*Dr.Luis David Fernández Araya
Hace algunos días un alto funcionario de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público comentó que durante estos dos primeros dos años de la administración del Presidente Enrique Peña Nieto se lograron cambios que parecían impensables como las reformas estructurales, lo comparto, pero lo que no comparto es aquello de que no crecemos porque existen resistencias, o al menos no comparto esas resistencias a las que él se refiere para que México avance.
No puedo estar de acuerdo cuando piensan que hablan por todos, no puedo celebrar estas declaraciones de algunos que no saben hacer equipo, que presumen hablar por cada mexicano cuando no le entienden a los asuntos elementales de la economía.
Y señalo que no le entienden porque no han rebasado el discurso de las grandes cifras macroeconómicas, de las grandes fórmulas.
Vamos, lo que algunos dicen, no se traduce en mejora para la gente; pero no sólo lo digo yo, lo dice cada ama de casa, cada padre de familia que sale a partirse el lomo a diario y ve que lo obtenido le alcanza para el día.
Le recuerdo a estos funcionarios que la gente real , la gente de a diario, la que llega a casa a hacer cuentas para verificar para qué le alcanza al otro día, la que al final de la quincena tiene que pedir prestado, no vive de discursos, no se alimenta de esas cifras mágicas que el funcionario refiere.
No repruebo la actual gestión hacendaria, al contrario, aplaudo todos los avances que ha tenido el Presidente Enrique Peña Nieto, de quien conozco su trayectoria y sus logros, pero me apena ver que está gobernando a lado de muchos que no les están ayudando, de un equipo de trabajo que no le informa la realidad en México.
No puedo quedarme callado cuando leo y escucho esta clase de afirmaciones que no terminan por alimentar a las familias y fortalecer los bolsillos de las personas.
Mientras nuestro Presidente de la República siga blindado y algunos de sus colaboradores le hagan llegar información imprecisa sobre la realidad de las y los mexicanos, no veremos avances más sustanciales. Pero me da tranquilidad asegurar que conozco el temple y trabajo de un hombre, hoy nuestro Presidente Enrique Peña Nieto. Estoy seguro que tomará las mejores decisiones en bien del país, lo he visto hacerlo y sé que esta no será la excepción.
Pero lo digo fuerte y claro, no vamos a dar pasos sólidos en la medida de que los responsables de los temas económicos de nuestro país crean que hablan en nombre de todas y todos, que crean que sus dieces en la academia se convierten en verdaderas políticas públicas o económicas al alcance de la gente.
Pero sigo optimista porque si por un lado algunos confunden a la estabilidad macroeconómica con el acceso a mejores condiciones de vida, habría que darse una vuelta al mercado de la esquina y preguntarle a la señora de las verduras o al señor que nos vende las flores si piensa igual que estos funcionarios. Si la realidad económica mexicana cambia a partir cada declaración que hagan, la respuesta será evidente.
*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas,
Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.