La industrialización es una modalidad de desarrollo tecnológico y esteúltimo tiene, en la economía capitalista moderna, entre sus funcionesprincipales la de mediar en la conflictividad social con el fin de asegurarque el proceso de acumulación del capital no se vea frenado por elproceso de autovaloración laboral o, lo que es lo mismo, para que elproceso de autovaloración laboral pueda satisfacerse sin comprometerla tasa bruta de beneficio, de manera que cuando la modalidad detecnología utilizada para la producción no logra dar respuesta a lademanda social que ella misma ayuda a configurar, el modelo haagotado sus posibilidades. Esto es cierto tanto para el modelo general de la posguerra, basado enel estilo tecnológico definido por el sistema coordinado de máquinas,como para la aplicación específica que de él se hizo en América Latina. Cuando termina la fase de sustitución de bienes de consumo y seempiezan a confrontar dificultades para pasar a la producción de bienesintermedios y de capitales, mientras crecen las presiones del proceso deautovaloración laboral en el cual participan sectores de trabajadores yde clases medias que la propia industrialización sustitutiva ha vueltomás amplios e influyentes. Todo esto impulsa la tendencia a formular políticas que intensifican elproceso de desarrollo descuidando, cada vez más, el manejo prudentede las cuentas nacionales y externas, por lo que la tendencia endógenaes intensificada por la crisis energética de 1973, la cual incrementaconsiderablemente el valor de las importaciones de la mayoría de lospaíses, empeorando la ya precaria relación entre el valor de susexportaciones y el de las importaciones. La afluencia de grandes cantidades de petrodólares hacia el sistemafinanciero internacional estimuló el desarrollo de una intensa política decolocación de créditos por parte de la banca privada internacional,especialmente después de que la Reserva Federal, para atender larecesión de 1974, extendiera la protección a los depósitos de las filialesen el exterior de los bancos de Estados Unidos, por lo que esta políticaencontró un terreno propicio en los países de América Latina, aquejadospor déficit presupuestarios crónicos y unos mercados de capitales pocosdesarrollados. El acceso al crédito externo abundante y barato terminó pordesmantelar la poca disciplina administrativa que quedaba en el Estadoy afectó también la de la empresa privada nacional, pero tanto la crisisenergética como la política crediticia de la banca internacional tan sóloaceleraron un proceso endógeno causado por el agotamiento del modelo de industrialización sustitutiva, la cual estuvo desde sus inicios motivadapor los desequilibrios en las cuentas nacionales y externas. El avance de la industrialización y los recurrentes problemas causadospor lo estrecho del sector externo mantienen, a lo largo de todo elproceso, una compleja interacción y, con frecuencia, los intentos deacelerar la industrialización conducían a fuertes desajustesmacroeconómicos como ocurrió en la Argentina de Perón y aún másclaramente con la política del Presidente Juscelino Kubitschek deOliveira en Brasil, pero el límite mayor del modelo basado en lasustitución de importaciones estaba en la rigidez tecnológica de laindustria de bienes de consumo durables y, en general, de todo elsistema industrial basado en el sistema coordinado de máquinas de laprimera y segunda revolución industrial. En este sentido, losdesequilibrios en las cuentas nacionales que condujeron a la crisis de1982 son manifestaciones latinoamericanas del agotamiento del estilotecnológico del modelo de la posguerra. La elevada proporción de equipos complejos y plantas de grandesdimensiones con largos períodos de diseño e instalación, que una vezinstalados admiten escasas variaciones, implican una elevadaproporción de capital fijo y, por lo tanto, grandes inversiones de lentamaduración. Se trata Las reformas económicas en América Latina 131pues de industrias principalmente intensivas de capital que se quisierondesarrollar en países con abundante mano de obra y escaso capital. Este desajuste originario entre requerimientos tecnológicos y dotaciónde recursos factoriales era menos determinante en las fases iniciales dela industrialización, orientada principalmente a la sustitución de bienesde consumo donde los requerimientos de capital eran menores enproporción a la mano de obra empleada.
• Hay que seguir aprendiendo de los casos de éxito, y así en México pasaremos a la siguiente etapa.
Luis David Fernández Araya
Economista
@DrLuisDavidFer
