Venezuela, Brasil y Ecuador : Depresión Económica de América Latina en 2015

Dr. Luis David Fernández Araya

Un peor desempeño de las economías de estos tres países, golpeadas por la caída en los precios de las materias primas, arrastrará a América Latina y la llevará a alcanzar en 2015 una expansión de apenas un 0,9%.

«Se prevé que el crecimiento regional se reduzca por quinto año consecutivo, alcanzando un mínimo ligeramente por debajo del 1%, para luego comenzar a recuperarse en forma moderada en 2016», dijo el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el informe «Perpectivas Económicas: Las Américas»

La gran corrección a la baja del crecimiento regional de 2015, de casi 1,4 puntos porcentuales respecto a reportes del FMI de octubre, «responde al deterioro de las proyecciones de América del Sur, en especial en Brasil, Ecuador y Venezuela».

En tanto, «las perspectivas de América Central y el Caribe han registrado una leve mejora», explicó el organismo.

El FMI proyecta para este año una contracción de la economía de Venezuela de un 7%, y 1% de Brasil, la mayor economía regional, que atraviesa la peor recesión en más de dos décadas.

El caso de Brasil se explica porque «la inversión privada sigue representando un freno importante a la actividad», ante perdurables problemas de competitividad y la debilidad de los términos de intercambio».

A esto se suma la alta incertidumbre creada por los efectos de la investigación sobre la red de corrupción en la estatal Petrobras y el impacto de una sequía prolongada sobre el suministro de energía eléctrica.

Sin embargo, el gobierno de Dilma Rousseff ha realizado ajustes «con el objetivo de recobrar la credibilidad en el marco de políticas macro financieras».

Brasil logrará un crecimiento en 2016 del 1%, que se explicaría «por el regreso de la inversión y eventualmente la recuperación del consumo y el empleo».

La economía de Argentina, en tanto, caería un 0,3% en 2015, mientras Ecuador se desaceleraría de 3,6% en 2014 a 1,9% en 2015.

Para Chile se prevé que salte de un PIB de 1,8% en 2014 -el más bajo en cinco años- a una ligera recuperación de casi un punto porcentual, para llegar en 2015 al 2,7%. Perú, de su lado, pasaría de 2,4% a 3,8% en 2015.

«Aun así, existen incertidumbres importantes que ensombrecen el horizonte en ambos países, relacionadas con las condiciones externas, el impacto de las reformas en curso en Chile y la lentitud de la ejecución de las inversiones a nivel subnacional en Perú”.

Ante el desalentador escenario, el FMI anima a los países a fijar su atención en los tipos de cambio que podrían «jugar un rol crucial en el ajuste a un contexto externo más difícil» con una depreciación de las monedas locales que podría alentar la producción nacional y reducir el déficit externo.

Mientras que también insta a los gobiernos a enfocarse en «mantener las expectativas de inflación alineadas con las metas oficiales» y ajustar sus déficit fiscales.

La economía de Estados Unidos continúa en alza y el FMI prevé una expansión de 3,1% para este año, desde un 2,4% en 2014, basada en «el robusto gasto de consumo», donde se incluye «un mayor afianzamiento del mercado laboral, precios de la energía marcadamente inferiores y una inflación subyacente controlada que eleva los ingresos reales».

En un contexto mundial en el que la recuperación desigual de la economía es la regla, el «crecimiento sólido en Estados Unidos contrasta con las perspectivas aún moderadas para la zona del euro y Japón» que sumado a la desaceleración de China beneficia en especial a América Central y México.

Beneficiada por los vínculos que la unen a Estados Unidos, de donde recibe un importante número de remesas y hacia donde envía un alto porcentaje de sus ventas al exterior, la economía de México -la segunda economía más grande la región- crecería un 3,0%, desde 2,1% del año anterior.

En tanto, «las perspectivas de crecimiento de América Central mejoraron, gracias al abaratamiento del petróleo y a la sólida recuperación en Estados Unidos».

Fuentes : FMI, AFP y E&N

Perspectivas. No Olvidemos a China, Rusia, India, Nigeria y Sudáfrica

Dr. Luis David Fernández Araya

En las economías de mercados emergentes y en desarrollo, el crecimiento se mantendría más o menos estable en 4,3% en 2015 y aumentaría a 4,7% en 2016, un ritmo más débil . Esta baja de velocidades es atribuible a tres factores:

1.-Disminución del crecimiento de China, con sus implicaciones para las economías emergentes de Asia. El crecimiento de la inversión en China disminuyó en el tercer trimestre de 2014, y los indicadores anticipados apuntan a que siga en baja. Se prevé en este momento que las autoridades harán más énfasis en reducir las vulnerabilidades generadas por el reciente crecimiento rápido del crédito y la inversión y, por lo tanto, las previsiones contemplan una política de respuesta menos decisiva frente a esta moderación.

2.-La desaceleración del crecimiento chino también producirá importantes efectos regionales, lo cual explica en parte las revisiones a la baja del crecimiento de gran parte de las economías emergentes de Asia. En India, la previsión de crecimiento se mantiene sin grandes cambios, sin embargo, ya que el debilitamiento de la demanda externa está compensado por el impulso que les imprimen a los términos de intercambio la caída de los precios del petróleo y un repunte de la actividad industrial y de inversión tras la reforma de las políticas. 

Perspectivas mucho menos alentadoras en Rusia pues mi proyección refleja el impacto económico de la fuerte caída de los precios del petróleo y el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, tanto a través de efectos directos como del impacto en la confianza.
3.-La marcada desaceleración de la economía rusa y la depreciación del rublo también han dañado profundamente las perspectivas de otras economías del grupo de la Comunidad de Estados Revisiones a la baja del crecimiento potencial de los exportadores de materias primas. En muchas economías emergentes y en desarrollo que son exportadores de materias primas, el repunte proyectado del crecimiento es más débil o más tardío de lo proyectado en octubre de 2014, dado que ahora se proyecta que el impacto de la caída de los precios del petróleo y de otras materias primas en los términos de intercambio y los ingresos reales causará un daño mayor en el crecimiento a mediano plazo. Por ejemplo, se ha recortado la proyección de crecimiento de América Latina y el Caribe a 1,3% en 2015 y 2,3% en 2016.  Aunque se prevé que algunos exportadores de petróleo, sobre todo los miembros del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, usarán las reservas fiscales para evitar profundos recortes del gasto público en 2015, las políticas de respuesta monetarias o fiscales a las que pueden recurrir muchos otros exportadores para apuntalar la actividad disponen de un margen limitado. El abaratamiento del petróleo y de las materias primas también explica el empañamiento del pronóstico de crecimiento de África subsahariana, que incluye un panorama menos alentador en Nigeria y Sudáfrica.

Riesgos para las perspectivas

La considerable incertidumbre en torno a la trayectoria que seguirán los precios del petróleo y los factores determinantes de su caída añade una nueva dimensión de riesgo a las perspectivas de crecimiento mundial. Del lado positivo, el impulso que significa para la demanda mundial el abaratamiento de los precios del petróleo podría ser mayor que el actualmente proyectado, especialmente en las economías avanzadas. Pero es posible también que la corrección a la baja haya sido excesiva y que los precios del petróleo vayan a repuntar antes o más de lo previsto si la respuesta de la oferta a la baja de precios resulta más fuerte de lo esperado. Persisten otros importantes riesgos a la baja. En los mercados financieros internacionales, los riesgos vinculados a las fluctuaciones del mercado y los estallidos de volatilidad aún son elevados. Entre los posibles factores detonantes cabe mencionar sorpresas en la actividad de las grandes economías o sorpresas en la trayectoria de la normalización de la política monetaria estadounidense en el contexto de una expansión mundial que no logra equilibrarse. Las economías de mercados emergentes están particularmente expuestas, ya que podrían enfrentarse a una reversión de los flujos de capital. Dada la fuerte caída de los precios del petróleo, estos riesgos se han agudizado en los países que lo exportan, amenazados ahora por más vulnerabilidades externas y en los balances, en tanto que los importadores de petróleo cuentan con un mayor margen de protección. En la zona del euro, la inflación ha vuelto a bajar, y los shocks adversos —internos o externos— podrían conducir a una inflación persistentemente más baja o a retrocesos de los precios, ya que la política monetaria sigue siendo lenta en responder. En muchas grandes economías, persisten algunos riesgos a la baja para el producto potencial, que se transmitirían a la demanda a corto plazo. Se prevé que los riesgos geopolíticos sigan siendo elevados, si bien los riesgos conexos de trastornos en los mercados internacionales de petróleo se consideran menos apremiantes gracias a la amplia oferta neta de flujos.

Fuente de los Datos Estadísticos : IMF 2015

México al cierre de Abril

Dr. Luis David Fernández Araya.

La tendencia bajista del peso mexicano frente al dólar no solo obedece a la fortaleza del billete verde por la recuperación de la economía estadounidense, pues factores como la debilidad de México y la caída en los petroprecios también afectan a la moneda nacional.

Destacan cuatro factores que han contribuido a que desde mediados de octubre de 2014 el peso haya perdido 13.28% ante el dólar y se cotice en los peores niveles de su historia.

1. Caída en los precios del petróleo.

El desplome de 48% en el precio de la mezcla mexicana de petróleo en seis meses ha contribuido a acelerar la depreciación del peso debido a la alta dependencia de las finanzas públicas en esta materia prima. Esto llevó a la Secretaría de Hacienda a recortar el gasto público en 124,300 millones de pesos (mdp) para este año.

2. Débil desempeño económico.

Se han moderado las expectativas de crecimiento tras el recorte [en el gasto público y aunque el efecto es relativamente moderado se especula que pueda tener un mayor  impacto

Recientemente el Banco de México recortó su pronóstico de crecimiento económico para este año, a entre 2.5% y 3.5%, desde un rango de 3% y 4%.

La caída en los precios del petróleo puede tener un efecto adverso sobre los flujos de inversión esperados por la reforma energética, pues los proyectos se vuelven menos rentables.

3. Reacomodo de portafolios.

Ante la expectativa de que la Fed inicie con el aumento en su tasa de interés en junio, los inversionistas han trasladado sus recursos hacia mercados con mayores rendimientos y más seguros.

Esto ha generado un menor apetito sobre todo en instrumentos como los Cetes y de corto plazo. De acuerdo con cifras de Banxico.

‎La tenencia de Cetes en manos de extranjeros disminuyó en 24,455 mdp en febrero, aunque se ha mantenido constante pese a la fuerte volatilidad.

4. Incertidumbre por Europa.

El estira y afloja entre el nuevo Gobierno de Grecia y las autoridades de la zona euro también se ha encargado de inyectarle inestabilidad a los mercados financieros.

El Eurogrupo aprobó la lista de reformas enviadas por el equipo del primer ministro griego; sin embargo, en el corto plazo persistirá la incertidumbre sobre como el país heleno hará frente a sus gastos, teniendo en cuenta la caída de los ingresos tributarios