Dr. Luis David Fernández Araya
En las economías de mercados emergentes y en desarrollo, el crecimiento se mantendría más o menos estable en 4,3% en 2015 y aumentaría a 4,7% en 2016, un ritmo más débil . Esta baja de velocidades es atribuible a tres factores:
1.-Disminución del crecimiento de China, con sus implicaciones para las economías emergentes de Asia. El crecimiento de la inversión en China disminuyó en el tercer trimestre de 2014, y los indicadores anticipados apuntan a que siga en baja. Se prevé en este momento que las autoridades harán más énfasis en reducir las vulnerabilidades generadas por el reciente crecimiento rápido del crédito y la inversión y, por lo tanto, las previsiones contemplan una política de respuesta menos decisiva frente a esta moderación.
2.-La desaceleración del crecimiento chino también producirá importantes efectos regionales, lo cual explica en parte las revisiones a la baja del crecimiento de gran parte de las economías emergentes de Asia. En India, la previsión de crecimiento se mantiene sin grandes cambios, sin embargo, ya que el debilitamiento de la demanda externa está compensado por el impulso que les imprimen a los términos de intercambio la caída de los precios del petróleo y un repunte de la actividad industrial y de inversión tras la reforma de las políticas.
Perspectivas mucho menos alentadoras en Rusia pues mi proyección refleja el impacto económico de la fuerte caída de los precios del petróleo y el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, tanto a través de efectos directos como del impacto en la confianza.
3.-La marcada desaceleración de la economía rusa y la depreciación del rublo también han dañado profundamente las perspectivas de otras economías del grupo de la Comunidad de Estados Revisiones a la baja del crecimiento potencial de los exportadores de materias primas. En muchas economías emergentes y en desarrollo que son exportadores de materias primas, el repunte proyectado del crecimiento es más débil o más tardío de lo proyectado en octubre de 2014, dado que ahora se proyecta que el impacto de la caída de los precios del petróleo y de otras materias primas en los términos de intercambio y los ingresos reales causará un daño mayor en el crecimiento a mediano plazo. Por ejemplo, se ha recortado la proyección de crecimiento de América Latina y el Caribe a 1,3% en 2015 y 2,3% en 2016. Aunque se prevé que algunos exportadores de petróleo, sobre todo los miembros del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, usarán las reservas fiscales para evitar profundos recortes del gasto público en 2015, las políticas de respuesta monetarias o fiscales a las que pueden recurrir muchos otros exportadores para apuntalar la actividad disponen de un margen limitado. El abaratamiento del petróleo y de las materias primas también explica el empañamiento del pronóstico de crecimiento de África subsahariana, que incluye un panorama menos alentador en Nigeria y Sudáfrica.
Riesgos para las perspectivas
La considerable incertidumbre en torno a la trayectoria que seguirán los precios del petróleo y los factores determinantes de su caída añade una nueva dimensión de riesgo a las perspectivas de crecimiento mundial. Del lado positivo, el impulso que significa para la demanda mundial el abaratamiento de los precios del petróleo podría ser mayor que el actualmente proyectado, especialmente en las economías avanzadas. Pero es posible también que la corrección a la baja haya sido excesiva y que los precios del petróleo vayan a repuntar antes o más de lo previsto si la respuesta de la oferta a la baja de precios resulta más fuerte de lo esperado. Persisten otros importantes riesgos a la baja. En los mercados financieros internacionales, los riesgos vinculados a las fluctuaciones del mercado y los estallidos de volatilidad aún son elevados. Entre los posibles factores detonantes cabe mencionar sorpresas en la actividad de las grandes economías o sorpresas en la trayectoria de la normalización de la política monetaria estadounidense en el contexto de una expansión mundial que no logra equilibrarse. Las economías de mercados emergentes están particularmente expuestas, ya que podrían enfrentarse a una reversión de los flujos de capital. Dada la fuerte caída de los precios del petróleo, estos riesgos se han agudizado en los países que lo exportan, amenazados ahora por más vulnerabilidades externas y en los balances, en tanto que los importadores de petróleo cuentan con un mayor margen de protección. En la zona del euro, la inflación ha vuelto a bajar, y los shocks adversos —internos o externos— podrían conducir a una inflación persistentemente más baja o a retrocesos de los precios, ya que la política monetaria sigue siendo lenta en responder. En muchas grandes economías, persisten algunos riesgos a la baja para el producto potencial, que se transmitirían a la demanda a corto plazo. Se prevé que los riesgos geopolíticos sigan siendo elevados, si bien los riesgos conexos de trastornos en los mercados internacionales de petróleo se consideran menos apremiantes gracias a la amplia oferta neta de flujos.
Fuente de los Datos Estadísticos : IMF 2015