Los Gobiernos Populistas Hoy

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*Dr. Luis David Fernandez Araya

El Brexit está teniendo lecturas de todo orden, financieras, económicas, generacionales, hasta globalifóbicas y globalifílicas, pero hay una de la que poco se está haciendo eco, me refiero a la política con tintes sociológicos y que está directamente relacionada con el hartazgo de la sociedad británica y su manifiesto a través de la salida de la Unión Europea.

Estados Unidos tiene un ejemplo en casa, Donald Trump quien probablemente no gane las elecciones, pero cuya candidatura muestra como los gobiernos populistas, esos que prometen lo incumplible ganan terrero ante el resquemor social, ante la urgencia de un cambio de rumbo en sus países.

Otro ejemplo de este cansancio se ve en la figura de Andrés Manuel, pero no como el político que México estaba esperando, quien tiene presencia no por ser un referente si no como un personaje que está recogiendo el descontento de una parte de la población, como reflejo de las fallas del sistema, quien único mérito es entender que hay rubros que siguen lacerando a una parte de la población y los ha convertido en banderas, ya sea que hoy se suba al carro de la CNTE o mañana al carro de la pobreza y pasado mañana amanezca apoyando cualquier otra causa que esté contra el sistema actual.

Que sirvan estos tres casos expuestos como ejemplo de que hay un descontento en el mundo que está permitiendo que los gobiernos con ideas populistas se posicionen y capitalicen las fallas permanentes, de otro modo no podríamos entender por qué un alto sector de la población en Estados Unidos no ha medido los efectos de las locuras de un personaje como Trump o bien, por qué pocos visualizaron el posible triunfo del Brexit y sus efectos en la economía y finanzas mundiales, donde los que pierden son principalmente los jóvenes británicos y su posibilidad de movilidad en un mundo cada vez más interrelacionado. O el caso de México, con este personaje que hoy habla de transición dándose como ganador en 2018, pero usando una fórmula vieja: hay que colgarse de lo que le duele a la gente, hay que hablar el lenguaje del de a pie, hay que usar las mismas palabras que ellas y ellos, hay que obligarlos a que se identifiquen.

Y como estrategia puede estar justificada, el problema es que ni los “Trumps”, ni los “AMLOS” están realmente convencidos de las causas que enarbolan, son un producto mediático que encontraron en el populismo resonancia a las fallas y sus efectos, de ese cansancio social que los “asesores” de los principales dirigentes saben que existe pero que no son capaces de transmitir a sus líderes porque están jugando un doble discurso, que por un lado sostiene que vamos bien, porque así lo dicen las cifras, no importa si más tarde hay que retractarse y por el otro, están jugando sus cartas rumbo a la próxima elección; sólo así se entiende que el objetivo sea hacer quedar mal al que dirige. Por eso hoy, esta clase de estrategias también terminan por alimentar a las propuestas populistas.

*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.
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