplo becas), es sinónimo de que le entendemos parcialmente al tema, pero si seleccionamos, primero a aquel sector que particularmente lo padece y generamos políticas para atender sus principales causas iremos en el camino adecuado. Se reconoce que la deserción es multifactorial, pero se debe actuar de manera decidida porque si no estamos arrojando a este 40% de las y los jóvenes como caldo de cultivo para el desempleo, la pobreza y para los brazos del crimen organizado.
Como se dijo, en este fenómeno contamos todos, padres y madres de familia, el Estado a través de políticas públicas acertadas, oferta educativa adecuada a través de los programas académicos, infraestructura escolar o materiales educativos, entre los más relevantes.
Porque apostarle por la educación también es una decisión que pesa por su importancia económica, quien toma decisiones en un contexto de baja educación distorsiona los sentidos de la realidad, sucede lo mismo que hacerlo en un contexto de pobreza, provocando una “visión túnel”, como fue llamado por Sendhil Mullainathan y Eldar Shafir. Lo que significa que una persona se preocupa en resolver sus problemas inmediatos y deja de lado aquellos que también inciden en su vida, enfocándose al corto plazo, bajo un contexto de recursos académicos limitados. los niveles de pobreza, el desempleo, la falta de competitividad y productividad del país y un no corto etcétera. Rubros que tienen relación por supuesto, y que desde la educación se logran explicar en mayor o menor medida.
LuisDavidFernándezAraya
Economista
@DrLuisDavidFer
Hoy comento en El Heraldo de México …..”Está la sociedad mexicana condenada a continuar esta lógica de un reparto inequitativo de la riqueza?….. ……Buenos Días

Las instituciones en la Cuarta Transformación ya se ven
No puede haber dudas en que quien participe en la esfera gubernativa debe estar sujeto plenamente a la ley y al Derecho
— Leer en heraldodemexico.com.mx/opinion/las-instituciones-en-la-cuarta-transformacion-ya-se-ven/
L’OSSERVATORE ROMANO DI OGGI LUNEDI

12ottobre #primapagina #rassegnastampa
Sul #quotidiano appena pubblicato l’#editoriale di Sua Altezza il Principe di #Galles sulla canonizzazione del cardinale John Henry Newman: l’armonia della differenza.
Continua qui: osservatoreromano.va/vaticanresourc…
Marcador, UIF:3, Sistema Nacional Anticorrupción:0

Dónde está el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA)…, aunque hoy es una realidad, lo que hace años era una propuesta ya comenzó su marcha, sin embargo la UIF, la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda a cargo de mi amigo doctor y catedrático Santiago Nieto Castillo sólo en unos meses ha sido más eficaz en sus acciones.
Aun cuando muchas entidades del país, arrastran el pendiente de la armonización de sus leyes locales con las del SNA, en otros estados ya se han dado los pasos para que el sistema sea una realidad.
Lo que no se puede negar es la complejidad que este representará en su conjunto, en cuanto a su aplicación en los tres órdenes de gobierno, pero que nadie se sorprenda, así es el inicio de cualquier esfuerzo institucional, máxime aquellos que requieren, consenso, recursos, voluntades, acuerdos, esquemas de actuación y sobre todo etapas de madurez que son parte implícita de cualquier política o esfuerzo público.
Miente quien argumenta que el SNA no servirá, miente y politiza quien usa este diseño de coordinación como botín mediático para posicionarse, miente quien lo da por muerto antes de su puesta en marcha. Porque apostarle a su fracaso es también apostarle a la corrupción, porque no le conviene un esquema institucional donde lo público y privado cuenten con más candados, más vigilancia, mayor transparencia y en su caso, castigos ejemplares.
Sin embargo, una de las tareas relevantes del SNA pasa por la cultura que el lenguaje de la corrupción nos ha heredado, que a veces parece tan nuestro, tan cotidiano. En arena del día a día es “normal” escuchar frases que esconden un problema mayúsculo:
“Ese gobernador robó, pero repartió”. O la otra desafortunada y famosa “sí robé pero poquito”, que hasta se vuelve graciosa en el imaginario común, pero sin detenernos a pensar lo mucho que pesa sobre nuestra realidad.
Hoy los avances en materia de transparencia, rendición de cuentas, declaraciones de conflicto o no de intereses por parte de los servidores públicos y privados, la propia Ley General de Responsabilidades Administrativa o sus similares cuyos alcances no solo se limitan a la actuación de los responsable de un uso eficiente y eficaz de los recursos públicos, sino con alcances a los particulares, nos demuestran que la estructura institucional va por buen camino, que no es suficiente pero sí necesaria.
No obstante, esta plataforma institucional debe pasar por un esfuerzo que se conjunta con el apartado educativo y no es más que incluir desde la educación básica una cultura permanente de anticorrupción, que erradique de nuestro lenguaje frases que lleven implícita la aceptación de que la nuestra es una sociedad corrupta, esto es un paso que debe ir acompañado de todo el esfuerzo institucional del SNA, porque a la corrupción se le atiende con varios instrumentos públicos, desde varios flancos y uno de ellos es el educativo, aquel que permita erradicar su lenguaje.
Luis David Fernández A
Economista
@DrLuisDavidFer
Vivienda social, pero con cuidado

Se han cumplido más de diez años de la última gran crisis financiera mundial, con origen en el sistema inmobiliario con las hipotecas SUBPRIME de los Estados Unidos, cuya burbuja no soportó más y en su explosión tuvo alcances globales y cuyas consecuencias aún están vigentes en algunos países, pues éstas fueron enfocadas a prestar para adquirir vivienda pero orientada a personas con escasa solvencia con un nivel de riesgo de no pago muy alto.
Esta crisis venía presentando signos en el mercado inmobiliario –a más de uno le generaba duda que se dieran créditos para casas a personas con mal historial crediticio o bien se dieran casas sin necesidad de mayor investigación- y sin embargo nadie hizo nada, solo algunos cuantos fueron los especialistas que le dieron una lectura adecuada –tal como se plantea en la película The Big Short, donde se explica cómo la información y el olfato de unos pocos los convirtió en millonarios especulando con esta burbuja financiera-.
La reacción por parte del gobierno de los Estados Unidos fue a través de medidas a favor de los bancos, inversores, no así a los compradores, ni a las empresas, ni a quienes perdieron sus empleos.
Mucho del enojo de esta clase fue retomado y politizado en las elecciones pasadas.
Aunque hoy se tienen mayores controles internacionales sobre los mercados globales, mayores reguladores, la economía mundial creciendo, lo que no significa que debemos caer en escenarios optimistas, y sí, realizar lecturas adecuadas al escenario financiero internacional.
Lo anterior, porque tiene varios efectos como se ha visto, con independencia de los daños directos en los bolsillos de los ciudadanos tiene otra consecuencia que poco se ha valorado, me refiero a los efectos políticos, porque al no haber tenido las medidas y lectura adecuadas y haber prevenido la crisis financiera esto generó que la clase política tomará como base del discurso de su propuesta a esto, es decir, haciendo un uso político de un problema financiero, usando el hartazgo de la gente como botín político.
Claro, a pocos sorprenden los resultados que estamos presenciando en el país vecino con el correspondiente efecto en el nuestro, pero no debemos de tratar con desdén las declaraciones que desde allá se hagan o las medidas que se tomen, como es el próximo trabajo de renegociación del tratado comercial con el vecino del norte, donde México cuenta con argumentos y elementos para sentarse en la mesa y con un lenguaje directo defender las bondades del mismo que favorecen a nuestro país.
Porque si algo nos arroja de experiencia la crisis financiera de hace 10 años, es que estamos en un mundo que debe ser cada vez más monitoreado, que cualquier decisión que se tome puede traer consecuencias de todo tipo, particularmente políticas y esta es una oportuna reflexión en México.
Luis David Fernández Araya
Economista
@DrLuisDavidFer
Mi columna en El Heraldo de México
Luis David Fernández Araya – La Crónica de Hoy |
La noticia hecha diario. Noticias de última hora sobre la actualidad.
Mi columna «Los que nacen pobres, no deben morir pobres»
— Leer en http://www.cronica.com.mx/columnista-luis_david_fernandez_araya-140

Mi Comentario de hoy en El Heraldo de México

“Pero hay que decirlo, las condiciones actuales sobre las grandes variables económicas no son nuevas, es decir, provienen de años atrás y que además permiten amortiguar los cambios que el mundo está viviendo” mi comentario de hoy en El Heraldo de México
Un Presupuesto 2020 Neoliberal?

En el sentido económico predomina la visión neoliberal en el proyecto de Egresos de la Federación. Y lo es porque hace uso de los instrumentos que tanto se han criticado bajo la corriente neoliberal: estabilidad macroeconómica, superávit primario, disciplina fiscal, rescate financiero en lo energético y más signos de inercia económica.
Se aprecia un claro incremento a Pemex, CFE y a la política social (bastión de este gobierno), un precio promedio del barril de petróleo de 49 USD, un superávit primario similar al año pasado; cambia en algunos rubros, pero en esencia no modifica lo que tanto crítica.
¿Es un presupuesto que consideró al mercado como un agente relevante de la economía? Sí. Entonces es neoliberal.
¿Es un presupuesto con una alta carga social, debido al histórico recurso que se destina a los programas sociales? Sí, éste es un sello de la 4T.
Sin embargo, lo relevante en cuanto a disciplina macroeconómica no cambia, sigue y tal vez siga presente en los próximos proyectos. El riesgo radica en no llamar a las cosas por su nombre, en no reconocer que la economía necesita crecimiento para que exista desarrollo (y no al revés) y que para que el presupuesto sirva como mecanismo de este propósito, necesita hacer énfasis en la inversión pública y privada, en la generación de confianza, en el fortalecimiento del mercado interno, sí, con programas sociales que ayuden a contener las carencias, pero con enfoque de aumento de la capacidad del mercado laboral que provea de más empleo, que éste sea cada vez mejor pagado y sostenible en el tiempo; claro, si se trata de que sean primero los pobres.
El problema radica en que no se puede quedar bien con todos, satisfacer al mercado, a los inversionistas y a los votantes, a los seguidores, por eso observamos (y estaremos viendo su desenlace en diciembre) que el debate en el Congreso Federal será entre mensajes de confianza a los inversionistas o en aumento y permanencia del consumo a través de programas sociales.
Pero no se puede perder de vista que dados los acontecimientos mundiales debemos (aunque no queramos) apostar por un presupuesto conservador, pero que envíe el mensaje de confianza a los mercados ante la antesala de una probable recesión mundial. Por eso, además del debate político que se viene, se requiere uno técnico, que pueda explicar a quienes per se no confían en las herramientas económicas, qué camino conviene, por el bien de México, aunque a muchos les dé comezón el término neoliberal.
@DrLuisDavidFer
Las Otras Izquierdas
Mi columna de hoy en El Heraldo dé México.

https://heraldodemexico.com.mx/opinion/las-otras-izquierdas/amp/?__twitter_impression=true
Dr. Luis David Fernández
Mi columna de hoy jueves en La Crónica
La Economía de la Pobreza

“El Reino de Bután y la Economía de la Pobreza”
Sí, dicho índice existe.
Es considerado una medida alternativa a la medición que tradicionalmente hacen las naciones sobre el poderosísimo Producto Interno Bruto, aquel que mide la producción de bienes y servicios de una economía, regularmente en un periodo determinado que suele ser de un año, medido en unidades monetarias.
Pero la FIB, (Felicidad Interna Bruta) medición que se lleva a la práctica por el Rey de Bután Jigme Singye Wangchuck, mide algo que escapa de las mediciones tradicionales: el bienestar del ciudadano pero no a través del dinero. Esta manera de observar los índices difiere de las tradicionales porque busca captar aquello que el PIB no puede, por ejemplo, nuestra economía ha tenido un crecimiento de alrededor del 2% en los últimos 20 años, pero la pregunta es ¿cómo dicho incremento se refleja en la vida cotidiana?, es decir, hasta dónde los aumentos de la economía redundan en mayor felicidad de la gente.
Esto viene a cuento porque tal como lo sostiene Thomas Piketty en el tan nombrado libro El Capital del Siglo XXI, donde existe una diferencia entre la tasa de crecimiento del capital y la tasa de crecimiento económico, a través de su fórmula sencilla: r es mayor a g. Donde r es la tasa de crecimiento de la riqueza y g es la tasa de crecimiento económico y que a lo largo del tiempo la renta que se obtiene a partir del capital será mayor que la obtenida por el trabajo, esto es, un crecimiento económico no necesariamente significa mayor felicidad para la gente, para las y los ciudadanos de a pie, donde dicho comportamiento del capital redunda en mayores niveles de desigualdad.
En los últimos tiempos, han existido algunos investigadores en México que sostienen una discusión interesante sobre el tema, tal es el caso de Gerardo Esquivel y Luis Pazos, donde el primero sostiene que la desigualdad sí es un problema en México y que tiene una relación directa con el crecimiento económico, para el segundo no existe ésta. Sin embargo, la propuesta que hace el académico del Colegio de México tiene sentido, además del crecimiento económico tenemos un problema en cómo se distribuyen los ingresos.
Esto lo demuestra cuando señala que entre 1992 y 2014 el ingreso por persona en México creció cerca del 25%, mientras la tasa de pobreza por ingresos se mantuvo casi constante, 53.1% en 1992 y 53.2% en 2014.
Lo que significa que dicha relación sí existe, pero también debemos entender y entrarle a la medición de la reducción de la desigualdad a través de índices como el de Felicidad Interna, es decir, atrevernos a medir los satisfactores no sólo por la vía monetaria sino la manera en la que nos sentimos a felices con lo que tenemos y somos, tal como ha sucedido en el país asiático de Bután. A la ciencia económica también le comienza a importar la construcción de indicadores que involucren de una manera seria a otras ramas como la psicología o antropología. Con todo lo que esto implica, me parece que tenemos un campo de investigación y actuación de los gobiernos que puede ser prolifero, el mundo va para allá, ¿nosotros también?
Luis David Fernández A
@DrLuisDavidFer
No veo a los partidos políticos

Mi Columna en El Heraldo de México.
…..Existe ausencia de partidos, concretamente los de izquierda, no sabemos dónde está su voz…
— Leer en heraldodemexico.com.mx/opinion/no-veo-a-los-partidos-politicos/
Feliz, feliz!!!!
Sigamos siendo responsables
Las medidas asumidas de manera conjunta por los responsables de la Hacienda Pública y el Banco Central no son las más aceptadas, pero sí necesarias en tiempos de volatilidad cambiaria.
Lo son porque hasta ahora las subastas diarias del Banco de México no tuvieron el efecto esperado y el peso continuaba en estos vaivenes en la paridad, principalmente con el dólar.
Sin embargo, es buen momento para que además de los recortes y ajustes que están por darse, se aproveche la oportunidad para reflexionar sobre el tipo de políticas económicas actuales.
Me refiero no sólo al tipo de modelo económico mexicano, sino que es momento de que éste sea acompañado de un mayor compromiso por parte de los responsables de ponerla en marcha. Es común que nuestra política económica esté referida sólo a grandes variables que unos pocos entienden, pero debemos ir más allá, comenzar a permear, discutir e impulsar políticas económicas que incluyan un rostro social, que sean transparentes de cara a la población.
Porque si bien, cuando es preciso hacer ajustes presupuestarios como los actuales tiene consecuencias para muchos, sí, pero también es necesario que esto sea compensado con resultados palpables para la población.
Porque al final, a los que más impacta es a los que menos condiciones tienen para defenderse.
Por ello, cada ajuste económico debe acompañarse de manera seria por políticas económicas responsables, que se traduzcan en mejores condiciones y oportunidades para la gente.
Considero que la decisión sobre el recorte presupuestal fue en la dirección correcta, el alza en las tasas de interés de 0.25 por ciento era necesaria y no tuvimos que esperar a ver qué hacía la Fed (Reserva Federal por sus iniciales en inglés), en Estados Unidos, tomamos nuestras propias decisiones y riesgos, sin embargo, este momento se convierte en un área de oportunidad para revisar no sólo nuestras condiciones económicas nacionales, sino nuestros fundamentos en lo social, es decir, hacer que la política económica (aunque sean tiempos de ajustes) fortalezca las capacidades de la gente, en particular los que menos tienen.
Mucho tiempo la política económica modelaba escenarios ideales para alcanzar la tan mencionada igualdad, equidad o distribución, pero era vista bajo una perspectiva del ingreso, lo que significaba que mejorar era sinónimo de aumentarlo. Plausible pero no suficiente.
Sin embargo, hoy esta visión ha cambiado, además de una política económica en pro del ingreso y del aumento de la demanda, hoy se habla de políticas económicas que fortalezcan las capacidades (tal como lo señaló Francis Tompson, ex presidente de la Fed), que permitan a la sociedad tener una gama de opciones y escoger la que mejor les convenga, que tengan libertad para hacerlo y no solamente estar a expensas de modelos, ortodoxias y pensamientos económicos importados..POR LUIS DAVID FERNÁNDEZ AYARA
ECONOMISTA
@DRLUISDAVIDFER
«No es reseción, es estancamiento»
Mi columna en El Heraldo de México

Mi Columna en el Heraldo de México.
Basta de Especulaciones

Mi columna de hoy Jueves 1 de Agosto
https://www.cronica.com.mx/notas-basta_de_especulaciones-1127009-2019
Gasto público para dinamizar la economía??

Los gobiernos han recurrido al gasto público como la principal herramienta para dinamizar la economía, en la medida en que se incrementa el consumo por este medio,
pero valdría la pena cuestionarnos sobre si efectivamente, esa es la única herramienta de peso para hacer frente a una crisis, puesto que hay algunos aspectos que al cuestionarlos, parecen de alguna forma contradecir esta arraigada creencia keynesiana.
El asunto es que los gobiernos pretenden impulsar la economía incrementando el consumo por la vía del gasto público, sin embargo, si nos detenemos a mirar el origen de los recursos que el gobierno gastará en su propósito, vemos que en realidad todo se reduce a quitarle plata a un sector para que el otro gaste, luego, al final de cuentas no se ha hecho nada.
¿De dónde se supone que el gobierno sacará el dinero para incrementar su gasto público? Ese dinero es conseguido mediante deuda pública y mediante el incremento de la carga tributaria a los contribuyentes, y en muchos casos, esos ingresos se basan en la última opción.
Al aumentar la carga tributaria al contribuyente, lo que se hace es quitarle dinero a este para que el estado lo gaste, y el efecto sería el mismo que si el contribuyente lo gastara, lo que en buena parte desvirtúa las razones de este tipo de políticas.
Supongamos un contribuyente que tiene unos ingresos de $100 y el estado le quita $20 para incrementar su gasto público. En este caso el estado gastará $20, pero a la vez el contribuyente dejará de invertir $20, luego, el resultado final será cero.
Y si a esto le sumamos el hecho de que el estado es un pésimo gestor, concluimos que se tendrá un mayor efecto en la economía si dejamos que el gasto lo haga el contribuyente y no el estado, por cuanto el estado despilfarrará casi todos los recursos, mientras que los contribuyentes le darán un mejor uso, como la inversión privada productiva.
Esto lleva a especular que en muchos casos, el excesivo gasto público no obedece a razones macroeconómicas, sino a razones políticas, puesto que es propio de las democracias requerir grandes cantidades de dinero para mantenerse dinámicas.
Dr. Luis David Fernández Araya
Economista
@DrLuisDavidFer
Mi Columna en La Crónica
Lectores críticos

No es tarea fácil construir una visión crítica de la realidad, tampoco es un proceso que se genere por arte de magia. No es posible, que todos coincidamos en formas de interpretar el mundo, no se trata de coincidir en todo, pero tampoco de ir contra todo, se trata sí, de generar identidad, reducir sesgos, todo a través de ejercer la libertad de creer en algo o en alguien.
Creer o no en algo, no es una discusión nueva, pasa por diferenciar lo que resulta más importante para alguien, si los hechos o las ideas. Y dicha discusión data, al menos, desde las antiguas escuelas griegas jónicas enfrentadas contra de las pitagóricas que versan sobre lo que se debe servir como guía de la vida, de nuestras creencias.
Pero hay límites que se han establecido a lo largo del tiempo, y precisamente uno de ellos se sostiene a través del Estado laico y lo que representa, ideas de las reformas juaristas, personaje al que tanto citan en la publicidad oficial y en los discursos por la mañana de unos meses para acá.
La difusión de la llamada cartilla moral va en contrasentido de los principios que dicen defender, es más, en los hechos aceptan que “no es publicando la cartilla moral como se solucionarán los problemas éticos que aquejan a la sociedad mexicana…la podredumbre espiritual” “Nunca se debe escatimar el anhelo de vivir en una sociedad mejor y más amorosa… a un lector crítico seguramente, ya no le darán gato por liebre”.
Por ello, querer imponer a través la religión protestante su idea de moral resulta inconcebible, no solo atenta contra los postulados de Juárez, sino que el Estado (en su parte de gobierno) use su relación con representantes religiosos para a fuerza de repetición se logre “ser bueno” y solucionar los problemas éticos de nuestro país.
Porque para esto, para que cambiemos de comportamiento, para superar la crisis moral que vivimos, se requiere del conjunto de todos, de la sociedad, de la familia (núcleo fundamental y natural), así como de la educación académica. Debemos de pasar del esquema de la replica de recetas morales, de consejos como el “pórtense bien”, a una verdadera discusión sobre la ética y moral en lo privado y en lo público, que pase, necesariamente, por garantizar las tareas que nos tocan, como es el hecho de garantizar el estado de derecho por parte del gobierno.
Los esfuerzos son loables, pero no debemos de confundir los límites que la laicidad nos marca, porque este país, afortunadamente pregunta más, cuestiona más, analiza más, y por ende, cualquier lector crítico sabe diferenciar entre un intento de manipulación a un intento de mejorar los parámetros de nuestra convivencia social.
Dr. Luis David Fernández Araya
Economista





