México bajo auditoría

Impreso

México vive un momento de transformación institucional donde la fiscalización, el control del gasto público y el combate a la corrupción dejaron de ser asuntos secundarios para convertirse en temas centrales de gobernabilidad.

La administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha enviado señales claras de que el combate a la corrupción no se limitará al discurso político ni a la narrativa sexenal. La apuesta actual apunta hacia algo más profundo, apuesta a utilizar las capacidades del Estado para fortalecer mecanismos de supervisión, inteligencia financiera, trazabilidad de recursos y control institucional.

El reto no es menor, durante décadas, México acumuló estructuras administrativas vulnerables a la discrecionalidad, a la opacidad, y a las redes de intereses y esquemas de desvío de recursos que debilitaron la confianza pública. En muchos casos, las fallas no surgieron únicamente por ausencia de leyes, sino por debilidad de controles, de supervisión insuficiente y de fal un ta de coordinación institucional.

Hoy el escenario es distinto, la presión nacional e internacional en materia de transparencia, de prevención de operaciones ilícitas y de rendición de cuentas obliga al Estado mexicano a modernizar sus capacidades de fiscalización. Y eso implica entender que la corrupción contemporánea ya no opera solamente mediante mecanismos rudimentarios, utiliza estructuras financieras complejas, simulación corporativa, dispersión de recursos y redes de protección administrativa.

Por ello, el combate moderno contra la corrupción requiere inteligencia financiera, análisis de riesgo, auditoría preventiva y capacidad de reacción institucional.

La importancia de fortalecer organismos de control, auditoría y supervisión financiera se vuelve estratégica para el país. No solamente por razones administrativas, sino porque los recursos públicos representan estabilidad social, operación gubernamental y capacidad del Estado para responder a las demandas ciudadanas.

Los estándares internacionales promovidos por el INTOSAI, COSO Y el GAFI  que establecen con claridad que los sistemas modernos de control deben orientarse hacia la prevención y la detección temprana de riesgos.

Ese parece ser uno de los grandes objetivos de la etapa actual: evitar que los daños ocurran antes de tener que perseguirlos cuando ya son irreversibles.

La lucha contra la corrupción exige fortalecer controles internos, profesionalizar áreas estratégicas, integrar capacidades tecnológicas y consolidar mecanismos de trazabilidad financiera capaces de identificar riesgos en tiempo real.

Pero también exige voluntad política.

Y hoy existe una señal institucional relevante, el Estado mexicano bajo el mando de la Presidenta Sheinbaum ha comenzado a colocar nuevamente a la fiscalización y al control público en el centro de la discusión nacional.

México se encuentra bajo auditoría.

No solamente frente a organismos internacionales o indicadores financieros, también frente a la exigencia ciudadana de construir instituciones más sólidas, más transparentes y más capaces de proteger los recursos públicos, porque al final, combatir la corrupción no significa únicamente sancionar responsables, significa fortalecer al Estado para impedir que las redes del abuso vuelvan a capturar las instituciones.

Dr. Luis David Fernández Araya

Colaborador La Crónica de Hoy

Lavado de activos y paraísos fiscales, la ONU en la encrucijada

Cuando hablamos de criminalidad financiera, imaginamos operativos espectaculares en paraísos fiscales. La realidad es más alarmante, el lavado de dinero, la corrupción transnacional y el financiamiento al terrorismo avanzan con la globalización, mientras los mecanismos para combatirlos siguen atados a la soberanía nacional.

Hoy quiero destacar la labor silenciosa pero crucial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en esta materia.

La ONU ha sido clave en la creación de instrumentos como la Convención de Palermo contra el Crimen Organizado (2000) y la Convención de Mérida contra la Corrupción (2003). Estos tratados obligan a los Estados a tipificar delitos financieros, cooperar en extradiciones y decomisar activos ilícitos. La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) ofrece asistencia técnica, capacita a jueces y fiscales y genera diagnósticos esenciales.

Sin embargo, la letra se ahoga sin voluntad política. Contamos con una Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) en los papeles, pero enfrentamos criptomonedas sin regulación, empresas fantasma y paraísos fiscales que operan cerca de Reforma.

La ONU puede recomendar y avergonzar, pero no obliga a los gobiernos a investigar a sus propios poderes fácticos. El punto débil es el Consejo de Seguridad, los vetos de Rusia y China bloquean sanciones reales contra paraísos fiscales o bancos cómplices. El verdadero poder contra el lavado está en el GAFI y los acuerdos entre bancos centrales occidentales.

Aun así, no es justo ignorar los avances. La ONU ha logrado que casi todos los países tengan leyes antilavado y unidades de reporte. El problema radica en la implementación asimétrica, en Suiza o Singapur las multas son millonarias; en muchos países en desarrollo, la corrupción domestica a los supervisores.

Mi propuesta es que la ONU evolucione hacia un rol más fiscalizador y menos declamatorio. Urge un mecanismo de evaluación periódica con consecuencias reales, como una “lista gris” de la Asamblea General y un fondo global para los decomisos que hoy se pudren en cuentas judiciales.

México podría liderar esta iniciativa, dejando de ver a la ONU como un trámite diplomático y usándola como escudo contra la impunidad financiera interna.

Mientras tanto, cada vez que un político presume “cooperación internacional” contra el lavado, debemos preguntar, en dónde están las condenas a los grandes evasores, por qué los bancos mexicanos siguen sin sanciones por operaciones con testaferros, la ONU da las herramientas; nosotros decidimos si las usamos como decorado o como ariete.

En conclusión, la batalla contra los crímenes financieros no se ganará solo con cumbres y protocolos. Se ganará combatiendo la corrupción y exigiendo que los tratados de la ONU se apliquen en cada juzgado, cada auditoría y cada contrato gubernamental.

Dr. Luis David Fernández Araya

Funcionario Público | Economista Doctor (PhD) en Finanzas Públicas | Experto en Fiscalización Superior y Contraloría | Certified Anti-Money Laundering Specialist & Financial Crime Specialist. Certified AML & Anti-Fraud Specialist. Oficial de Cumplimiento Financiero Certificado CNBV

La Coordinación SSPC-UIF debe ser la clave para una estrategia nacional más fuerte contra recursos ilícitos

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https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2026/5/4/la-coordinacion-sspc-uif-debe-ser-la-clave-para-una-estrategia-nacional-mas-fuerte-contra-recursos-ilicitos-806464.html

México ha avanzado significativamente en la prevención y combate al lavado de dinero. La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ha consolidado un sistema robusto de reportes, bloqueos de recursos y generación de inteligencia financiera que hoy es referente regional. Estos logros demuestran el compromiso técnico de la institución.

Para llevar estos avances a un nivel superior y convertir la inteligencia financiera en un arma estratégica contra el crimen organizado, es imprescindible la intervención decidida de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) que encabeza Omar García Harfuch. Como responsable de la Estrategia Nacional de Seguridad, la SSPC tiene la capacidad única de coordinar e integrar todos los esfuerzos del Estado, uniendo la inteligencia de la UIF con la investigación penal y la acción operativa.

El lavado de dinero es el combustible de la violencia y la corrupción. Por ello, debe ser prioridad de seguridad nacional. La SSPC, bajo el liderazgo de García Harfuch, está llamada a articular una respuesta integral que transforme los reportes en resultados concretos.

Los estándares internacionales lo confirman. El Grupo de Acción Financiera Internacional  (GAFI) o el Financial Action Task Force (FATF) exigen efectividad real en desmantelar redes y recuperar activos. El FinCEN y la OFAC del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, así como los informes de la UNODC, muestran que la inteligencia financiera genera mayor impacto cuando forma parte de una estrategia de seguridad nacional coordinada.

Es momento de dar el siguiente paso. Propongo acciones concretas, como lo son el Integrar plenamente la UIF a la Estrategia Nacional de Seguridad mediante mesas permanentes de inteligencia SSPC-UIF-FGR, el Diseñar protocolos conjuntos para priorizar la recuperación de activos y la desarticulación de estructuras financieras del crimen, el Impulsar operaciones coordinadas con FinCEN y UNODC, incluyendo herramientas de inteligencia artificial.

México cuenta con una UIF sólida y una Estrategia Nacional de Seguridad que, bajo el liderazgo de Omar García Harfuch en la SSPC, puede convertirse en modelo internacional. La intervención decidida de la SSPC no es una opción: es una necesidad estratégica.

Como referente en el tema, hago un llamado respetuoso: la SSPC tiene la visión y la responsabilidad. Es hora de actuar con mayor coordinación y contundencia. El lavado de dinero no tiene tregua. México tampoco puede permitírselo.

Dr. Luis David Fernández Araya

Especialista en PLD/FT y Fiscalización Superior y colaborador de El Heraldo de México

Criptoactivos, el nuevo frente en la lucha contra el lavado de dinero en México

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https://www.cronica.com.mx/opinion/2026/04/30/criptoactivos-el-nuevo-frente-en-la-lucha-contra-el-lavado-de-dinero-en-mexico/

En un contexto donde el crimen organizado diversifica sus métodos, los criptoactivos emergen como el talón de Aquiles del sistema financiero mexicano. Según el informe anual de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de 2025, las operaciones sospechosas vinculadas a criptomonedas crecieron un 40% respecto al año anterior, alcanzando miles de millones de pesos en transacciones opacas. Este auge no es casual, plataformas descentralizadas como Binance y exchanges locales facilitan el blanqueo rápido, evadiendo controles tradicionales.

El problema radica en la pseudonimidad de las cripto. Bitcoin y stablecoins como USDT permiten transferencias globales sin intermediarios regulados, ideales para confundir fondos ilícitos de la corrupción gubernamental y el narcotráfico. Casos recientes, como el desmantelamiento de redes en Sinaloa que usaban wallets fríos para lavar ganancias del fentanilo, ilustran el riesgo. La UIF ha emitido alertas en abril de 2026, exigiendo a casas de cambio reportar operaciones superiores a 45,000 pesos, pero la brecha regulatoria persiste, solo el 20% de los exchanges operan con registro pleno ante la CNBV.

Como especialista en compliance financiero y prevención de lavado (PLD), urge fortalecer el marco normativo. Primero, implementar KYC (Know Your Customer) obligatorio con biometría en todas las plataformas, integrando blockchain analytics como Chainalysis para rastrear flujos. Segundo, capacitar a compliance officers en herramientas de IA que detecten patrones anómalos, como “mixers” que ofuscan orígenes. Tercero, una colaboración público privada con la UIF, ya que esta debe compartir inteligencia con Fintechs, similar al modelo de la FATF.

México no puede quedarse atrás. Con la Ley Fintech de 2018 como base, es momento de una reforma que equipare criptoactivos a instrumentos financieros tradicionales, con sanciones disuasorias. Las empresas deben invertir en compliance proactivo, auditorías trimestrales y reportes SAR (Suspicious Activity Reports) en tiempo real. Solo así blindaremos el ecosistema financiero ante esta amenaza digital.

La transparencia no es opción, es imperativo. Seguiremos aportando en estos frentes para un México sin sombras financieras.

Dr. Luis David Fernández Araya

Funcionario Público | Economista Doctor (PhD) en Finanzas Públicas | Experto en Fiscalización Superior y Contraloría | Certified Anti-Money Laundering Specialist & Financial Crime Specialist. Certified AML & Anti-Fraud Specialist

La inteligencia financiera es la mejor arma contra el lavado de dinero en los juegos y sorteos

Desde mi experiencia en el ámbito público en fiscalización superior y prevención de Lavado de Dinero,  he visto de cerca cómo la delincuencia organizada busca siempre los sectores más vulnerables para blanquear sus recursos. Uno de ellos, sin duda, son los casinos y las actividades de juego con apuestas.

Se puede regular de verdad este tipo de actividades? Mi respuesta, como especialista es que sí se puede. Y no solo es posible, sino urgente y factible.

Los casinos, físicos y digitales, son clasificados por la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI) como actividades vulnerables de alto riesgo. No es casualidad. Manejan flujos masivos de efectivo, chips, transferencias transfronterizas y, cada vez más, criptoactivos. Son terreno fértil para prestanombres, empresas fachada y Personas Políticamente Expuestas (PEPs) que buscan lavar dinero del crimen organizado.

Los recientes operativos que llevaron al cierre de 13 establecimientos por presunto lavado de dinero no fueron un hecho aislado. Fueron la confirmación de lo que el GAFI, el Departamento del Tesoro de EE. UU. (OFAC) y la propia UIF vienen advirtiendo desde hace años: México debe demostrar resultados concretos en sentencias y decomisos financieros, o enfrentará sanciones internacionales.

Pero no se trata solo de cerrar,  se trata de regular con inteligencia.

En mis acciones y propuestas de los últimos meses he insistido en un modelo que ya está probado en los estándares internacionales que México mismo ayudó a construir en el GAFI:

•  Coordinación real entre SSPC, ASF, UIF y FGR, con los permisionarios de la Dirección General de Juegos y Sorteos como nodo prioritario.

•  Uso obligatorio de Inteligencia Artificial y Big Data para monitorear en tiempo real flujos transfronterizos y detectar operaciones sospechosas antes de que se consumen.

•  Identificación efectiva de los beneficiarios controladores (“dueños reales”) de jugadores corporativos, proveedores y socios.

•  Transparencia radical sobre PEPs con reporte automático y debida diligencia reforzada.

La premisa es sencilla y la repito siempre, sin dinero no hay poder criminal. Si golpeamos el patrimonio económico de la delincuencia con la misma fuerza que los operativos policiales, estaremos dando un paso histórico en materia de seguridad nacional.

La Ley Federal de Juegos y Sorteos, necesita una actualización profunda que incorpore estos controles modernos. La buena noticia es que el Gobierno Federal ya está en ruta. Estoy convencido de que tenemos las herramientas técnicas y la voluntad política para hacerlo.

Regular no significa prohibir. Significa profesionalizar el sector, proteger a los permisionarios honestos que cumplen y, sobre todo, cerrarles definitivamente la puerta a quienes usan el juego como lavadora de dinero sucio.

Los casinos pueden y deben ser un sector regulado, transparente y seguro. México ya demostró que sí se puede endurecer el cerco antilavado. Ahora es el turno de aplicarlo con toda precisión al juego y las apuestas.

El tiempo de las zonas grises terminó.

https://lnkd.in/ewcZUMex

Dr. Luis David Fernández Araya

*Especialista en Inteligencia Financiera con más de 25 años de experiencia operativa y directiva en el Estado Mexicano. Experto en prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo (PLD/FT – AML/CFT), fiscalización superior, control interno bajo estándares COSO-INTOSAI, auditoría forense, evaluación de riesgos (Enterprise Risk Management – Enfoque Basado en Riesgos – EBR), seguridad documental y análisis patrimonial. Amplia experiencia interinstitucional con la UIF, SHCP, ASF, FGR, SEGOB y órganos de seguridad. Capacidad comprobada para integrar expedientes técnicos-probatorios en materia de corrupción.

El compliance legal en México, del trámite a una herramienta estratégica

https://www.cronica.com.mx/opinion/2026/04/24/el-compliance-legal-en-mexico-del-tramite-a-una-herramienta-estrategica/

En un país en donde nos alineamos al Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) y que se encuentra en plena evaluación mutua en abril de 2026, el compliance legal ya no es una cuestión académica, es una realidad  de supervivencia empresarial.

El compliance legal, entendido como el conjunto de políticas, procedimientos y controles internos para cumplir con la Ley Federal de Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI), dejó de ser un trámite administrativo para convertirse en la línea de defensa principal del sistema financiero mexicano. 

Su propósito está explícito en el artículo 2 de la propia ley, proteger la economía nacional y el sistema financiero frente al lavado de dinero, el financiamiento al terrorismo y la proliferación de armas.

La reforma al Reglamento de la LFPIORPI publicada el 27 de marzo de 2026 no dejó lugar a dudas. Acortó plazos de verificación, fortaleció las facultades de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), y elevó el estándar del Enfoque Basado en Riesgos (EBR). Quien hoy opere sin un programa robusto de identificación de clientes, monitoreo automatizado de operaciones, conocimiento del beneficiario controlador y capacitación anual, simplemente está operando fuera de la ley.

Las consecuencias son concretas y severas. 

•  Multas de hasta 5 millones de pesos por operación irregular.

•  Clausura temporal o definitiva del negocio.

•  Responsabilidad penal personal para directivos y socios.

•  Posibles órdenes de la FinCEN estadounidense que, como ocurrió en junio de 2025 con tres instituciones financieras mexicanas, pueden cortar el acceso al dólar y a corresponsalías internacionales.

México, con su densidad de empresas, grandes corredores industriales y fuerte vinculación comercial con Estados Unidos, el impacto es aún más directo. Inmobiliarias, notarios, fintechs, distribuidores de vehículos y cualquier sujeto obligado que maneje flujos relevantes ya no pueden darse el lujo de ver el compliance como un costo. Es una ventaja competitiva que define quién sigue en el mercado y quién desaparece.

Desde mi experiencia de más de tres décadas en fiscalización y contraloría, he visto cómo el tono desde la cima marca la diferencia. Cuando la alta dirección asume el compliance como prioridad estratégica, no solo evita sanciones, genera confianza ante bancos, inversionistas y autoridades, reduce costos a largo plazo y posiciona a la empresa como un actor confiable en un entorno cada vez más exigente.

El compliance legal ya no es una obligación regulatoria. Es la diferencia entre seguir operando con tranquilidad y enfrentar la desaparición de un negocio que, aunque bien estructurado, no supo adaptarse a los estándares internacionales que México hoy lidera y que el mundo entero está evaluando.

El momento de actuar es ahora.

Dr. Luis David Fernández Araya

Especialista en Inteligencia Financiera con más de 25 años de experiencia operativa y directiva en el Estado Mexicano. Experto en prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo (PLD/FT – AML/CFT), fiscalización superior, control interno bajo estándares COSO-INTOSAI, auditoría forense, evaluación de riesgos (Enterprise Risk Management – Enfoque Basado en Riesgos – EBR), seguridad documental y análisis patrimonial. Amplia experiencia interinstitucional con la UIF, SHCP, ASF, FGR, SEGOB y órganos de seguridad. Capacidad comprobada para integrar expedientes técnicos-probatorios en materia de corrupción.

México y EE.UU. refuerzan la alianza financiera contra el crimen organizado, el momento de pasar de la norma a los resultados

QUADRATIN EDOMEX

México y EU refuerzan la alianza financiera contra el crimen organizado

La reunión del pasado 15 de abril entre el secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora, y su homólogo estadounidense, Scott Bessent, no fue un encuentro protocolario más. Fue la confirmación de que la cooperación bilateral en materia de inteligencia financiera y combate al lavado de dinero ha entrado en una nueva fase de mayor profundidad y urgencia.

Según el comunicado oficial de la SHCP, ambos funcionarios coincidieron en fortalecer el intercambio de información para desmantelar flujos ilícitos vinculados al narcotráfico y otras actividades del crimen organizado. El mensaje es claro, Washington y México ya no solo comparten datos, están alineando estrategias operativas en tiempo real.

Este reforzamiento llega en un momento estratégico. Apenas diez meses después de las históricas órdenes de FinCEN contra tres instituciones financieras mexicanas (junio de 2025) y de las reformas a la LFPIORPI publicadas en julio de 2025, México demuestra que la presión externa se ha convertido en oportunidad interna. La ampliación de la debida diligencia o la la identificación reforzada del beneficiario controlador, el monitoreo automatizado y la actualización de umbrales ya no son solo obligaciones en papel, están siendo activadas con mayor coordinación entre la UIF, la CNBV y sus contrapartes estadounidenses.

Para el Estado de México, entidad con una de las plazas financieras más importantes del país y con una economía fuertemente vinculada al comercio transfronterizo, este avance tiene implicaciones directas. Nuestras instituciones financieras locales, las empresas que operan en el corredor industrial y los municipios con alta actividad económica deben entender que el estándar de cumplimiento ya no admite medias tintas. La supervisión basada en riesgos y el intercambio automático de información ya no son futuribles; son la nueva realidad operativa.

Desde mi perspectiva como especialista en PLD/FT y más de tres décadas en la función pública, fiscalización y contraloría, celebro esta coordinación sin caer en triunfalismos. La verdadera prueba no está en los comunicados conjuntos, sino en los resultados concretos, en el número de redes desarticuladas, en los expedientes de lavado que se judicializan y en la efectividad de los reportes de operaciones sospechosas que realmente impactan al crimen organizado.

Dr. Luis David Fernández Araya

Basta de artimañas, la Ley Antilavado endurece el cerco a la delincuencia en 2026

https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2026/4/20/basta-de-artimanas-la-ley-antilavado-endurece-el-cerco-la-delincuencia-en-2026-798669.html

Dr.Luis David Fernández Araya

Como funcionario público con más de 25 años de experiencia y varios directamente en la lucha contra el lavado de dinero, he sido testigo de cómo la delincuencia organizada y sus cómplices han intentado, una y otra vez, infiltrarse en la economía legal mediante artimañas cada vez más sofisticadas. Ese tiempo se acabó.

La reforma al Reglamento de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI), publicada el 27 de marzo de 2026 en el Diario Oficial de la Federación y vigente desde el 28 de marzo, representa un endurecimiento real y sin concesiones. Esta modificación no es un simple ajuste técnico, es una herramienta más afilada para impedir que el dinero del crimen organizado siga contaminando sectores legítimos de la economía mexicana.

A los sectores que realizan actividades vulnerables les hablo con claridad y firmeza, el Estado mexicano no permitirá más que notarios, inmobiliarias, joyeros, casas de cambio, plataformas de activos virtuales, abogados y demás sujetos obligados se conviertan, por acción u omisión, en vehículos involuntarios o cómplices de la delincuencia.

Cambios que marcan una nueva era de exigencia.

Primero, se establece un régimen estricto sobre Personas Políticamente Expuestas (PEPs). La UIF ahora mantiene una Lista oficial consultable electrónicamente. Quienes realicen actividades vulnerables están obligados a identificar a estas personas, aplicar debida diligencia reforzada y monitorear sus operaciones. No hay excusas ni espacios para la discrecionalidad. La omisión en este punto será sancionada con todo el peso de la ley.

Segundo, se fortalecen las facultades de supervisión del SAT y la UIF. Los plazos para responder requerimientos se reducen drásticamente  por regla general a 10 días hábiles, pues se presume la veracidad de las bases de datos oficiales y se amplía el uso de herramientas electrónicas para fiscalización. Las visitas de verificación serán más frecuentes, profundas y sin contemplaciones.

Tercero, se eleva a 10 años el plazo mínimo de conservación de documentos, avisos e información soporte. Además, se exigen avisos en 24 horas ante cualquier intento de operación sospechosa y se establecen reglas más rigurosas sobre la acumulación de operaciones.

Cuarto, se imponen obligaciones concretas de auditorías internas o externas y programas permanentes de capacitación. El enfoque basado en riesgos deja de ser una sugerencia para convertirse en una exigencia ineludible.

Mensaje directo y sin ambigüedades a los sectores vulnerables

No más artimañas.

No más “no sabía”, “no era mi responsabilidad” o “era un cliente frecuente”.

A partir de ahora, actuaremos como autoridades con mayor velocidad y contundencia. Quienes incumplan enfrentarán multas elevadas, inhabilitaciones y, en los casos más graves, la transmisión de información a las autoridades penales correspondientes.

El mensaje es claro, quien decida no cumplir estará eligiendo conscientemente ponerse del lado equivocado. El Estado mexicano ha decidido cerrar las puertas que antes se dejaban entreabiertas por negligencia o complacencia.

Hago un llamado firme a notarios públicos, despachos de abogados y contadores, empresas inmobiliarias, comercios de joyería y metales preciosos, casas de cambio, operadores de activos virtuales y a todos los sujetos obligados, actualicen de inmediato sus manuales de prevención, implementen sistemas robustos de identificación de PEPs, fortalezcan sus procesos de monitoreo y asegúrense de que su personal esté debidamente capacitado.

La delincuencia organizada no descansa. Nosotros tampoco lo haremos.

México ha decidido elevar sus estándares de prevención al nivel que exigen las mejores prácticas internacionales. Quienes operan en actividades vulnerables tienen ahora una responsabilidad mayor, las de ser parte de la solución o quedar expuestos como parte del problema.

No lo permitiremos más.

El cerco se cierra.

El tiempo de las excusas terminó.

Dr. Luis David Fernández A

Colaborador El Heraldo de México 

La Ley FEND Off Fentanyl Act y las reformas a la a la Ley LFPIORPI.

La Ley FEND Off Fentanyl Act , promulgada en abril de 2024, representa una de las herramientas más potentes del gobierno estadounidense para combatir el lavado de dinero vinculado al tráfico de fentanilo y opioides sintéticos. Esta ley amplía las facultades de FinCEN para designar instituciones financieras extranjeras como de preocupación principal en materia de lavado de dinero cuando faciliten el tráfico ilícito de opioides, permitiendo prohibir o condicionar directamente las transferencias de fondos mediante orden administrativa.

El primer uso histórico de esta autoridad ocurrió el 25 de junio de 2025, cuando FinCEN emitió órdenes contra tres instituciones financieras mexicanas. Las medidas prohibieron a las entidades estadounidenses realizar transferencias de fondos hacia o desde estas instituciones. Aunque generaron alerta inicial, FinCEN extendió en varias ocasiones la entrada en vigor (hasta el 20 de octubre de 2025), reconociendo los avances de México. La autoridad regulatoria intervino temporalmente la gestión de las entidades para reforzar sus programas de cumplimiento.

Esta acción de FinCEN actuó como catalizador para la reforma a la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI), publicada el 16 de julio de 2025 en el Diario Oficial de la Federación. Entre los principales cambios destacan que se destacan están los del Fortalecimiento en la identificación y verificación del beneficiario controlador (artículos 33 Bis, Ter y Quáter), con obligaciones más estrictas de transparencia en personas morales, la ampliación de la diligencia debida (simplificada, estándar y ampliada), especialmente con Personas Políticamente Expuestas (PEP), el aumento del plazo de conservación de expedientes de 5 a 10, la incorporación de mecanismos automatizados obligatorios para el monitoreo de operaciones, la actualización de umbrales en Unidades de Medida y Actualización (UMA) y ampliación del catálogo de actividades vulnerables y por último las mejoras en la supervisión basada en riesgos y en el intercambio de información con autoridades.

Estas modificaciones, complementadas con la reforma al Reglamento de la LFPIORPI en marzo de 2026, buscan alinear a México con los estándares del GAFI de cara a su evaluación mutua, reforzando la prevención del lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo.

Desde mi perspectiva como especialista en PLD, las reformas no solo responden a la presión externa de FinCEN, sino que cierran brechas estructurales en la identificación de beneficiarios reales, el monitoreo transfronterizo y la cultura de cumplimiento. La colaboración entre FinCEN, la UIF y la CNBV ha incrementado el intercambio de inteligencia, facilitando el bloqueo de estructuras ilícitas.

En síntesis, la combinación de la Ley FEND Off Fentanyl Act y las reformas a la LFPIORPI marca un antes y un después. Para los sujetos obligados, el mensaje es claro, se requieren programas de PLD más robustos, con mayor uso de tecnología y análisis de riesgos reales.

El reto para 2026 es implementar efectivamente estos cambios y convertir la presión externa en una fortaleza permanente del sistema financiero mexicano.

Dr. Luis David Fernández Araya

Opinión Quadratin 

El Gobierno del Reino Unido presentó la Fraud Strategy 2026-2029

El Gobierno del Reino Unido presentó la Fraud Strategy 2026-2029 al @UKParliament. Es una hoja de ruta para combatir el fraude, fortalecer la resiliencia económica y mejorar el acceso a la justicia.
Una apuesta por la prevención, la coordinación institucional y la protección de ciudadanos y empresas frente al crimen financiero.

Fraude #FraudStrategy #Gobierno #Justicia #SeguridadEconómica #Transparencia

Las listas negras del poder económico que pueden cambiarlo todo

En el mundo de las finanzas ya no basta con tener capital. Hoy, el verdadero poder está en la información. Y dentro de esa batalla invisible, pocas cosas pesan tanto, y duelen tanto como las llamadas listas negras.

Para muchos, parecen simples listas administrativas, un registro más. Pero para quienes hemos vivido desde adentro el análisis, la fiscalización y la prevención del lavado de dinero, son algo muy distinto, una sentencia que llega sin aviso, que cierra cuentas bancarias, rompe contratos y, en el peor de los casos, pone en jaque a empresas enteras.

Después de más de veinte años trabajando en el servicio público, diseñando sistemas de control interno, auditorías y esquemas de cumplimiento, tanto en México como con estándares internacionales, he aprendido una cosa clara, el mayor riesgo muchas veces no es cometer una ilegalidad flagrante, sino quedar expuesto.

Las listas negras no son nuevas, pero sí se han vuelto mucho más rápidas y sofisticadas. La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) en México ha fortalecido sus herramientas, y a nivel global, la OFAC del Departamento del Tesoro de Estados Unidos opera con una lógica implacable, no siempre hace falta una sentencia judicial para que las consecuencias sean reales y dolorosas.

Lo he visto de cerca, asesorando tanto a dependencias públicas como a grupos empresariales. Muchas organizaciones todavía no dimensionan el golpe que puede representar una inclusión en estas listas… o incluso una simple vinculación indirecta.

Porque el daño no es solo legal. Es reputacional, operativo y humano. De un día para otro pueden cancelarte cuentas, congelarte transferencias internacionales, perder clientes que ya no quieren “arriesgarse” y, sobre todo, evaporarse esa confianza que tanto cuesta construir en los negocios.

He acompañado casos de empresas sólidas, con balances sanos y operaciones limpias, que de pronto se vieron en problemas graves no por algo que hicieron mal ellas mismas, sino por un proveedor, un socio o una cadena de suministro que no revisaron con suficiente cuidado. El riesgo, muchas veces, viene de afuera.

Ahí es donde el cumplimiento (compliance) deja de ser un trámite burocrático y se convierte en una verdadera estrategia de supervivencia. No se trata solo de cumplir la norma por obligación. Se trata de construir un blindaje inteligente: un buen mapa de riesgos, procesos sólidos de “conoce a tu cliente” (KYC), monitoreo continuo y una cultura interna que entienda que prevenir es mucho más barato que remediar.

En México el reto es doble. Necesitamos instituciones fuertes que usen estas herramientas con rigor técnico y respeto a la legalidad (como se ha visto recientemente con las resoluciones de la Suprema Corte sobre las facultades de la UIF). Pero también urge que las empresas entiendan que invertir en cumplimiento no es un gasto, es una inversión en tranquilidad y permanencia en el mercado.

Las listas negras seguirán evolucionando. Serán más precisas, más veloces y más influyentes. Ignorarlas ya no es una opción.

Lo he visto desde ambos lados del mostrador, el riesgo no avisa. Llega callado y, cuando te das cuenta, ya está afectando tu operación.

La pregunta, entonces, no es si estas listas existen.

La pregunta es mucho más personal y urgente, ¿Estás realmente preparado para no aparecer en ellas?

Dr. Luis David Fernández Araya 

Grupo Egmont, la herramienta internacional PLD/FT que México necesita potenciar

Después de años dedicados al estudio y análisis de la prevención del lavado de dinero, sigo convencido de una verdad sencilla pero contundente, el dinero ilícito no respeta fronteras, y México, por su posición geográfica y su dinámica económica, lo sabe mejor que muchos otros países.

En este contexto, el Grupo Egmont de Unidades de Inteligencia Financiera representa una de las herramientas más valiosas con las que contamos. Fundado en 1995 en el Palacio Egmont-Arenberg de Bruselas, hoy agrupa a más de 180 Unidades de Inteligencia Financiera alrededor del mundo. Su gran aportación es permitir el intercambio rápido y seguro de inteligencia financiera entre países, a través de su plataforma confidencial Egmont Secure Web.

En julio de 2025, durante su Plenario anual en Luxemburgo, el Grupo Egmont celebró sus 30 años de existencia. Más de 550 delegados debatieron sobre cómo reforzar la autonomía operativa de las UIF y mejorar la cooperación internacional frente a nuevas amenazas como los criptoactivos, el lavado a través del comercio y los esquemas de financiamiento del crimen organizado. Se firmaron decenas de nuevos acuerdos y se insistió en un punto clave: las Unidades de Inteligencia Financiera deben operar con independencia real para ser efectivas.

Para México, este tema no es teórico, es estratégico. Nuestra Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público es miembro activo del Grupo Egmont desde hace varios años. Gracias a esta red, la UIF mexicana ha podido solicitar y recibir información valiosa de contrapartes en Estados Unidos, Colombia, España, Panamá y muchos otros países. Esa inteligencia compartida ha sido clave en varias investigaciones de alto impacto contra el narcotráfico, la corrupción y el lavado de activos.

Sin embargo, también soy consciente de los retos que enfrentamos en casa. Aunque hemos avanzado en la cantidad y calidad de reportes de operaciones sospechosas, todavía existe margen importante para mejorar la autonomía operativa de nuestra UIF, su capacidad tecnológica y la rapidez con la que la inteligencia financiera se convierte en acciones concretas por parte de las autoridades competentes. Cuando la UIF opera con mayor independencia y recursos adecuados, toda la red Egmont se fortalece y México gana capacidad real para enfrentar al crimen financiero transnacional.

Un ejemplo claro del valor de esta cooperación es el Best Egmont Case Award 2025, que ganó el AMLC de Filipinas por su trabajo contra operadores de juego offshore. Casos como ese nos recuerdan que, cuando las unidades colaboran de forma efectiva, se logran resultados tangibles como el congelamiento de cuentas, el desmantelamiento de redes y el apoyo sólido a las carpetas de investigación penal.

Hoy México enfrenta amenazas que evolucionan más rápido que nuestras instituciones, el uso de criptomonedas para mover recursos ilícitos, el lavado mediante importaciones y exportaciones ficticias, y la infiltración de capital sucio en sectores legales de la economía. Frente a esto, el Grupo Egmont no es una solución mágica, pero sí es el espacio donde podemos aprender de las mejores prácticas internacionales y construir confianza mutua con otras naciones.

Como especialista que ha seguido de cerca la evolución del Egmont, celebro sus 30 años y el rol que ha jugado en fortalecer la inteligencia financiera global. Pero también creo firmemente que México debe invertir más en su propia UIF, necesita mayor autonomía, mejor tecnología, más personal especializado y una vinculación más fluida con Ministerio Público y Policía. Solo así podremos aprovechar al máximo el potencial que ofrece esta red internacional.

Al final del día, el crimen organizado entiende perfectamente que el dinero fluye sin pasaporte. Nosotros también debemos entenderlo con la misma claridad. El Grupo Egmont nos brinda la herramienta. Ahora depende de México usarla con inteligencia, seriedad y, sobre todo, con la autonomía y los recursos que una nación como la nuestra merece y necesita.

Dr. Luis David Fernández Araya

Especialista en Inteligencia Financiera con más de 25 años de experiencia operativa y directiva en el Estado Mexicano. Experto en prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo (PLD/FT – AML/CFT), fiscalización superior, control interno bajo estándares COSO-INTOSAI, auditoría forense, evaluación de riesgos (Enterprise Risk Management – Enfoque Basado en Riesgos – EBR), seguridad documental y análisis patrimonial. Amplia experiencia interinstitucional con la UIF, SHCP, ASF, FGR, SEGOB y órganos de seguridad. Capacidad comprobada para integrar expedientes técnicos-probatorios en materia de corrupción.

En su mejor momento la Comisión de Vigilancia de la ASF: Un impecable proceso de selección y un nuevo Reglamento Interior

Con el nuevo Reglamento Interior de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ya publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 1 de abril de 2026, es oportuno reconocer que la Comisión de Vigilancia de la ASF, bajo el liderazgo del diputado federal Javier Herrera Borunda, vive uno de sus mejores momentos en los últimos años.

El 10 de marzo de 2026, la Cámara de Diputados eligió con 472 votos a favor a Aureliano Hernández Palacios Cardel como nuevo titular de la ASF para el periodo 2026-2034. Economista con experiencia dentro de la propia institución —donde se desempeñó recientemente como Auditor Especial del Gasto Federalizado—, Hernández asumió el cargo el 15 de marzo. Apenas unas semanas después, la ASF dio un paso significativo hacia su modernización con la publicación del nuevo Reglamento Interior, que sustituye al vigente desde 2017.

Este nuevo reglamento reorganiza la estructura interna de la institución, crea Unidades de Auditoría Especializada por sectores (en lugar del modelo anterior basado en tipos de auditoría), fortalece los procesos de fiscalización, incorpora herramientas digitales como el buzón digital y busca mejorar la eficiencia en la revisión del gasto público federal. Se trata de un cambio estructural importante que responde a las demandas de una fiscalización más ágil, especializada y efectiva.

Sin embargo, todo este avance tiene un origen claro y fundamental: un proceso de selección impecable. Sin una designación sólida, técnica y transparente, difícilmente se podría hablar hoy de modernización institucional.

Desde el inicio, la Comisión presidida por Javier Herrera Borunda asumió el reto con seriedad. La convocatoria pública generó un récord histórico: más de 92 aspirantes se registraron, más del doble de los que participaron en el proceso anterior. Durante varias semanas intensas se realizaron 77 entrevistas individuales y se aplicó una evaluación técnica multicriterio rigurosa, con puntuaciones mínimas de 100 puntos por etapa. Para garantizar mayor objetividad, los resultados se vaciaron y procesaron de forma sistemática —incluso utilizando herramientas como Excel— priorizando capacidad técnica, trayectoria, experiencia y probidad ética por encima de cualquier interés partidista.

El resultado fue una terna de alto nivel integrada por Aureliano Hernández Palacios Cardel, Elizabeth Barba Villafán y Luis Miguel Martínez Anzures, aprobada por unanimidad en la Comisión de Vigilancia. Posteriormente, el Pleno de la Cámara ratificó la designación con amplio consenso legislativo.

El diputado Herrera Borunda demostró con este proceso que es posible conducir designaciones de esta envergadura con rigor técnico, diálogo constructivo entre fuerzas políticas y estricto apego a la Constitución. En un Congreso plural como el actual, lograr unanimidad en la terna y una votación tan contundente en el Pleno no fue casualidad: fue el fruto de un trabajo serio, metódico y responsable.

Hoy, con el nuevo Reglamento Interior ya en vigor y la ASF reorganizando sus áreas sustantivas, queda en evidencia que un buen proceso de selección es la base indispensable para cualquier reforma institucional. Sin esa solidez inicial, las mejores intenciones de modernización corren el riesgo de quedarse en papel.

Además de este destacado logro, el diputado Javier Herrera ha impulsado la revisión rigurosa de las Cuentas Públicas 2023 y 2024, ha promovido la rendición de cuentas de las universidades públicas a través de la ANUIES y ha presidido múltiples sesiones de trabajo orientadas a fortalecer un modelo de fiscalización más preventivo, innovador y transparente.

La Comisión de Vigilancia está, sin duda, en su mejor momento. El trabajo impecable de Javier Herrera Borunda no solo entregó buenas cuentas a la ciudadanía, sino que sentó las bases para que la ASF avance con mayor credibilidad, eficiencia y autonomía técnica en los próximos años.

En un contexto donde la sociedad mexicana exige mayor transparencia y resultados concretos en el combate a la corrupción, ejemplos como este adquieren especial relevancia. México necesita más procesos legislativos transparentes que fortalezcan las instituciones y protejan realmente los recursos de todos los contribuyentes.

Por Dr. Luis David Fernández

Colaborador de El Heraldo de México

Estados Unidos declara la guerra al fraude en Medicare y Medicaid, una lección que México no puede ignorar

Mi columna en Quadratin

FinCEN alerta a los bancos sobre esquemas del crimen organizado y propone recompensas a denunciantes. Después de años estudiando estos fenómenos, veo con claridad que el fraude en salud pública deja de ser un “costo operativo” para convertirse en prioridad nacional puesto que el gobierno de Donald Trump cumplió una de sus promesas más concretas en materia de integridad pública. A través de la Financial Crimes Enforcement Network (FinCEN), del Departamento del Tesoro, se lanzaron dos medidas que demuestran que la lucha contra el fraude en los programas de salud ya no es retórica.
Primero, FinCEN emitió un Aviso oficial dirigido a todas las instituciones financieras del país, exigiéndoles mayor vigilancia frente a los esquemas de fraude que atacan Medicare, Medicaid y otros programas federales y estatales de beneficios de salud. El documento describe con detalle cómo grupos del crimen organizado incluidas organizaciones criminales transnacionales (TCOs), ya que estas utilizan empresas fantasma, identidades robadas (incluso de médicos ya jubilados) y complejas estructuras de lavado para presentar reclamaciones falsas y drenar millones de dólares.
Los números son alarmantes: los reportes de actividades sospechosas (SAR) relacionados con este tipo de fraude se dispararon más de 330% desde 2020, superando los 3,800 casos solo en 2025. Y eso, según FinCEN, probablemente subestima la magnitud real del problema.
El aviso no se queda en generalidades. Incluye una lista específica de banderas rojas que los bancos deben monitorear transferencias inusuales, apertura de cuentas con identidades dudosas, pagos a proveedores recién creados sin historial clínico real, y patrones que sugieren colusión o uso de “prestanombres”.
Se insta a reportar de inmediato estas operaciones, no solo por obligación, sino de forma voluntaria y proactiva.
En paralelo, FinCEN publicó una regla propuesta para implementar un programa robusto de recompensas a denunciantes (whistleblowers). Quienes entreguen información “accionable”, útil, verificable y que lleven a recuperaciones, podrán recibir entre el 10% y el 30% de las multas o montos recuperados.
Es un incentivo inspirado en el éxito de programas similares de la SEC, y forma parte de una estrategia más amplia.
Estas acciones responden directamente al Task Force contra el Fraude que lidera la vicepresidenta JD Vance, creado por orden ejecutiva del presidente Trump hace apenas unas semanas. El mensaje es claro y contundente, el fraude en los programas sociales no es un “costo de hacer negocio” ni un mal menor. Es un robo directo al contribuyente y una amenaza real a la sostenibilidad de los sistemas de salud.
Como alguien que ha estudiado durante años los mecanismos de fraude en sistemas de salud públicos tanto en México como en otros países, esta estrategia de Washington no me sorprende, pero sí me llama la atención por su rapidez y coordinación.
Estados Unidos está combinando inteligencia financiera, presión sobre la banca privada y un fuerte incentivo a la denuncia interna. No están improvisando, están usando las herramientas modernas como el análisis de patrones, monitoreo en tiempo real y recompensas económicas para cerrar las grietas por donde se escapa el dinero público.

Dr. Luis David Fernández Araya
Opinión Quadratin

Comparación internacional de las leyes anti-lavado, ¿Dónde se ubica México en 2026?

*Dr. Luis David Fernández A

*Funcionario Público | Economista Doctor (PhD) en Finanzas Públicas | Experto en Fiscalización Superior y Contraloría | Certified Anti-Money Laundering Specialist & Financial Crime Specialist. Certified AML & Anti-Fraud Specialist

La Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI) de México se alinea con los estándares globales del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI/FATF).
Sin embargo, presenta diferencias importantes en alcance, rigor y enfoque respecto a otras jurisdicciones líderes. En 2026, con la presidencia mexicana del GAFI y las reformas de julio de 2025, nuestro país busca fortalecer su posición de cara a la próxima evaluación mutua.
Todas las leyes anti-lavado modernas se basan en las 40 Recomendaciones del GAFI, que incluyen el enfoque basado en riesgos, el conocimiento del cliente y del beneficiario controlador, el reporte de operaciones sospechosas, la conservación de registros y la cooperación internacional. México, Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido adhieren a este marco, aunque su implementación varía significativamente.
Diferencias clave con otras jurisdicciones
En Estados Unidos, la regulación (BSA, Patriot Act y Corporate Transparency Act) se centra principalmente en instituciones financieras, aunque se ha ampliado a sujetos no financieros como asesores de inversión. Destaca por sus fuertes reportes de actividades sospechosas (SARs) a FinCEN, el énfasis en el uso de inteligencia artificial para monitoreo en tiempo real y multas millonarias con posible responsabilidad penal corporativa.
La Unión Europea, a través de la sexta Directiva Anti-Lavado (AMLD 6) y la nueva Autoridad Anti-Lavado (AMLA), mantiene un enfoque muy amplio y armonizado que abarca actividades no financieras, criptoactivos y proveedores de servicios. Resalta por sus registros centrales de beneficiarios efectivos y un sistema de supervisión más unificado a nivel comunitario.
El Reino Unido, con las Money Laundering Regulations 2017 y sus actualizaciones, mantiene un sistema robusto con fuerte énfasis en transparencia de beneficiarios y reportes de operaciones sospechosas al National Crime Agency (NCA).
México, por su parte, tiene un alcance amplio sobre las 17 actividades vulnerables (inmobiliaria, joyería, vehículos, arrendamiento, criptoactivos, entre otras), obliga a la designación de un Oficial de Cumplimiento y exige monitoreo automatizado desde las reformas de 2025. Sus umbrales de reporte son en algunos casos más bajos que en EE.UU., y mantiene la obligación de presentar informes en cero.
Fortalezas y desafíos de México
Entre sus fortalezas destacan la amplia cobertura a actividades vulnerables no financieras, la obligación clara del beneficiario controlador y las recientes mejoras en el combate al financiamiento del terrorismo. Sin embargo, enfrenta desafíos como la carga administrativa para las PYMES, la necesidad de mayor madurez tecnológica en el monitoreo y demostrar mayor efectividad (más allá del cumplimiento formal).
En 2026, con la presidencia del GAFI, México tiene la oportunidad de mostrar avances concretos en resultados, no solo en normas.
Cumplir la LFPIORPI no solo evita multas de hasta 65,000 UMAs (más de $7.6 millones) y riesgos penales, sino que posiciona a las empresas mexicanas en un entorno de nearshoring más confiable y competitivo.
Como especialista en Prevención de Lavado de Dinero y Compliance, y desde mi experiencia como funcionario público, recomiendo a las empresas con actividades vulnerables realizar un diagnóstico comparativo con estándares internacionales. Actualizar políticas, capacitar al equipo y adoptar herramientas tecnológicas ya no es opcional: es una ventaja estratégica en el México actual.
La lucha global contra el lavado de dinero exige alineación. México, como sede del GAFI este año, tiene la oportunidad histórica de liderar con el ejemplo.

FTC Chairman Andrew N. Ferguson Issues Warning Letters to CEOs of PayPal, Stripe, Visa and Mastercard About Debanking American Consumers

Federal Trade Commission Chairman Andrew N. Ferguson sent letters today to four major financial infrastructure platforms and payment providers reminding them of their obligations to their customers under the FTC Act.

The letters issued to the CEOs of PayPalStripeVisa and Mastercard raise concerns about publicly reported examples of financial services companies denying their customers access to services due to their political or religious views.

“Full participation in commerce and public life necessarily requires that law-abiding individuals can access, and freely participate in, our financial system,” Chairman Ferguson wrote.

“It is inconsistent with American values to deny law-abiding individuals the ability to run their legitimate businesses and feed their families because they attracted the ire of rogue American officials, overzealous activists, or, more worryingly, foreign governments seeking to control public discourse,” he continued. “That is why President Trump’s August 7, 2025, Executive Order on debanking makes clear that it is unacceptable to debank law-abiding citizens due to ‘political affiliations, religious beliefs, or lawful business activities.’”

The letters warn the companies that any act or practice to deplatform customers or deny them access to financial products or services, or to facilitate such conduct by other companies, that is inconsistent with their terms of service or a customer’s reasonable expectations may violate the FTC Act and could lead to an FTC investigation and potential enforcement action.

The FTC in recent years has brought numerous enforcement actions against payment infrastructure platforms and related entities for unfair or deceptive practices, including misleading merchants about fees and contract terms and facilitating fraud on consumers, including through the means of card networks.

View all FTC warning letters at ftc.gov/warning-letters.

The Federal Trade Commission works to promote competition, and protect and educate consumers. The FTC will never demand money, make threats, tell you to transfer money, or promise you a prize. You can learn more about consumer topics and report scams, fraud, and bad business practices online at ReportFraud.ftc.gov. Follow the FTC on social media, read our blogs and subscribe to press releases for the latest FTC news and resources.

By FTC

Iran State-of-Play, Risk & Compliance Considerations

El panel sobre PLD/FT resalta la necesidad de pasar de un cumplimiento formal a uno efectivo y basado en riesgos, en pleno 2026 con la evaluación GAFI en curso y mayor escrutinio regulatorio.
Como especialista en Prevención de Lavado de Dinero y Financiamiento al Terrorismo en México, con trayectoria en diseño de programas de cumplimiento LFPIORPI, auditorías CNBV y preparación para evaluaciones internacionales, valoro estos espacios para alinear al sector con las prioridades actuales:

  • Auditoría anual 2025 (vencida el 1 de marzo 2026): énfasis en evidencia de efectividad, no solo formalidades.
  • Tablero de Control CNBV: avances en nombramientos y avisos, pero brechas en sectores no financieros y fintech.
  • Uso de IA y análisis avanzado para monitoreo transaccional.
  • Cooperación bilateral y riesgos cripto/remesas/carteles.
    México avanza, pero el reto es la proactividad frente a amenazas digitales y transnacionales. Estos paneles impulsan esa transformación.

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Simulación de ingresos, el talón de Aquiles de la recaudación mexicana

En las últimas semanas, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha reforzado sus mecanismos para combatir la simulación de ingresos corporativos. Herramientas como el Impuesto Mínimo del 15% (CAMT) y las regulaciones contra el «earnings stripping» (Sección 385) han demostrado que es posible poner un piso a la elusión fiscal sin afectar la competitividad. La pregunta obligada es: ¿qué puede aprender México de esta experiencia?

Durante años, nuestro país ha enfrentado un problema estructural: grandes corporaciones reportan utilidades fiscales mínimas ante el SAT mientras declaran ganancias millonarias a sus accionistas. Este fenómeno, alimentado por factureras y esquemas de deuda interna entre partes relacionadas, le cuesta al erario miles de millones de pesos anuales. La Alianza por la Justicia Fiscal lo ha documentado, México mantiene una presión tributaria de solo 15.1% del PIB, la más baja de la OCDE.

Desde mi experiencia en diferentes espacios que he ocupado y ocupo desde el gobierno, he tenido la oportunidad de constatar cómo la simulación fiscal no es solo una violación administrativa, sino un problema de seguridad nacional. 

Las mismas estructuras que permiten evadir impuestos son las que, en muchos casos, canalizan recursos hacia economías ilícitas. Por ello, el combate a la simulación de ingresos debe entenderse como parte de la estrategia de seguridad financiera del Estado.

En la Cámara de Diputados, participé en análisis legislativos orientados a cerrar espacios a la elusión. En la Contraloría estatal, encabezamos más de 21 mil acciones de control y evaluación, con más de 3 mil sanciones, utilizando herramientas digitales y auditorías integrales. Esa experiencia me enseñó que la fiscalización efectiva requiere dos cosas, inteligencia institucional y voluntad política para perseguir el dinero, no solo los síntomas.

México ya cuenta con instrumentos para dar un salto cualitativo. La Ley de Ingresos 2026 incorpora avances como el procedimiento sumario del Artículo 49 Bis del CFF, que permite al SAT suspender facturación en casos de simulación con solo cinco días para la defensa del contribuyente. También establece un programa de regularización con reducciones de multas y recargos. Sin embargo, hace falta un piso mínimo de tributación para grandes corporaciones que, como en EE.UU., garantice que todas paguen al menos una tasa base, sin importar los artificios contables.

Una propuesta concreta sería establecer un impuesto mínimo del 12% (frente al ISR general del 30%) sobre utilidades contables ajustadas, para empresas con ingresos superiores a 5,000 millones de pesos anuales. Adicionalmente, se requiere endurecer el Artículo 32 de la LISR para limitar la deducción de intereses entre partes relacionadas, con una relación máxima deuda-capital de 3 a 1, evitando que la deuda artificial se utilice como mecanismo de simulación.

No se trata de sobreregular, sino de homologar criterios con las mejores prácticas internacionales. El Tesoro de EE.UU. lo ha entendido, la integridad del sistema financiero depende de la robustez de los controles, no solo de la rentabilidad declarada. En este sentido, las reformas a la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI) de 2025 nos han colocado en una ruta correcta, al ampliar las actividades vulnerables y reforzar la debida diligencia.

El desafío ahora es complementar esa arquitectura con mecanismos antielusión que pongan un freno definitivo a la simulación de ingresos. Los recursos que hoy se pierden por estas prácticas no son cifras abstractas: son escuelas no construidas, hospitales sin equipamiento y seguridad que no se fortalece. La batalla por la recaudación justa es, en el fondo, una batalla por la equidad y el desarrollo.

México tiene instituciones sólidas, técnicos capacitados y un marco normativo en evolución. Lo que hace falta es dar el siguiente paso: adoptar un impuesto mínimo corporativo y blindar las reglas de deducción de intereses. Si el Tesoro de EE.UU. ha podido hacerlo sin afectar la inversión, ¿por qué nosotros no?

El momento es ahora. La simulación de ingresos no es un problema técnico menor; es un obstáculo para la justicia fiscal y un riesgo para la seguridad nacional. Sigamos el dinero.

Dr. Luis David Fernández Araya

Colaborador El Heraldo de México 

Factureras : a billones de pesos cuestan al erario público

https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2026/3/16/factureras-el-saqueo-de-14-billones-al-erario-que-exige-un-rigor-implacable-en-2026-780529.html

Inteligencia institucional activa contra la corrupción que fortalece la Estrategia Nacional de Seguridad

https://www.cronica.com.mx/opinion/2026/03/12/inteligencia-institucional-activa-contra-la-corrupcion-que-fortalece-la-estrategia-nacional-de-seguridad/

Dr Luis David Fernández Araya

Colaborador La Crónica de Hoy

Del Gasto Público al Lavado de Dinero

Mi columna semanal

https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2026/3/9/del-gasto-publico-al-lavado-integrando-frentes-para-proteger-al-estado-mexicano-777877.html

Dr. Luis David Fernández Araya

Seguridad nacional, la batalla silenciosa que se libra en el sistema financiero

Durante muchos años en México hemos entendido la seguridad nacional desde su dimensión más visible y eficaz, patrullajes, operativos, detenciones y despliegues masivos de fuerzas de seguridad. Esta es la parte que aparece en los titulares, la que domina las pantallas y el debate público cotidiano. 

Sin embargo, también existe otra dimensión mucho menos visible, pero profundamente estratégica, donde también se decide la estabilidad del Estado, el sistema financiero.

Las organizaciones criminales no sobreviven únicamente gracias a la violencia o al control territorial. Su verdadera fortaleza radica en su capacidad para mover, ocultar y reintegrar grandes volúmenes de recursos financieros a la economía formal. En otras palabras, el poder real del crimen organizado no se mide solo en armas, sicarios o territorios disputados, sino en el flujo de dinero y en la habilidad para hacer que ese dinero circule sin levantar sospechas dentro del sistema económico legítimo.

Precisamente ahí inicia una de las batallas más importantes y discretas del Estado moderno.

Quienes trabajamos y hemos trabajado durante años en temas de fiscalización, control institucional y arquitectura financiera del sector público y privado, sabemos que el combate efectivo al crimen organizado y a la corrupción no puede limitarse a la persecución penal tradicional. 

Debe entenderse también, y sobre todo desde la inteligencia financiera, la prevención sistemática y la supervisión rigurosa de las instituciones.

El mundo lo comprendió hace décadas. Los países que han logrado debilitar de manera sostenida a estructuras criminales lo han hecho siguiendo una lógica simple pero implacable, seguir el dinero. 

No es casualidad que, en las democracias consolidadas, las agencias de inteligencia financiera, los sistemas de control interno y las instituciones de fiscalización superior se hayan convertido en pilares fundamentales de la seguridad nacional.

México no es la excepción, nuestro país cuenta con instituciones clave que integran esta arquitectura esencial, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la Fiscalía General de la República (FGR) y la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Cada una cumple una función distinta, pero claramente complementaria.

La inteligencia financiera detecta operaciones sospechosas y mapea redes económicas ilícitas. La investigación ministerial persigue responsabilidades penales concretas. La fiscalización superior examina el uso correcto y transparente de los recursos públicos.

Cuando estas capacidades operan de manera articulada y coordinada, el Estado logra cerrar espacios a la corrupción, a las redes criminales y a las sofisticadas estructuras de lavado de dinero que intentan infiltrarse en la economía formal.

Sin embargo, el desafío institucional permanece grande y urgente. México necesita consolidar un modelo en el que estas instancias no funcionen de forma aislada o reactiva, sino como partes integrales de una estrategia nacional comprehensiva de seguridad financiera.

Desde la perspectiva de la fiscalización pública, esto implica transitar hacia modelos de auditoría más preventivos y basados en riesgos, capaces de identificar vulnerabilidades institucionales antes de que se conviertan en escándalos de corrupción masiva o en canales de financiamiento criminal.

Igualmente importante fortalecer los sistemas de control interno tanto en las dependencias públicas como en las empresas que manejan o interactúan con recursos del Estado. En el contexto internacional actual, el cumplimiento normativo, la prevención del lavado de dinero y la transparencia corporativa han dejado de ser meros requisitos regulatorios: se han transformado en componentes esenciales para garantizar la estabilidad económica y la propia seguridad nacional.

La realidad es cruda, las economías criminales buscan permanentemente los puntos débiles, los espacios donde las instituciones son frágiles, los controles resultan insuficientes o las estructuras de supervisión no anticipan los riesgos emergentes.

Por eso, fortalecer la arquitectura financiera del Estado no es un tema técnico reservado a especialistas o burócratas. Es una decisión estratégica de país, una prioridad de Estado.

La seguridad nacional del siglo XXI se construye simultáneamente en el territorio y en los sistemas financieros. Se libra en los tribunales, en las unidades de inteligencia financiera y en los mecanismos de fiscalización que vigilan cada peso público.

Mientras los ciudadanos observamos la dimensión visible de la seguridad, con patrullas, retenes y operativos espectaculares que funcionan, también existe otra batalla que se desarrolla todos los días de manera silenciosa e invisible.

Una batalla que no se libra con armas ni con despliegues masivos

Se libra siguiendo el rastro del dinero.

Y en esa batalla silenciosa, muchas veces, se decide la verdadera fortaleza, o la vulnerabilidad del Estado mexicano.

Dr. Luis David Fernández Araya

Economista, Especialista en PLD/FT

La cooperación binacional con inteligencia financiera y militar sí funcionan contra el crimen

https://www.cronica.com.mx/opinion/2026/02/26/la-cooperacion-binacional-con-inteligencia-financiera-y-militar-si-funciona-contra-el-crimen/

Dr. Luis David Fernández Araya

La confianza internacional se audita con el blindaje institucional que México

necesita

Mi columna de hoy en El Heraldo de México

https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2026/2/23/la-confianza-internacional-se-audita-con-el-blindaje-institucional-que-mexico-necesita-772392.html

De. Luis David Fernández Araya

Mi columna de hoy jueves en La Crónica de Hoy

Mi columna en La Crónica de Hoy

https://www.cronica.com.mx/opinion/2026/02/19/es-tiempo-de-atender-las-reformas-a-la-lfpiorpi-urge-implementar-controles-en-prevencion-de-lavado-de-dinero/