A 30 Meses

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*Dr. Luis David Fernández Araya

Como parte de nuestra cultura política, cuando un sexenio da inicio inmediatamente se comienzan a barajar nombres de los que pueden ser los probables sucesores y es justamente en la conformación del gabinete donde podemos darle una primera lectura a dicha actividad. El ejercicio de la sucesión, sus signos, sus reglas no escritas, su lenguaje cifrado es un debate permanente cada sexenio.

Este año, en particular este fin de semana se pondrán en juego 12 gubernaturas y alrededor de 1300 cargos públicos, ejercicio que permitirá medir entre otras cosas el capital con el que cuentan los partidos políticos de cara a la sucesión en 2018.

Dentro del cálculo político los partidos –e independientes- están pensando en las sumas y restas, eso está bien, es su trabajo, no obstante esto debería de estar acompañado de una dosis de resultados, es decir analizar los avances de la actual administración, porque al final a aquellos electores indecisos –los que terminan por definir elecciones-, lo hacen con base en los resultados alcanzados. A 30 meses de finalizar la actual administración deberíamos estarnos concentrando en la importancia que merece estos tiempos. Hay una nave que seguir conduciendo, hay un país y una responsabilidad que debe estar más allá de la politización de sus resultados.

A 30 meses que finalice el gobierno de Enrique Peña Nieto existen retos para mantener la nave a flote, muchos de estos se han afrontado con éxito, otros tanto aún están pendientes y que no todos son exclusividad del gobierno federal. Lo que resulta indiscutible que en esta administración se tocaron fibras que no habían sido mencionadas ni con el pétalo de una reforma, lo que significa que muchos de los cambios realizados estarán dando sus frutos y es probable que los veamos materializados al final del presente sexenio, sumándose a la larga lista de las cosas que sí se hicieron bien.

Dos son los rubros que las encuestas señalan como grandes pendientes en esta administración: la inseguridad y delincuencia, que como es del dominio público fueron herencia de la pasada administración, quienes equivocaron la estrategia para su atención, quienes elevaron su política al grado de una guerra que tenía que ser combatida con más armas y más elementos de seguridad.

En ese sentido, esta administración propuso el mando único policial que está en la cancha del Congreso y que será uno de los temas a resolver, cuya propuesta le apostó a la formación de instituciones de seguridad más sólidas y coordinadas. Se hicieron cambios en materia fiscal, hubo reformas en telecomunicaciones, se hicieron cambios para bien del mercado mexicano y en bien de la competencia económica, hubo trasformaciones necesarias en materia energética, así mismo en materia educativa que aún libra una batalla histórica, está pendiente el sistema de anticorrupción y el citado mando único, es decir, hay agenda, hay gobierno, hay pendientes pero también 30 meses que serán determinantes para el actual gobierno quien estará más allá de la politización de estos tiempos.

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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El efecto de las Finanzas Públicas en la Sucesión Presidencial

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*Dr. Luis David Fernández Araya

Para muchos la sucesión presidencial en México ya empezó y es tiempo de estar pendientes de cómo se mueven quienes están en la lista de los probables. En esta dinámica vemos que para algunos analistas los resultados no importan a pesar de estar haciendo las cosas bien. Me refiero a aquellas plumas pagadas por otros aspirantes para dar por “muerto” al Secretario de Hacienda.

Pero es preciso no dejarnos llevar por quienes pretenden sembrar una percepción errónea, porque si bien el trabajo del cobro de impuestos en cualquier país tiene una carga negativa, no significa que no haya responsabilidad y se entreguen buenas cuentas. En el mundo de las finanzas públicas, de los números muchas decisiones no son del todo populares pero sí necesarias.

Esto viene a cuento porque si los que quieren son evaluados por sus resultados muchos estarían fuera. Hay que ver los saldos en materia de seguridad o de educación, por ejemplo.

En cambio, una materia que lleva una marca positiva es la economía mexicana, las finanzas públicas y sus elementos para enfrentar las condiciones adversas. Tan sólo para el presente año –dicho por expertos- se prevé que la economía crezca en un 2.37%, cifra que no es despreciable en términos relativos, es decir, comparándonos con economías que otrora eran el referente. México es la economía más estable en América Latina, por encima del “monstruo” Brasileño con una caída del 3.8 por ciento o ante el mismo comportamiento de la economía Argentina con su decrecimiento del 1%.

¿Esto es bueno? Por supuesto que sí, ver a nuestro país en función de otras economías, Japón por ejemplo o los mismos Estados Unidos nos coloca en una posición favorable. Es decir, en términos del entorno mundial donde el comportamiento es complejo y a la baja, pocos países tienen las condiciones económicas con las que contamos, derivado de la responsabilidad con las que se han manejado nuestras principales cifras.

Esto en función de otras realidades como el caso Venezolano dirigidos por un “loco como una cabra” nos comprueba que los responsables de las finanzas han entregado buenas cuentas. Cuando en Venezuela se prevé un 700% de inflación, una contracción del 5.7% de la economía, escasez de más de dos tercios de alimentos y medicinas, con recortes cotidianos de agua y electricidad, violencia desbordada, alta deuda nacional –y a punto de entrar al default-, entonces sí, lo hecho en nuestras finanzas públicas cuenta, el tener un blindaje ante choques externos es importante, al contrastar los resultados con otras realidades vemos que ninguno de los 7 posibles sucesores presidenciales está muerto, aquellos analistas que lo están repitiendo para intentar generar una percepción no le entienden o le entienden tan bien que saben que siguen vivos y desean mandar un mensaje confuso, sesgado, queriendo precisamente convertir a su pluma en una arma, para ver si en una de esas atina a herir cualquier aspiración. No nos dejemos confundir.

*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Las Carreteras Mexicanas

foto LD Nino Canun

*Dr. Luis David Fernández Araya

En el marco de la construcción del nuevo y necesario aeropuerto es inevitable preguntarnos sobre el estado que guardan los otros medios de comunicación que tenemos en México, tal es el caso de nuestras carreteras. Durante el presente año se terminarán de construir 20 carreteras más, cifra que estaría empatando lo construido en los primeros 3 años de gobierno federal, sin embargo, el grueso de la población no las vemos sino hasta que viajamos por ellas. Lo que también resulta inevitable es que dada la distribución geográfica de nuestro país y ciudades la gran mayoría de los proyectos se encuentran en el centro del país (9 de ellos), uno al norte y cero al sureste.

México ocupa el lugar 47 de 155 en el Índice de desempeño logístico, es decir, las percepciones de la logística de un país basadas en la calidad de la infraestructura relacionada con el comercio y el transporte, la facilidad de acordar embarques a precios competitivos y la capacidad de seguir y rastrear los envíos, indicador que obtiene el Banco Mundial; en cuanto a otro indicador el Foro Económico Mundial señala que nos ubicamos en el lugar 68 de 144 en el Índice de competitividad e infraestructura. Estamos rezagados frente a países como Brasil, India, China y Sudáfrica; y en términos de infraestructura por detrás de países como Uruguay y Panamá.

El nuevo aeropuerto sin duda es una necesidad, con la cascada de beneficios que traerá, sin embargo no podemos quedarnos ahí, necesitamos la otra discusión, la otra mejora, porque no tarda en llegar la discusión, ¿si vamos a tener un súper aeropuerto por qué no súper carreteras?

Lo necesitamos, requerimos concentrar los esfuerzos en la lógica de mejores carreteras si es que aspiramos a un país mejor comunicado, si le estamos entrando a la modernidad. Como se sabe, la infraestructura carretera redunda directamente en los niveles de empleo, en mejores inversiones, promueve la industria, el campo, ayuda a reducir el tiempo de traslado de las mercancías, es decir, optimización en la capacidad de distribución. Aquí cabe un dato. Especialistas como Amartya Sen –premio nobel de economía 1998- ha dicho que uno de los grandes problemas que enfrenta la pobreza, en particular aquella relacionada con el hambre, tiene que ver no sólo con la capacidad de producción de las economías sino con los mecanismos de distribución de los alimentos, por lo que estoy cierto que optar por mejores caminos, por carreteras de avanzada permitirá contar con más posibilidades para ser congruentes entre aeropuertos de primer mundo y las necesidades básicas de mejor comunicación y hasta la atención de problemas sociales. Hay que verlo con esa lógica.

(*) El Autor es Economista y Doctor en Finanzas Públicas, Profesor Investigador de varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Las Gasolinas y la Mala Calidad del Aire

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*Dr. Luis David Fernández Araya

Estamos buscando la explicación más certera sobre las variables que más impactan al medio ambiente en el Valle de México. La cantidad de autos, la contaminación de las empresas, el servicio de transporte público, la calidad de la gasolina, donde cabe señalar tal como lo apuntan Jorge Legorreta y Ma. De los Ángeles Flores, en la revista Nexos, en la contaminación atmosférica también influye el tipo de combustible que se utiliza. El 60% de ella se produce por la combustión incompleta y la mala calidad de los combustibles.

Lo que también es cierto es que se trata de un fenómeno que había sido atendido de manera parcial, que pretendía contenerse sólo con programas de hoy no circula –con cargo al ciudadano-, que en su origen pretendía ser una medida temporal pero llegó para quedarse. Aparecieron algunos esfuerzos por implementar el uso alternativo del automóvil, por ejemplo a través del uso de las ciclo vías. La política pública llegó hasta ahí. Ahora el debate pasa por la calidad de las gasolinas que consumimos, es decir, se comenzó por considerar a ésta como factor relevante dentro de la explicación de la mala calidad del aire.

Hoy mismo, gobierno, iniciativa privada, academia y organismos civiles trabajan en una norma a fin de establecer las especificaciones de calidad que deben cumplir las gasolinas y el diesel que consumimos, cuyo proyecto es llamado NOM-016-CRE-2016 Especificaciones de la Calidad de los Petrolíferos y está en revisión en la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) mismo que confirma que los combustibles son contaminantes.

Las medidas tomadas hasta la fecha como el doble hoy no circula no alcanzan a terminar con el problema, ni en que sea aumentando en 50% el parque vehicular que deje de circular en la zona metropolitana, necesitamos una respuesta integral, que pase por la educación de quienes tenemos autos, de la renovación y educación vial de servicio de transporte público, de la concientización de todos, de la revisión de fábricas, por supuesto de la calidad de nuestras gasolinas, de la promoción de autos eléctricos, pero en este juego sí entramos todos, no sólo es un trabajo del sector público –aunque tenga la batuta al impulsar políticas-, por eso el consenso a su alrededor tenemos que estar todos, no se puede politizar ni segmentar, no sólo es tema de los expertos, es un tema de salud pública, de responsabilidad social y respeto a las nuevas generaciones.

Si queremos seguir dándole “oxigeno” y vida a “la región más transparente”, no me refiero a la primera novela de Carlos Fuentes sino a la frase que se refirió el viajero Alejandro de Humbolt cuando arribó al Valle de México: Viajero, has llegado a la región más transparente del aire.

Estamos a tiempo.

(*) El Autor es Economista, Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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El Debate de la Marihuana : Enhorabuena

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*Dr. Luis David Fernández Araya

Muchas son las preguntas que se hacen desde los expertos hasta los ciudadanos de a pie sobre el debate alrededor del consumo medicinal y despenalización de la mariguana, sobre los beneficios de dejar de ver a este mercado como una guerra en despoblado, para analizar sus ventajas pasando por el tema de libertades de las personas sobre su decisión de consumirla o no.

El primer acierto es dejar de ver a éste mercado como un tema que debe ser resuelto a través de políticas públicas como si se tratase de una guerra, ya vimos el saldo que ésta arrojó en el pasado y no nos fue bien.

El segundo aspecto es que le entramos de lleno al tema, lo estamos discutiendo como un asunto que parte de la demanda, esto es, que hay una necesidad de su consumo medicinal y con fines recreativos.

El debate tiene aristas sociales, jurídicas, de salud personal, económicas y hasta filosóficas acerca de las libertades que la acompañan, pero sin duda de aprobarse la propuesta realizada por el Presidente de la República, uno de sus beneficios inmediatos será que muchas personas que hoy se encuentran detenidas por posesión simple de mariguana podrán alcanzar la libertad por los efectos retroactivos que tendría al despenalizar su posesión -tan sólo entre 2009 y 2013 fueron detenidas alrededor de 140 mil personas por posesión, de las cuales 87 pertenecen a posesión simple- teniendo como efecto un desahogo necesario dentro de las saturadas cárceles en el país, le estaríamos generando una verdadera oportunidad a los cientos de personas que están detenidas por estas razones.

Se dejará de ver a un consumidor como un criminal, podremos generar un ingreso a las arcas del erario vía impuestos por su consumo, se reduciría el narcomenudeo –que por cierto, muchas de las autoridades de locales saben dónde están y quiénes son- estaríamos reduciendo actos de corrupción, pero siempre acompañada de una verdadera campaña de comunicación a la población a fin de que conozcan los efectos sobre la salud y se tomen decisiones con información precisa y objetiva. Que al abrirse un mercado con sus implicaciones acarrearía competencia, por ende acceso, precios más bajos, disponibilidad del producto.

México está en la ruta de demostrarle al mundo y a sí mismo, que tiene la capacidad de determinarse, de cambiar la manera de concebir a la seguridad nacional, de cambiar las armas por políticas públicas que beneficien a lugares enteros, a generaciones que desde que han nacido sólo han vivido esquivando balas y a veces siendo víctimas de una guerra que no ha tenido sentido.

La despenalización y el uso medicinal de la mariguana no es un tema sencillo, pero al menos ya quedó demostrado que no es con más armas y un despliegue de elementos de seguridad como debe de combatirse, es más bien a través de un debate abierto, informado y con propuestas que estén a la altura de su mercado, en muchas partes del mundo ya nos han puesto el ejemplo, es el turno de México.

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Economía y Juventud: Nueva Visión de la CONAPO

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*Dr. Luis David Fernández Araya

Hagamos un ejercicio rápido, comparemos de manera sencilla los dos últimas dos administraciones federales contra la actual acerca de la política de información y prevención sexual en las y los jóvenes mexicanos. La respuesta es contundente: la actual administración deja en claro que ésta ha sido una prioridad, que saben, que reconocen que no hay mejor camino para tomar decisiones que hacerlo con información precisa y clara.
Y el orquestador es el muy pocas veces reconocido Consejo Nacional de Población, CONAPO, quien se dio a la tarea de empezar una campaña hacia las y los jóvenes mexicanos acerca de la responsabilidad de tomar decisiones sobre temas sexuales con datos, con información directa, sin tapujos, hablando claro sobre los riesgos de llevar una vida sexual sin responsabilidad y que en su caso les permita prever escenarios no deseables.
Esto conlleva una serie de beneficios que muy pocas veces son cuantificados. Que una o un joven se detenga por un momento a pensar lo que significa tener relaciones sexuales sin responsabilidad trae beneficios para todos, porque, por ejemplo, quienes se embarazan a temprana edad elevan la probabilidad de coartar una serie de oportunidades futuras, cuyas implicaciones terminan teniendo impactos duraderos en su vida.
Esta política emprendida por el Consejo va más allá de la planeación demográfica –siempre relevante- debido a que tiene una relación directa con la economía. Va más allá de un tema de salud pública, pasando por las de tipo económico…porque ¿qué pasa con una joven que tenía como perspectiva de vida estudiar y de repente se encuentra ante un embarazo no planeado o bien se convierte en papá a temprana edad? Su panorama cambia. Su acceso al mercado laboral se complica, al truncar sus estudios sus posibilidades de acceder a una mejor movilidad social se reducen, las probabilidades de ser productivos van a la baja. De ahí que resulta plausible que el gobierno federal esté recuperando una de sus responsabilidades más apremiantes en cuanto a este sector poblacional.
Afortunadamente atrás quedaron esos días en los que eran temas tabúes y ahora presenciamos una campaña de información oportuna – que debe de ser permanente- por parte de la presente administración federal quien está acercando información a nuestros jóvenes y que les está proporcionando herramientas para el presente y el futuro, no sólo de orden de seguridad personal sino hasta económica.

*El Autor es Economista, Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.
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Lo Negativo No es Lo Verdadero

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Dr. Luis David Fernández Araya

Cuando se trata de materia económica y se asume una postura basada en los resultados para saber si su conducción va bien o mal, parecería que es cuestión de enfoques, que se basa en lo que nos hacen creer. Así nos pasa con la danza de cifras que las fuentes oficiales nos presentan, me explico. Cuando leemos que se recortan las expectativas de crecimiento económico para nuestro país para este año (de 2.6 % a 2.4%) y en 2017 (de 2.9% a 2.6%) nos llena un ambiente de pesimismo y de acostumbrada critica de que todo va mal y que estará peor.

Y es aquí cuando debemos de recordar que si bien, se viven tiempos de inestabilidad económica, las causas no vienen desde dentro, que son externas y que tendrán impacto sobre nuestro sistema económico, la pregunta debe ir en el sentido de saber si contamos con las condiciones para hacerle frente.

El problema viene cuando las aparentes malas cifras son usadas como botín político por grupos opositores y se dedican a alimentar el hartazgo.

Por ello necesitamos observar con seriedad que nuestro país está considerado de los más estables en Latinoamérica (se prevé que el resto se contraiga en un 0.6 por ciento mientras nosotros creceremos), que se está aprovechando el fortalecimiento de la economía de los Estados Unidos, que contamos con bajos niveles de inflación, que hay y habrá una saludable demanda doméstica.

Por eso debe de existir alta responsabilidad a la hora de interpretar las cifras, colocarlas en el contexto adecuado, dejar de ser profetas de la desgracia y también señalar aquello que se está haciendo bien –que no es menor- y que precisamente nos permite un grado de estabilidad económica respecto del resto de las naciones en América Latina y el Caribe.

Nos han acostumbrado a que cada reporte económico o aparente mala noticia se lleve al rincón de las desgracias, parece una repetición histórica dentro del pensamiento colectivo, nos han orillado a no cuestionarnos acerca de la veracidad de las aparentes malas noticias, las multiplicamos en cafés y comidas, pero esto pasa porque quienes son responsables de poner en el contexto adecuado lo que le sucede a nuestro país, tampoco terminan por entenderle y caemos en ese laberinto inacabado de repeticiones, nos volvemos teóricos de la desgracias. Pero es cierto, la mayor responsabilidad proviene de esas voces públicas que se dedican a denostar todo lo que proviene o huele a gobierno –de cualquier orden- sencillamente porque no son ellos los que no están al frente, por eso ya es tiempo de que seamos nosotros quienes defendamos que lo negativo no siempre es lo verdadero.
*El Autor es Economista, Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Felicidad Interna Bruta

foto LD Nino Canun

*Dr. Luis David Fernández Araya

Sí, dicho índice existe. Es considerado una medida alternativa a la medición que tradicionalmente hacen las naciones sobre el poderosísimo Producto Interno Bruto, aquel que mide las producción de bienes y servicios de una economía, regularmente en un periodo determinado que suele ser de un año, medido en unidades monetarias.
Pero la FIB, mide algo que escapa de las mediciones tradicionales: el bienestar del ciudadano pero no a través del dinero. Esta manera de observar los índices difiere de las tradicionales porque busca captar aquello que el PIB no puede, por ejemplo, nuestra economía ha tenido un crecimiento de alrededor del 2% en los últimos 20 años, pero la pregunta es ¿cómo dicho incremento se refleja en la vida cotidiana?, es decir, hasta dónde los aumentos de la economía redundan en mayor felicidad de la gente.
Esto viene a cuento porque tal como lo sostiene Thomas Piketty en el tan nombrado libro El Capital del Siglo XXI, donde existe una diferencia entre la tasa de crecimiento del capital y la tasa de crecimiento económico, a través de su fórmula sencilla: r es mayor a g. Donde r es la tasa de crecimiento de la riqueza y g es la tasa de crecimiento económico y que a lo largo del tiempo la renta que se obtiene a partir del capital será mayor que la obtenida por el trabajo, esto es, un crecimiento económico no necesariamente significa mayor felicidad para la gente, para las y los ciudadanos de a pie, donde dicho comportamiento del capital redunda en mayores niveles de desigualdad.
En los últimos tiempos, han existido algunos investigadores en México que sostienen una discusión interesante sobre el tema, tal es el caso de Gerardo Esquivel y Luis Pazos, donde el primero sostiene que la desigualdad sí es un problema en México, para el segundo no existe relación causal entre mayor desigualdad económica y más pobreza. Sin embargo, la propuesta que hace el académico del Colegio de México tiene sentido, además del crecimiento económico tenemos un problema en cómo se distribuyen los ingresos.
Esto lo demuestra cuando señala que entre 1992 y 2014 el ingreso por persona en México creció cerca del 25%, mientras la tasa de pobreza por ingresos se mantuvo casi constante, 53.1% en 1992 y 53.2% en 2014.
Lo que significa que dicha relación sí existe, pero también debemos entender y entrarle a la medición de la reducción de la desigualdad a través de índices como el de Felicidad Interna, es decir, atrevernos a medir los satisfactores no sólo por la vía monetaria sino la manera en la que nos sentimos a felices con lo que tenemos y somos, tal como ha sucedido en el país asiático de Bután. A la ciencia económica también le comienza a importar la construcción de indicadores que involucren de una manera seria a otras ramas como la psicología o antropología. Con todo lo que esto implica, me parece que tenemos un campo de investigación y actuación de los gobiernos que puede ser prolifero, el mundo va para allá, ¿nosotros también?

*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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La Deserción en el Nivel Medio Superior

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*Dr. Luis David Fernández Araya
El sistema educativo en México está viviendo una de las transformaciones más relevantes o al menos así se espera que suceda derivado de la presentación del nuevo modelo educativo que se presentará pronto.

A la educación se la han cargado varias responsabilidades, como los niveles de pobreza, el desempleo, la falta de competitividad y productividad del país y un no corto etcétera. Rubros que tienen relación por supuesto, y que desde la educación se logran explicar en mayor o menor medida.

Ahí están por ejemplo, los altos niveles de deserción en el nivel medio superior en México, donde uno de los retos del actual modelo incluyendo a la reforma educativa es enviar un mensaje a las y los 650 mil estudiantes que año con año abandonan sus estudios, este 40% de los que entran a estudiar y no terminan el nivel medio superior, porque existe, entre otras razones una falta de credibilidad hacia el sistema educativo mexicano actual.

No se tienen los suficientes incentivos para que las y los jóvenes entre 15 y 18 años sepan, evalúen y comparen acerca de los beneficios que implican continuar estudiando.

Esto para necesariamente por un modelo educativo que reinstale la confianza entre las y los jóvenes acerca de cuáles son los caminos y opciones para salir adelante. Debemos entender que aquel que deserta es porque no está convencido, porque no cree en lo que está haciendo, porque no le hemos saber cuáles son las ventajas de estudiar en vez de optar por los métodos del autoempleo o el comercio informal.

Debemos de proveerles de las herramientas de convicción –en esta tarea intervenimos todos, incluyendo la importancia de tiene cada familia mexicana en la toma de decisiones de las y los jóvenes-. También se trata de dar pasos sólidos, firmes y seguros. Si pretendemos atender el fenómeno de la deserción únicamente a través de incentivos económicos inmediatos (por ejemplo becas), es sinónimo de que le entendemos parcialmente al tema, pero si seleccionamos, primero a aquel sector que particularmente lo padece y generamos políticas para atender sus principales causas iremos en el camino adecuado. Se reconoce que la deserción es multifactorial, pero se debe actuar de manera decidida porque si no estamos arrojando a este 40% de las y los jóvenes como caldo de cultivo para el desempleo, la pobreza y para los brazos del crimen organizado.

Como se dijo, en este fenómeno contamos todos, padres y madres de familia, el Estado a través de políticas públicas acertadas, oferta educativa adecuada a través de los programas académicos, infraestructura escolar o materiales educativos, entre los más relevantes.

Porque apostarle por la educación también es una decisión que pesa por su importancia económica, quien toma decisiones en un contexto de baja educación distorsiona los sentidos de la realidad, sucede lo mismo que hacerlo en un contexto de pobreza, provocando una “visión túnel”, como fue llamado por Sendhil Mullainathan y Eldar Shafir. Lo que significa que una persona se preocupa en resolver sus problemas inmediatos y deja de lado aquellos que también inciden en su vida, enfocándose al corto plazo, bajo un contexto de recursos académicos limitados.

Dr. Luis David Fernández Araya
*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Pasos Hacia la Transparencia en México

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La cultura de la transparencia en México es relativamente nueva, no me refiero al tema y las discusiones acerca de su necesidad en todo acto público, particularmente aquellos que impliquen el ejercicio de recursos, sino a su práctica, a su necesaria puesta en marcha en aras de actuar siempre de cara a la sociedad, con claridad y con acceso permanente a la información.

Sin duda, una de las grandes actividades en pro de la transparencia lo constituye el actuar de la Auditoría Superior de la Federación, organismo que surge para coadyuvar las labores de fiscalización de la Cámara de Diputados Federal.

Estamos en un proceso inacabado donde la administración pública está pasando de procesos engorrosos a trámites más accesibles, rápidos, para hacer que prevalezca el servicio y la transparencia y no la discrecionalidad del servidor público, arribar a la publicidad de los actos de gobierno como un principio rector.

Es precisamente con la incorporación del derecho a la información en el artículo 6º Constitucional como comenzamos esta larga discusión hacía la transparencia en México, pero con claros tintes electorales, es decir, enmarcados a la necesidad de hacer más accesible la información de los partidos en tiempos electorales, hasta llegar a reconocerla como el acceso permanente por parte de la sociedad a las decisiones y resultados de lo público.

Para los fundamentalistas de la transparencia todo lo público amerita estar expuesto, ser evaluado, sin embargo, como en la inacabada discusión entre lo público y privado existe una franja delgada entre la transparencia y el decoro, la transparencia y los derechos de terceros, la transparencia y el derecho a la intimidad, del derecho a la transparencia y el derecho a la dignidad humana.

Erradicar la cultura del secreto pasa por la labor que realiza la Auditoría Superior de la Federación, ahí está por ejemplo los informes que realiza de manera permanente sobre el estado que guarda la cuenta pública, los programas sociales, la deuda pública, los fideicomisos, los subejercicios, los conflictos de intereses de aquellos que consideran que una posición pública es sinónimo de parcela de poder para obtener su renta, pasar de la cultura de la simulación del “hago como que informo, hago como que es público, hago como que cumplo” a hacer de la transparencia un uso permanente en la vida pública de nuestro país.

Aun cuando la transparencia es joven, ya se encuentra institucionalizada, vemos cualquier clase de esfuerzos, mensajes, normas a favor, hoy es el debate que permanece y eso pasa necesariamente por preguntarnos si ya es tiempo de darles más dientes a nuestra Auditoría Superior, porque no todo lo que pasa cuando hay falta de transparencia es corrupción, también es un problema técnico, un problema de capacidades, de desconocimiento por parte del servidor público y sin duda quien puede ayudar a paliar esta situación es nuestro órgano especializado en la materia.

Dr. Luis David Fernández Araya
*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

Ausencia de Los Partidos Políticos

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*Dr. Luis David Fernández Araya

En tiempos de recortes presupuestales, de ajustes a las finanzas nacionales, en medio de cientos de reflexiones sobre lo que está pasando se vuelve pertinente una pregunta:
¿Dónde están los partidos políticos?

Y es pertinente porque en un año electoral, están mínimamente llamados a la congruencia, me refiero principalmente a aquellos que tanto pregonan que no es posible un país rico con pueblo pobre, a los que han tomado como bandera a la pobreza para ganar “feligreses” a cambio de altos presupuestos.

¿O será que no tienen una opinión sobre lo que está pasando porque precisamente, a ellos las tijeras del recorte no los alcanzan?

No hemos escuchado, por ejemplo, a los representantes de la izquierda sobre la manera en cómo ellos se están sumando a estos tiempos de austeridad, no estamos viendo esfuerzos, no estamos presenciando que renuncien a los altos presupuestos a los que tienen acceso, no hemos visto un ápice de congruencia.

Al contrario, ausencia es lo que presenciamos en estos momentos difíciles, falta de capacidad al responderle a sus seguidores, falta de congruencia y sí, lastimosamente vemos cómo se envisten en trajes de personajes que a todos nos duelen, no les importa vestirse de campesinos o de indígenas, colgarse del dolor de otros para continuar haciendo de la política su botín.

Existe ausencia de partidos concretamente los de izquierda, no sabemos dónde está la voz de sus representantes populares, porque a la hora buena, son los últimos (si es que lo hacen) en solidarizarse con las políticas de austeridad. No se vale que aquellos partidos que se dicen de izquierda anden por la vida ofreciendo cheques de honestidad y en corto, en lo obscurito, continúen con los bacanales. Subirse a carretas, creer que son los nuevos Zapata, los nuevos Villa, no les da la calidad que se necesita para gobernar, porque mientras pretender enviar esos mensajes el dinero público les sigue llegando a sus bolsillos, sí, el recurso de todos, el que tanto dicen defender.

Por eso, la gran pregunta en tiempos difíciles es saber ¿Dónde están los partidos, dónde están los de izquierda, cómo se están sumando a estos tiempos de austeridad? Porque si no tienen la altura de miras para responder en este año electoral, por más alianzas que hagan, cierto estoy que las y los ciudadanos les pasarán la factura en las urnas, ojalá, al menos entiendan esto último.‎

 

*El autor es Economista Doctorado de Finanzas Públicas. Profesor Investigador de Diversos Colegios tanto Públicos como Privados. Es Funcionario Público .

Recortes y Política Económica Responsables

 

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*Dr. Luis David Fernández Araya

Las medidas asumidas de manera conjunta por los responsables de la Hacienda Pública y el Banco Central no son las más aceptadas pero sí necesarias en tiempos de volatilidad cambiaria. Lo son porque hasta ahora las subastas diarias del Banco de México no tuvieron el efecto esperado y el peso continuaba en estos vaivenes en la paridad, principalmente con el dólar.

Sin embargo, es buen momento para que además de los recortes y ajustes que están por darse se aproveche la oportunidad para reflexionar sobre el tipo de políticas económicas actuales. Me refiero no sólo al tipo de modelo económico mexicano, sino que es momento de que éste sea acompañado de un mayor compromiso por parte de los responsables de ponerla en marcha. Es común que nuestra política económica esté referida sólo a grandes variables que unos pocos entienden, pero debemos ir más allá, comenzar a permear, discutir e impulsar políticas económicas que incluyan un rostro social, que sean transparentes de cara a la población. Porque si bien, cuando es preciso hacer ajustes presupuestarios como los actuales tiene consecuencias para muchos, sí, pero también es necesario que esto sea compensado con resultados palpables para la población. Porque al final, a los que más impacta es a los que menos condiciones tienen para defenderse.

Por ello, cada ajuste económico debe acompañarse de manera seria por políticas económicas responsables, que se traduzcan en mejores condiciones y oportunidades para la gente. Considero que la decisión sobre el recorte presupuestal fue en la dirección correcta, el alza en las tasas de interés de 0.25% era necesaria y no tuvimos que esperar a ver qué hacía la FED en Estados Unidos, tomamos nuestras propias decisiones y riesgos, sin embargo, este momento se convierte en un área de oportunidad para revisar no sólo nuestras condiciones económicas nacionales, sino nuestros fundamentos en lo social, es decir, hacer que la política económica (aunque sean tiempos de ajustes) fortalezca las capacidades de la gente, en particular lo que menos tienen.

Mucho tiempo la política económica modelaba escenarios ideales para alcanzar la tan mencionada igualdad, equidad o distribución, pero era vista bajo una perspectiva del ingreso, lo que significaba que mejorar era sinónimo de aumentarlo. Plausible pero no suficiente.

Sin embargo, hoy esta visión ha cambiado, además de una política económica en pro del ingreso y del aumento de la demanda, hoy se hablan de políticas económicas que fortalezcan la capacidades (tal como lo señaló Amartya Sen), que permitan a la sociedad tener una gama de opciones y escoger la que mejor les convenga, que tengan libertad para hacerlo y no sólo estar a expensas de modelos, ortodoxias y pensamientos económicos importados.
*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Entre el Papa Francisco y las Tasas de Interés

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*Dr. Luis David Fernández Araya

El Banco de México tiene como mandato constitucional principal conducir la política monetaria del país, procurar la estabilidad de la moneda mexicana, que corresponda a la cantidad de bienes y servicios que hay en la economía y por ende, seguir de manera puntual los niveles inflacionarios y en su caso emitir las políticas a fin de controlarlo, como un indicador permanente de la salud económica interna, que como se sabe debe ser competitiva en particular con el socio más importante, los Estados Unidos.

Y ante el actual panorama de una caída del precio del petróleo el responsable del Banco Central señaló que se deben hacer ajustes en el gasto público (en particular PEMEX) o en su caso estarían obligados a “apretar” la política monetaria mexicana. Lo que es elemental, si los ingresos de cualquier persona, empresa o país, se reducen, lo inmediato es ajustar la manera en que gastamos, “apretarnos el cinturón”. Cierto, no son medidas populares pero sí necesarias.

Y esto debe importarnos porque si bien, los medios, el debate, la clase política, hasta algunos personajes de la farándula, durante estas dos semanas están haciendo una cobertura permanente de la visita papal (incluso plumas periodísticas se han declarado sorprendidas sobre el tipo de mensajes que ha dejado) nuestra realidad mexicana nos debe seguir importando, en particular la relacionada a la materia económica. Y no es que no sea relevante lo que un jerarca religioso nos venga a transmitir, particularmente el Papa Francisco quien está teniendo una campaña dura y seria en contra del gremio conservador en el Vaticano y sus huestes repartidas en el mundo, que seguro no ven con buenos ojos las declaraciones a favor de la clase trabajadora y de los más desprotegidos. Pero su visita, debemos ponerla en el contexto adecuado, no podemos pedir que con esto de manera automática cambie nuestra realidad, en particular la económica.

La próxima semana deberemos retomar los temas cotidianos, estar atentos de las decisiones que los responsables del gasto público tomen y por ende en materia monetaria y sus repercusiones en la economía real. Se ha señalado que no será un año sencillo en lo económico, por lo tanto, nos debe importar lo que se informe al respecto, porque después de esta sana visita, de las responsabilidades que cada uno asuma creo que el mensaje final tampoco está divorciado de la obligación de llevar a buen puerto a nuestro país.

Que estas visitas sirvan para la reflexión personal y como sociedad, que sirvan para más allá de maquillar calles y banquetas, replantear el papel que todos tenemos en un país al que históricamente se le debe mucho, donde el ciudadano de a pie hasta el funcionario público replanteen su responsabilidad, que el decisor de las cosas públicas sea un poco más Papa en cuanto a ser sensible con los sectores más desfavorecidos y sea menos ortodoxo en cuanto a la aplicación de sus decisiones. Esperemos que las próximas noticias en materia económica, en particular sobre el tema de las tasas de interés, se vea que hemos aprendido algo estas dos semanas.

Dr. Luis David Fernández Araya
*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Políticas Populistas

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*Dr. Luis David Fernández Araya

En tiempos de turbulencia financiera y económica en el mundo (hay que decirlo por enésima vez) que son de origen externo, las cifras macroeconómicas estables cuentan, punto. Pero tampoco son todo. Cuando los populistas en México acostumbrados al recurso fácil de echarle la culpa “al sistema” de los males económicos o políticos, de apegarse a la salida del “complot” cuando las cosas no suceden como ellos quiere, entonces opinan o proponen respuestas al entorno económico mundial y los efectos en nuestro país, usan aquello que Moisés Naím llamó desde hace años “la necrofilia ideológica”, es decir el amor ciego por ideas muertas.

Así podemos definir a quienes desde hace más de 12 años han sostenido las fórmulas mágicas para los males en nuestro país, aventurándose (dudo que lo hagan con recursos científicos) a asegurar el pleno empleo en un país o que únicamente a través de una lista de programas sociales a favor de “los más pobres” sea la vía para salir adelante.

Ejemplos en Latinoamérica sobran, pero el común denominador es permanente: prometer lo de siempre, hablar de aquello que más le duele a una sociedad (pobreza, hambre, carencias, empleo, inseguridad, ausencia del Estado de Derecho, corrupción, impunidad), insistir en que se tiene la solución en la mano y que sólo falta que se vote por ellos para que estos lastres se retiren del camino y alcancemos la prosperidad tan anhelada.

Lo anterior está demostrado y es riesgoso, no podemos casarnos con fórmulas muertas y que han demostrado su fracaso en la historia de México, el riesgo de las políticas populistas radica en la creencia inamovible que sólo a través de éstas México cambiará para bien, el riesgo como cualquier fundamentalista de las políticas económicas o sociales es caer en el lugar común de pensar al país como una receta de cocina.

El riesgo permanente es que la población continuemos creyendo en ello, en estos políticos en pasarela permanente en los medios de comunicación diciéndonos que tienen la solución, que siempre la han tenido.

Riesgoso en tiempos donde ha quedado demostrado que las acciones públicas, el modo de pensarlas, sus propias teorías han cambiado y exigen a todos, clase política, empresarios, académicos, sociedad civil, pensar en México fuera de la ortodoxia permanente, en particular aquellos de corte populista, donde además muchos ya tuvieron su oportunidad de ser gobierno y no demostraron que sus teorías (¿teorías?) no solucionaron lo que tanto pregonan. Y hoy no demuestran haber aprendido algo, siguen prometiendo lo que no pueden cumplir, repartiendo los recursos que no tienen, siempre bajo la lógica del discurso que la población quiere oír, defendiendo ideas que ellos mismos saben que están muertas.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista, Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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La Cannabis Bajo la Lógica del Mercado

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*Dr. Luis David Fernández Araya

La discusión en torno a la despenalización de la marihuana para fines médicos tiene varias aristas. La económica es una de las que más peso tiene o quizá la que mejor explica a este mercado subterráneo.

Los efectos que se tienen en materia de seguridad y salud, son sólo eso, efectos y no las causas, sin duda la existencia de este mercado donde concurren oferentes y demandantes –no necesariamente en éste orden- genera grandes recompensas económicas, pero además existen los incentivos para que así sea. Incluso, dentro de los argumentos más fuertes que el capo Joaquín Guzmán Loera ha dado en razón de su actividad, es precisamente la pobreza en la que estaba inmerso desde niño, razones económicas nuevamente.

Claro, el debate en torno a su uso medicinal corresponde al derecho a la salud que todas y todos los mexicanos tenemos, pero además de avanzar en ese punto, debemos comenzar a revisar la recuperación de la autonomía del Estado sobre lo que está detrás de la marihuana: un negocio que deja grandes millones de dólares.

Es preciso revisarlo porque en todo caso seguiremos dejando bajo las líneas del crimen organizado su control, sus políticas, sus alcances, los efectos que esto implica –oleada de crímenes, de muertos, de secuestros, de levantados-. Porque el tema de haber detenido a un delincuente del tamaño de Guzmán Loera no implica que el crimen asociado a este rentable negocio se vaya a disminuir, no. Esas son las precisiones que nos merecemos aclarar, porque bajo la lógica de la producción y distribución existe una postura simple de mercado, donde algunos encuentran los elementos para participar en él y con ello conseguir ganancias, la pregunta es ¿el Estado continuará dejando en manos del crimen organizado el control y manejo de éste?

Una vez que quede superado el debate sobre los usos medicinales de la marihuana, el siguiente paso es dar paso a una gran discusión nacional –informada-, seria, de frente, que diga las cosas como son, porque si no, entonces generaríamos un escenario de dudas, el cual no es benéfico para nadie, salvo que existan otros intereses económicos por parte de los diseñadores e implementadores de políticas de esta naturaleza. Es decir, que impere su propia lógica de mercado.

Porque continuar atendiendo el tema sólo a través de una política destinada a atacar la oferta de marihuana –más policías, más armamento, más, más…- sólo significa que vemos una parte del problema, que estamos viendo sus efectos por medio de los lamentables índices de muertes asociadas a ese mercado, pero si lo que queremos es tener una discusión integral se debe considerar a todos los actores, al papel del Estado, a la viabilidad de que sea éste quien conduzca el mercado, que lo controle.

Son muchas las aristas en torno a su lógica de mercado y este análisis no pretende sino abonar en el sano debate.

Dr. Luis David Fernández Araya
*El Autor es Economista, Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Lo Mínimo del Salario Mínimo

Avatar de Dr. Luis David Fernández ArayaColumnas de Economía, Finanzas y Fiscalización Superior

foto LD Nino Canun

Dr. Luis David Fernández Araya

La pelota está de regreso a la cancha de la Cámara  de Diputados; el Senado le devolvió la reforma realizada a la Constitución a fin de desindexar el salario mínimo, que no es más que dejar de ser la referencia de unidad para fines ajenos a su naturaleza, como lo son diversos cobros y cálculos de casi todas las cifras que en la economía corriente se hacen, para dar paso a la Unidad de Medida y Actualización (UMA).
Podría hacer uso del espacio para discutir aquellos pasos legislativos restantes, sobre los 90 días que estuvo en la congeladora, sobre las adecuaciones que hizo el Senado a la minuto original, etc. Pero prefiero comenzar con las preguntas básicas a fin de que verificar qué mensaje se le está enviando a la gente con estos cambios… ¿es suficiente que el salario mínimo en México deje de ser…

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Sí es la economía !

 

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Dr. Luis David Fernández Araya
El debate continua entre la clase experta en materia económica, el sector académico con voz fuerte ha explicado las causas reales de la actual depreciación del peso y sus consecuencias en la economía mexicana. Las autoridades económicas han llamado a esto una sobrerreacción del mercado.

Lo que se ha asegurado es que el tipo de cambio se ajustará a la baja (¿a qué paridad?), dada las condiciones macroeconómicas del país, que si bien habrá necesariamente impactos en variables económicas, también existen efectos positivos. Desde mi punto de vista, eso le ha hecho falta a las autoridades económicas: una mejor capacidad de comunicar lo que nos espera.

Y hace falta porque en México, todo lo que suene a depreciación es sinónimo de recesión y hasta de crisis económicas, algunas generaciones así lo hemos vivido, es más, nacimos como aquella generación llamada la generación de la crisis.
En el imaginario colectivo una depreciación del peso –hay que insistir, no es devaluación porque ésta se da exclusivamente ante un tipo de cambio fijo contralada por el gobierno, en el que él devalúa- es reflejo de un escenario de crisis y es “culpa” del gobierno.

Pero hay que decirlo, las condiciones actuales sobre las grandes variables económicas no son nuevas, es decir, provienen de años atrás y que además permiten amortiguar los cambios que el mundo está viviendo.

La falta de información hacía la población proviene de una escasa cultura financiera en México a fin de entender mejor estos fenómenos, para saber diferenciarlos, para saber que en una depreciación no todo es malo. Pongo el ejemplo, puede tener impacto inflacionario, aumento en los saldos de deudas que lo hicieron en dólares, en inversión, en consumo, pero también puede traer efectos positivos como el nivel de ingreso de las familias que dependen de las remesas (hoy reciben el 25% más en valor de lo que recibían), o por vía del turismo en la que los visitantes dejan mayores divisas en México o un aumento en ingresos vía exportaciones (no petroleras), por eso estamos ante un balance con resultados mixtos. No necesariamente negativos.

Y los mercados reaccionan, porque debido a la información que se tiene los agentes toman decisiones, por eso hablar de cuándo y en cuánto quedará la paridad al final de la presente sacudida es arriesgado, porque juegan de manera particular las expectativas. Por ello, en este revoltijo de información el Gobierno debería de estar haciendo su tarea a fin de contener dichas expectativas, no sólo con un mecanismo de mayores recursos en el mercado de dinero a fin de mandar un mensaje positivo a los agentes económicos, sino que incluya de verdadera información sobre lo que está sucediendo y lo esperado. Se ha dicho desde la postura oficial que el actual no es un embate que derive de las políticas económicas internas, que no es la economía interna. Apostaría a decir lo contrario, que precisamente debido a los fundamentos de nuestra economía –con una larga lista aún de pendientes, sobre todo en el renglón del empleo, mejora en salarios reales, mayores consumos- es que nos va a permitir amortiguar mejor los golpes, es decir, al final sí es la economía, pero la interna.

Dr. Luis David Fernández Araya
*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Responsabilidad, El Caso de la Tasa de Interés 

facebook-20150810-234852Dr. Luis David Fernández Araya

Parte de la ciencia económica siempre ha tenido el reto permanente de pasar de un lenguaje técnico a uno accesible para economistas y no economistas, cuya responsabilidad pasa por el papel de las autoridades de hacer que todos entendamos las posibles consecuencias para México del aumento de las tasas de interés del país vecino del norte.
La relevancia de darle seguimiento al comportamiento de la tasa de interés en los Estados Unidos, es no sólo por un asunto de competitividad con la propia tasa mexicana, es relevante porque tiene una relación directa con el precio del dinero o de cualquier crédito, y por ende, implicaciones en el bolsillo de las personas.

Durante el desarrollo de la presente opinión no se sabía con certeza si las tasas de interés se incrementarían y en qué medida, pero en caso de que sí suceda –según los especialistas, existe un 95% de probabilidad de que esto pase- debemos de tener en cuenta la serie de recomendaciones mínimas que implica, tal como evitar las deudas superfluas y en caso de ser necesario que sean con tasas fijas, evitando las de naturaleza variable; evaluar de manera seria la posibilidad de deudas de bienes duraderos; razonar en todos los sentidos sobre consumos innecesarios o la posible presión que tenga el tipo de cambio de la moneda mexicana frente al dólar, entre otras.

La tasa de referencia en el mundo es la de los Estados Unidos, de ahí su relevancia como referente para la adquisición de créditos o la realización de inversiones. La responsabilidad de contar con información oportuna y accesible también le corresponde al Estado con apoyo de los medios de comunicación, es decir, tiene que ver con la educación financiera básica, tan necesaria en un mundo cada vez más interrelacionado, pero que además sea asequible para el ama de casa, para el obrero, diferenciar cuál es la parte útil dentro de su relevante universo, si logramos explicarlo desde el día a día, desde la cotidianidad de una madre encargada de su hogar, entonces estamos hablando con responsabilidad.

Si al momento de publicarse la presente opinión ya se incrementó la tasa de interés, las autoridades monetarias deberán de realizar una campaña seria de información y riesgos, a fin de evitar en lo posible los escenarios especulativos o la desinformación de la ciudadanía, porque hablar del mercado de deuda, de capitales y de bonos de manera clara, también es su responsabilidad.

Hemos visto que cuando al mercado le conviene verdaderos despliegues de información para promover una marca o un evento, a veces bajo el sensible mercado del dolor -véase el caso del Teletón- que con sus ventajas y críticas, presenciamos un verdadero esfuerzo de comunicación, de responsabilidad frente a todos.

A eso nos referimos cuando hablamos de autoridades responsables, comprometidas con la información, ante un mundo económico convulsionado, lo menos que debemos esperar es que nos explicaran a todas y todos los riesgos de estos tiempos de cambios económicos y en su caso, las áreas de oportunidad.

Aspectos de la Desigualdad

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Algunos aspectos sobre desigualdad

Que el 1 por ciento de la población mundial tenga el 50 por ciento del ingreso es un despropósito, un contra sentido. Que en México el 0.19 por ciento sea dueño del 49 por ciento de la riqueza nacional confirma esa tesis.

Piketty, en una postura interesante señala que el tema de la desigualdad en la distribución del ingreso dentro de su obra “El Capital del siglo XXI”, tendrá el mismo comportamiento mientras la tasa de ganancia de la renta supere a la tasa de crecimiento de cualquier economía. El caso mexicano nos demuestra nuevamente esta realidad lacerante.

¿Está la sociedad mexicana condenada a continuar esta lógica de un reparto inequitativo de la riqueza? ¿Contamos con los mecanismos para mejorar ese rubro o continuaremos con la danza de los discursos que algunos trasnochados de la izquierda sostienen como bandera, descubriendo que el mercado de la desigualdad es rico pero en votos?

La desigualdad debe entenderse desde la cotidianidad, es decir, ver, estudiar, pensar, consumir, vender y decidir cuando el ingreso es apenas el mínimo para cubrir algunos de los aspectos básicos que necesita cualquier ciudadano. Opinar sobre desigualdad con los bolsillos y el estómago lleno es una tarea sencilla. No me refiero aquí a que todos nos quedemos en la pobreza y decidamos desde ahí. No, hago esta analogía bajo la lógica de la sensibilidad para tomar decisiones, es decir, bajo la idea de que lo que falta es voluntad política y entrarle al tema.

El momento en el que aquellos “especialistas” de la pobreza, de la repartición de la riqueza lo hagan “poniéndose” en los zapatos de los que ganan menos que de un salario mínimo –aun con todo y la desindexación- para entenderle, podremos hablar de políticas diseñadas con sensibilidad acerca de lo público.

El actual premio nobel de economía Angus Deaton, se hizo acreedor a tan honorable reconocimiento diciendo –entre otras cosas- que para acabar con la pobreza habría que estudiar los hábitos de consumo de esta clase social. Sin duda tiene razón, pero el argumento sobre desigualdad –al menos en el ingreso- cuando el acceso a éste es escaso, importa más saber cómo le hacemos para realizar una distribución de la riqueza más equitativa, cómo establecemos ese tan necesario piso mínimo para toda la gente a fin de que se le asegure un ingreso que le permita un consumo básico en aquellos rubros que nuestra Constitución mandata.

Por eso, un elemento importante en la definición de políticas que mejoren el reparto de la riqueza en México es la voluntad política, estoy cierto, que así, con esto, la ciudadanía comenzará a creerle a la clase política, le regresaremos, como hemos dicho en muchas ocasiones, la honorabilidad al ejercicio de la política.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista, Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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La Informalidad En La Economía

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*Dr. Luis David Fernández Araya

Un gran tema tabú, en el que parecería que se ha dicho todo o casi nada, donde al menos existen un ciento de teorías, posturas, opiniones, estudios, cifras, aciertos y errores, es de la economía informal. Como todo mercado tiene su propia lógica, sirve en muchas ocasiones como una salida ante la falta (¿falla?) del gobierno de cualquier orden de proveer de formalidad y hasta para huir de ella.

Su regulación ha sido un reto constante para cualquier especialista, pero también una clara oportunidad de aprendizaje para entender que aquellos que recurren a su uso lo hacen porque están exentos de controles y son más baratos.

Sin embargo, su sola existencia termina por solucionar muchos de los espacios que la formalidad no logra atender. Y es un espacio que si bien no es el ideal permite ser escaparate y hasta desahogo para quienes no tienen oportunidades diferentes. Parte del problema radica en lo poco que algunos dirigentes entienden de éste mercado.

Pretender acabar con él de un solo plumazo no es únicamente falaz, sino imposible, no ver tampoco los beneficios que implica es también parte de la ceguera que se padece. Ha hecho falta entenderlo.

Lo barato se mueve mucho más rápido, la gente tiene mayor acceso y tienen sus razones para hacerlo. Alrededor del 30 por ciento de los empleos se generan en este mercado; dentro del grueso de la economía participa con un total de 25% en el PIB nacional; por cada 100 pesos generados de PIB, 25 pesos se generan en la informalidad.

El tamaño de esta realidad no puede hacerse de lado, día con día se multiplican los puestos de venta callejera, se inician negocios en domicilios particulares, aumenta la venta de productos que ofrecen familiares y amigos, cada vez se engrosa la filas del subempleo del subempleo, es decir, aquellos que son contratados por un patrón también informal.

Problema en el que participamos todos, ya sea como consumidores, reguladores, oferentes. A la informalidad debemos de dejarla de ver como esa variable residual que llamó el catedrático estadounidense, Samuel P. Huntington, es decir, cuando algo nos da pereza lo echamos al lugar de los análisis comunes, de los corrientes.

Por eso la informalidad debe pasar por un proceso de comprensión por parte de los gobernantes, que es cotidiana en este gran cuerpo llamado economía mexicana, que tiene un lenguaje propio, mecanismos y que en su gran mayoría cuenta con la tolerancia de todos en los hechos y su negativa en los análisis. Esta es la lógica que debemos comenzar a abandonar cuando de mercados informales se trata.

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Es Lo Micro

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Dr. Luis David Fernández Araya

Cuando el debate nacional se centra en las grandes cifras, cuando la explicación a la población del origen de nuestros problemas se satisface haciendo eco en lo macro, es decir, en aquello que por su tamaño impacta más, ya sea lo social o económico, le estamos diciendo a la gente que no le entendemos al ejercicio de lo público.

El municipio mexicano es la oportunidad de oro para la nueva clase política, pero no sólo para continuar una carrera pública ascendente –lo cual es legítimo-, sino para dejar los cimientos y cambiar de una vez por todas las mentalidades de sus servidores públicos y de sus políticos acerca de que este orden de gobierno sólo es una catapulta en el poder.

Entender esto es reconocer que en México le hemos apostado al revés, mirando con desdén a lo micro y poniendo todos los huevos en la canasta de lo macro. El mejor ejemplo es la economía.
No pretendo hacer de este foro una discusión académica de qué rubro es el más importante, lo que estoy diciendo es que hemos dejado de construir bajo la lógica de un país sólido: primero cuidando la calidad de los cimientos, ¡vamos! construyendo de arriba para abajo.

Cuando la clase política no enfrenta el debate de lo que más duele a una sociedad y le da más peso a los logros “globales”, deja de pensar en lo micro. Y pensar en lo micro es sólo el primer paso, porque es pensar en las cosas que a la gente le importan, como es el empleo, su nivel de ingreso, la calidad de vida, si cuentan con servicios básicos como la seguridad, transporte, pavimentación, vigilancia o limpieza. Pensar lo micro obliga regresar al origen de las cosas.

¿A una ama de casa, a una vecina a un vecino le importa más un tema “global” que si sale a la calle buscando empleo y no lo encuentra? ¿Qué tanto le interesa a una joven recién egresada si las cifras de empleo han crecido y sin embargo lleva seis meses (es el promedio) sin encontrar una oportunidad laboral? ¿No son estos los temas que le interesan a la gente de manera cotidiana? ¿No son estos los rubros de los cuales la sociedad como la mexicana les gustaría estar escuchando a la clase dirigente? ¿La clase empresarial no estaría esperando como mínimo que se le provean las condiciones de seguridad para proteger sus inversiones?

Cuando logremos traducir lo macro en lo micro, la joven, la madre soltera, el trabajador, la obrera, el profesionista desempleado, el pequeño y mediano empresario comenzará a creer nuevamente en la clase política, reconocerá en ésta a un igual, verá a líderes que por fin están dejando a la política como ejercicio del poder en sí mismo y la ponen al servicio de la gente.

Sólo así, comenzando por rescatar nuestro discurso de lo más elemental para cualquier sociedad es como esta nueva generación de políticos mexicanos estará en condiciones de pedirnos que se les crea nuevamente, credibilidad, por cierto, que desde hace algunos años han extraviado en algún punto de ese lugar común y global que llaman lo macro.

Dr. Luis David Fernández Araya
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Lo Mínimo del Salario Mínimo

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Dr. Luis David Fernández Araya

La pelota está de regreso a la cancha de la Cámara  de Diputados; el Senado le devolvió la reforma realizada a la Constitución a fin de desindexar el salario mínimo, que no es más que dejar de ser la referencia de unidad para fines ajenos a su naturaleza, como lo son diversos cobros y cálculos de casi todas las cifras que en la economía corriente se hacen, para dar paso a la Unidad de Medida y Actualización (UMA).
Podría hacer uso del espacio para discutir aquellos pasos legislativos restantes, sobre los 90 días que estuvo en la congeladora, sobre las adecuaciones que hizo el Senado a la minuto original, etc. Pero prefiero comenzar con las preguntas básicas a fin de que verificar qué mensaje se le está enviando a la gente con estos cambios… ¿es suficiente que el salario mínimo en México deje de ser la unidad de referencia en nuestro país? ¿No debemos estar elevando el debate a otro nivel, es decir, cuáles serían los elementos mínimos que deberíamos estar discutiendo para quitarle tantos estorbos al salario y hacer de éste un verdadero instrumento de la política salarial?
Una de las ventajas de este paso es que se podrán establecer los aumentos del salario sin ataduras legales o administrativas, a sus defensores se les está acabando los argumentos. Sin embargo, la verdadera discusión tendrá que ser sobre cuál es el verdadero salario mínimo que debe tener la economía, si éste debe cubrir la canasta básica alimentaria (860 pesos), si podrá ser un vehículo para que los muchos millones de pobres (en cualquier dimensión) abandonen esta situación, sí se está cuidando los riesgos inflacionarios (argumento preferido de los ortodoxos de la economía).
México es uno de los países que cuenta con el más bajo salario mínimo en los países miembros de la OCDE, tan sólo Chile y la República Checa tienen un salario mínimo 5 veces mayor al nuestro, mismo que en términos reales ha perdido alrededor del 70 por ciento de su capacidad de compra, como un botón de muestra más que uno de los grandes pendientes es la política de distribución del ingreso.
Es un tema que no es menor, que se ha venido posponiendo y que  fácilmente se puede convertir en una  estrategia demagógica de cara a la próxima jornada electoral para aquellos amantes de las políticas populistas. Por lo que lo mínimo del salario mínimo deberá de ser un cuidadoso equilibrio entre las fuerzas reales de la economía, esto es, la clase trabajadora a la que tanto se le debe y el sector empresarial, quien busca que cada incremento de este factor productivo esté acompañado de mayor competitividad, por ello al incrementarse el salario (real), el Estado estará cumpliendo con una de las tareas que le dan razón de ser, sino estaremos convirtiendo a México, en lo que Daniel Beil llamó: en ese Estado que se ha vuelto demasiado pequeño para resolver los grandes problemas del mundo y demasiado grande para resolver los pequeños problemas de los individuos.
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Es Tiempo del Municipio Mexicano

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*Dr. Luis David Fernández Araya

¨El municipio es la parte del gobierno que cobra multas y derechos de plazas, registra niños y matrimonios, mete a los borrachos a la cárcel, organiza la feria y nunca tiene dinero¨  O. Navarro.

No existe lugar a la confrontación cuando se debate la situación actual del municipio en México y es inacabada su lista de pendientes, tan vigentes desde su nacimiento.

El municipio en México ha sufrido cualquier clase de cambios, desde los de orden constitucional hasta las respectivas leyes orgánicas fundamentales, a fin de mejorar las facultades que requiere cualquier gobierno y su administración municipal, basadas en las necesidades evaluadas sobre la base del tamaño del territorio, población, desarrollo económico, urbano y de servicios. Pero aun con todo este andamiaje legal, la institución del Ayuntamiento mexicano de larga tradición histórica, con todo y su autonomía no le ha sido suficiente para alcanzar los aspectos para los cuales fue diseñado.

Este mosaico de posibilidades, también de contrastes entre los municipios urbanos (los más cargados en población) y los rurales (los menos y en franca caída) genera retos que no han sido sopesados, en donde la lista mínima de pendientes sorprendentemente sigue siendo la misma, teniendo serios problemas en la oferta de servicios básicos como es el agua potable, el alumbrado público, la limpia, mercados, rastros, seguridad pública, etc.

El municipio en México quien es también resultado de la constante migración del campo a las ciudades, cuyo número de habitantes de localidades urbanas ha ido en aumento. Tan sólo en 1950, poco menos de 43% de la población en México vivía en localidades urbanas, en 1990 era de 71% y para 2010, esta cifra aumentó a casi 78%; para el caso de las zonas rurales, en 1950, representaba poco más del 57% del total de la población del país; en 1990 era de 29%por ciento y para el 2010, esta cifra disminuyó hasta ubicarse en 22%.

Por eso al analizar la situación del municipio mexicano, no podemos pasar por inadvertido mencionar los principales retos de parte de los futuros presidentes que tomarán protesta en 2016; quienes están obligados, de inicio, a tener presente que actúan en escenarios de escases económica, de una inercia del funcionamiento burocrático, de alta dependencia financiera externa, además de la jurídica atada a las legislaturas estatales, una falta de capacitación técnica en muchas áreas de la administración local y servicios públicos muchos de ellos limitados o inexistentes. Que entendamos pues, que es tiempo del municipio mexicano.

*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas, y es Funcionario Público.

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La Izquierda Contra La Izquierda

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*Dr. Luis David Fernández Araya

Si uno se pregunta cuál es el estado de salud de la (s) izquierda (s) en nuestro país, el diagnóstico no es muy alentador. No es que estén en fase terminal, al menos eso pretenden aparentar, pero tampoco gozan de una “mediana” salud en su interior. Los “médicos” de la política nos han hecho saber que el mal no radica en sus ideales, en su lista de aspiraciones (aunque algunas ya hayan sido superadas por el presente), no, el órgano enfermo corresponde a lo que muchos de sus líderes han señalado: sus propios clanes, su guerra de castas.

Parecería que me estoy refiriendo únicamente al Partido de la Revolución Democrática a nivel nacional, esto tampoco es tan exacto, me refiero a las izquierdas que a partir de las últimas elecciones sufrieron un duro revés, algunas hasta su registro perdieron. Pero en cuanto al PRD su saldo es aún más grave, que si bien no ha perdido su registro sus resultados fueron desastrosos, perdiendo (¿?) su bastión más importante que es la Ciudad de México y con una lista larga… Los candidatos y candidatas a su dirigencia nacional no terminan por convencer o entender que lo que está desgastado es su visión de lo social, además de considerar a ese partido la única opción real de izquierda, debatiéndose entre su discurso de izquierda y su incapacidad para ponerse de acuerdo. Mantienen el discurso aun cuando existe responsabilidad en el nombramiento y apadrinamiento de los Abarca y su papel en el tema de los estudiantes desaparecidos, lavándose las culpas entre ellos, culpándose por saber quién impulsó a esa clase de personajes.

La izquierda para un país como el nuestro no sólo es importante, es necesaria en el mosaico de oferta política que tenemos; aún cuando no contamos con los mecanismos para reducir el número de partidos políticos nacionales pero al menos, quienes están deberían de empezar por regresarle la dignidad a la actividad política, la izquierda está lejos de este objetivo.

La izquierda abona en mucho a que los partidos políticos sean una de las muchas instituciones más desprestigias antes la sociedad y no les creen porque no les hace sentido el discurso del desempleo por un lado, las cifras de pobreza por otros y que sus principales defensores y defensoras traigan colgando entre sus brazos entre otras maravillas bolsas de 100 mil pesos. Y el problema no es tener, si es que lo obtenido es legítimo, el problema es vivir del discurso de lo social; la izquierda es como esa especia que es beneficiada de los propios programas sociales que han impulsado, salvo con un pequeño detalle: ellos no tienen tarjetas de descuento para ciertos servicios, ellos jamás harán uso de un seguro de desempleo, ellos, ellas, en todo caso son los que deciden qué cantidad de dinero se va para uno u otro programa y es ahí donde se hace la diferencia.

Pero aún podemos ser optimistas, podemos creer que el discurso trasnochado quedará atrás, que si hay una lección importante de los pasados comicios es que este país acepta la pluralidad, que es bienvenida, siempre y cuando los partidos políticos le den prioridad a la congruencia.

*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Sistema Nacional Anticorrupción

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*Dr. Luis David Fernández Araya

Son incontables los esfuerzos que científicos sociales e instituciones públicas, privadas, organismos sociales y académicos han realizado para tratar de entender y explicar las causas que dan origen a la corrupción como un mal de las sociedades modernas. Hoy contamos con un andamiaje institucional y legal como esfuerzos para mitigarla; sin embargo, no existen explicaciones lineales para este fenómeno. Así se debe de discutir. La corrupción como mal público o privado, de cualquier manera tiene impactos negativos en todas las dimensiones que toca, ya sea vista como fenómeno social o económico. Para el mercado, para la economía la corrupción ha sido discutida como una externalidad que altera mercados, el cual afecta relaciones institucionales y objetivos.

Como lo ha señalado el académico, Dr. José Juan Sánchez González en su obra “La corrupción administrativa en México” partimos de que pocas organizaciones confiesan ser corruptas o tener entre sus filas a empleados públicos que tienen sus manos sucias, incluso cuando saben claramente que no todos sus empleados son inocentes y que, de hecho, el robo es algo que puede darse entre ellos.

Para el mismo académico las causas específicas que ayudan a explicar la problemática se encuentran los salarios públicos de bajo nivel; ausencia, debilidad o escasa probabilidad de sanciones; pocos mecanismos de crecimiento laboral; sobrerregulación administrativa o ineficiencia de la gestión; gran magnitud económica de las consecuencias de la decisión pública por tomar; doble lealtad del agente público (al público y a la organización); falta de competitividad o inexistencia de un mercado abierto (los espacios están destinados con antelación, son decididos por otras razones y no por condiciones de competencia), y defectos de la organización burocrática (diseño institucional disfuncional, duplicidad de tareas).

Algunos de los efectos perversos que hemos presenciado de los actos de corrupción podemos mencionar:

-Reducción de la productividad.
-Aumenta el gasto público ineficiente.
-Reduce calidad de las infraestructuras existentes.
-Disminuye ingresos del gobierno, favorece la aparición de mercados negros (efectos fiscales).
-Actúa como impuesto arbitrario que desincentiva la inversión productiva.
-Distorsiona los incentivos.
-Reduce la capacidad del gobierno.
-Reduce la inversión y la tasa de crecimiento.
-Reduce gastos prioritarios (sociales) aumentando los costos de oportunidad.
-Reduce la Inversión Extranjera Directa (la corrupción opera en la realidad como un impuesto a las empresas).
-Incrementa la desigualdad de ingreso, aumenta los índices de pobreza.

Con algunos de estos antecedentes se recibe con buenos ojos la propuesta de la creación de un Sistema Nacional Anticorrupción que viene a sumarse a la propuesta hecha por el Ejecutivo Federal, que deberá de convocar, primero, a los partidos políticos para discutir los planteamientos legislativos que se hagan, teniendo como antecedente al Pacto por México, donde los diferentes actores mostraron su voluntad y dieron apoyo al Presidente de México al discutir y respaldar las diversas propuestas contenidas en ese documento.

*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y es Funcionario Público.

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