Un Llamado a la Inclusión Real  de la mujer en la Economía Latinoamericana

En mayo, mes en el que se celebra a las madres en gran parte de América Latina, es momento también de ampliar la mirada y reflexionar sobre el papel fundamental que desempeñan las mujeres en la economía de la región. No se trata solo de celebrar, sino de visibilizar, reconocer e impulsar cambios reales para construir una economía verdaderamente inclusiva.

Desafortunadamente la economía de la mujer es un motor económico subvalorado erróneamente, hay que entender que las mujeres en América Latina representan cerca del 50% de la población económicamente activa, y sin embargo, sus aportes siguen estando subrepresentados en los espacios de decisión y planificación económica. 

En sectores como la salud, la educación y los servicios, su presencia es mayoritaria, pero a menudo en condiciones de informalidad o con salarios más bajos.

Según datos de la CEPAL, la tasa de participación laboral femenina en la región fue del 49% en 2023, frente al 73% de los hombres. Además, las mujeres dedican el triple de tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Esta desigualdad estructural limita sus oportunidades de desarrollo económico y personal.

Las desigualdades que persisten, ya que en América Latina, las mujeres siguen enfrentando brechas salariales significativas, con diferencias que oscilan entre el 17% y el 30% en muchos países de la región, una mayor informalidad laboral, ya que más del 50% de las mujeres trabajadoras están en el sector informal, sin acceso a derechos laborales básicos.

Tienen dificultades de acceso al crédito y a la tierra, especialmente en zonas rurales e indígenas y esto aunado a la violencia económica y laboral, que limita su autonomía y su capacidad de generar ingresos de manera segura.

La maternidad sigue siendo una barrera, pues muchas empresas aún penalizan a las mujeres por tener hijos, con menores oportunidades de ascenso y mayor precarización.

Para construir una economía que realmente incluya a las mujeres en igualdad de condiciones, América Latina necesita avanzar en políticas públicas y cambios culturales profundos como el reconocer el valor del trabajo de cuidados, garantizando servicios públicos de calidad como guarderías, salud y licencias parentales equitativas, incluir además a más mujeres en la toma de decisiones económicas, tanto en el sector público como en el privado.

Es indispensable promover el acceso al crédito, la tecnología y la formación técnica, especialmente para mujeres emprendedoras, rurales y jóvenes y combatir la violencia económica, fortaleciendo marcos legales que protejan los derechos económicos de las mujeres.

Luis David Fernández Araya

Economista 

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